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CAPÍTULO III –ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS

12. Simetría del paso

=0

13. Fluidez del paso Paradas entre los pasos =0 14. Trayectoria (observar el

trazado que realiza uno de los pies durante unos 3 metros)

Leve/moderada desviación o usa ayuda para mantener la

trayectoria.

=1

15. Tronco No balancea pero flexiona las rodillas o la espalda o separa los brazos al caminar.

=1

16. Postura al caminar Talones separados =0

Puntuación marcha: 12 Puntuación obtenida =2

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Para la aplicación del test se cumplió estrictamente con la metodología del mismo. Como condiciones, se aprovecharon los propios espacios del domicilio, un pasillo de 1,50 metros de ancho por 7 de largo, un portal de 3 metros cuadrados, y como medios, objetos propios de un hogar dígase sillas, bancos, las paredes, etc.

Como resultado de este test en la etapa inicial el adulto demostró grandes dificultades en el equilibrio, lo que nos confirmó el deterioro físico que sufren los enfermos de Alzheimer a causa del avance de la enfermedad. Reflejó la incapacidad de mantener el equilibrio en la posición de sentado, pues se inclinaba o deslizaba en la silla, para levantarse o intentarlo, le era imposible sin ayuda de otra persona, en el equilibrio en bipedestación se mostró estable aunque se agarraba en ocasiones a otro objeto para mantenerse. Empezaba a caerse luego de que el rehabilitador le efectuaba empujes en bipedestación con el tronco erecto y los pies tan juntos como le fuese posible, en la prueba al dar la vuelta a 360 grados pudimos observar pasos discontinuos evidentes. Al experimentar cerrar los ojos en la posición de parado, se mostraba inestable y a la hora de sentarse usaba sus brazos como apoyo y sus movimientos eran bruscos. En este indicador obtuvo la calificación de 3 puntos de un total de 16 para el equilibrio.

En cuanto a la marcha se detectaron graves dificultades, a la hora de iniciarla inmediatamente después de darle una orden, se observaron vacilaciones o múltiples intentos por comenzar, en cuanto a la longitud y altura de sus pasos demostró que ninguno de sus pies se separaban completamente del suelo, no se balanceaba pero flexionaba las rodillas o separaba los brazos al caminar y de forma moderada mostraba desviación o usaba ayuda para mantener su trayectoria, en cuanto a la simetría del paso se observó que la longitud no era la misma y en la fluidez del paso, experimentaba paradas y una moderada desviación o usaba ayuda para mantener su trayectoria. En este indicador el adulto obtuvo 2 puntos de un total de 12 para la marcha.

Estos resultados ubicaron a la paciente en una puntuación general de 5 puntos de un total del 28 que establece el test de Tinetti evaluando los indicadores, marcha y equilibrio.

Como resultado del test: Índice de Barthel; pudimos observar en esta etapa, que el adulto no era capaz de levantarse, asearse, peinarse (arreglarse) y comer de

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forma independiente, presentó grandes limitaciones para comunicarse con vecinos y familiares, se negó a salir del cuarto en el que duerme y en resumen demostró una limitada disposición para las actividades de la vida diaria.

2.5. Regularidades del diagnóstico inicial (etapa de pre test).

 El adulto mayor investigado posee la EA en su segunda etapa, convive en un contexto familiar adecuado que favorece la rehabilitación física en el hogar.

 No existe un programa de actividades físico-terapéuticas, específico para adultos mayores con Alzheimer.

 Los programas de Cultura Física para adultos mayores sanos y con enfermedades mentales, contienen contenidos e indicaciones metodológicas aplicables al adulto con Alzheimer.

 Las condiciones del hogar del adulto investigado favorecen la intervención con actividades físico- terapéuticas para su rehabilitación física y autovalidismo.

 El adulto mayor investigado posee grandes limitaciones en la marcha y el equilibrio como consecuencia del avance de la enfermedad.

 Presentó una limitada disposición para las AVD.

Por lo que existe la necesidad de intervenir con actividades terapéuticas adaptadas en su contexto familiar para contrarrestar el deterioro físico social que implica la enfermedad y conservar cierto nivel de autovalidismo en el adulto.

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CAPÍTULO III – ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS.

