Parte I: Fundamentación Teórica
C APÍTULO 3: S ERVICIOS R ESIDENCIALES P ARA P ERSONAS C ON D ISCAPACIDAD
3.3.3 SIX S IGMA
Es un sistema de de mejoramiento de la calidad cuyo fin es que las empresas logren tener éxito por medio de la aplicación de técnicas y principios de calidad. Six Sigma, denominado también Seis Sigma, constituye una respuesta a las crecientes expectativas de los clientes y la creciente complejidad de los productos y procesos modernos. El sistema ayuda a eliminar defectos y errores de procedimientos productivos o de servicios (Pydek, 2003, en Schalock, Gardner y Bradley; 2007). Concretamente, el Six sigma constituye una filosofía de gestión que aplica una metodología estructurada para la mejora de la calidad, basada en proyectos específicos para la eliminación de pérdidas, realizados y dirigidos por personas especializadas y cuyos resultados deben reflejarse en última instancia en los resultados de la empresa.
Supone también un estándar de desempeño acordado mundialmente, que pretende mejorar la rentabilidad y productividad de la organización, mediante la reducción de los defectos encontrados, y con una clara orientación al cliente (SIGWEB, 2010).
Todos los modelos expuestos en este apartado han tenido y tienen una fuerte importancia a la hora de gestionar la calidad de los servicios. Además y de acuerdo con el estudio realizado por Pillinger (2002) para conocer las perspectivas europeas acerca de la discapacidad y de la calidad de los servicios, el autor concluye que independiente de las circunstancias que rodeen a una institución, varios principios deben orientar las mejoras en la calidad de los servicios:
a) Los servicios deben estar orientados al usuario, promoviendo su capacitación e implicación.
b) Los usuarios y profesionales deben recibir capacitación en los sistemas de calidad y en el desarrollo organizativo.
c) Los sistemas de calidad han de ser flexibles, adaptables y relevantes a las necesidades locales.
d) Los mecanismos de prestación de servicios deben estar coordinados e integrados para cubrir las necesidades de modo multifacético.
e) Debe existir una continuidad en los servicios y en su financiación.
f) Se deben generar alianzas con proveedores de servicios, con las entidades que los financian, con los grupos de interés y con otros socios.
g) Se debe promover una cultura de la innovación en las organizaciones de servicios, de modo que respondan flexiblemente a las necesidades y requerimientos.
h) Se deben emplear sistemas efectivos de evaluación y mecanismos de feedback.
i) Deben establecerse equipos altamente cualificados que sean capaces de responder a las necesidades de los usuarios proponiendo los cambios organizativos necesarios.
j) Debe existir un marco de igualdad/ diversidad de oportunidades entre hombres y mujeres, que asegure que no se descuidan los roles de las mujeres como cuidadoras, su propio cuidado o sus necesidades de empleo.
Hoy en día las organizaciones deben centrar sus estrategias de acción en las personas y los familiares a las que les ofrecen sus servicios, ya que el desafío en la actualidad requiere que las diferentes instituciones sean capaces de generar instancias en las que las personas con o sin discapacidad puedan desarrollarse y vivir una vida de calidad y obtengan resultados personales deseados. De todo ello daremos cuenta en el siguiente apartado.
3.4
S
ERVICIOS Y RESULTADOS PERSONALESComo hemos venido analizando a lo largo estas páginas, los diferentes servicios que ofrecen apoyos a las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, sean estos servicios educativos, residenciales, de rehabilitación entre otros, están implementando diversas estrategias con el fin de ofrecer servicios coherentes con las necesidades personales y que conduzcan a una mejora en la calidad de vida y en la obtención de resultados personales esperados por sus usuarios.
