3. ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS
3.2. SISTEMA DE COMUNICACIÓN EN SANCTI SPÍRITUS
El 3 de marzo de 1834 aparece el primer número del periódico El Fénix; se cumple así un viejo anhelo de los espirituanos. El periódico llega en un contexto económico donde Sancti Spíritus, a pesar de no contar con el desarrollo azucarero de la región occidental o de villas cercanas como Trinidad, presenta adelanto en otras ramas como la ganadería, una de las principales vías de ingreso en el territorio. Según la historiadora de Sancti Spíritus, María Antonieta Jiménez Margolles (2004), en su libro Panorama histórico de la ciudad de Sancti Spíritus (hasta 1868), “se exportó a La Habana en 1803, 20 000 cabezas de ganado y, en 1827, 6 229, 227 caballos y 318 cerdos; además, se enviaron 1 090 reses y 563 cerdos a Trinidad”. (p. 40).
Se desarrollan además sectores como el tabaco y el café, y el impedimento del auge azucarero recae en la ausencia de puertos cercanos para el comercio. Según el historiador espirituano
76 Orlando Barreras (1986), en su libro Sancti Spíritus, sinopsis histórica, en el año 1836 en el territorio existen 24 ingenios, seis cafetales, dos cacahuales, 295 potreros, 230 sitios de crianza, 130 estancias, 72 vegas y nueve tejares. Estas estadísticas demuestran la ubicación de la industria azucarera en un segundo plano dentro de la economía del territorio. Sin embargo, en 1856 ya hay 50 ingenios en la jurisdicción espirituana y el número de esclavos de ambos sexos es de 3 557, según el historiador e investigador espirituano Manuel Martínez-Moles (1936) en su libro Epítome de la historia de Sancti Spíritus desde el descubrimiento de sus costas (1494) hasta nuestros días (1934). Este desarrollo evidencia un esplendor azucarero tardío en relación con otros territorios de la época.
La elección del nombre del periódico fundacional en la villa espirituana en 1834 constituye un debate, pues el padre Benito Ortigueira quería que se llamara El Iris. Pero el padre Gregorio Quintero, tratando de hacer honor a la renovación que ocurría en España con el nacimiento de la infanta doña María Isabel Luisa, heredera del trono, dijo que era mejor llamarlo como el ave de la mitología, que resurgía de sus propias cenizas, en alusión a que esta publicación enfrentaría todo lo que se interpusiese en su camino, y por eso se llamó El Fénix, según Manuel Martínez- Moles (1930) en su libro Periodismo y periódicos espirituanos. En algunos períodos, el impreso añade a su nombre las palabras de Sancti Spíritus. (Ver Anexo 6).
Durante la etapa inicial del periódico ocurren hechos de importancia en el contexto sociocultural del poblado, como la creación del Teatro Principal de Sancti Spíritus. De acuerdo con Barreras (1986), esta institución se funda el 15 de julio de 1839 como resultado de la iniciativa de un grupo de espirituanos amantes de las letras, que en peñas nocturnas se reunían ante el viejo portón de una antigua farmacia de la también antigua calle Real no. 65. El Fénix desaparece en septiembre de 1840, en lo que se asume en la presente investigación como su primera etapa, y la segunda comprende desde su reapertura, el 1 de febrero de 1842, hasta su desaparición en diciembre de 1869 producto de la guerra de los Diez Años.
En el período en estudio, Sancti Spíritus experimenta un desarrollo urbanístico. Según Jiménez (2004), mientras que en 1 755 hay en la villa 103 casas de ladrillos, 452 de guano y 15 calles y callejones, en 1 853 ya hay 1 222 casas de ladrillos, las de guano disminuyen a 100, y las calles y callejones aumentan hasta 68.