3.1. Fundamentación de la propuesta.

La terapia a través de las actividades físicas se ha convertido en las últimas décadas, en uno de los tratamientos más eficientes a nivel mundial para muchas afecciones y enfermedades de orden cognitivo, entre ellas, se viene estudiando con una relevancia marcada, la influencia de la actividad física terapéutica en las enfermedades mentales.

En este tipo de tratamiento lo más importante es trabajar la actividad física, para que apoye la estimulación cognitiva y de las acciones motrices que se deterioran, como por ejemplo la marcha y el equilibrio. Las actividades físicas que se practican regularmente pueden retrasar el deterioro de la enfermedad de Alzheimer, sobre todo en lo relativo a la disposición para las AVD y con esta obtener un mejoramiento de la calidad de vida.

El mensaje esencial es que, “si se tiene enfermedad de Alzheimer, no es demasiado tarde para ponerse a realizar actividad física", dijo el doctor Sam Gandy, presidente del Consejo Asesor Médico y Científico de la Asociación Mundial de Alzheimer, citado por Cerna Ayala, (2011).

Estas actividades se han confeccionado, principalmente, para un paciente con EA en la etapa intermedia, que se atiende en su propio contexto familiar.

3.1.2. Objetivo general del conjunto de actividades.

Contribuir a la estimulación de la marcha, el equilibrio y el autovalidismo en las (AVD) en un adulto con Alzheimer en la etapa intermedia.

3.2. Actividades para la rehabilitación física en el contexto familiar, de un adulto con Alzheimer en la etapa intermedia.

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Objetivos

Actividade

s Acciones Métodos Medios

Orientaciones metodológicas I Estimular los cambios de posición en el adulto. Ejercicios posturales.

Alineación de los segmentos corporales.

verbal y repetición silla pared espejo El paciente, en la medida de sus posibilidades, tratará de realizar los cambios de posición de la postura, tratando de realizar las transferencias siempre y cuando sus condiciones lo permitan. Cambio de posición de sedestación a

bipedestación (con apoyo)

En sedestación con manos extendidas.

En sedestación con brazos laterales.

En bipedestación recostado a la pared.

En bipedestación frente a un espejo.

II Promover la toma de decisión en el adulto en la ejecución de las actividades. Ejercicios de independiza ción.

Pasar de la posición de acostado a sedestación (con y sin apoyo)

verbal y repetición silla andador muletas Se podrán realizar los ejercicios en dependencia de las condiciones que existan en la vivienda del paciente, tratando de lograr una mayor

independización del mismo. Pasar de la cama a una silla.

Girar hacia ambos lados.

Parado con apoyo en espaldar de la silla. De bipedestación a la marcha (con apoyo)

32 III Mejorar el equilibrio en el adulto, para la realización independiente de sus actividades. Ejercicios de equilibrio.

En sedestación, mantener la posición con control del tiempo. verbal y repetición silla pared objetos Estos ejercicios podrán realizarse con los ojos abiertos

y complicarlos un poco más

cerrando los ojos. En sedestación, el rehabilitador se coloca por

detrás del paciente, y con sus dos manos realiza pequeños empujes por los hombros del paciente

en todas direcciones.

En sedestación, el rehabilitador colocado por delante del paciente, ubicando sus manos en los

hombros del mismo, ordenar que empuje hacia el rehabilitador y en un momento de descuido

este las quitará buscando que el paciente mantenga el equilibrio ante ese estímulo

(equilibrio al empuje).

Adoptar posiciones bípedas con apoyo de ambas manos y luego con una.

Apoyo sobre la pared a mantener la posición bípeda por tiempo creciente.

En bipedestación con brazos extendidos, colocar objetos sobre ambas manos y sobre la cabeza a

tratar que estos no se caigan. Encomiendas fuera del hogar.

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Continuación:

Objetivos

Activida

des Acciones Métodos Medios

Orientaciones metodológicas IV Lograr la realización consiente y voluntaria de la acción indicada. Movilizac iones activas. Activas libres. verbal y repetición Los ejercicios se orientarán al desarrollo de la musculatura general. Activas resistidas. Resistenc

ia manual y la de algunos pesos. La asistencia puede realizarse en todo el arco de movimiento o

solo en una parte del mismo, en dependencia del rango de la articulación. V Rescatar el patrón funcional de la marcha del adulto para un desplazamiento con el mayor grado de estabilidad posible. Reeduca ción de la marcha.