Esta manera de dar respuesta a las necesidades, expectativas e intereses de las personas con discapacidad intelectual ha traído consigo, como revisáramos en los apartados anteriores, cambios significativos en los diferentes prestadores de servicios. Y ello porque ahora el acento se sitúa no sólo en los aspectos referidos a la calidad
organizativa sino que también interesan las respuestas que se ofrezcan a los usuarios en cuanto a sus resultados personales
De acuerdo con numerosos estudios, los resultados personales se centran en el individuo, constituyen aspiraciones de calidad de vida, definidas y valoradas por la persona y se relacionan con factores que influyen en el bienestar personal. Dichos resultados pueden además valorarse de manera individual o a nivel de la organización y pueden ser utilizados para diversos fines, que van desde la mejorar de la calidad o el seguimiento de la inclusión, hasta la información sobre la organización y la reducción de desigualdades (Schalock, Gardner y Bradley, 2007; Schalock, Verdugo, Bonha, Fontava y Van Loon, 2007).
Las organizaciones que ofrecen servicios y apoyos a las personas con discapacidad han experimentado diversos procesos y fases a lo largo de los años. Como expusiéramos previamente, las personas con discapacidad han ido tomando el control de sus vidas y esto ha influido en los grandes cambios sociales que se han producido. En la actualidad, centrar los esfuerzos en que las personas con discapacidad intelectual obtengan resultados esperados, es coherente con los enfoques centrados en la persona y con la individualización de los apoyos, ya que los servicios se están reorganizando para cumplir con las expectativas de la población con discapacidad intelectual (The Council, 1999).
La obtención de resultados personales es mensurable, y por ello es preciso evaluar cómo las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo sienten que obtienen resultados en sus vidas. En este sentido, la medición de los resultados personales es útil en dos aspectos. En primer lugar, a la hora de plantear dichos resultados, ya que éstos son importantes para todo el mundo y deben plantearse de igual manera para todos. En
consecuencia, su evaluación requiere valorar hasta qué punto las personas experimentan una vida positiva en sus diferentes dimensiones, de cara a mantener y potenciar todo aquello que fomente la calidad de vida. En suma, la evaluación de los resultados personales se basa en que todas las personas compartimos la misma humanidad y que todos merecemos vivir bien en la sociedad (Schalock, Gardner, Bradley, 2007).
Un segundo aspecto relacionado con la utilidad de la medición de los resultados personales se relaciona con la gestión responsable. En torno a este tema, Hakes (2001) plantea seis beneficios derivados de la medición: a) este enfoque contrarresta la tendencia a sobrevalorar los inputs, b) implica dedicar más tiempo y atención a los resultados, c) permite relacionar los éxitos y con los esfuerzos realizados, d) promueve una comunicación directa entre usuarios, empleados y gestores, e) facilita la temprana identificación y corrección de problemas, antes de que se requieran intervenciones externas, y f) la medición de resultados personales sirve para saber qué está funcionando y qué no.
Estos planteamientos son coherente con los principios que subyacen a la medición de la calidad de vida y que se relacionan con prestar atención a: a) el grado en que las personas tienen experiencias de vida que valoran, b) identificar las dimensiones que contribuyen a una vida plena y rica en relaciones, c) los contextos físicos, sociales y culturales que son importantes para las personas, y d) la evaluación de experiencias comunes a todos los seres humanos (Schalock et al., 2005).
La validez de los resultados personales depende de la participación directa del personal y de las personas con discapacidad intelectual, de sus familiares y amigos. Por esta razón los resultados personales siguen la siguiente lógica: a) las personas definen sus
propios resultados; b) en el proceso de identificación de resultados personales las personas cuentan con una serie de opciones entre las que elegir; y c) las organizaciones prestan los apoyos necesarios para facilitar los resultados identificados y definidos por las personas (Schalock, Gardner y Bradley, 2007). Tabla 12. Medidas de resultados personales Resultados personales Indicadores Dimensión: identidad 1. las personas eligen sus metas propias 2. las personas eligen dónde y con quien vivir 3. las personas eligen donde trabajar 4. las personas mantienen relaciones intimas 5. las personas estás satisfechas con los servicios 6. las personas están satisfechas con su situación actual. Dimensión: autonomía 7. las personas eligen sus rutinas cotidianas.
8. las personas tienen momentos, espacios y oportunidades de privacidad.
9. las personas deciden cuándo compartir información personal.
10. las personas hacen uso activo de los espacios. Dimensión: entorno relacional 11. las personas viven en entornos integradores.
