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SIGNIFICADOS COMPARTIDOS Y NO COMPARTIDOS EN TORNO AL

7. REFLEXIONES FINALES

7.3 SIGNIFICADOS COMPARTIDOS Y NO COMPARTIDOS EN TORNO AL

Según se desprende del análisis de los resultados, existen diversos puntos de encuentro entre los significados atribuidos al desarrollo rural por parte de los pobladores de la vereda y los representantes institucionales. Un primer elemento que se destaca es la manera como ambos trascienden la visión economicista. Más allá de esta forma de entender el desarrollo, y retomando algunos de los autores más representativos de los enfoques alternativos a esta visión, Max – Neef y cols. (1986), los entrevistados integran en los significados atribuidos al desarrollo rural algunas necesidades humanas fundamentales que rompen con la racionalidad económica dominante.

Así, es relativamente usual que más allá de las necesidades de subsistencia y protección, se refieran a aspectos asociados con las necesidades de entendimiento, afecto, participación, ocio e identidad, aunque muy poco con las de creación y libertad. No obstante, podría pensarse que los significados atribuidos al desarrollo rural no se construyen directamente a partir de estas necesidades sino, sobre todo, a partir de sus satisfactores, razón por la cual es tan significativo el énfasis en infraestructura y servicios. Por otra parte, el énfasis realizado por pobladores y profesionales alrededor de la infraestructura física como uno de los principales símbolos de desarrollo rural, puede considerarse parte del modelo economicista convencional, estrechamente asociado con los ideales de la modernización, como ocurre con algunos de los planteamientos en torno a la transferencia de tecnología.

Otro de los referentes importantes a la hora de atribuir significados al desarrollo rural es la organización comunitaria. Pobladores y representantes institucionales suelen valorar el desarrollo de una comunidad rural a partir de los avances logrados en la organización alrededor de propósitos comunes. En ambos casos, aunque quizás más en los profesionales que en los pobladores, la organización adquiere un carácter especialmente instrumental, dado el énfasis en la solución de problemas, y la escasa alusión a la importancia intrínseca de compartir y estar juntos. Lo mismo parece ocurrir con la participación, dada la tendencia a concebir ésta más en función de los beneficios que puede reportar para la solución de

98 problemas comunitarios que el valor personal e intrínseco de participar, de poder hacerlo en distintos ámbitos y de diferentes maneras.

Los demás referentes implícitos en los significados que pobladores y profesionales atribuyen al desarrollo rural son también comunes, destacándose la generación de oportunidades de educación y recreación. El arraigo al sector rural se constituye en un elemento importante para pobladores y profesionales, siendo precisamente ese uno de los principales sentidos que se atribuyen al desarrollo de la vereda: generar condiciones de bienestar que motiven a las familias a permanecer en el campo y que creen un buen entorno para las próximas generaciones.

La existencia de oportunidades económicas aparece débilmente en el discurso de los pobladores, pero no en el de los representantes institucionales, si bien existe una marcada diferencia en la manera como es abordado este tema por parte de FESCO, comparativamente con la UIS y el Comité de Cafeteros, aspecto que puede estar estrechamente asociado con los propósitos institucionales, pero también con sus concepciones en torno al desarrollo y al papel frente al mismo. No son claras las razones por las cuales los pobladores integran tan escasamente las oportunidades económicas en los significados que atribuyen al desarrollo rural, pero sí es claro que este tema fue referido especialmente por arrendatarios, quienes, muy seguramente, experimentan de manera más directa las dificultades vividas por los hogares de la vereda en éste ámbito.

