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3. ESTRUCTURA DEL ESLOGAN POLÍTICO
3.3. Sintaxis y pragmática: el dictum y el modus oracionales
Si acudimos a cualquier gramática o trabajo dedicado a la sintaxis, comprobaremos que, en la mayoría de lo casos, existe un capítulo dedicado a la modalidad205. Esto es así porque los gramáticos han venido considerando que la
modalidad es uno de los criterios de clasificación de la oración simple, de manera que la descripción sintáctica de una oración quedaría incompleta si no se determinara la manifestación del emisor. De este modo, en el análisis de una oración, habría que determinar un contenido objetivo, estrictamente gramatical, y un contenido subjetivo, relacionado con la actitud del hablante. En el Esbozo
de la RAE podemos leer:
La intención del hablante separa e individualiza las oraciones para decir que en cada una de ellas se enuncia, pregunta, desea o manda algo. En el análisis de cualquier oración debemos distinguir, por consiguiente, entre el contenido de la representación psíquica, lo que en ella se dice, y la actitud del que habla con respecto a dicho contenido206.
Desde la época clásica, como afirma Escandell207, viene repitiéndose que
las oraciones tienen una doble vertiente, relacionada con eldictum, por un lado, y con elmodus, por otro:
205
Véanse, entre otras, las siguientes obras: Real Academia Española (1973): Esbozo de una nueva gramática de la lengua española, Madrid, Espasa Calpe, pp. 353-ss.; Seco, Manuel (1976):Gramática esencial del español. Introducción al estudio de la lengua, Madrid, Espasa Calpe, 4ª reimp., p. 75; Gili Gaya, Samuel (1943): Curso superior de sintaxis española, Barcelona, Bibliograf, 15ª ed., reimp. (1989), pp. 39-56; Hernández Alonso, César (1970): Sintaxis española, César Hernández Alonso, Valladolid, 5ª ed. (1982), p. 33-ss.;
206Real Academia Española (1973): Esbozo de una nueva gramática de la lengua española, Madrid,
Espasa Calpe, p. 353.
207
I) undictum, que es el contenido representativo; y
II) un modus, que es la actitud del que habla con respecto a dicho contenido.
ElEsbozodefine cada uno de estos conceptos:
Llamamosdictumal contenido representativo, a lo que se dice en cada oración; y llamamosmodusa la actitud subjetiva […]. La actitud del hablante es, pues, un criterio para clasificar las oraciones208.
Siguiendo a los gramáticos de la Academia, se pueden establecer dos clasificaciones de las oraciones simples:
I. Según la actitud del hablante
II. Según la naturaleza gramatical del predicado
Los autores del Esbozo aseguran que ambos valores,modus y dictum, «se dan siempre juntos en la realidad del habla», por ello, según éstos, para «caracterizar cualquier oración tendremos que superponer, por lo menos, dos denominaciones tomadas de una y otra clasificación»209.
208Op. cit., p. 353. 209 Op.cit., p. 354. Enunciativas Exclamativa De posibilidad Dubitativas Interrogativas Desiderativas Exhortativas
Con verbo copulativo Intransitivas Transitivas Pasivas Reflexivas Recíprocas Impersonales
3.3.1. Eldictum
Consideraremos, en primer lugar, la importancia del análisis del dictum, esto es, de la estructura gramatical, conscientes siempre de las insuficiencias que trae consigo analizar un texto de forma abstracta. Sin embargo, hemos de tener en cuenta que este tipo de análisis se hace necesario en un texto como el eslogan. Sánchez Corral al considerar las limitaciones de la gramática de la frase señala:
Con todo y a pesar de lo dicho, no podemos relegar la función que desempeña la frase dentro del lenguaje publicitario, porque el slogan –que suele actuar como núcleo estructurante del anuncio – se construye siempre a través de ciertas fórmulas sintácticas, aunque éstas no muestren en muchas ocasiones todos los constituyentes oracionales. De ahí la conveniencia de plantearnos el estudio y funcionamiento de la morfosintaxis publicitaria210.
