Capítulo 3: El discurso
3.3 Slavoj Žižek: Discurso e ideología
El filósofo esloveno Slavoj Žižek en su obra “El sublime objeto de la ideología”, retoma la noción lacaniana de que fue Marx quien inventó el síntoma, en virtud de que “hay una homología fundamental entre el procedimiento de interpretación de Marx y Freud” (Žižek, 2003, 35). La homología de la cual habla Žižek es entre el
análisis marxista de la mercancía y el análisis de los sueños en Freud: Tanto en la mercancía como en el sueño se trata de encontrar un secreto en la forma de las mercancías y los sueños, un contenido latente (Žižek, 2003, 35).
En el caso de las mercancías, dice Žižek que es menester explicar por qué “el trabajo asumió la forma del valor de una mercancía, por qué el trabajo puede afirmar su carácter social sólo en la forma mercancía de su producto” (Žižek, 2003, 35-36). Ya en el presente trabajo se detalló la composición de una mercancía en su función social, más se precisó cómo una mercancía no sólo está ligada a las condiciones naturales de sus propiedades (no es lo único que determina su valor de uso y valor de cambio) sino que está cubierta por “sutilezas metafísicas y reticencias teológicas” (Marx, 2008, 87), es decir, que la mesa no sólo es madera, sino la función social que representa (Marx, 2008, 88). Ese más allá de sus propiedades naturales visibles es lo susceptible de homología, según Žižek con Freud.
La homología entre las mercancías y los sueños según Žižek consiste en que, si la mercancía no sólo consiste en sus propiedades naturales para que afecte su valor de uso y cambio, sino que hay un más allá, en el sueño existe un más allá dentro de su forma misma, siendo los tres elementos del sueño “el texto del sueño manifiesto, el contenido del sueño latente y el deseo inconsciente articulado al sueño” (Žižek, 2003, 37).
Toda mercancía ofrece debajo de sí una dinámica social que determina su valor de uso y valor de cambio, para Žižek este más allá, este misterio, este fetiche sobre la mercancía es una verdad a no ser revelada o que no puede ser conocida so pena de perder su efectividad, es decir, a pesar de que los sujetos se muevan dentro de éstas dinámicas no deben saberse: “Es una realidad social cuya existencia implica el no conocimiento de sus participantes en lo que se refiere a su esencia” (Žižek, 2003, 47). Esto es lo que Žižek entiende como ideología: “No es la falsa conciencia de un ser (social) sino este en la medida en que está soportado por una falsa conciencia” (Žižek, 2003, 47).
Al decir que Marx inventó el síntoma, se dice cómo Marx hace una crítica a la ideología en el sentido de ser sintomático, no obstante, se considera algo necesario en sí mismo (a pesar de la falsa conciencia y la deformación de la realidad) (Žižek, 2003, 47). Más la ideología sólo es posible como “matriz generativa que regula la relación entre lo visible y lo no visible, entre lo imaginable y lo no imaginable” (Žižek, 2003B, 7). De ésta manera la crítica a la ideología sólo es posible en el mismo marco de la ideología, ya que “lo que realmente importa no es el contenido afirmado como tal, sino el modo como este contenido se relaciona con la posición subjetiva supuesta por su propio proceso de comunicación” (Žižek, 2003B, 15). O lo que es lo mismo que decir que “el punto de partida a la crítica a la ideología debe ser el reconocimiento del hecho de que es muy fácil mentir con el ropaje de la verdad” (Žižek, 2003B, 15).
La ideología en el pensamiento de Žižek es por tanto más allá de una deformación, el contenido subjetivo que se articula a ésta, es decir, el sujeto de la enunciación dada por el “yo la verdad, hablo” (Lacan, 1971, 351), en el mismo sentido de no ser consciente de cómo la verdad habla a través del sujeto, el sujeto que es hablado, en la ideología Žižek retoma la frase de Marx “ellos no lo saben, pero lo hacen” (Žižek, 2003, 55) Sobre este apotegma marxiano, recae entonces la dualidad sobre el saber o el hacer, el acento estará puesto en Žižek no en el saber, sino en el hacer, ya que el hacer valida el saber mismo del sujeto, es decir, si la mercancía no es sino una suerte de condiciones naturales modificadas por la fuerza del trabajo para imprimirle reticencias teológicas, es el hacer del sujeto frente a la mercancía quien le dará a éste fetichismo el carácter de naturalidad (Žižek, 2003, 59).
Lacan en el seminario 11 (1989) habla de Chuang Tzu, quien sueña que es una mariposa, al despertar se pregunta si es posible que él sólo es una mariposa que sólo pueda ser Chuang Tzu. Más ésta pregunta sólo es posible de forma unilateral, es decir, “cuando es la mariposa, no se le ocurre preguntarse si, cuando es Chuang Tzu despierto, no es la mariposa que est{a soñando que es” (Lacan, 1989. 84). Žižek toma ésta alusión como un paralelo con la ideología, es decir, es solo unilateral, el
sujeto nunca puede preguntarse o saber de antemano el misterio que esconde, sólo pueden actuar bajo su lógica (Žižek, 2003, 59).
Se tiene entonces la ideología como un más allá contenido en la forma misma que se regula en el marco del hacer y las actividades discursivas de un sujeto con el saber. Ya se planteó anteriormente en el presente trabajo cómo el saber está en relación con el goce. Más el goce según Žižek sólo es posible en la lógica de su propio plus, es decir, el plus-de-goce (Žižek, 2003, 85). Aquel saber que escapa a la lógica del sujeto mismo es un saber que se sabe, más no se sabe que se sabe y en eso consiste la relación con la ideología, el no saber no es un saber en torno al misterio en sí, sino al no saber que se sabe el misterio (Žižek, 2003, 85).
La relación del sujeto con la verdad se da, según Žižek gracias a que la verdad es un lugar “vacío” (Žižek, 2003, 247), lo cual implique que toda verdad dicha por el Yo que habla (Je), es un mero acto de azar donde la ficción de su relato coincida (desde la ficción) parcialmente con la verdad (Žižek, 2003, 247). Es para Žižek esto lo que se articula en los discursos, es decir, justamente la hiancia latente que toca la verdad parcial y se constituye en una especie de verdad que se sabe, pero no se sabe que se sabe, el punto de cercenamiento de la realidad que constituye la alienación, deformante de la realidad en su lógica de más allá, justamente en ese más allá se funda la ideología.
Cabe resaltar cómo el pensamiento de Žižek no se agota a ésta mera visión, más para los fines del presente trabajo se han abordado los que se consideran los temas claves para establecer la noción de sujeto e ideología a partir de los discursos, es decir, gracias a lo que queda de la verdad dicha por el sujeto (la imposibilidad de decir la verdad sobre lo verdadero).
3.4 A modo de conclusión: El discurso de la ideología o la ideología del