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La Sierra de A Capelada: un paisaje monumental entre la tierra y el

Capítulo 3 El Análisis: Siete Paisajes Monumentales en el Occidente

3.7. La Sierra de A Capelada: un paisaje monumental entre la tierra y el

un paisaje monumental entre la tierra y el

mar

La sierra de A Capelada presenta una situación marginal y una gran riqueza arqueológica que ha llamado poderosamente la atención de arqueólogos y estudiosos desde comienzos del presente siglo. Los primeros estudios en la zona fueron realizados por F. Maciñeira en los albores del presente siglo (Maciñeira 1921, 1927 y 1935), siendo posteriormente completados por el mismo autor en una de sus principales obras (Maciñeira 1943/44), prestando especial atención en todos sus escritos a los monumentos tumulares y megalíticos.

Con posterioridad, y a pesar de ser una de las zonas consideradas clásica en el megalitismo gallego, no fue objeto de trabajos sobre el fenómeno tumular hasta que en la década de los 80 es incluida en un trabajo de ámbito provincial (Bello et al. 1987), basado en buena medida en las investigaciones de F. Maciñeira. Ya más recientemente han sido dados a conocer datos novedosos, aunque de carácter puntual, como son la existencia de yacimientos tumulares inéditos en sectores en los que tradicionalmente se creía que no existían (Ramil 1989/90).

Los datos que manejaremos para el análisis de este sector del territorio gallego han sido obtenidos principalmente de la bibliografía, sobre todo de la aportada por F. Maciñeira (que como veremos ofrece una gran calidad) y en menor medida de trabajos recientes (que bien manejan los datos de comienzos de siglo o bien aportan datos puntuales); el trabajo de campo ha sido propiciado por las labores de Evaluación de Impacto Arqueológico de varios Parques Eólicos, que nos han permitido documentar con precisión la situación de algunos de los monumentos indicados en la bibliografía consultada, al tiempo que permitió catalogar otros no conocidos hasta el momento118.

Al igual que en las otras zonas daremos cuenta en primer lugar de los resultados del análisis geográfico (apartado 3.7.1); a continuación, y dado que el trabajo realizado en esta zona ha sido mucho más somero que en las anteriores, enumeraremos los aspectos más significativos del emplazamiento tumular en esta norteña sierra, incluyendo la definición de las líneas naturales de tránsito (apartado 3.7.2), y finalizaremos con unas consideraciones generales sobre el sistema de organización tumular en la sierra (apartado 3.7.3).

3.7.1. El espacio: análisis geográfico

La sierra de A Capelada se localiza en el sector NE de la provincia de A Coruña (Fig. 1), y constituye una península que separa las rías de Ortigueira

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Queremos agradecer a Emilio Ramil González, arqueólogo, y a José Rodríguez Vilela, ambos vecinos de Cariño, su colaboración desinteresada para la localización de algunos yacimientos.

(al E) y Cedeira (al W). Administrativamente se divide entre los términos municipales de Cariño, Cedeira y Ortigueira119.

El macizo montañoso de A Capelada está constituido por superficies de aplanamiento basculadas por los movimientos tectónicos, que han dado lugar a unos acantilados rocosos con pendientes superiores al 80% entre Vixía

Herbeira, uno de los puntos culminantes de la sierra, y el extremo

septentrional del cabo Ortegal. Este basculamiento hacia el E, donde se localiza la ría de Ortigueira, ha propiciado que las corrientes de agua viertan hacia la ría y no directamente al Océano, favorecidas además por una serie de fracturas W-E (Pérez 1982: 55 y 1986: 91-92).

Utilizando la metodología y criterios de análisis ya expuestos hemos distinguido las siguientes regiones fisiográficas dentro de un relieve en el que predomina la penillanura.

