• No se han encontrado resultados

II. Conocimiento de la expresión escrita

1.6. La situación laboral de los profesionales de la educación

Tema: La situación laboral de los profesionales de la educación

Sustento: Documentos de la Legislación ecuatoriana y de Guillermo Sánchez Moreno Izaguirre.

Introducción:

La educación es de largo aliento, por ser un proceso que debe realizarse con

enfoque de desarrollo humano y responder a un modelo que contribuya a la identidad nacional, a la construcción de una ciudadanía democrática, permita desarrollar una persona y construir una nación.

La capacitación que oferta el Ministerio de Educación es insuficiente porque no llega a todo el magisterio, porque no impacta en los resultados de aprendizaje de los alumnos. Esto es cierto, pero también lo es, que se han identificado las debilidades de la gestión de este proceso y se van corrigiendo para mejorar.

Síntesis:

La Constitución Política del Estado Ecuatoriano en su Art, 349, ―El Estado garantizará al personal docente, en todos los niveles y modalidades, estabilidad, actualización, formación continua y mejoramiento pedagógico y académico; una remuneración justa, de acuerdo a la profesionalización, desempeño y méritos académicos. La ley regulará la carrera docente y el escalafón; establecerá un sistema nacional de evaluación del desempeño y la política salarial en todos los niveles. Se establecerán políticas de promoción, movilidad y alternancia docente‖ Constitución Política del Estado Ecuatoriano (2008) Art. 349.

En el mes de enero del 2011, la Asamblea Nacional, aprueba la Ley de Educación Intercultural, para que se entre otros aspectos se vaya regularizando la situación laboral de los docentes ecuatorianos, que están miles de ellos contratados, vale aclarar últimamente con el sueldo básico y los beneficios de ley, ojalá que a quienes se los ha considerado elegibles les den nombramiento.

La docencia es y ha sido siempre una profesión en que los educadores deben estar en continuo perfeccionamiento y enriquecimiento para sí mismos y para los seres con

quienes están contribuyendo en su formación. Siempre continúan en la tarea de aprender a aprender.

El docente como toda persona inmersa en una sociedad determinada y en un determinado tiempo- debe ir asimilando los cambios, ampliando sus conocimientos de acuerdo con descubrimientos y avances, actualizando sus procedimientos de aplicación y manteniendo una actitud de guía –especialmente en valores y capacidades de discernimiento- frente al alumno.

La formación del docente tiene que ver con el talante y el talento de quienes asumen esta profesión: los jóvenes de hoy. La educación era definida como un arte pero no todos tienen dotes para ser artistas. La educación es una profesión y esto nos obliga a tener claro qué requiere ella y qué le demanda la sociedad. En este nivel la escuela y la comunidad están a veces lejanas, pero deben estar cercanas, porque son nuestro laboratorio; por eso la debemos estudiar y analizar la realidad para poder innovar‖

Los Sectores Educacionales del Gobierno están abocados a ser funcionales, en la educación formal de cada país, los elementos indispensables para implementar el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en los establecimientos de su dependencia, sitios webs y cursos de perfeccionamientos docentes. Las Instituciones intermedias tratan de ir incorporando las nuevas tecnologías a su accionar y a las técnicas de investigación empleadas anteriormente.

El Sistema de Formación Continua de Profesores promueve el desarrollo profesional, personal y social de todos los profesores, con el propósito de mejorar los procesos formativos de los estudiantes. Busca responder a las demandas nacionales, regionales y locales de formación de cuadros profesionales capaces de liderar y gestionar el proceso educativo; es decir, tanto el conjunto de procesos de aprendizaje y el desarrollo humano de los principales sujetos del sistema educativo: los niños, las niñas, los y las adolescentes del país, como los procesos de desarrollo institucional a cargo de proveer los diferentes servicios educativos.