Iniciación del paso con apoyo y braceo alterno con apoyo

verbal y repetición Apoyo del rehabilita dor. Se podrán utilizar ejercicios de postura y

equilibrio que servirán de condicionamiento para poder alcanzar la

realización de la marcha. Imitación del movimiento en el lugar con

aumento de flexión de rodilla y cadera con apoyo.

Marcha libre con desplazamientos flexión forzada de rodillas y caderas con y sin apoyo.

Marcha lateral con y sin apoyo. Subir y bajar escaleras o rampas con y sin

apoyo.

34 VI Desarrollar una adecuada respiración que les permita realizar las actividades de la vida diaria. Reeduca ción respirator ia.

Ejercicios de Respiración abdominal y

diafragmática Movimientos de inspiración y expiración con

supervisión del profesor y en diferentes posiciones. verbal observació n y repetición Hojas de papel. espejo De 2 a 3 repeticiones hasta llegar a 15, pudiéndose realizar en diferentes momentos del tratamiento. VII Rescatar en el adulto las habilidades en la ejecución de las actividades cotidianas. Entrenam iento de las actividad es de la vida diaria. Aseo personal. verbal y repetición Objetos personale s y doméstico s. Se entrenarán las actividades que normalmente el paciente debe realizar

en la vida diaria. Uso del baño.

Caminar, subir y bajar escaleras.

Vestirse y desvestirse.

Las transferencias.

Alimentación independiente.

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3.2.1. Orientaciones metodológicas generales para el trabajo de las actividades físico terapéuticas adaptadas.

Contar con el diagnóstico y valoración del estado físico y mental del paciente.

Garantizar la autorización y supervisión del médico para comenzar los ejercicios.

Dominar los conocimientos esenciales acerca de la enfermedad por parte del investigador.

Controlar el pulso antes de la ejecución, durante el trabajo y en el tiempo de la recuperación, manteniendo un chequeo sistemático de la presión arterial.

Los ejercicios no deben excederse de 10 y 12 repeticiones.

Para los ejercicios posturales:

Variar el tiempo de las diferentes posiciones (cada 30 minutos, sedestación)

Garantiza apoyos al cambiar de sedestación a bipedestación. (aditamentos o personas).

Utilizar determinados aditamentos como almohadas, rodillos, toallas para situar en determinadas partes del cuerpo, evitando posteriores deformidades.

Para los ejercicios de equilibrio:

Se debe tener en cuenta que el adulto tenga buen apoyo para ejecutar estos ejercicios.

Para las movilizaciones:

Realizarlas de forma lenta o rápida, en dependencia del objetivo propuesto (en el caso de aumentar el tono, realizarlas a ritmo uniforme y rápido y cuando se quiere disminuir el tono, realizarlas de forma lenta).

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En las pasivas y asistidas se debe fijar la articulación proximal con una mano y con la otra se realizará el movimiento.

Para los ejercicios de marcha:

Utilizar apoyos en los primeros momentos de la marcha.

Realizar un análisis detallado de los principales problemas en la ejecución de los movimientos para poder realizar una corrección adecuada y objetiva que permita una marcha futura con independencia en la ejecución. Este análisis debe partir desde el momento en que el paciente se encuentra en bipedestación estática, manteniendo una correcta postura en esa posición. Auxiliarse de un espejo para la autocorrección del paciente.

Durante la marcha el rehabilitador debe estar atento a la ejecución correcta de sus diferentes fases observando, cuidadosamente, los patrones anormales de movimiento que pudieran existir, ya que estos una vez instaurados dificultan el desarrollo del tratamiento.

Utilizar preferentemente el método de repeticiones.

Estimular verbalmente al paciente durante los ejercicios para lograr efectos positivos desde el punto de vista psicológico.

3.2.2. Orientaciones para la familia:

Garantizar la preparación y la higiene del paciente para la sesión de trabajo.

Acompañar al rehabilitador observando la ejecución de las acciones para el seguimiento de técnicas sencillas y apropiadas; el manejo de este en el hogar.

Cambiar de posición al paciente cada 2 ó 3 horas cuando está acostado y en sedestación cada 30 minutos.

