Capítulo III: Diversos tipos de energías.
SISTEMA JING MAI (MERIDIANOS PRINCIPALES) Recordatorio
Se cuenta que en la antigua China, hace miles de años, las gentes, llevadas por el anhelo de combatir la enfermedad, descubrieron ciertos puntos en la superficie corporal, que al ser estimulados de
diversas maneras (calor, pinchazos, masaje, etc.), producían reacciones curativas sobre determinados trastornos. Poco a poco se fueron
concretando las relaciones de los puntos cutáneos con los órganos internos, y de aquellos entre sí, pues cada vez sus registros se hacían más numerosos, y sus disposiciones, se vio, guardaban una ordenada simetría.
De esta manera, y siguiendo con la teoría empírica (que no es la única al respecto), se llegó a elaborar el sistema de comunicación (referido a nuestro interior y al cosmos) que hoy conocemos con el nombre de Jing Luo (Meridianos Principales y Secundarios), una parte del cual, la correspondiente a los Jing Mai o Ching (Meridianos Principales), nos proponemos analizar ahora.
Esta descripción, sobre el descubrimiento de los puntos y meridianos energéticos chinos, es la teoría más aceptada por los medios científicos occidentales en íntima relación con la existencia del reflejo víscerocutáneo y la proverbial paciencia y espíritu de observación orientales.
Sin embargo, esta teoría contiene infinidad de interrogantes y múltiples
lagunas que cualquier estudioso de la bioenergética cuestiona indefectiblemente. Aceptando la frase del Nei Jing, donde Ki Pa explica al Emperador
Amarillo Hoan Ti, hacia el año 3000 antes de Cristo, que sus antecesores podían ver y oír cosas que ellos no venían ni oían y admitiendo
que se tuviera la capacidad de ver los flujos o emanaciones energéticas circulantes en el organismo; por ejemplo, el aura o incluso la visión del propio espectro energético a través del recorrido del canal; ello no explicaría la visión de los recorridos endógenos de dichos canales que 66
son los responsables de las interrelaciones energéticas orgánicas. Por otro lado, la fantástica concreción del hombre como ente cósmico, las relaciones directas que guardan las funciones orgánicas con los medios cósmicos y telúricos a los que responde, la existencia de leyes y métodos acupunturales que dejan vislumbrar una sorprendente carga científica, el hecho incuestionable de una avanzada civilización en el lejano oriente, donde, desde hacía milenios existían avances científico técnicos que en occidente ni se sospechaban siquiera hace pocos años.
En la revista «Nosty» de URSS, año 76, se manifiesta que los investigadores soviéticos se mostraron sorprendidos al comprobar la existencia
de puntos bioactivos que coincidían con los puntos de Acupuntura
descritos hace milenios y para cuyo descubrimiento utilizaron sofisticados medios de investigación y medición electrónica.
Las doce proposiciones axiomáticas de FuShi, que son un evidente tratado de física, la ley de la relatividad que implica la ley YinYang, la alta matemática precisa para desarrollar la Ley Mediodía ½noche, el profundo y exacto conocimiento que el hombre mantenía con el medio, el conocimiento de la circulación sanguínea, etc.
Son hechos que impulsan a pensar que estos conocimientos no son autóctonos ni derivados de la observación o la casualidad.
Todo ello, creo, ha sido el legado de una civilización con un alto nivel
de conocimientos y que poseía la explicación científica de las manifestaciones energéticas del hombre y del cosmos.
No me cabe la menor duda de que el empirismo actual sobre la bioenergética tuvo su etapa de plena comprensión científica, perdida en
Tradición China y de los pocos textos que se salvaron de la quema entre otras de las bibliotecas de Pekín y Alejandría.
Quizá el fuego se llevó siglos de avance científico para la humanidad, y tal vez haya desviado el camino hacia una armonización del hombre y su medio.
Los Meridianos Principales (que embriológicamente hablando parecen derivarse de los Meridianos Distintos) forman un conjunto de doce canales, diez de los cuales están directamente ligados a un mismo número de órganos (cinco Zang, «órganos sólidos» o «tesoro», y cinco Fu, «órganos huecos» o «taller») y la pareja restante a dos importantísimas funciones energéticas.
