CAPÍTULO II MARCO TEÓRICO
2.1 Sobre el problema de definir el maltrato infantil
El maltrato infantil es un fenómeno social que ha existido desde hace siglos y no siempre fue visualizado como tal, ya que en el pasado los niños no eran tomados como individuos que forman parte de una sociedad, sino eran tomados como una propiedad de los padres. Por lo tanto no era nada fuera de lo común que un padre golpeara a su hijo, que lo vendiera o que lo matara. Dicha actividad de maltrato permanece aún en nuestros días y puede ser evidenciado por los índices actuales de maltrato infantil en países como la India con una población de 12.6 millones de niños por debajo de los 14 años explotados laboralmente o por la explotación y maltrato sistemático (trabajo forzado, prostitución, trafico de drogas, uso forzado de armamento, etc.) que se da en los niños en minas del Brasil (ver página en internet del UNICEF).
Es interesante y ciertamente frustrante que no es sino hasta recientemente que el maltrato infantil ha sido conceptualizado legalmente. En el año de 1866 en New York, existió una niña llamada Mary Ellen Wilson de 9 años que sufría golpes continuos, heridas con tijeras, síntomas de desnutrición severa, negligencias y atada a una cama por parte de sus padres. Una persona de la caridad se entera de su situación acude a diferentes agencias de protección para poder defenderla, pero no logró nada, ya que en esa época no existían leyes en contra del maltrato y por lo tanto no pudo defenderla. Lo que existía en esa época era la ley sobre la protección hacia la crueldad de los animales. Por lo tanto esta persona decidió defenderla por esta ley y argumento que Mary Ellen era parte del reino animal. De esta forma en el año de 1874 se logra el primer proceso judicial en Estados Unidos Americanos en defensa de un niño de los malos tratos físicos y de la negligencia (Gracia, 1994).
A partir de aquí se han documentado investigaciones en donde se muestran casos clínicos de maltrato que incluyen datos como las fracturas y lesiones ocasionales resultantes de la violencia infantil (Lynch, 1985; Caffey, 1946;
20 Silverman, 1953; citados en Gracia, 1994). Pero aún así, no se le daba nombre a este fenómeno y no fue hasta el año de 1962 cuando se publica el primer artículo de investigación en el Journal of the American Medical Association en donde se emerge el nombre de “El Síndrome del Niño Golpeado” (en ingles “The Battered Child Syndrome”) por Henry Kempe, el cual definió como una condición clínica la situación de los niños que han sido severamente maltratados físicamente por los padres o el cuidador (Kempe, Silverman, Steele, Droegemueller & Silver,1962; Walter, 2007).
A la definición del maltrato infantil se le han hecho modificaciones. En las Tablas 2.1, 2.2 y 2.3 se muestran una serie de definiciones propuestas tanto por autores como por instituciones acerca del maltrato infantil. En general, de estas definiciones, el maltrato infantil puede ser concebido como aquel daño físico, psicológico, emocional, sexual y/o abandono que una persona (tutor, padre(s), cuidador o familiar del niño, o institución) mayor ejerza sobre el infante, dejando secuelas a corto y largo plazo dañando áreas de su desarrollo (Hedlefs, 2007, Hedlefs & López, 2011).
Como también se puede observar de las definiciones sobre maltrato infantil, la concepción del maltrato puede ser dividida en base a las características y la naturaleza del mismo. Actualmente se consideran cuatro categorías básicas del maltrato infantil (Barnett et al., 1993 citado en Cicchetti & Thoth, 2005), que son:
1. Abuso físico: envuelve las aflicciones al daño del cuerpo de un niño por medios no accidentados
2. Abuso sexual: incluye contacto sexual o intento de contacto entre un niño y un cuidador u otro adulto por intención del cuidador de obtener una gratificación o una ganancia.
3. Negligencia: Cuando ambos padres fallan para proveer un mínimo de cuidado y supervisión.
21 4. Maltrato emocional: implica persistencia y extremada perversión de las
necesidades básicas emocionales de un niño.
Otras clasificaciones que pueden o no incluir las categorías anteriores se presentan en la Tabla 2.4.
Tabla 2.1. Concepciones del maltrato infantil de acuerdo a diversos autores (modificado de Loredo, 2004).
22 Tabla 2.2. Concepciones del maltrato infantil de acuerdo a organizaciones
mundiales.
Tabla 2.3. Concepciones del maltrato infantil de acuerdo a organizaciones nacionales.
23 Tabla 2.4. Clasificaciones del maltrato infantil. Modificado de Santana, Sánchez y
Herrera (1998).
En cada uno de los tipos de maltrato antes mencionados se consideran diferentes indicadores que permiten establecer si dicho maltrato existe o no. Sin embargo, estas clasificaciones siguen abiertas a nuevas modificaciones dependiendo de la cultura y del contexto social. Independientemente de la definición y la tipología del maltrato, las consecuencias del mismo son evidentes.
El rango de efectos negativos causados por el maltrato infantil es muy amplio, debido a diferentes factores. Es decir, que el abuso sexual, psicológico o emocional puede tener diferentes consecuencias para el niño dependiendo de la naturaleza del abuso, la frecuencia, la intensidad y duración, las características de la víctima, la naturaleza de la relación entre el niño y la persona que abusa, las
24 respuesta de las otras personas a la situación de abuso, entre otros (Emery & Laumann-Billings, 2002).
La Figura 2.1 muestra de manera gráfica, el impacto que el maltrato infantil puede tener a diferentes niveles del desarrollo del ser humano.
Figura 2.1. Ejemplo del efecto del maltrato infantil sobre algunos aspectos del desarrollo.
Independientemente del tipo de maltrato infantil (daño físico, psicológico, emocional y/o sexual) las secuelas de este pueden ser severas y perdurables. Por ejemplo, en el caso del daño emocional constante se compromete el desarrollo cognitivo, social y emocional del niño al incrementar su vulnerabilidad hacia daños de tipo psicológico a largo plazo (Iwaniec, Larkin & Higgin, 2006).
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