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8. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

10.6 Otras categorías de análisis

10.6.1 Sobre el embarazo

La categoría llamada embarazo, surge como un aspecto que llama a reflexionar acerca del origen de este niño. En esta categoría se podrán visualizar temas que tienen que ver con la disposición de la madre ante la noticia de la llegada de este hijo, qué es lo que moviliza en ella, desde su vivencia de soledad y tristeza, que identifica a todas las entrevistadas. Por otra parte, deja entrever cómo este hijo nace en una familia en donde la relación de pareja está afectada. Desde su origen el padre sólo aparece en la fecundación para luego deja de tener un rol activo y menos protagónico en la constitución de la familia y la de este hijo.

Llama la atención que todas las madres refieren que el embarazo de este hijo con discapacidad intelectual no fue planificado, en general se produce en un momento en el que la madre se encuentra deprimida o triste.

“No, no planificado”(E1).

“No, no, no fue planificado pero no me estaba cuidando”(E2). “No me cuidaba estaban mal, las cosas marchaban mal”(E3). “Me bajonié un poco”(E4).

Ellas dejan entrever que no pudieron dar un espacio psíquico inicial a sus hijos, se trata de hijos no pensados, en algunos casos desprovistos de sentido al interior de la pareja. Estos hijos no pensados, que desde su gestación no están investidos de deseo, hacen realidad en su existencia el no poder pensar ni poder sostener a lo largo del tiempo lo que el mundo les ofrece quedando en cierta medida suspendidos en el no saber.

117 “No me molestó porque yo siempre quise tener una guagua ya estaba en la edad ya …. Pero fue difícil” (E1).

“Estábamos con mi hija, yo estaba solita con ella, mi marido trabaja”(E2).

10.6.2 Sexualidad

Esta categoría indaga acerca de dos aspectos fundamentales, uno tiene que ver con la sexualidad asociada a la posibilidad de que el hijo crezca y se vuelva adulto y otra que tiene que ver con el miedo a que los hijos sean víctimas de abusos.

La sexualidad en un hijo con discapacidad intelectual es sentido como una amenaza, porque representa para la madre que este hijo se vuelva psíquicamente adulto, es un paso que no puede dar, porque esto implicaría para ella la separación, este miedo es traducido por el miedo al abuso sexual ya que es la traducción directa de amenaza desde este ámbito.

"Todo deseo de despertar del niño será combatido sobre la marcha, en forma sistemática, por la madre, hasta el punto de que aquel terminará por persuadirse de “que no puede”. En todo caso, en tanto “que él no pueda”, la madre se ocupa de él y lo quiere” (Mannoni, M 1992, p.58).

Otro elemento relevante es este temor al abuso, que reconoce inconscientemente una condición de vulnerabilidad, la desventaja en la que

118 podría estar un niño con discapacidad se hace más sentida al enfrentar el tema de la sexualidad.

Durante las entrevistas no sólo se muestra el miedo a que su hijo crezca y pueda explorar desde la esfera sexual, sino que el miedo permanente es al abuso sexual. Desde aquí también queda resonando de qué manera la sexualidad queda vetada para estos niños, desde la vivencia de la madre; y porque resulta algo tan amenazante que invade el sentido de su propia existencia.

No es casual que la imagen del padre quede replegada y parece estar fuera de la relación que esta madre mantiene con su hijo, no hay espacio para él ni tampoco para todo lo que podría representar en el mundo psíquico de este niño.

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CAPITULO 11 11. CONCLUSIONES

A continuación se presentarán algunas conclusiones que surgen en torno a las significaciones que poseen las madres sobre sus hijos con discapacidad intelectual. Este estudio, que se ha realizado desde la mirada psicoanalítica, invita a pensar a los niños con discapacidad intelectual en relación con otro, en un vínculo que se construye a lo largo de la vida, fundamentalmente con su madre.

La mirada psicoanalítica nos permite comprender aspectos del funcionamiento inconsciente de la madre en relación con su hijo, ámbito que hasta ahora ha quedado, de alguna manera, marginado de los programas de intervención en nuestro país. Por otra parte, la información obtenida en las entrevistas, nos muestran que es necesario no sólo mirar al niño y su diagnóstico, sino que es necesario conocer y establecer un estilo de abordaje que incluya una dimensión en donde la madre cobra fundamental importancia, ya que existen aspectos relacionados con las representaciones maternas, sus afectos y su dimensión fantasmática que dejan entrever un espacio de vacío y soledad que no es incluido en los tratamientos dados a los niños con discapacidad intelectual.