Coincidimos con Sánchez Corral en el hecho de que es fundamental comenzar por un estudio gramatical para dar cuenta de las construcciones sintácticas más relevantes cuando nuestro objeto de análisis es el eslogan. Tal y como afirma Ferrer:
El lenguaje de la publicidad está lleno de frases. De frases procedentes de otras frases, como en el lenguaje de la propaganda política. La frase, evidentemente, es la reina del lenguaje publicitario211.
De este modo, principalmente la frase, entendida como un sintagma, o, en menor medida, la oración, serán las unidades sintácticas, los moldes, que dan forma al eslogan. Su análisis sintáctico no hará sino dar cuenta de una serie de construcciones de las que se sirve el emisor del eslogan para conseguir sus objetivos, en el caso de la propaganda, de naturaleza persuasiva. La elección de una determinada estructura gramatical está, por tanto, condicionada por una serie de factores pragmáticos. Así es como lo entiende Sánchez Corral:
Nuestra hipótesis, en este ámbito específico, no puede ser otra que la de suponer que el enunciador del relato selecciona determinadas posibilidades sintácticas y relega al olvido otras en virtud de los siguientes motivos: la intencionalidad del mensaje, las condiciones de producción de la materialidad ligüística, la formación discursiva correspondiente, las posiciones enunciativas de los actantes, las estrategias manipuladoras y el «Lector Modelo» que el estratega sintáctico se propone construir para atraerse la adhesión del
210Op. cit., p. 190.
211Ferrer Domínguez, Eulalio (1989): «El lenguaje publicitario en la comunicación», en Revista de
Occidente, nº 92, Madrid, p.26. Véase también: Ferrer Domínguez, Eulalio (1992):De la lucha de clases a la lucha de frases: de la propaganda a la publicidad, Madrid, El País, Aguilar.
destinatario. Es decir, debemos interpretar la morfosintaxis de la publicidad como la manifestación textual de un discurso dirigido desde un hacer persuasivo a un hacer interpretativo212.
Las estructuras gramaticales cumplen, de esta manera, con funciones pragmáticas. El emisor tiene una intencionalidad comunicativa clara cuando hablamos de un texto como el eslogan político: convencer al elector para que vote por un partido determinado. Sin embargo, esta intencionalidad puede estar camuflada por la modalidad oracional. Así, en cualquier texto propagandístico, cuya intención es bien conocida, la actitud del emisor puede variar, por ejemplo, entre la expresión directa de sus emociones, la expresión de un deseo o la formulación de una orden. Y esta intención y estas actitudes del emisor se manifiestan lingüísticamente mediante una serie de construcciones sintácticas. Veíamos antes que la estructura gramatical (dictum) y la modalidad oracional (modus) se dan conjuntamente en cualquier texto, por lo que es necesario, como señala Sánchez Corral, considerar los tipos de oraciones según su modalidad para descubrir posteriormente cómo se expresa gramaticalmente dicha modalidad:
Hemos de plantearnos la intencionalidad comunicativa y la actitud del «hablante», a fin de determinar los tipos de oraciones más frecuentes. Se trata de averiguar qué función del lenguaje, entre las formuladas primero por Kart Bühler y después por R. Jakobson, resulta ser la predominante213.
En efecto, dependiendo de la función del lenguaje que destaque en cada eslogan, podremos establecer las modalidades oracionales que se relacionan con ésta. Sánchez Corral considera todas las partes en las que se divide un anuncio publicitario y señala que a cada una de estas partes le corresponde una función del lenguaje y, por lo tanto, una o varias modalidades oracionales:
De las tres partes en que se divide el manifiesto publicitario, en eltitular predominan aquellos tipos de oraciones relacionadas con la función expresiva o la función apelativa (exclamativas, interrogativas, imperativas), en el cierre dominan las imperativas y en el cuerpo textual, en virtud de su mayor carga semántica, abundan las oraciones que realizan la función representativa (enunciativas)214.