77 Por el desarrollo social, económico y cultural, a Sancti Spíritus le es conferido el título de ciudad el 12 de mayo de 1867, según la copia de la Real Orden que aparece en el Archivo espirituano, fechada el 24 de julio de ese año. Ya desde el 25 de noviembre de 1844, el territorio contaba con la jerarquía militar de Tenencia de Gobierno, luego de 65 años de exigencias al Gobierno de la capital y a la monarquía. (Barreras, 1986).
Otras publicaciones llegan en medio de este contexto, como El Diario, fundado en 1858 y que en el año 1859 aparece como Diario de Sancti Spíritus (en el presente estudio se referencia como El Diario). También surge la Revista Espirituana, publicación literaria que aparece en 1862 y cierra al poco tiempo, para reabrirse en 1864, pero con un destino similar al de su primera etapa. En su cubierta se lee Revista de Santo Espíritu, pero en su texto interior se identifica como Revista Espirituana (ver Anexo 11), (en esta investigación se menciona como Revista Espirituana o Revista).
Algunos periódicos surgidos en Sancti Spíritus, de los que no existe ya constancia física, también circulan durante el período de estudio. Según Martínez-Moles (1930), en 1856 aparece Utilidad Pública, un semanario de intereses generales cuya salida se anuncia por El Fénix, pero el investigador espirituano asegura no haber encontrado ningún ejemplar. El propio autor señala que en agosto de 1861 surge El Comercio, sustituto de El Diario, con salida el miércoles y domingo de cada semana, y de un carácter mercantil y literario.
Tres años después es fundado El Localista, periódico de corta vida. Su director era el Dr. Fernando Pie y Faura, periodista habanero, y su redacción radicaba en la Calle Teresa No. 15 de Sancti Spíritus, según refieren en su libro Periódicos y Revistas Espirituanas los hermanos Guiribitey (2013), profesores e investigadores espirituanos. El cuatro de diciembre de 1868 surge el último periódico enmarcado en el período de análisis de este estudio: Boletín de el Fénix, un suplemento editado por El Fénix que aparece varias veces más. Tenía el propósito de adelantar las noticias de actualidad y mayor interés público, y salía los martes, jueves y sábados de cada semana. (Martínez-Moles, 1930).
Se asumen como los periódicos a analizar para la caracterización del Sistema Comunicativo espirituano hasta 1868 los impresos El Fénix, El Diario y Revista Espirituana, pues además de ser los que aún se conservan, constituyen las publicaciones de mayor duración.
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3.2.2 Diseño, formato y características de la imprenta
El análisis de la infraestructura de los periódicos existentes en la colonial villa de Sancti Spíritus desde el surgimiento de la prensa periódica en el año 1834 hasta el estallido de la guerra de los Diez Años, en lo referente a las características técnicas de la impresión y la tecnología empleada, se hizo mediante el análisis del diseño y formato de los ejemplares conservados. Además, se tuvieron en cuenta los períodos históricos de su existencia en consonancia con el contexto cubano de la época, en lo referente a los talleres de imprenta reseñados en el capítulo referencial.
La imprenta no llega a ese territorio de manera casual, según el periodista de Prensa Latina e investigador de la prensa espirituana Raúl García (entrevista personal, 20 de abril de 2014). La villa compartía características culturales con Matanzas, por existir ya en esa época conjuntos musicales, coros de clave y varias personas instruidas. Además, según Jiménez (2004), ocurre un cambio en la vida urbana de la época debido a manifestaciones culturales como el teatro, las tertulias, las retretas en las plazas, los paseos y las exposiciones de arte, y se ponen de moda bailes con orquestas locales.