El poder indagar en la experiencia de ser madre de un niño con discapacidad intelectual, a través de esta metodología, ha sido muy beneficioso, en tanto, fue posible ir recreando una historia, no sólo desde el pensamiento, sino que también desde aspectos inconscientes, pudiendo recoger elementos del sentir que no necesariamente entran en el plano de lo

120 hablado. Por otra parte, las madres entrevistadas mostraron gran disposición al diálogo, logrando evidenciar su tristeza, su dolor y su esperanza, lo que permite pensar que el dar la posibilidad de abrir espacio a una experiencia de conversación y escucha se convierte para ellas en una oportunidad que no han tenido hasta ahora.

Esta investigación es de carácter exploratorio y se ha realizado con un número limitado de entrevistas, lo que hace que la información obtenida aquí, no permita hacer generalizaciones, sin embargo, de aquí se desprenden una serie de interrogantes y cuestionamientos, tanto desde la comprensión del problema, como desde los modos de abordaje, que se convierten en una invitación a revisar de modo más amplio este tema en próximas investigaciones en nuestro país.

En palabras de Mannoni el nacimiento de un hijo es ante todo el repaso de la propia infancia, el hijo viene cargado de sueños, que tienen como fin llenar el vacío que quedó en su pasado. Este niño tiene por misión restablecer, reparar aquello que en la historia de la madre fue sufrido como carencia. (Mannoni, M 1992). Este planteamiento supone en cierta medida que cuando nace un hijo con dificultades, el movimiento psíquico que se produce es diferente, ya que “más allá de lo que ella formula, hay otra cosa que desea, pero de lo que no tiene conciencia”(Mannoni, M 1992 p 58). “A este niño de carne se superpone una idea fantasmática, que tendrá por función reducir la decepción fundamental de la madre (decepción que tiene su historia en su propia infancia)” (Mannoni, M 1992 p 57). La madre se vería enfrentada a abandonar, en cierta medida, la imagen fantaseada que ha logrado construir acerca de la llegada de éste.

121 Esta investigación es una invitación a cuestionarnos respecto de esta afirmación, dado que a partir de los observado y analizado en las entrevistas realizadas, han surgido algunas ideas que se alejan de este supuesto y nos interpelan no sólo a replantearnos el problema, sino que también a profundizar en la relación madre – hijo y en los modos de intervenir en cada uno y en la relación entre ambos.

A partir del análisis de las entrevistas, llama poderosamente la atención, que desde el momento en que las madres reciben la noticia de la concepción, existe un sufrimiento asociado a diversas variables, se observa un marcado sentimiento de soledad, falta de redes de apoyo, ausencia de otro que les ayude a concebir la llegada de ese hijo.

En la mayoría de los casos, éste llega en períodos en el que la relación de pareja vive un conflicto. La s madres señalaron haber estado distanciadas del padre , viviendo un momento de crisis, que en su mayoría tuvo como resultado que estuvieran si su pareja durante el embarazo. En el caso de nuestra muestra, son madres que gestan estando en la tristeza, sumergidas en angustias, haciéndoseles difícil generar un espacio propio para su niño, dado que se debate en problemas propios, que nublan su posibilidad de disponerse para un otro, al punto que es difícil para ellas evocar un recuerdo de felicidad durante este periodo. Desde aquí surge la interrogante acerca de cómo será el espacio psíquico que ocupa en la madre.

En este estudio exploratorio lo que nos moviliza es comprender las significaciones que la madre establece junto a su hijo con discapacidad intelectual, por lo que se convierte en una invitación a sumergirse en la tristeza, el dolor, pero también la esperanza y los sueños de estas. El foco

122 es comprender cómo un niño con discapacidad puede tocar el pensar y el sentir de su madre, y qué puede caracterizar el lazo particular que establecen entre ambos.

Al indagar en las significaciones que poseen las madres sobre sus hijos con discapacidad, se ha propuesto cuatro categorías de análisis: representación, afectos, relación fantasmática y discapacidad, por otra parte, a lo largo de este estudio aparecen dos categorías con fuerza dentro del análisis y que tienen que ver con la gestación (embarazo) y la sexualidad de los hijos. Categorías que resultan relevantes, porque cada una de ellas manifiesta temáticas que enriquecen la comprensión del fenómeno que se va desarrollando.

