Gabriel Angulo en sus Estudios Musicales dedica el tercer capítulo al texto de Viteri. Comienza analizando el título y dando una opinión general:
“Mas, fuera de eso, es decir, fuera de aquello tan bueno que anuncia el título (lo cual no se cumple), en lo demás hay modestia, como también ingenuidad. El señor Viteri, a pesar de ser incorrecto, deja comprender lo que sabe, por supuesto – y en varias partes de su libro revela tener algo de música por dentro. Pero de ahí a ser buen tratadista, pedagogo musical, metodologista en el divino arte, dista mucho, muchísimo, según va a verse”.
Estas son las correcciones que realiza a la obra de Viteri:
La voz humana no puede ser fuente de sonido y sonido a la vez.
Corrige los conceptos de laringe y glotis que da Viteri.
Las notas mi y sol no se llaman también primera y segunda línea respectivamente.
El compasillo no es el signo ; es un compás especial y no sólo significa que el compás tenga cuatro tiempos.
Las líneas o espacios adicionales no son todas las “notas” escritas fuera del pentagrama.
1 Biografía extractada de: MAZUERA M., Lubín Enrique. Orígenes históricos del bambuco, teoría musical y cronología de autores y compositores colombianos; Imprenta Departamental, Cali 1972. Pág. 99.
La escala diatónica se llama así no porque proceda por tonos y semitonos; diatónico significa “por tonos”.
El doble puntillo no es un punto; son dos puntos.
Las figuras no tienen un valor absoluto. No siempre la semínima vale un tiempo; la corchea, medio, etc.
Con relación al doble sostenido y doble bemol, no es exacta la frase “cada accidente es una señal que escrita antes de cualquier sonido lo altera, indicando que debe subirse o bajarse medio tono”.
Termina diciendo:
“El señor Viteri, al tratar los signos de repetición, hace una descriminación no establecida por la práctica de los buenos autores; llama, como otros, mordente al grupillo y éste lo define muy mal; titula párrafo la llamada y no enseña bien el uso de ésta, ni menciona el bis, ni el párrafo de cuatro puntos”. 1
Andrés Pardo Tovar, no parece haber tenido acceso al libro de Viteri, pues en su libro no realiza el procedimiento hecho con los otros (enumeración de contenidos, comentarios etc.). Se limita entonces a dar el punto de vista del señor Angulo, mencionado en la sección anterior.
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En general podemos señalar que Viteri, en su libro, se dirige principalmente a profesores y maestros que enseñan música a los niños, dando continuamente consejos para el mejor aprendizaje por parte de sus estudiantes. Analizando el título de esta obra y tomando a Viteri como un conocedor y pedagogo de las músicas populares, entendemos su intención de “enseñar música por nota”, expresión que Gabriel Angulo traduce como “no es a oído”. De aquí, posiblemente su intento por explicar el ritmo con las palabras, una dificultad obvia para quien escribe un tratado de teoría musical sin más ayuda que el texto escrito e imágenes.
1 Aunque la mayoría de las correcciones hechas por Angulo son ciertas, otras pueden ser debatibles. Por ejemplo, respecto a los valores absolutos de las figuras, se puede observar en el libro del señor Viteri que él advierte que esos valores que da a las figuras son relacionados al compasillo (4/4). Sin embargo, aunque se puede observar en la lámina 2- 22 que la concepción de los tiempos ternarios es esencialmente correcta, Viteri sí deja entrever algunas debilidades en el manejo del ritmo.
Aunque muy rudimentariamente, es el primer libro de teoría de la música que inserta notación musical y gráficos en medio del texto. Esto, unido a la utilización del “sistema norteamericano” para las notas alteradas (di, ri, fi, etc.), son aspectos que también lo hacen distinto a sus predecesores.
No sabemos la bibliografía consultada por Viteri para su libro, pero la estructura recuerda un poco a las Lecciones de música de Alejandro Agudelo. Estos son algunos de los parecidos:
- Los dos libros están divididos en Lecciones y en ambos, los dos primeros capítulos son básicamente los mismos: Introducción histórica y
Preliminares (donde ambos hablan de Sonido y Fuentes de sonido con cierta semejanza).
- Utilizan definiciones y conceptos parecidos como. p. ej.. al definir la melodía como “un canto” o el ritmo como “el principal elemento de la música”. Incluso usan algunas frases similares como las mostradas a continuación, en las que ambos autores hablan de los compases menos usados:
Agudelo: “... pues los que estudien las obras de piano de Sebastian Bach, i Handel, i otros maestros de su tiempo encontrarán en ellas el 12/16, 6/16 i el 3/16” - Pág 46
Viteri: “Es útil conocer todos los compases, especialmente á los que estudien las obras de piano de Sebastian, Bach, (sic) Handel y otros maestros de su tiempo”- Pag 50
- Igualmente están construidos en párrafos largos y con extensas notas de pié de página.
No obstante el parecido que pueda haber o nó entre ambos libros, el de Viteri refleja pensamientos distintos en mucho conceptos respecto al de Agudelo, como en el ritmo, el nombre de las notas, los nombres de muchos términos, etc.
En lo teórico, el libro ofrece, a nuestra actual visión, algunas inexactitudes pero también muestra el pensamiento de un músico que siente la música más allá de lo expresable.
DESCRIPCIÓN FÍSICA
Nota Editorial: Medellín / Imprenta de Gutiérrez Hermanos, 1876. No. de Páginas: 75
Tamaño: 21 cm.