Ya señalamos en otra parte de este trabajo que Sánchez Corral denomina
titularlo que nosotros consideramos eslogan. Así pues, según este lingüista, en el eslogan predominan las funciones expresivas y apelativas, relacionadas con las modalidades exclamativa, interrogativa e imperativa. Sin embargo, Sánchez Corral afirma un poco más abajo:
212Op. cit., pp. 190-191. 213Op. cit., p. 192. 214
No es raro encontrar una oración enunciativa, aunque sea a través de una frase nominal, en el slogan o apertura del anuncio, o bien una oración imperativa en el interior de la argumentación. Como tampoco es extraño encontrar una inserción completa del titular en el cierre o en el cuerpo central del anuncio. Pero es que, además, sucede con frecuencia que un mismo enunciado, considerado desde el punto de vista del actante-objeto, cumple la función representativa, mientras que considerado desde el punto de vista del actante-sujeto cumple la función apelativa. Estas interferencias, a parte de producirse en cualquier lenguaje, se intensifican en el lenguaje publicitario a causa de los condicionamientos impuestos por la brevedad y la concisión de los mensajes215.
Las características propias de un tipo de texto como el publicitario o propagandístico propician que estas superposiciones o «interferencias» se produzcan continuamente, con la dificultad que suponen para la interpretación por parte de receptor de la intención comunicativa que subyace al mensaje.
3.3.2. Elmodus
Como se ha visto más arriba, elEsbozo considera siete tipos de oraciones según la actitud del hablante: enunciativas, exclamativas, de posibilidad, dubitativas, interrogativas, desiderativas y exhortativas216. Esta es la
clasificación tradicional de las modalidades oracionales que siguen la mayoría de los autores, si bien en algunos casos es alterada, aunque no sustancialmente. Será por lo tanto, la clasificación que seguiremos también nosotros en este trabajo.
Ante esta necesidad de incluir en el análisis oracional la modalidad (el
modus) como criterio decisivo para la caracterización de las oraciones, cabe preguntarse, como lo hace Escandell217, cómo se reconoce dichomodus. Algunos
autores, como Seco, son de la opinión de que la modalidad de una oración se relaciona con la forma de ésta:
Todas estas modalidades de oración, reflejo de la actitud personal del hablante ante el hecho a que se refiere aquella, tienen particularidades en su forma, ya en la entonación […], ya en la construcción218.
Seco relaciona la modalidad de una oración en primer lugar con la entonación. Creemos conveniente hacer una reflexión con respecto a las consideraciones que lleva a cabo este lingüista. Seco enumera solamente cuatro
215Op. cit., p. 193. 216Op. cit., p. 353. 217Op. cit., p. 170. 218
modalidades oracionales: enunciativa, interrogativa, de mandato y de deseo219.
En este sentido, ya que este autor postula una particularidad en la entonación como reflejo de la modalidad, sería lógico pensar que, a cada una de estas modalidades le correspondería una entonación determinada. Sin embargo, hay que señalar que en su Gramática esencial, sólo considera de manera independiente dos tipos de entonación, las que tienen un carácter informativo, según este autor, es decir, la entonación enunciativa, y la entonación
interrogativa. Con respecto a la modalidad enunciativa, Seco afirma que en los casos en los que se emplea, «se da por cierto un hecho»220. En cuanto a la
entonación interrogativa, «se utiliza cuando se desconoce el hecho, y se intenta conocerlo, solicitando del oyente información sobre él»221.
¿Qué ocurre entonces con las demás modalidades, la de mandato y la de deseo? ¿No cuentan con una entonación propia? Seco apunta al respecto:
Cuando la comunicación no es, como en el tipo de frases anteriores, de carácter informativo, sino de caráctervolitivo, es decir, para expresar un deseo o un mandato, la curva [de entonación] se ajusta en general a la forma enunciativa222.
En efecto, las modalidades de mandato y de deseo no cuentan con una entonación propia que sirva para diferenciarlas de las demás, sino que comparten la curva de entonación de la modalidad enunciativa. En este sentido, podemos concluir que, a pesar de que Seco postula una serie de particularidades en la entonación de las cuatro modalidades señaladas, tres de ellas no pueden ser diferenciadas por la entonación o, lo que es lo mismo, solo una, la interrogativa, cuenta con particularidades entonativas.
