1. LA JÍCAMA
1.3 Condiciones de cultivo
1.3.3 Siembras y Variedades
¨El cultivo de la jícama se desarrolla normalmente en un rango de 550 a 1 000 mm de lluvia anuales (5 500 a 10 000 m3/ha/año) de lluvia anuales. Sin embargo, es importante que en los cinco primeros meses después de la siembra, no le falte una dotación de agua uniforme y frecuente. A partir de la floración, el suelo debe mantener la humedad suficiente para favorecer la tuberización y un buen desarrollo de la planta.
La jícama puede sobrevivir largos periodos de sequía, sin embargo la productividad es significativamente afectada en estas condiciones. También los excesos de agua pueden afectar las raíces, produciéndose rajaduras, lo cual compromete la calidad externa y valor en el mercado y además puede provocar pudriciones en el almacenamiento.
El follaje anual y los tallos perennes, permiten la adaptación de la jícama a los períodos de sequía y frío.¨ (Álvarez, C, G. 2010, pág.8)
1.3.2.2 Vientos
Los fuertes vientos que se registran en determinadas épocas en la región interandina son capaces de quebrar los tallos frágiles de las plantas, por lo que es importante que se realicen cortinas rompe vientos alrededor de su cultivo. (Manuel B, 2010, pág. 76)
1.3.3 Siembras y Variedades.
barbecho con un arado a 20 ó 30 centímetros de hondo, enterrando las malas hierbas y los deshechos.
Luego se hacen cruces y pasadas con el rastrillo, para desmenuzar los terrones. Después se hacen surcos a 90 centímetros a un metro de distancia uno del otro. esto depende del tipo de jícama que se desea obtener,
Si se siembra jícama grande, se siembran dos filas de semillas sobre el surco (a esto se le llama doble hilera) dejando de 20 a 25 centímetros de separación entre semillas y a una profundidad de 2 y medio centímetros; con jícama mediana se siembra a doble hilera con 15 ó 20 centímetros de separación entre las semillas y a 2 centímetros de profundidad; y con jícama pequeña o ‘piñatera’ se siembra a doble hilera sobre el surco, pero con una semilla más en medio, dejando entre 5 y 7 centímetros de separación entre una y otra con una profundidad de 2 centímetros.
El cultivo de jícama no debe de sufrir por falta de agua, así que si no llueve se tendrá que regar, pero no en exceso, en especial si a la tierra se le forman bastantes charcos.¨ (Manuel B, 2010, pág. 76)
1.3.3.1 Variedades.
¨La jícama presenta tres variedades principales: la blanca, la anaranjada y la morada, las cuales pueden tener incluso una mayor variabilidad, dependiendo de las condiciones ambientales donde éstas son cultivadas.¨ (Cabrera M. V., 2005, págs. 8,9)
1.3.3.2 Preparación del suelo
¨La preparación del suelo para la siembra incluye la limpia del terreno, alinear los rastrojos de cultivos anteriores y la roturación del suelo usando tracción animal (yunta de bueyes). Se llevan a cabo dos pases de arado y una rastra de ser necesario.
La preparación del suelo debe efectuarse entre el tercer día de luna menguante y el tercer día de luna nueva (novilunio o noche oscura), para evitar la posterior presencia de plagas en el cultivo.¨(Sánchez et al.2010, pág. 9)
1.3.3.3. Drenajes
¨Si los suelos son planos y propensos a encharcamientos, será necesario establecer zanjas de drenaje para evitar que los excesos de agua perjudiquen a las raíces del cultivo.
Las zanjas deberán tener 50 centímetros de ancho por 40 centímetros de profundidad¨ (Cabrera M. V., 2005, pág. 14)
1.3.3.4. Elaboración de surcos
¨Para el cultivo de la jícama, los surcos se realizarán entre 1.00 a 0.80 m de distancia entre ellos utilizando una surcadora, una yunta de bueyes o en forma manual. Los surcos deben elaborarse de manera tal que al caer la lluvia o hacer el riego, el agua se deslice lentamente, para evitar la erosión del suelo y conseguir un remojo profundo y uniforme¨ (Manuel B, 2010, pág. 79)
1.3.3.5. Preparación de la semilla para la siembra
¨Conforme se acerca la cosecha, la planta forma entre los tallos y las raíces, una masa irregular de tejido de reserva (parenquimático), con muchas yemas que dan lugar a brotes a las que se le llama “cepa” o “corona”. De este órgano, se obtiene la “semilla” tradicional en forma de porciones de cepa que son los propágalos (hijuelos) para la siembra.
La jícama se propaga vegetativamente extrayendo los hijuelos (propágalos) que son separados de la corona de la planta.
De un kilo de cepa, se obtienen aproximadamente 20 hijuelos que deben ser dejados bajo la sombra por 1 a 3 días para favorecer la cicatrización de las heridas que se hacen al desprenderlos. Esta herida puede ser tratada con una pasta elaborada a base de ceniza y agua para evitar la presencia de enfermedades.
El enraizamiento puede ser favorecido o acelerado usando reguladores de crecimiento (auxinas). Para tal efecto se puede sumergir los hijuelos en una solución de Biol al 12 % (120 cc/litro de agua), durante 15 minutos. Se deja orear y luego se procede a la siembra.¨ (Manuel B, 2010, pág. 78)
1.3.3.6. Distancias y densidades de siembra
¨La distancia de siembra es de 100 a 80 centímetros entre surcos y 50 centímetros entre plantas. Con estas medidas se obtiene una densidad teórica de 25 000-20 000 mil plantas por hectárea.¨ (Cabrera., 2005, pág. 14)
1.3.10. Siembra y tape.
¨La siembra se lleva a cabo en forma manual poniendo una semilla o hijuelo por sitio, el mismo que deberá fijarse al suelo con una ligera presión de los dedos, procurando que el brote quede hacia arriba a fin de facilitar su enraizamiento.
La siembra de la jícama, se hará a partir del tercer día de luna creciente, hasta el tercer día de luna llena a fin de posibilitar un mejor desarrollo de los brotes de la semilla¨ (Manuel B, 2010, pág. 77)
1.3.4 MANEJO ECOLÓGICO DE PLAGAS.
1.3.4.1 Insectos plaga.
1.3.4.2 Pulguilla
¨Este pequeño insecto, ataca al follaje del cultivo produciendo muchas perforaciones sobre las hojas Para controlar esta plaga, se recomienda realizar aspersiones foliares cada 8 a 15 días a base de Beauveria bassiana (2 gramos/litro de agua). Extracto de Neem (5 a 7 cc/litro de agua. (Cabrera M. V., 2005, pág. 28)
1.3.4.3. El cutzo.
¨Las larvas de este insecto mastican las raíces de la jícama, ocasionando cavidades y perforaciones características. Cuando el ataque es severo destruyen totalmente las raíces.