Mantener al paciente en una posición cómoda, la cual debe ser modificada con regularidad para evitar que se dañe la piel en los puntos de presión.

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3.2.3. Forma de control:

Observación de logros manifiestos en las actividades diarias. Constatación del retraso las manifestaciones de la segunda fase.

3.2.4. Proceso de aplicación de las acciones:

Las actividades fueron implementadas durante el curso escolar 2011-2012 y el primer semestre del curso escolar 2012-2013.

Las actividades que se realizaron en el contexto familiar fueron apoyadas plenamente por los familiares, en la colaboración con su tiempo y materiales (medios), estas surtieron un doble efecto, pues, a partir de ellas se logró transmitir el mensaje educativo en el propio seno familiar. Por otra parte la realización de las AVD fue constatada con la referencia de los familiares. Las actividades se realizaron mayormente en el horario de la mañana en lugares amplios dentro del hogar, como son el portal y el comedor. En las primeras etapas la realización de las actividades fue supervisada por el técnico de la sala de rehabilitación y en etapas posteriores la investigadora con la compañía del tutor del paciente, o solo el tutor, luego de ser adiestrado en los horarios de las AVD.

De manera general se observó una buena disposición y actitud de los familiares hacia la realización de las actividades orientadas y el rehabilitador siempre contó con las condiciones necesarias para las sesiones de trabajo.

3.3. Análisis de los resultados de la aplicación de la propuesta.

El resultado de los indicadores motrices evaluados se reflejan en la aplicación de los test seleccionados en la etapa de postest.

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Índice de Tinetti: (etapa de postest)

EQUILIBRIO

Indicadores Resultados Puntuación

1. Equilibrio sentado. Se mantiene seguro. =1 2. Levantarse. Capaz, pero usa los brazos

para ayudarse.

=1

3. Intentos para levantarse. Capaz de levantarse con solo un intento.

=2

4. Equilibrio en bipedestación inmediata (los primeros 5 segundos)

Estable sin otros soportes. =2

5. Equilibrio en bipedestación. Estable, pero con apoyo amplio (talones separados menos de 10 cm)

=1

6. Empujar (el paciente en bipedestación con el tronco erecto y los pies tan juntos como sea posible)

Se tambalea, se agarra, pero se mantiene.

=1

7. Ojos cerrados (en la posición de 6)

Estable =1

8. Vuelta de 360 grados. Inestable (se agarra) =0 9. Sentarse. Seguro, movimiento suave =2

Puntuación equilibrio: 16 Puntuación obtenida =11

MARCHA

10. Iniciación de la marcha (inmediatamente después de decir que ande)

No vacila. =1

11. Longitud y altura de paso

a) Movimiento del pie derecho. El pie derecho se separa completamente del suelo.

=1

b) Movimiento del pie izquierdo El pie izquierdo se separa completamente del suelo.

=1

12. Simetría del paso La longitud parece igual =1

13. Fluidez del paso Los pasos parecen continuos. =1

14. Trayectoria (observar el trazado que realiza uno de los pies durante unos 3 metros).

Sin desviación y en ocasiones con ayudas

=2

15. Tronco No se balancea, no reflexiona. =2 16. Postura al caminar Talones casi juntos al caminar. =1

Puntuación marcha: 12 Puntuación obtenida =10

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Como resultado de este test en la segunda etapa, el adulto demostró cierta mejoría en el equilibrio, teniendo siempre en cuenta que padece una enfermedad neurodegenerativa y que ya existía un deterioro cognoscitivo y físico irreversible, que se manifiesta en la pérdida progresiva de sus capacidades, tanto mentales como físicas, por lo que nos fue imposible rehabilitar al paciente en su totalidad. Se mostró seguro de mantener el equilibrio en la posición de sentado, para levantarse o intentarlo, era capaz pero usaba sus brezos para ayudarse, en el equilibrio en bipedestación se mostró estable sin otros soportes para mantenerse, en la prueba al dar la vuelta a 360 grados aun se mantiene inestable y se agarra para poder orientarse. En este indicador obtuvo la calificación de 11 puntos de un total de 16 para el equilibrio.