Zonas de cumbres intercaladas en la amplia penillanura superior e

interrumpiéndola. Algunas están al borde del acantilado, limitando la penillanura por el NW, mientras que otras se localizan en el sector S y resultan muy características por constituir pequeñas colinas rocosas de pendientes pronunciadas, siendo en este caso el resultado del sustrato geológico constituido por eclogitas.

Las tierras altas de la sierra, comprenden la penillanura y los pequeños

valles interiores. Se caracterizan en general por su relieve llano con

suaves pendientes, nacimiento de pequeños arroyos y ríos, y zonas encharcadas tipo braña.

La zona de escarpes de sierra, caracterizada por las fuertes pendientes, en las que los ríos discurren frecuentemente encajados.

A su vez, dentro de cada una de las regiones definidas podemos diferenciar cuencas hidrográficas en función de los ríos principales, descartando la zona de los acantilados a pesar de que por los sectores menos pronunciados pueden discurrir en épocas de lluvias algunos arroyos tipo torrentera. Estas cuencas están determinadas por la configuración del terreno, que como ya hemos mencionado presenta una inclinación hacia el E producida por el basculamiento de la placa.

En ellas se diferencian unidades geográficas que pueden ser significativas en el ámbito arqueológico y están constituidas por pequeñas cuencas de cabecera de algunos de los ríos y arroyos. No en vano los túmulos se localizan o bien en sus límites o bien en las cabeceras de las cuencas.

Respecto a la ocupación y uso del suelo debemos mencionar que en el macizo montañoso de A Capelada el poblamiento es escaso y se concentra en rellanos de los valles laterales, ya que los escarpes de la sierra son en general muy pronunciados. Los terrenos se dedican en general a la explotación ganadera, muy abundante en la zona, tanto pasto para la cabaña ganadera controlada como para el ganado que vive en régimen de semi-libertad en el monte, así como repoblación forestal, muy abundante en algunos sectores.

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Parroquias de S. Bartolo de Cariño, Santiago de Landoi y Sta Mª da Pedra del término municipal de Cariño; Sta Mª de Régoa, S. Román de Montoxo y S. Xiao de Montoxo del municipio de Cedeira;y S. Adrián de Veiga y Sta Mª de Mera del municipio de Ortigueira.

3.7.2. Los yacimientos en el espacio: análisis de

emplazamiento

Dado que en esta zona el trabajo de campo ha tenido un carácter extensivo y sectorial, vinculado directamente a labores técnicas de Evaluación de Impacto Arqueológico de diversos Parques Eólicos, sólo hemos analizado los factores que han podido determinar el emplazamiento de los monumentos documentados en función de dichos trabajos; a pesar de esta parcialidad, su análisis nos permitirá contrastar observaciones realizadas para otras zonas. Los monumentos que aquí mencionaremos, los incluidos en el Catálogo (Apéndice II), son sólo una pequeña muestra de los allí construidos en momentos prehistóricos, ya que por la bibliografía conocemos la existencia y localización aproximada de al menos 47 monumentos tumulares en esta septentrional península galaica (Maciñeira 1943/44, Ramil 1989/90). Todos ellos, tanto los que aquí estudiaremos directamente como de los que sabemos su localización aproximada, han sido plasmados en la Fig. 45.

En general, y por lo que respecta a las líneas naturales de tránsito o lugares por los que los desplazamientos se realizan con mayor facilidad, podemos decir que tanto a partir del análisis cartográfico como de nuestra experiencia en el campo se constata la existencia de una vía que facilita el movimiento en sentido SW-NE atravesando la sierra por la zona de cumbres. Desde ésta parten otras hacia el SE, por las dorsales y vaguadas originadas por las fracturas de la placa, que descienden hasta la ría de Ortigueira (Fig. 45). Es a lo largo de estas vías de desplazamiento donde se erigen los túmulos, en la descripción del emplazamiento de alguno de los cuales nos detendremos a continuación, ya que presentan características significativas por motivos diversos.