Por una parte, el tema de la gestación, permite visualizar la dificultad que tuvieron estas madres para generar un espacio psíquico a su hijo, son madres que dieron cuenta de estar sobrepasadas, agobiadas, tristes y solas; es en este escenario que comienza la existencia de estos niños. Para las madres resultó difícil evocar su vivencia respecto del embarazo, no apareciendo registro de esto.

Las madres entrevistadas señalaron que se trataba de un embarazo no planificado, es un hijo que llega sin que se haya acunado un espacio para ellos, ¿cómo es que opera el deseo en estas madres?; cabe señalar que la mayoría se encontró durante todo el embarazo con clara sintomatología depresiva. Son madres que refieren haberse sentido muy solas y tristes durante el embarazo, lo que nos permite cuestionarnos acerca de cómo esta madre le devuelve la mirada a este hijo durante los primeros meses, ¿qué es

123 lo que le muestra? ¿Cómo va envolviendo psíquicamente a su niño si se encuentra con una evidente falta de energía?.

Desde aquí resulta interesante poder pensar para próximas investigaciones, en la profundización y el análisis de las implicancias que puede tener para un hijo, estar bajo los cuidados de una madre que se encuentra en un duelo inacabable.

Por otra parte, el tema de la sexualidad habla de uno de los más grandes conflictos que vive la madre con su hijo, a partir de la revisión de cómo se vive el paso de la niñez a la adultez, se visualiza en forma clara la necesidad de la madre de mantener a su hijo como niño, de no permitirle el paso a la adultez. La separación de este hijo resulta una experiencia dolorosa para ella y muy amenazante, que hace que la madre proyecte en el hijo, su fantasía de muerte de producirse la separación. Ella plantea que siente temor del futuro, teme por la integridad de su hijo, teme que su hijo sea abusado o violentado sexualmente, pese a que no surge evidencia alguna de una amenaza real o probable que sustente este temor.

La sexualidad, es una preocupación que invade el futuro y que está presente en forma de miedo, se observa en la madre una disposición paranoide en relación con la sexualidad de sus hijos. Las madres refieren temer que sus hijos crezcan, porque sienten que estarán muy expuestos a posibles abusos.

Si bien es cierto la temática del abuso es mucho más amplia, ya que contempla la vulnerabilidad del hijo en distintos ámbitos, el que sin duda

124 provoca más angustia en la madre, tiene que ver con temor al abuso o violencia sexual, las madres coinciden en que si dejan solos a sus hijos, pueden ser víctimas de violaciones y esto las atormenta. Pese a no poder tolerar que sus hijos crezcan proyectan a sus hijos logrando formar una familia tradicional con todo lo que ello implica (hijos, trabajo, relación de pareja, etc.).

Cuando exploramos el tema de la discapacidad intelectual, desde la mirada psicoanalítica, nos encontramos con algunos planteamientos que nos llevan a volcar la mirada hacia la madre y su relación con el hijo, tanto desde los aspectos conscientes como inconscientes de lo que ello significa. Sin embargo, desde lo que ha desarrollado Maud Mannoni se expone la idea de que cuando nace un hijo con discapacidad intelectual lo que se produce es un movimiento psíquico potente, en donde la imagen fantaseada que la madre posee respecto de ese hijo, sería de algún modo impactada por la realidad, ya que se encontraría con un hijo en falta, un hijo cuya discapacidad intelectual no tiene lugar exacto en el cuerpo, pero que habita en una parte de él.

Esto causaría en la madre un shock, que despertaría en ella traumas e insatisfacciones anteriores, que le impedirían resolver su propio problema de castración. En este contexto la llegada de este hijo no permitiría que se produzca en la madre la renuncia a su hijo fetiche (Mannoni, M 1992). Esta renuncia permitiría investir a este hijo de deseo y proveerlo de existencia, luego de la entrada del tercero. Esta investigación indaga acerca de este hecho, mostrando de algún modo, cómo opera en el plano fantasmático esta relación, en la que el tercero no tiene cabida y cómo esto se traduce en la realidad a partir de la dificultad que evidencia la madre para separase de

125 este, ya que la madre muestra fuerte dificultad para separarse de su hijo, generando todo un sistema en le que no es posible que el padre aparezca.

Si bien es cierto, nos encontramos con ciertos procesos psíquicos que se dan en la madre desde la mirada de Mannoni, estos se verían más claramente a partir de las entrevistas realizadas desde los movimientos más conscientes, y no así desde los aspectos más inconscientes de la significación.