Si la entonación interrogativa sirve para identificar la modalidad interrogativa, habrá que tener en cuenta también, desde un punto de vista formal, la aparición de los signos de interrogación, ya que, según señala Seco, elsigno de interrogaciónsirve para «denotar la entonación interrogativa»223y, por
lo tanto, la modalidad interrogativa. Seco, además del signo de interrogación, señala la existencia de otro signo de entonación: el de exclamación o de
admiración, que sirve para «denotar el mayor énfasis con que se pronuncia una frase que expresa cualquier tipo de emoción»224. Sin embargo, como hemos
tenido ocasión de comprobar, este autor no considera como modalidad a la modalidad exclamativa. ¿No es entonces la exclamativa una modalidad? ¿No
219Op. cit., p. 74. 220
Op. cit., p. 66.
221Íbidem. En este caso habría que señalar que la interrogación retórica no cumpliría con esta función. 222Op. cit., p. 67.
223Op. cit., p. 67. 224
expresa una actitud del hablante, emocionada en este caso, ante el hecho al que ser refiere? Seco no considera que los signos de exclamación impliquen una entonación exclamativa, ya que él habla de énfasis, no de entonación. Este énfasis «no supone alteración sustancial de la curva de entonación enunciativa»225. No obstante, en el Esbozo, además de considerarse la expresión
directa de emociones como una modalidad, la modalidad exclamativa, se señala que dicha modalidad «se distingue principalmente por la entonación»226.
Considerando las reflexiones anteriores, da la impresión de que la entonación no resulta un criterio objetivo e indiscutible de identificación de la modalidad. López García considera también el criterio tonal como una posibilidad de identificación de las diferentes modalidades (denominadas determinaciones contextuales). Este lingüista afirma:
Aunque los criterios tonales expuestos arriba no siempre son definitivos, permiten perfilar una partición fundamental que se justifica plenamente en términos perceptivos227.
El propio autor señala la fragilidad de este criterio, a la vez que reconoce su utilidad. Este criterio es útil en algunos casos, pero no en todos, por lo que no podemos calificarlo de eficaz. Por un lado, empleando la terminología de Seco, la modalidad enunciativa, la de mandato y la de deseo responden a una misma entonación. Por otro, existen divergencias entre los diferentes autores para establecer que a la modalidad exclamativa le corresponde una entonación determinada y, lo que llama aún más la atención, que la modalidad exclamativa sea propiamente una modalidad.
El otro rasgo formal que relaciona Seco con la modalidad es la construcción. Este autor considera que la variación de modo de los verbos expresa la actitud del hablante ante el hecho del que habla. De este modo, el hablante puede considerar el hecho del que habla dentro del plano de los hechos «reales» (modo «real» o indicativo); dentro del plano de los hechos «pensados», sin que ello signifique afirmarlos ni negarlos (modo «no real» o subjuntivo); o presenta el hecho ante un tú como un hecho que desea que este tú realice (modo «pro-real» o imperativo)228. Seco no deja clara, sin embargo, la
relación de estos tres modos verbales con las modalidades oracionales que considera. A pesar de ello, no resultaría difícil, a primera vista, establecer una relación entre el modo indicativo y la modalidad enunciativa, el modo subjuntivo con la modalidad de deseo y el modo imperativo con la modalidad de mandato. La relación entre las oraciones enunciativas y el modo indicativo
225Íbidem. 226Op. cit., p. 357.