Otro aspecto que llama la atención es el menor reconocimiento por parte de las instituciones que de los pobladores en torno a las debilidades en la estructura de oportunidades y sus efectos en la vida de las comunidades rurales. La atención de las instituciones parece centrarse más en la capacidad de agencia, entendida por Sen (2000), como la capacidad de la persona para actuar y provocar cambios en función de sus propios valores y objetivos, concepto que fundamenta la visión de los seres humanos como participantes activos en su propio desarrollo y no como “receptores pasivos de las prestaciones de ingeniosos programas de desarrollo” (Sen, 2000: 28). No obstante, siguiendo con este autor, podría pensarse que el énfasis de los profesionales entrevistados, e incluso de los pobladores, se centra más en el concepto de capital humano, referido al aumento de las posibilidades de producción, que propiamente en el concepto de

99 capacidades humanas, enfocado en la libertad de los individuos para “vivir la vida que tienen razones para valorar y para aumentar las opciones reales entre las que pueden elegir” (Sen, 2000: 350). En cualquier caso, los pobladores de la vereda integran más claramente en sus visiones sobre el desarrollo, que los representantes institucionales, los efectos de las debilidades en la estructura de oportunidades económicas, sociales y políticas; mientras los profesionales tienden a resaltar como causantes del escaso desarrollo de la vereda, las debilidades de la organización comunitaria.

Una característica común en los significados atribuidos por parte de pobladores y representantes institucionales al desarrollo rural, es el carácter antropocéntrico de éste último. Aunque el estudio no abordó el concepto de desarrollo sostenible, ni exploró de manera directa las visiones de los entrevistados en torno al carácter biocéntrico o antropocéntrico de sus perspectivas ecológicas (Rozzi, 1997), es claro que los significados atribuidos al desarrollo rural, en este caso, se circunscriben a la vida humana. Sería interesante explorar en futuros estudios la relación entre desarrollo rural y desarrollo sostenible.

Puede concluirse además que tanto para los pobladores de la vereda como para los representantes institucionales, el concepto de desarrollo rural es prescindible, especialmente en la comunidad, y fácilmente intercambiable por conceptos como progreso, desarrollo, desarrollo humano, bienestar, salir adelante, calidad de vida, entre otros. Se trata, así mismo, en ambos casos, de un concepto débilmente construido, característica que se refleja en las rupturas existentes en sus discursos, descritas en distintas partes del informe. Así mismo, se trata de un concepto insuficientemente conectado con las prácticas, teniendo en cuenta de manera especial el escaso énfasis de la comunidad y de algunas de las instituciones en el fomento de la organización comunitaria, a pesar de la enorme importancia atribuida a la misma. Por último, llama la atención la existencia de una conexión insuficiente entre los propósitos institucionales y comunitarios, a pesar de compartir, en esencia, las mismas visiones en torno al desarrollo rural.

El estudio deja preguntas relacionadas con la manera como interactúan en la cotidianidad las visiones que sobre el desarrollo poseen los pobladores y los representantes institucionales; la manera específica como las instituciones han influido en la cosmovisión

100 de la comunidad; y la forma como, quizás, los pobladores de la vereda han ejercido algún efecto sobre los discursos y prácticas del desarrollo de los profesionales.

Considerando las anteriores reflexiones, y para terminar, resulta importante llamar la atención sobre la importancia de continuar promoviendo, en la formación de los profesionales vinculados al desarrollo rural, la construcción de otras miradas sobre la realidad, no necesariamente prefiguradas en el contexto del desarrollo; la generación de capacidades para establecer intercambios con las comunidades rurales que trasciendan lo estrictamente técnico e instrumental; y la reflexión crítica – y ética - sobre las propias concepciones y prácticas, sobre el sentido que adquiere la intervención de los profesionales en el ámbito rural y sobre losprocedimientos y resultados de los proyectos enmarcados en propósitos de desarrollo rural. Se considera igualmente importante reflexionar con las comunidades rurales en torno a la manera como conciben el desarrollo, la forma como han construido este concepto, las relaciones que en este marco establecen con las instituciones y las implicaciones que de allí se derivan. Es necesario, a mi parecer, que estas reflexiones trasciendan la visión antropocéntrica y consideren además, como plantea Escobar (2006), que el proceso de deconstruir el desarrollo es lento y doloroso, y que no existen soluciones ni recetas fáciles.

La comunidad del Alto del Zarzo ha logrado trascender, o quizás, ha logrado resistir sin ser consciente de ello, aquellas visiones sobre el desarrollo rural que no ven la integración de la comunidad y la tranquilidad como elementos constitutivos del mismo. No obstante, tampoco allí parece haber suficiente lugar para creer que lo pequeño, lo lejano, lo lento, puede representar “desarrollo”.

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