Diversos autores amplían el citado conjunto integrando otros dos
Meridianos, Dumai y Renmai por aquello de que, aunque éstos pertenezcan a las vías secundarias (Meridianos Curiosos), poseen, al igual
que los Jing Mai, puntos propios.
Su disposición se realiza de forma más o menos paralela al eje vertical, emplazándose en lo que se ha dado en llamar planos energéticos (grupo de dos Jing Mai, con idéntica naturaleza Yin o Yang articulados sobre el citado eje).
En un clásico de la acupuntura china (Zhen Jiu
Da Cheng, dé Yang Chi Chou, 15731619) se lee al respecto:
«El cuerpo del hombre está recorrido por tres pares de vasos Yin y tres pares de vasos Yang simétricos, cuyo conjunto constituye el sistema de los Meridianos Principales. Estos son:
— Los Yin Mai de la mano, partiendo del pecho y yendo a parar a la mano.
— Los Yang de la mano, partiendo de la mano y yendo a parar a la cabeza.
— Los Yang del pie, partiendo de la cabeza y yendo a parar al pie. — Los Yin del pie, partiendo del pie y yendo a parar al abdomen y al tórax.»
— Los tres Yang de la mano al conectarse, en la cabeza, con los tres Yang del pie, constituyen el conjunto de los Planos Energéticos Yang.
— Los tres Yin de la mano al conectarse, en el tórax, con los tres Yin del pie, constituyen el conjunto de los Planos Energéticos Yin.
En total existen pues seis Planos Energéticos cuya localización somática se establecerá en función de su naturaleza más o menos Yang,
— El Plano más externo corresponde al Yang supremo, su nombre: Tai Yang. Está integrado, como el resto de los Planos Energéticos, por dos ramas:
a) Una superior (Shou o de la mano) correspondiendo al Meridiano Principal del Intestino Delgado que, por tanto, se llamará Shou Tai Yang.
b) Otra inferior (Zu o del pie), correspondiente al Meridiano Principal de Vejiga, que se llamará Zu Tai Yang.
— Le sigue hacia el interior el Plano medio de los Yang o «bisagra»: el Shao Yang, con sus dos ramas:
a) Shou, correspondiente al MP. del TR (Shou Shao Yang). b) Zu correspondiente al MP. de Vesícula Biliar (Zu Shao Yang). — A continuación hallamos el Plano más interno de los Yang, el Yang Ming, cuyas ramas corresponden:
a) Shou al MP. del Intestino Grueso (Shou Yang Ming). b) Zu al MP. de Estómago (Zu Yang Ming)
— Entre los Yin el más externo es el plano Tai Yin, cuyas ramas corresponden: a) Shou al MP. de Pulmón (Shou Tai Yin).
b) Zu al MP. de Bazo Páncreas (Zu Tai Yin).
— El Plano «bisagra» de los Yin lleva por nombre Jue Yin, sus ramas son:
a) Shou al MP. de Maestro del Corazón (Shou Jue Yin). b) Zu al MP. de Hígado (Zu Jue Yin).
— Por último, el Plano más interno (más Yin) de los Yin, es el Shao Yin, sus ramas son:
a) Shou al MR de Corazón (Shou Shao Yin). b) Zu al MR de Riñón (Zu Shao Yin).
Atendiendo a la posición energética (Esquema 164b) es menester señalar que los Meridianos Yang se orientan siempre en sentido descendente, pues son los portadores de las energías del cielo. Los Meridianos Yin, por el contrario, llevan un sentido ascendente, pues vehiculizan las energías
de la tierra. Entre ésta y aquél se halla ese transformador de energía que es el hombre (Esquema 165).