12. las personas participan en la vida comunitaria.
13. las personas interactúan con otros miembros de la comunidad. 14. las personas desempeñan diferentes roles sociales. 15. las personas tienen amigos. 16. las personas son respetadas. Dimensión: Logros 17. las personas eligen los servicios. 18. las personas logran alcanzar sus metas propias. Dimensión: Seguridad 19. las personas mantienen apoyos naturales de su
entorno.
20. las personas se sienten seguras
Dimensión: derechos 21. las personas ejercen sus derechos
22. las personas son tratadas equitativamente
Dimensión: salud y bienestar 23. las personas mantienen el mejor estado de salud posible
24. las personas no sufren abusos y negligencias 25. las personas experimentan estabilidad y seguridad En la actualidad y orientados por los cambios sociales de los que hemos venido hablando a lo largo de los capítulos precedentes, diferentes instituciones han desarrollado estrategias para medir los resultados personales de sus usuarios. Tal es el caso de The Council on Quantity and Leadership in Support for People with Disability, que desde el año
1991 ha venido introduciendo medidas de desempeño basadas en resultados como alternativas a los indicadores tradicionales de evaluación de la calidad. Estas medidas fueron revisadas en el año 1997, momento en que pasaron a denominarse medidas de resultados personales. De acuerdo con The Council, este protocolo ofrece a los proveedores privados y organizaciones públicas una nueva metodología para evaluar la calidad. Las medidas de resultados personales se componen de 25 indicadores de calidad (véase Tabla 12), que reflejan las siguientes dimensiones de calidad de vida: autonomía, identidad, entorno relacional, logros, derechos, seguridad, y salud y bienestar.
The Council (Gardner y Carran, 2004), en una evaluación realizada desde los años 1993 a 2002, entrevistaron a un total de 3.638 usuarios de 552 organizaciones que se estaban acreditando entre los años mencionados. En cuanto a los resultados obtenidos, el estudio concluye que los resultados personales van en aumento especialmente en lo relacionado con los derechos y la autodeterminación. También en cuanto a vivir en ambientes integrados, interactuar con miembros de la comunidad, tener relaciones íntimas y ser respetado. Por otro lado, los datos muestran que los usuarios carecían de amigos y roles sociales significativos y que normalmente no ejercían derechos legales. Por último, el estudio pone de manifiesto que resultados asociados a la calidad de vida global dependen fundamentalmente de los procesos organizacionales, así como de los objetivos y valores el programa.
Otro ejemplo de cómo se están desarrollando nuevas estrategias para medir resultados personales es la llevada a cabo por la Fundación Arduin y la Universidad de Gent en Holanda. Ambas instituciones han desarrollado conjuntamente la Escala de Resultados
Personales, o Personal Outcomes Scale (POS, 2009). Este Instrumento se basa en tres tendencias que afectan el ámbito de la discapacidad intelectual, la primera hace referencia a una calidad de vida, la segunda a la evaluación de resultados personales para mejorar el bienestar de las personas y la tercera al empleo de información de dichos resultados personales para múltiples fines como son la información y la mejora de la calidad.
La escala POS proporciona información en el plano individual, en varios aspectos: a) sobre cómo la persona vive las ocho dimensiones del modelo de calidad de vida de Schalock y Verdugo (2002/2003) y a nivel organizacional evalúa si las estrategias empleadas provocan cambios en las vidas de las personas; b) predicciones sobre cambios posibles en cualquiera de las dimensiones del modelo de calidad de vida; c) compromiso de las organizaciones con un enfoque holístico de la persona y d) comparaciones de evaluaciones subjetivas y objetivas en indicadores de calidad.
A nivel organizativo los datos proporcionados por esta escala (POS, 2009) se pueden utilizar para: a) comparar la información sobre los resultados obtenidos por diferentes usuarios y los cambios producidos en resultados personales a lo largo del tiempo; b), determinar si los factores relativos a la organización y/o la comunidad ayudan a predecir resultados personales, y c) informar sobre resultados y relevancia de posibles predictores (Claes, Van Hove, van Loon Vandevelde y Schalock, 2009).