De importancia trascendental en la llegada de la imprenta a la villa resulta el interés de la Diputación Patriótica de Sancti Spíritus de la Sociedad Económica Amigos del País. (Martínez- Moles, 1930). Otros elementos que influyen son el desarrollo económico que experimenta el territorio y el hecho de que ya existía prensa en Trinidad desde 1820 y en Villa Clara desde el año 1833. Esta última razón, según el propio autor:
alentó el espíritu de los viejos yayaberos, estimulándolos a no quedarse a la zaga de sus hermanos de provincia; y así se laboró con éxito favorable en el propósito de organizar la imprenta y publicar un periódico en que pudiera el vecindario enterarse de lo que pasaba fuera de la localidad, y comunicarse por medio de la prensa sus propias y mutuas impresiones. (p. 10).
Para solicitar la apertura de la imprenta en Sancti Spíritus, los alcaldes de la villa Antonio del Valle Castillo y Gaspar Carbonell, envían una petición fechada 25 de febrero de 1834 al Capitán General de Cuba. Está firmada también por el Brigadier don José Copingger, gobernador político y militar interino de la provincia de Trinidad. Este documento se conserva en un expediente del Archivo Nacional.
79 La solicitud se aprueba, y al aparecer el primer número de El Fénix, el periódico se publica en un pliego dividido en 12 columnas, según un trabajo histórico del licenciado Rafael Félix Pérez, quien fuera historiador de Sancti Spíritus, recogido en Llaverías (1959). El dato demuestra que se imprimían tres columnas por plana, lo que significa que llega en un período posterior al inicio de la prensa en Cuba, cuando solo existía el formato libro con una o dos columnas. Noticioso y Lucero introduce la primera imprenta mecánica en Cuba en el mismo año 1834, lo que demuestra que la técnica de impresión en el taller de don Domingo Devesa y don Bartolomé Diez en la villa, al fundarse El Fénix, es artesanal y que la tipología de imprenta corresponde con las pequeñas.
Llaverías (1959) señala que en 1835, solo un año después de fundado, ocurre una reforma importante pues aparece en su frontis un grabado representando el ave fénix en el acto de revivir saliendo de sus propias cenizas, lo que evidencia la renovación tecnológica que mostraba el periódico, siempre dentro de los límites de la prensa artesanal o manual. En el ejemplar más antiguo conservado en el Archivo Nacional de Cuba, correspondiente al 1 de agosto de 1837, se aprecia aún el grabado del ave fénix (ver Anexo 7) que menciona Llaverías (1959), lo cual denota el mantenimiento de las mismas características de diseño y, por tanto, la misma tecnología, durante toda la década de los 30. El tamaño del papel era de 34 x 21 cm, donde no aparece ninguna viñeta ni grabado además de la referida imagen del machón.
Tras su reinauguración en 1842, El Fénix publica en su edición de 18 de febrero que “por conducto señor de Valle pidieron una imprenta á Boston. La imprenta tardó en llegar pero vino, y el Fénix renació tal cual se ve”. El importe general por la compra y el transporte de las máquinas alcanza los 652 pesos, según añade el periódico a continuación. Su formato para ese entonces seguía siendo de tres columnas, aunque su tamaño aumenta a 37 x 27 cm, lo que evidencia un desarrollo en la tecnología. El hecho de que la compra haya sido en Boston, cuando los Estados Unidos estaba entre los países de mayor desarrollo en la tecnología de imprenta a nivel mundial, demuestra que El Fénix cuenta con una imprenta artesanal más desarrollada.
En ese año tampoco aparecen viñetas, y ya en 1843 se ven las primeras, muy sencillas, empleadas para separar los trabajos en las planas. En estos dos años el machón incluye solo el nombre del periódico con letras sencillas, de mediano tamaño. Ya en 1844 la portada presenta una viñeta a todo el ancho de la plana debajo del nombre del periódico y en el número del 9 de
80 julio aparece otra (ver Anexo 8), para introducir un poema (en años posteriores se emplearía con la misma función).