En el extremo septentrional nos encontramos con el túmulo de Chan do

Lodeiro (nº 1), que se localiza en un pequeño promontorio al SE de la línea de

cumbres; siendo reseñable que desde este monumento se domina una amplia panorámica y es visible desde todo su entorno, pero destaca especialmente por estar jalonado por afloramientos rocosos a N y S, quedando enmarcado por éstos cuando observamos el monumento desde el E o desde el W.

Continuando por la línea de cumbres hacia el SE, hacia el interior de la sierra, están los túmulos de Fornela (nº 2) y Herbeira (nos 3 y 4); el último de los cuales destaca por localizarse a escasos metros del gran acantilado del mismo nombre, de cuyo punto más alto parte una dorsal en dirección SE, por la que es posible transitar con facilidad, y en la que encontramos los dos monumentos de Coto de Zarza (nos 5 y 6).

La vía de desplazamiento que discurre por la línea de cumbres aparece jalonada por monumentos tumulares como el de Chan da Armada (nº 7), que se localiza en el lugar por donde discurría un camino que era utilizado aún a comienzos de este siglo para dirigirse desde Cariño a San Andrés de Teixido atravesando la sierra (Maciñeira 1921 y 1943/44: 124), y de la capilla del Socorro donde dicho autor documentó otro monumento (Maciñeira 1943/44: 125).

Desde este monumento, pero también anteriormente desde la zona de

Herbeira, se observa en el horizonte un gran collado en el que a simple vista

destaca la existencia de al menos un monumento tumular. Para llegar allí no hay más que seguir la línea de cumbres (¿pasando por las proximidades del

túmulo nº 22 de Maciñeira? -1943/44: 125-127). Una vez allí, en el lugar de

Pedra Chantada, observamos que existen tres túmulos (nos 11 a 13). Se localizan en un lugar en el que el caminante da la espalda a la ría de Ortigueira y se adentra en la vertiente orientada a la ría de Cedeira120; al acercarse a ella desde el N los túmulos son visibles recortados en el horizonte (Foto 9), pero en sentido contrario no se aprecian hasta estar a escasos metros, es decir, hasta que nos encontramos propiamente en el collado.

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Foto 9: Vista de la necrópolis de Pedra Chantada (nos 11 a 13) desde la de As Lamas (nos 8 a 10).

En esta necrópolis resultan especialmente significativos los afloramientos rocosos, ya que existe uno entre los yacimientos nos 11 y 12 que impide ver el primero desde el segundo121, aunque la visibilidad inversa si es posible quizá debido al mayor tamaño del segundo. Pero no es éste el único afloramiento constatado en las inmediaciones de esta concentración tumular, ya que inmediatamente al W del monumento nº 12, y separado de éste por un camino, existe otro que limita totalmente la visibilidad desde el túmulo hacia ese lado, quedando por lo tanto totalmente volcado hacia el E que es donde se localiza la cuenca conocida como As Lamas; de estar situado unos metros hacia el W, es decir, en el lugar donde se localiza el afloramiento, desde el monumento tendríamos un amplio arco de visión a larga distancia divisando incluso la ría de Cedeira; sin embargo, una vez más el monumento tiene un emplazamiento con orientación preferente al interior de la sierra (recordemos que esto por ejemplo ya fue observado en Barbanza, O Bocelo o As Travesas), descartando un emplazamiento que le aportaría un mayor dominio visual del entorno.

También dominando la cuenca anteriormente citada se localiza la necrópolis del mismo nombre, Chao das Lamas (nos 8 a 10), desde la que se tiene una amplia panorámica del valle en el que desagua esta cuenca así como

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Cuando este trabajo ya se encontraba en su fase final hemos tenido conocimiento de que durante el seguimiento arqueológico de las obras de construcción del parque eólico de Os Corvos, fueron localizados materiales arqueológicos, concretamente piezas líticas talladas sobre cuarzo, a escasos metros de estos túmulos, concretamente en su lado E donde se localiza la cabecera de una amplia braña conocida como As Lamas.