A nivel del macrosistema, la medición de resultados personales proporciona información para desarrollar políticas públicas en términos de financiación y "gestión orientada a resultados". Esto requiere nuevos planteamientos no sólo de una organización en particular sino también a nivel internacional, mediante la puesta en marcha de acciones
a favor de la promoción de resultados personales por parte de la población con discapacidad. En el apartado siguiente profundizaremos en estos aspectos.
3.5
P
OLÍTICAS PÚBLICAS Y CALIDAD DE VIDA DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD INTELECTUALLos cambios en las políticas públicas no son fáciles de lograr ya que en este aspecto influyen muchos factores relacionados no sólo con las concepciones con la que se afronte un fenómeno ideológico, sino también con las expectativas a nivel macro tanto de los diferentes países e instancias gubernamentales.
El desarrollo de estrategias de gestión de calidad llevadas a cabo por los proveedores de servicios sociales, no sólo ha tenido consecuencias positivas en los usuarios, sino que además la oferta de servicios de calidad junto con los cambios en el modo de pensar sobre las personas con discapacidad intelectual, el foco en los apoyos individualizados y la importancia atribuida a la calidad de vida de las personas con independencia de que presenten o no una discapacidad, han generado cambios a nivel institucional y del macrosistema. El hecho de que la segregación de las personas con discapacidad intelectual en grandes instituciones sea considerada como una violación de sus derechos (Mansell et al., 2010, Included in Society, 2002), ha producido que éste y otros hechos que afectan a esta población (p.e. falta de participación en la comunidad; el derecho de empoderamiento, la inclusión social) sean considerados como un problema a nivel internacional.
En las dos décadas pasadas en el ámbito internacional, se ha producido un progreso sustancial en el reconocimiento de los derechos humanos de las personas con discapacidad
y la eliminación de las políticas públicas los enfoques basado en modelos médicos y de “caridad”, orientándose las políticas públicas en nociones de participación, inclusión e integración (Savedoff, 2006).
En el ámbito de la política pública a nivel internacional se han producido hitos importantes que han marcado un antes y un después en la manera de ver y pensar sobre las personas con discapacidad. De entre tales hitos, destacan la Declaración de Salamanca (1994, 2004), la Declaración de Montreal (2004) y finalmente la Convención de Naciones Unidas (2006) que culmina con la declaración de los Derechos de las personas con Discapacidades. Estas declaraciones han generado que tanto a nivel macro, como meso y micro se estén llevando a cabo diferentes acciones que consideran a las personas con discapacidad como actores principales de sus vidas, con los apoyos necesarios.
Las políticas públicas ejercen una influencia significativa en la sociedad en general y en la población con discapacidad en particular, debido a que su desarrollo y aplicación son un proceso dinámico que tienen incidencia en la práctica, por los cambios que se producen en los diferentes campos y en la práctica misma (Shorgen, et al., 2009).
Los cambios que influyen en las políticas públicas y su posterior adopción y aplicación, consisten en un conjunto de factores sociales (véase Figura 16) asociados a los cambios de ideología y en los conocimientos acerca de la naturaleza de la discapacidad. También se encuentran asociados a los cambios en el sistema público impulsados por factores como los movimientos sociopolíticos, los cambios de actitud, las resoluciones judiciales, los cambios estatutarios, los marcos de la evaluación e investigación participativa y los avances en la investigación sobre la naturaleza de la discapacidad.