227Op. cit. (1994), vol. II, p. 513, n. 5. 228
queda corroborada por elEsbozo. En ellas, «como el hablante atribuye realidad objetiva a la relación entre los dos términos del juicio, estas oraciones llevan el verbo en modo indicativo»229. Podemos afirmar lo mismo de la relación entre las
oraciones que Seco llama «de deseo», esto es, las desiderativas y el modo subjuntivo. En elEsbozoleemos respecto a estas oraciones: «se las llama también optativas y se caracterizan por llevar el verbo en subjuntivo»230. Por su parte,
Hernández Alonso señala que «en estas oraciones el verbo aparece en subjuntivo, ya que todo deseo implica irrealidad y subjetivación del enunciado verbal»231. Sin embargo, en el caso de las oraciones de mandato, no se puede
establecer una relación exclusiva entre éstas y el modo imperativo. Según la Real Academia:
La exhortación es un mandato atenuado, un mandato sin la crudeza del imperativo, el cual se emplea solo cuando nos dirigimos a otro que consideramos igual o inferior en autoridad o poder. Es un mandato que a la vez incluye ruego, y por eso se expresa con el presente de subjuntivo232.
Tal y como afirman los académicos, el mandato se puede expresar tanto con el modo imperativo como con el modo subjuntivo. Hernández Alonso va más allá y señala otras formas posibles que puede adoptar las oraciones exhortativas: el imperativo, el presente de subjuntivo, el infinitivo reforzado con la preposición a, el gerundio con valor imperativo (en el habla popular), el presente y el futuro simple de indicativo e, incluso, tipos de frases en las que no aparece el verbo233. Si esto es así, no podemos establecer que la modalidad de
mandato se exprese formalmente con un modo verbal determinado.
Nos queda considerar, finalmente, la caracterización formal de la modalidad interrogativa. Esta modalidad no ha sido relacionada tradicionalmente con ningún rasgo gramatical. Y esto es así porque es posible encontrar oraciones interrogativas en las que el verbo aparezca en cualquiera de los tres modos verbales antes señalados. Si bien es cierto que el modo más común es el indicativo también lo es, como afirma elEsbozo, que «las oraciones dubitativas y de posibilidad pueden formularse como interrogativas»234. Ello es
posible porque, como afirma Gil y Gaya235, la modalidades pueden
superponerse, en palabras de Escandell236, es posible una «clasificación
cruzada» en elmodus. 229 Op. cit., p. 354. 230Op. cit., p. 360. 231Op. cit., p. 41. 232 Op. cit., p. 361 233Op. cit., pp. 42-44. 234Op. cit., p. 360. 235Op. cit., p. 41. 236 Op. cit., p. 170.
Lo hasta ahora expuesto pone de relieve que, como ocurría con la entonación, no existe un rasgo formal gramatical, que se configure como un criterio objetivo y definitivo para la identificación de la modalidad. En este sentido, coincidimos con López García cuando, al considerar la clasificación de modalidades oracionales que realiza la GRAE de 1931 en función de la modalidad del verbo, afirma:
El problema es que la GRAE basa estos grupos en el modo del verbo, criterio claramente insuficiente, pues una misma forma verbal como el futuro de indicativo puede sustentar cualquiera de los tipos considerados (no llegará a tiempo,¿llegará a tiempo?,¡venceremos!,¡no matarás!)237.
No podemos, a la vista de los ejemplos que propone López García, estar de acuerdo con Seco cuando postula unas particularidades formales para cada una de las modalidades oracionales que propone.
La Real Academia da un paso más con respecto al intento de identificación de las modalidades mediante rasgos formales que realiza Seco. En elEsbozose habla de unmodusimplícito y otro explícito:
El modus, o manera de decir, puede hallarse implícito y deducirse del contexto o de la situación; o puede hallarse explícito en el gesto, las variaciones fonéticas, o los signos léxicos y gramaticales que la lengua posee, entre ellos los modos del verbo, que por esto se llamaron así238.
Lo que los académicos entienden por modus explícito es lo que Seco denominaba anteriormente particularidades formales. Como hemos comprobado un poco más arriba, basándonos en ocasiones incluso en citas del propio Esbozo, estas variaciones fonéticas o signos gramaticales no son suficientes para determinar elmodusde una oración. Es necesario, por lo tanto, considerar el modus implícito. Este modus implícito abre la puerta a criterios que no son estrictamente formales. Tal como afirma Escandell, «el modus no se