En este sentido si bien es cierto, se puede señalar que la madre, queda anclada a este hijo, frente a sus necesidades; es a través de los miedos que queda más en evidencia el fenómeno de la no separación de ésta con su hijo. Los miedos de las madres son los que la movilizan y la llevan a definir, en cierto modo, la manera en cómo concibe a este hijo, a mantenerlo pegado a ella, bajo la argumentación de que le pueda ocurrir algo amenazante, quedando así justificada esta relación, tanto a nivel consciente como inconsciente, el mantener a este hijo bajo sus cuidados, la llevan a aliviar la angustia que implicaría, tomar distancia y subjetivarlo, esto la obligaría a encontrase con un hijo con dificultades y permitir la entrada del padre.

En cuanto a la representación, lo que observamos es a una madre a la que se le hace muy difícil pensar en su hijo, darle un espacio psíquico, que permita historizarlo, investidos de deseos, fantasías y expectativas. Es una madre a la que cuando se le hace una invitación a hacer un recorrido histórico de éste, parece poder pensar mejor en el presente que en el pasado.

126 A nivel conciente nos muestran a un hijo más bien parcial, que a ellas mismas les cuesta integrar, es un hijo que muta y que no se puede sostener en la mente de la madre. Las madres entrevistadas muestran a un hijo que desde muy pequeño evidenció dificultades significativas en su desarrollo psicomotor, pero que recién ingresando al sistema educacional, lograron enfrentarse con el diagnóstico de discapacidad intelectual, luego de que otra persona (psicólogo normalmente) se los comunique.

En esta misma línea, a pesar de que la madre hace un relato tan claro de las dificultades del hijo y que en muchos casos ha tenido la posibilidad de contrastar directamente con sus otros hijos, no logra mirar esto y cuestionarse, hace referencia a la falta, pero pareciera no acusar recibo de esto, no aparece en ellas evidencia afectiva y/o cognitiva de las deficiencias que existieron en el desarrollo de su hijo. Esta es una evidencia de cómo la imagen fantaseada se aferra al inconsciente, que en palabras de Bleichmar se encuentra al margen de todo razonamiento y es lo que hace muchas veces que se ponga en riesgo la posibilidad de adaptación. “El inconciente no pretende conocer, porque no duda ni se interroga acerca de nada” (Bleichmar, S 2010 p 47).

En relación con los afectos, tal como ya se señaló anteriormente, las madres entrevistadas coinciden en haber estado muy deprimidas, no por el embarazo, sino que por razones previas al embarazo, es una tristeza que no ha sido elaborada, y que las ha acompañado hasta ahora. Las madres hablan de su soledad y su tristeza como un continuo, en el que se reedita el dolor y se hace presente. Desde aquí se puede señalar que han sido poco apoyadas, mostrándose bajo nivel de apoyos comunitarios o de sus redes

127 familiares; la disponibilidad que existe en los sistemas públicos de salud para optar a terapias son mínimos, ya que existe una alta demanda y a modalidad ofrecida no permite hacer un proceso sistemático a lo largo del tiempo, por lo que ellas tampoco lo han considerado como una posibilidad, cabe señalar además, que ninguna de estas madres recibió orientación respecto de temáticas relacionadas con estimulación o atención temprana, aún cuando existe evidencia que el retraso psicomotor el que no fue pesquisado en los controles pediátricos, por lo que en cierto sentido, los niños no recibieron estimulación oportuna y de acuerdo a sus evidentes requerimientos.

Por otra parte, las instituciones educacionales tienen profesionales que en su mayoría están enfocados en favorecer el área cognitiva, por lo que el mundo de la madre queda fuera del ámbito de intervención.

En la esfera de los afectos, se observa en ellas profundo dolor al referirse a la dificultad de sus hijos y cómo esto las impacta, es vivido con tormento. Las madres entrevistadas sienten mucha angustia al pensar a sus hijos. Ellas muestran que tener a un hijo con discapacidad intelectual es vivido como una pesadilla de la que quisieran despertar, “¿Qué me gustaría que me dijeran?, que existe algún remedio para lo que tiene la M, eso me gustaría… una operación o un remedio” (E1),”(silencio) me gustaría que todo esto fuera un sueño no más” (E2). Este deseo no está relacionado con la existencia del hijo, sino que con el profundo deseo de que este hijo no tuviera las dificultades que posee. Desde el mundo afectivo la madre muestra un contacto con el borde del hijo real y el dolor que ello implica.

Se produce una disociación entre el hijo real y el soñado que se puede observar a través de las entrevistas, dicha disociación se constituye en un

128 proceso necesario para tolerar el dolor y que lleva a la madre a distanciarse

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