Las demandas presentes y futuras de la sociedad y del avance científico y tecnológico en el mundo con características de cambios rápidos y profundos, requieren un sistema que organice y gestione la formación de los profesores. Es necesario que el Sistema

recoja, analice, evalúe las demandas y genere respuestas pertinentes para las distintas necesidades de aprendizaje y los cambios que éstos requieran.

Es importante que los Formadores de los estudiantes de Educación, sean personas con experiencia de aula, con soporte teórico y con una amplia y variada formación que les permita orientar los procesos de aprendizaje de los futuros docentes enfatizando el desarrollo del pensamiento crítico, la investigación, y permitiendo experiencias pedagógicas tempranas en contacto con el mundo escolar real. Tanto en la formación inicial, como en la formación en servicio, los formadores, son el factor más importante para la formación de los docentes.

1.7. Demanda e inserción laboral

Tema: ―Inserción laboral de jóvenes: expectativas, demanda laboral y trayectorias‖

Autor: WellerJürgen2006

Expresa que: A partir de los resultados de los estudios y tomando en cuenta las experiencias previas con políticas, programas y proyectos, se desarrollaron propuestas para fomentar la inserción laboral que se discutieron en talleres con jóvenes y seminarios nacionales con todos los agentes relevantes. Estas propuestas obviamente se orientan a la situación y la institucionalidad específicas de cada país.

En este artículo se analiza algunas tensiones presentes en la inserción laboral de los jóvenes – dada la gran heterogeneidad de las cohortes juveniles, obviamente afectan con distintos grados en los diferentes segmentos de la juventud latinoamericana y en los diferentes países – y se pregunta por políticas y programas que pueden atenuar o resolver estas tensiones.

Tensiones y algunas estrategias.

1. Los jóvenes tienen mayores niveles de educación formal que las cohortes anteriores, pero que también tienen mayores problemas de inserción laboral3. La causa de esta tensión seguramente no es que las nuevas generaciones sean

―demasiado‖ educadas o que haya demasiados jóvenes con altos niveles de educación. Como indica el aumento de la brecha salarial a favor de los más educados, observado en América Latina recientemente, la demanda laboral más bien está sesgada hacia el personal más calificado. El problema se concentra más bien en dos áreas:

- En la mayoría de los países la demanda laboral ha sido débil – esencialmente determinada por la modesta expansión de la actividad económica –. Esto ha afectado a todos los grupos etarios, aumentando las tasas de desempleo específicas. La tasa correspondiente de los jóvenes, de por si más alta que aquella de los adultos, subió marcadamente, aunque no se haya ampliado la brecha relativa a los adultos. Específicamente las condiciones de inserción laboral de los jóvenes más calificados –

en términos generales más favorables que las de los jóvenes con niveles educativos más bajos – se deteriora en un momento de crisis.

Se observa otra tensión entre la alta valoración que los jóvenes dan al trabajo en sí y las experiencias, frecuentemente frustrantes, con empleos concretos. A pesar de la creciente percepción funcional del trabajo, principalmente como fuente de ingreso que en algunos casos tiene que competir con otras que prometen ganancias mayores y más fáciles, para muchos jóvenes el trabajo sigue siendo piedra angular para el desarrollo de su identidad personal. A esto contribuye el desarrollo de nuevas relaciones sociales en el lugar de trabajo. Sin embargo, muchas experiencias laborales iniciales no cumplen con las expectativas correspondientes ya que se reportan ingresos bajos, amenazas con despido, malos tratos, acoso sexual, relaciones personales desagradables, en fin, condiciones que no estimulan el aprovechamiento del potencial que tiene el trabajo para el desarrollo individual y social de los jóvenes. Esta tensión proviene, en parte, del desconocimiento de los jóvenes respecto al mundo laboral.