Estas características se mantienen hasta el año 1849, cuando en febrero cambia de tres a cuatro columnas,pero con el mismo tamaño de impresión. Este cambio coincide con el anuncio al final del periódico de “Imprenta de Carlos Consuegra”. El nuevo taller radicaba en “Santa Teresa no. 1 (hoy Quintín Banderas)”, según la investigadora espirituana Marta Picart (2013) en su ponencia La imprenta en Sancti Spíritus. En este taller se publica El Fénix hasta julio de 1854. En este año aparece en la última página la inscripción “Imprenta del Fénix”.
Desde el inicio de la década de los 50, el tamaño de impresión aumenta a 41 x 30 cm. Ya en 1851, el periódico del 29 de agosto muestra un machón con letras más grandes y el diseño de la portada se diferencia de las páginas interiores, al incluir una tabla con líneas y llaves que hacen llamativa la plana (ver Anexo 9).En 1852 alterna entre tres y cuatro columnas, pero el resto del diseño no cambia y para el año próximo, en noviembre, se advierte la inclusión de materiales literarios en la mitad inferior de algunas planas, con diseño de dos columnas anchas similares a un libro, mientras que en la mitad superior se mantiene el diseño normal (ver Anexo 10). En el período de 1854 a 1856 se mantienen estas características y se incluyen algunas viñetas de tamaño pequeño.
La tecnología de las décadas de los 40 y los 50 es la misma, con pequeños cambios. Sin embargo, Martínez-Moles (1930) declara: “En 1857 apareció duplicando su tamaño” (p. 37), pero teniendo en cuenta que en los números conservados de 1861 el formato es de 40 x 28 cm, y que para duplicar el tamaño en 1857 tendría que haber llegado a 86 x 60 cm —formato sábana correspondiente a máquinas grandes o a vapor de tecnología de impresión mecánica avanzada—, la investigación asume el dato de Martínez-Moles como una errata.
Según Marta Picart (2013), en 1855 don Bartolomé Diez funda una imprenta propia, que se da a conocer a mayor escala con la publicación de El Diario, periódico dirigido por el ilustrado joven camagüeyano y después patricio José María de Armas y Céspedes. A pesar de pertenecer la imprenta a Diez, en el periódico se muestra como “Imprenta del Diario” y se aclara que está ubicada en calle de San Francisco número 21. El formato de este periódico en el año 1859 es pequeño, de 31 x 25 cm, con tres columnas y el empleo de algunas viñetas y de líneas para
81 separar los trabajos (ver Anexo 12). Estas características demuestran que la imprenta con que inicia su taller Bartolomé Diez en 1855 es artesanal, con una tipología pequeña. Sin embargo, ya para los años 1860 y 1861 el tamaño del impreso casi duplica al de 1859, y llega a 50 x 32 cm. Esto evidencia que sin contar aún a la tecnología industrial o mecánica, debido al gran tamaño, las cuatro columnas y el mayor uso de viñetas, el taller adquiere alguna imprenta más avanzada, pero aún del tipo artesanal.
En 1862, Francisco Murtra funda en su imprenta de Sancti Spíritus la Revista Espirituana, que sale a la luz el 5 de enero de ese año, pero muy pronto se suspende y reaparece el 16 de marzo de 1864. (Martínez-Moles, 1930). Los ocho ejemplares conservados de ese año en la Biblioteca Nacional José Martí tienen un formato de 28 x 21 cm, con dos columnas y empleo escaso de viñetas y líneas. Ello corresponde con el formato libro y demuestra que la técnica empleada por Murtra era artesanal, con un tipo de tecnología pequeña.
Una de las vías de distribución de El Fénix y los demás impresos espirituanos surgidos hasta 1868 es mediante los suscriptores. Desde el número del 1 de agosto de 1837 del único periódico de Sancti Spíritus en ese año, se observa debajo del machón que “su suscrición es de 8 reales mensuales para los señores suscritores pagados adelantados”. Ya en años posteriores se anuncia la venta de números sueltos en el taller y en otros lugares de la villa y de Cuba, pues la Revista Espirituana en su número 3, de 15 de abril de 1864, menciona las agencias de venta fuera de Sancti Spíritus, como en Trinidad, La Habana, Cienfuegos y Puerto Príncipe.