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Queremos recordar que un caso similar, de intervisibilidad interrumpida parcialmente por un afloramiento rocoso, fue documentado en la necrópolis de Pena Branca en la sierra de Coriscada.

de todo el sector de la dorsal de Herbeira, en la que se emplazan los monumentos de Coto de Zarza (nos 5 y 6).

Entre esta necrópolis y la anterior se localiza el lugar de Cruz de Acero, uno de los puntos culminantes de la sierra y quizá por ello dotado de leyenda (Maciñeira 1921: 43), al sur del cual, en un pequeño collado que conecta dos de las principales cuencas hidrográficas de la sierra se localizan los dos túmulos de Cova Oscura, nos 14 y 15 (similar por lo tanto al grupo de Pedra Chantada -nos 11 a 13), aunque en este caso uno se orienta hacia el E y el otro hacia el W, puede que marcando la posibilidad de bifurcación en la ruta, ya que continuando por uno u otro lado seguimos encontrando monumentos tumulares.

Peculiar es el emplazamiento del túmulo nº 16 entre dos promontorios, pero este hecho cobra sentido si tenemos en cuenta que en la cuenca existente al E de dichas elevaciones existen varios monumentos tumulares (Maciñeira menciona cuatro de los que hemos localizado únicamente dos) con una localización muy característica, ya que han sido erigidos en un valle que a medida que desciende se hace más angosto; el localizado a mayor altitud (nº 18) se encuentra a escasos metros de un porto por el que el arroyo se atraviesa sin dificultad, por lo que su emplazamiento parece haber sido elegido en función del tránsito; factor que también parece determinante en el localizado a menor altitud (nº 17), ya que por el valle se puede descender a la costa de Ortigueira122.

3.7.3. La estructura organizativa del paisaje

monumental

A pesar de la realización de un análisis mucho más somero en esta zona, hemos podido constatar algunas de las pautas de emplazamiento observadas en las zonas anteriormente analizadas. En primer lugar observamos que todos los túmulos se vinculan a vías de tránsito que en algún caso han sido utilizadas hasta hace escasas décadas como caminos tradicionales; y una vez más las mayores concentraciones, o en algunos casos los yacimientos más monumentales, se localizan en los puntos donde la ruta presenta bifurcaciones o en lugares próximos a pasos de corrientes de agua.

En segundo lugar tenemos los elementos naturales, destacando en A Capelada los afloramientos rocosos; aunque también las cuencas parecen haber determinado el emplazamiento, ya que a alguna de ellas, como las de As

Lamas se vinculan varias necrópolis que la rodean y dominan, socializando así

el entorno natural. Son las rocas las que crean juegos visuales, como el documentado entre los túmulos nos 11 y 12 del grupo de Pedra Chantada, entre los que existe una roca que impide ver el primero desde el segundo, pero en sentido inverso sí existe relación visual; o el afloramiento existente al W del monumento nº 11 que impide totalmente la visión en dicha orientación, donde se localiza la ría de Cedeira, quedando este túmulo (y sus vecinos por su disposición en el terreno) volcados hacia los pequeños valles interiores de la

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Nos ha hablado de la existencia en este valle, en las proximidades del caserío La Cruz (a unos 500 m al N del túmulo nº 17), de una cámara megalítica, aunque su búsqueda ha resultado infructuosa. De existir podríamos estar ante un caso como los ya mencionados de Arca da Barbanza, en la sierra homónima, en el que la monumentalidad no viene dada por el emplazamiento si no por la propia construcción.

sierra, como hemos venido constatando en otras zonas (O Bocelo, Barbanza,

As Travesas).

Al igual que en las zonas anteriormente analizadas tenemos dos tipos de percepción del espacio en función del emplazamiento de los yacimientos: unos se localizan en lugares altos, de relieve abierto y con amplias visibilidades; y otros en formas deprimidas y de relieve cerrado que únicamente permiten establecer relaciones visuales a corta distancia

3.8. El paisaje monumental en el occidente