3. Vinculado con lo anterior, se registran fuertes tensiones entre las expectativas de los jóvenes sobre los beneficios de la inserción al mercado laboral y la realidad que viven en él. Las primeras están centradas en la mejoría del bienestar material individual y de la familia paterna, la creación de una base para formar un hogar propio, el reconocimiento social, una contribución al desarrollo de su país, etc. El cambio de roles de género incluso ha reforzado su peso, ya que cada vez más mujeres jóvenes valoran el trabajo fuera del hogar como elemento clave para su autoestima y sus perspectivas de vida. Sin embargo, para muchos jóvenes la realidad del mercado de trabajo no satisface estas aspiraciones o lo hace sólo parcialmente.

El cumplimiento de las aspiraciones relacionadas con el mercado de trabajo generalmente requiere un plazo largo, sobre todo para alcanzar altos niveles de estudios. Sin embargo, muchos jóvenes enfrentan urgencias de corto plazo que los presionan a desertar tempranamente del sistema escolar, les impiden a retomar sus estudios y los obligan a aceptar cualquier empleo para poder generar ingresos laborales indispensables para su hogar. En consecuencia, la satisfacción en el trabajo típicamente está positivamente correlacionada con el nivel educativo de la persona.

4. Las mujeres jóvenes están desarrollando en forma cada vez más marcada un desarrollo personal autónomo, y para independizarse de los roles tradicionales estrechamente vinculados con el hogar el empleo juega un papel clave. Sin embargo, se enfrentan a problemas especiales de inserción laboral siendo este problema especialmente grave para mujeres con educación formal baja, para las cuales hay muy pocas oportunidades de empleo productivo.

5. Los jóvenes viven la tensión entre un discurso meritocrático – al cual responden con la disposición de hacer grandes esfuerzos y sacrificios personales para avanzar en su educación e inserción laboral – y una realidad del mercado de trabajo en que los contactos personales y las recomendaciones frecuentemente juegan un gran papel para el acceso a empleos atractivos. La exclusión laboral de aquellos que no cuentan con este tipo de capital social refleja una marcada segmentación intrageneracional, la cual se está profundizando en muchos países a causa de crecientes diferencias en la calidad de educación a la cual jóvenes de diferente trasfondo socioeconómico tienen acceso.

Para mejorar la inserción laboral de los jóvenes, un entorno macroeconómico favorable es una precondición indispensable, dado que sólo de esta manera surgen empleos productivos y opciones para el trabajo independiente de una cantidad relevante. Ningún programa que mejore la empleabilidad de los jóvenes, aumente la eficiencia de la intermediación laboral o intervenga en cualquier otro aspecto de la inserción laboral puede tener resultados satisfactorios sin una dinámica demanda laboral, que surgiría de altas y estables tasas de crecimiento económico y las expectativas correspondientes que lleven a las empresas a contratar más personal. Sin embargo, no todas las tensiones observadas en los procesos de inserción laboral se relacionan con la debilidad del crecimiento. Aún más, para algunas tensiones no pueden imaginarse ―soluciones‖ que las disolverían de manera satisfactoria para todos los involucrados. En efecto, algunas están estrechamente relacionadas con conflictos intergeneracionales dinámicos que difícilmente pueden ser objeto de intervención de políticas públicas.

Para cualquier otra intervención es indispensable tomar en cuenta la gran heterogeneidad de la juventud de la región. No existe un problema de inserción laboral común para todos los jóvenes, sino una variedad de problemas específicos (Weller, 2003). Los retos que enfrentan jóvenes de diferente género, nivel educativo, trasfondo socio-económico, cultural, étnico, etc. difieren marcadamente, de manera que más que buscar ―la gran estrategia‖ es necesario desarrollar respuestas adecuadas para muchas necesidades específicas diferenciadas. Para ello se requiere una mejor coordinación de los actores públicos, privados y no gubernamentales, a nivel nacional y local, que relacione los esfuerzos de los jóvenes y sus familias con un entorno más favorable para su inserción laboral.

1.8. Políticas, programas y proyectos de inserción laboral para la juventud del