A los suscriptores se les llevaban los periódicos a sus casas y lo hacía:
Un repartidor que era un obrero más del periódico, quien podía ser el mismo que lo emplanaba. Se hacían paqueticos y se entregaba enrollado, con una inscripción fuera con el nombre del periódico, su número de edición y el nombre del destinatario. Se enrollaban por el tamaño de los mismos, para facilitar la distribución. (García, 2014).
En algunos talleres había personas con la función específica de repartir y cobrar el periódico. En El Fénix de 12 de abril de 1850 aparece un anuncio del impresor Carlos Consuegra donde notifica el cese de las funciones de don Próspero Castellón como repartidor y cobrador. Por ello se afirma que las vías de distribución con que contaban las publicaciones periódicas espirituanas antes de 1868 consistían en la distribución a partir de suscriptores como forma principal, y la venta de números sueltos de forma directa en el taller y en otros lugares asignados para ello.
82 Entre los años 1834 y 1868 existen en Sancti Spíritus cinco imprentas: la de Devesa, la de Consuegra, la de El Fénix, la de Diez (Imprenta del Diario) y la de Francisco Murtra, todas de tecnología artesanal o manual, las que no muestran un cambio de importancia en cuanto al formato que desarrollaron en esas cuatro décadas. Diferencias no mayores de 20 cm en el tamaño de los impresos, y el poco aumento del número de columnas, demuestra lo incipiente de las técnicas de impresión, que apenas han cambiado desde la invención de Gutenberg. Las vías de distribución de los periódicos publicados en las imprentas espirituanas del período consisten en la distribución a los suscriptores y en la venta directa de números sueltos en el taller.
3.2.3 Organización del trabajo, colaboradores, censura y sustento económico
Al igual que ocurría en La Habana, desde el surgimiento de la prensa en Sancti Spíritus se emplean mecanismos de organización del trabajo, tanto en los talleres como en las vías de obtención del material publicado. Referente a este último aspecto, las formas apenas varían en las cuatro décadas de la prensa espirituana anterior a 1868, más bien cambia la proporción de los materiales impresos.
Desde su inicio, El Fénix es acogido con gran aceptación en la sociedad espirituana, pues con la ausencia del telégrafo, que no llega hasta 1855 a la villa del Espíritu Santo según Martínez- Moles (1936), no existe otra vía de difusión de las noticias. La sociedad necesita informarse de lo que ocurría dentro y fuera de ella por medio del periódico local, pero la mayoría del espacio en cada número se dedica, sobre todo, a la publicación de leyes del gobierno, bandos y disposiciones legales de la alcaldía de la Villa. Estas llegaban al periódico de manera oficial, por parte de los secretarios del Ayuntamiento.
También se obtienen noticias internacionales, en su mayoría de Europa, que según García (2014):
Llegaban a la oficina de gobernación en valijas que venían en barco con diferentes frecuencias desde España —podían llegar directo a puerto de Trinidad, o desde La Habana—. (…) Por eso éramos privilegiados en la información, las noticias llegaban a Trinidad y Sancti Spíritus incluso antes que a lugares de gran importancia como Puerto Príncipe.
Todas estas noticias internacionales tienen fecha de uno o dos meses anteriores al momento de la publicación. También se reproducen trabajos de periódicos nacionales (tanto de La Habana
83 como del resto de las provincias). Un peso importante en la obtención de las noticias, sobre todo a partir de la década de los 40, recae en los colaboradores espontáneos. Sin estos era difícil encontrar informaciones locales en las páginas de los periódicos, pues los escasos trabajadores de un taller no daban abasto. En el periódico El Fénix colaboran letrados que contribuyen a elevar el interés del público por el impreso. Destaca en la segunda etapa del periódico, al reabrirse en