A nivel internacional diferentes países están llevando a cabo enfoque legales comunes en cuanto a tendencias legislativas y normativas dirigidas hacia la inclusión y la participación de las personas con discapacidad, cada vez más dentro del discurso de los derechos humanos (Savedoff, 2006). Figura 16. Relación Interactiva entre la Política Pública y la Práctica (Shorgen, et al., 2009)
En esta línea, el proyecto Included in Society (2002) gestionado por Inclusión Europe, Autism Europe, Mental Health Europe y por la Open Society Mental Health Initiative, propone seis prioridades para desarrollar en los próximos años en el marco Europeo. De entre dichas prioridades, resumidas en la Tabla 13, el proyecto plantea que la ENTRADAS Factores Sociales Conceptos Básicos de la Política de Discapacidad Cambio de Conceptualizació n de la Discapacidad (Marco Multidimensional del funcionamiento Humano. Paradigma de Apoyos) POLITICA PUBLICA Reglas, regulacionesest atutos, fundaciones PRACTICA Diagnóstico, ClasificaciónDis eño y entrega de apoyos. SALIDAS Salidas Personales Salidas Familiares Salidas de Sociedad Salidas de Cambio de Sistemas
políticas realistas y eficaces, para que individuos, organizaciones y organismos gubernamentales, desarrollen estos servicios de proximidad como alternativas al cuidado institucional.
Tabla 13. Política Proyecto “Included in Society”
Acciones Prioritarias Características 1. Desarrollar políticas y planes de
acción a nivel local, naciones europeo e internacional
Proteger y promover los derechos de las personas con discapacidad
Política común de discapacidad a todos los niveles Establecer e implementar los planes de acción Lanzar una campaña de sensibilización Europea Reforzar las reglas estándar de la O.N.U y desarrollar
una convención de la O.N.U apropiada sobre los derechos de las personas con discapacidad
2. Los servicios de proximidad en los nuevos Estados miembros y países candidatos a la adhesión
Responsabilidad local de ciudadanos con discapacidad
Igualdad de acceso a las ONGs para la provisión de servicios comunitarios de calidad
Financiación de la Unión Europea para servicios residenciales comunitarios en los nuevos estados miembros
3. Establecimiento de sistemas obligatorios de control de calidad y de aplicación de las normas
Tratar el tema de la discapacidad en el marco de las políticas de protección de los consumidores Establecimientos de sistemas de control de calidad
orientadas a determinar el nivel y la calidad de vida del usuario
Contactar consecuencias financiera y administrativas de control de calidad
4. Establecimiento de sistemas financieros basados en necesidades individuales
Promover el principio de que la financiación se base en las necesidades.
Establecer sistemas presupuestarios personalizados Crear sistemas independientes de asistencia a los
usuarios 5. Un compromiso para detener el
establecimiento de nuevos grandes centros residenciales en Europa
Compromiso para detener por parte de los gobiernos, proveedores de servicios y ONGs, la construcción e grandes instituciones residenciales en Europa
6. La coalición Europea para la vida en comunidad
El centro de supervisión promoverá servicios residenciales comunitarios y supervisará el desarrollo ulterior de la situación y colaborará con los futuros proyectos de investigación.
Como hemos expuesto, las líneas actuales que marcan el desarrollo de políticas públicas a nivel internacional se basan en una serie de principios: a) relacionados con la persona, como la autodeterminación, la inclusión, empoderamiento, los servicios
individuales y adecuados, la productividad e la contribución y la integridad y unidad familiar; b) la no discriminación, la coordinación y la rendición de cuentas. Estos principios fueron aplicados en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las personas con discapacidad (Naciones Unidas, 2006). Concretamente en los artículos que abordan los siguientes derechos: accesibilidad y confidencialidad; participación y autonomía; Independencia, elección y bienestar físico; bienestar material, inclusión, accesibilidad y participación; bienestar emocional y desarrollo personal, (Shorgen, et al., 2009). Estos dominios se relacionan directamente con el modelo de calidad de vida de Schalock y Verdugo (2002/2003) que, como revisáramos en el capítulo 2, tiene una importancia tal que no sólo constituye un modelo de aplicación individual sino que también presenta referentes para orientar las políticas públicas respecto a la población con discapacidad intelectual y a la población en general.
Específicamente en el ámbito de la vida en comunidad, el marco jurídico sobre los derechos de las personas con discapacidad (2006) establece el derecho de este colectivo a vivir en la comunidad. La convención de 2006 estipula en su artículo 19 la existencia de una serie de viviendas en la comunidad u otros servicios de apoyos, incluidos los asistentes personales, para facilitar la experiencia e inclusión en la comunidad y evitar así el aislamiento o segregación. El abordaje de esta tarea por parte de los Estados es difícil