En cuanto a la marcha se detectó una mejoría, a la hora de iniciarla inmediatamente después de darle una orden, no vaciló en ejecutarlo, en cuanto a la longitud y altura de sus pasos demostró que ligeramente sus pies se separaban del suelo y se mostraron continuos, la longitud parece la misma y en cuanto a la trayectoria la ejecuta sin desviación pero en ocasiones necesita ayuda. En este indicador el adulto obtuvo 10 puntos de un total de 12 para la marcha.

Estos resultados ubicaron a la paciente en una puntuación general de 21 puntos de un total del 28 que establece el test de Tinetti. Con los resultados obtenidos en la etapa de postes, se constata que la paciente manifestó cierta mejoría en la marcha y el equilibrio como aspectos básicos para su validismo en las actividades de la vida diaria, a las cuales mostró una mayor disposición.

Consecuentemente como resultado de Test de Barthel en esta etapa de evaluación el adulto consiguió emprender en ocasiones de una forma voluntaria, acciones de aseo personal y vestido en su propio cuarto; además, aunque fue en pocos momentos se logró una socialización con familiares y vecinos allegados en la sala de la casa.

Los resultados obtenidos en la investigación coinciden con los aspectos teóricos abordados por investigadores consultados como Alois Alzheimer, Castro y Martínez,(2006), Sánchez, (2008) y Cerna-Ayala, (2011) quienes afirmaron que a pesar de las modificaciones del aspecto y el empobrecimiento gradual de las capacidades, el adulto no está exento de potencialidades creativas y de

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necesidades emocionales, siempre y cuando se aproveche la familia como fuente de apoyo en la aplicación sistemática de los ejercicios deben aplicarse regularmente, en las etapas iniciales de la enfermedad, buscando el aumento de las posibilidades funcionales del organismo y la alargamiento de las etapas.

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CONCLUSIONES

1. El diagnóstico inicial del adulto mayor con Alzheimer en la etapa intermedia, reflejó grandes dificultades para la marcha y el equilibrio, que se evidencian en la limitación para el desenvolvimiento en las actividades de la vida diaria.

2. En la selección e implementación del conjunto de actividades físico- terapéuticas, se tuvieron en cuenta las particularidades de la etapa intermedia de la enfermedad, las condiciones del contexto familiar y la disposición del adulto, utilizando como medio, las propias actividades de la vida diaria.

3. Las actividades físico-terapéuticas para la rehabilitación de un adulto mayor con Alzheimer en la etapa intermedia, del municipio Camajuaní, fueron efectivas en su aplicación en la medida que favorecieron el estado de la marcha, el equilibrio y el autovalidismo para las actividades de la vida diaria, retardando el avance de la enfermedad a su etapa terminal.

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RECOMENDACIÓN

BIBLIOGRAFÍA

1. Adams, R.D. y Colectivo de autores. (1982). Principios de la Neurología. La Habana. Editorial Científico-Técnica.

2. Alfonso, C. Ejercicios físicos, vida saludable. Disponible en: http://edicionesanteriores.trabajadores.cu/fijos/salud/ejercicios/textos/ejercicio shtmejercicios físicos. Citado el 11 de marzo de 2010.

3. Alzheimer´s Disease Internacional. (1999) La prevalencia de la demencia. Diario el Comercio Hoja informativa 3, Abril. Lima. Perú.

4. Arango & Lynn. (2002). American Psychiatric Association. (1994) Diagnostic and statistical. Manual of Mental Disorders. Editorial. Ama. Washington DC.

5. Boada, Rovira y Colectivo de autores. (2006). Tú y yo de nombre Alzheimer. Recetas para vivir mejor. Editorial Glosa. Barcelona, España.

6. Bustamante. P. (2000). Manual de Psiquiatría. Editorial Salud. La Habana. Cuba.

7. Castro y Martínez (2006). Actividades físicas en función de la calidad de vida de adultos con enfermedades neurológicas. Editorial Salud. Cuba.

8. Cerna-Ayala, R. (2011). Programa de actividad física terapéutica, para enfermos de Alzheimer, en la primera etapa. Tesis de doctorado, I.S.C.F. “Manuel Fajardo”. La Habana. Cuba.

9. Colectivo de Autores. (2001). Grupo nacional de áreas terapéuticas de la Cultura Física, “Los ejercicios físicos con fines terapéuticos II. La Habana.

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