La energía que circula por los doce Meridianos Principales es fundamentalmente energía Rong (nutricia) la cual, originándose en el TR. medio a
partir de los alimentos, asciende
por una rama interna hasta los pulmones, donde se combina con la energía del aire inspirado (energía Rong propiamente dicha) y así, enriquecida, alcanza el trayecto externo del MR de Pulmón, pasando después consecutivamente al resto de los Jing Mai, siguiendo un orden y un ritmo constantes, que serían: Por
cuanto al orden: P. IG. E. BP. C. ID. V. R. MC. TR. VB. H. P... Por cuanto al ritmo: la energía Rong se toma 24 horas para dar una vuelta completa al circuito descrito. Y además, a lo largo de las 12 horas chinas de la jornada (24 h. occidentales) se alojará de 67
forma cuantitativamente mayor, durante una, en cada uno de los doce Meridianos Principales. Así:
• de 3 h. a 5 h. el M.P. de R • de 5 h. a 7 h. el M.P. de IG. • de 7 h. a 9 h. el M.P. de E. • de 9 ha 11 h. el MP. de BP. • de 11 h. a 13 h. el M.P. de C. • de 13 h. a 15 h. el M.P. de ID. • del5 h. a 17 h. el MP. de V. • de 17 h. a 19 h. el M.P. de R. • de 19 h. a 21 h. el M.P. de MC. • de 21 h. a 23 h. el M.P. de TR. • de 23 h. a 1 h. el M.P. de VB. • de 1 h. a 3 h. el M.P. de H.
— A su paso por los distintos Meridianos, la energía Rong adopta el carácter Yang o Yin de
los mismos. Al recorrerlos
alcanza progresivamente un punto cenit respecto de una
de aquellas polaridades (según los casos), y luego comienza
a mostrarse hacia la naturaleza opuesta, transformación que culmina siempre a nivel de los extremos de los dedos.
— Esta energía Rong será también el principal huésped de
otros canales, que junto con los Jing integran la llamada
«gran circulación», nos estamos refiriendo a los pequeños
vasos Luo Transversales, cuya simple mención nos sirve para introducir un nuevo y fundamental concepto, el de Meridianos Acoplados, parejas de Meridianos que
cumplen las condiciones siguientes: — Carácter complementario
YinYang, dándose entre ellos el cambio de polaridad.
— Responden a un mismo movimiento (o elemento).
— Poseen el mencionado sistema de equilibrio energético recíproco (vasos Luo transversales).
De esta manera, podemos decir que son Meridianos Acoplados entre sí: H.VB., C.ID., E.BP., TR.MC, P.IG., V.R.
En su conjunto, la teoría de los Meridianos constituye uno de los pilares fundamentales de la Medicina Tradicional China. Este protagonismo ha llevado a numerosos investigadores a tratar, de alguna manera, de poner en evidencia su existencia. Desechables nos parecen, de entrada, las identificaciones simplistas de los Meridianos con el Sistema Nervioso. Son, eso sí, de merecido prestigio, los trabajos del doctor Niboyet (mostrando cómo los trayectos externos de los Meridianos Principales coinciden con líneas de resistencia mínima al paso de la corriente eléctrica), también aquellos del eminente coreano Kim Bowg Hang y, recientemente, es digna de mención la labor del profesor Jean Claude Darras (quien ha conseguido poner de manifiesto el recorrido de los Meridianos, gracias a la inyección de un líquido, con cierto carácter radiactivo, a nivel de determinados puntos de acupuntura).
No menos respeto hemos de conceder a la idea que presenta el Meridiano como lugar inmaterial de resonancia para fenómenos energéticos
de distintas características según los casos, y que descarta la
visión de los Jing Luo a modo de «tubos» o «caños» como pueden ser las venas, arterias o vasos linfáticos.
Resulta interesante comprobar en la práctica clínicas como algunos pacientes, al ser pinchados, experimentan la sensación de «algo» recorriendo unas líneas corporales, que coinciden con los «caminos» de los Meridianos. Esto, de alguna manera, afirma su presencia. En nuestra opinión, aún cuando se demuestre la presencia de ciertas estructuras orgánicas siguiendo la trayectoria de los Meridianos chinos, es improcedente afirmar que aquellos son los propios Meridianos. Se tratará, en todo caso, de un reflejo material de ellos, al que no hay por qué negar necesariamente la existencia.
Sea como fuere, de lo que estamos convencidos es de que sin un
conocimiento detallado de la topografía Jing Luo no es posible desarrollar la práctica de la acupuntura.
ACCIÓN TERAPÉUTICA GENERAL DE LOS PUNTOS DE LOS