PARTE III ESTUDIO DE LAS RIMAS VARIAS DE MIGUEL BOTELLO DE CARVALLO (1646)
SONETO PRÓLOGO
2.2 Sobre el soneto prólogo ¿y el soneto epílogo?
El conjunto poético que tenemos en nuestras manos se abre con un soneto que haría las veces de prólogo, que comienza con el verso "cuando me paro a contemplar mi llanto". Como es más que sabido el colocar un soneto proemial al frente de estas recopilaciones poéticas estaría más que bien asentado desde el célebre "Voi ch'ascoltate in rime sparse il suono" de Petrarca I (Petrarca, 130). Como recordaba Prieto (1984:97-115), de las
composiciones que se nos han legado de Garcilaso, quizás la mejor para ejercer la función que veníamos trabajando es la que normalmente ha venido encabezando su cancionero "cuando me paro a contemplar mi estado", a su vez procedente de la composición CCXCVIII de Petrarca "Quand'io mi volgo in dietro a mirar gli anni". De esta forma, muchos autores (Ly 1998:9-29) habrían utilizado a modo de guiño el verso del toledano que, aún sin él haber podido ordenar su corpus, suele figurar como la primera composición. No olvidemos que si Lope empezaba sus Rimas (1602) con el recuerdo de las "rime sparse" de Petrarca, aunque en el soneto segundo se diga "Cuando imagino de mis breves días", en sus Rimas sacras (1614) evocará a Garcilaso en su primer soneto "Cuando me paro a contemplar mi estado". Por establecer vínculos con la poesía portuguesa, Camoens no olvidó tampoco este asunto, como recuerda Ly (1998:12): "Quando os olhos emprego no passado", si bien es cierto que ella lo recoge citando la Terceira parte das Rimas 1668 y que no podemos olvidarnos de la problemática textual de la obra camoniana, sujeta a adiciones y supresiones a lo largo de los siglos. Pertenezca o no a Camoens, lo cierto es que no encabeza sus Rimas, y que tampoco Camoens parece que pudo ordenar su corpus. Dasilva en un trabajo (2011:49-73) habla de la naturaleza proemial del soneto "En quanto quis Fortuna que tivesse", pero en un trabajo posterior (2012:186-187), muy certero, recoge un total de doce ejemplos camonianos en los que podría intuirse esta funcionalidad, entro los cuales figura "Quando os olhos", pero quejándose notablemente de algo que tenemos que tenemos que tener presente a lo largo de todo este trabajo cuando nos referimos a la poesía de Camoens:
Como é sobejamente conhecido, a deplorável situação autoral e textual da poesia lírica de Camões não permite dispor confiavelmente de uma edição preparada pelo próprio escritor, a qual pudesse servir de fonte original, perfeitamente revista e corrigida, para outras reproduções posteriores que dela se realizarem. Também não existe um só documento autógrafo que recolha as suas composições, porquanto já a primeira vez que vêm a lume os versos camonianos, no ano 1595, o responsável das Rhythmas, de publicação fatalmente póstuma ainda no mesmo século XVI, se teve de socorrer de diversas colectâneas manuscritas e nem sempre com um nível de pureza suficiente no que atinge tanto à verdadeira autoria dos poemas quanto ao estabelecimento irrepreensível das suas lições.
(Dasilva 2012:179)
Así las cosas, resulta evidente que Botello, de forma premeditada quiere hacer notar la vinculación de su poesía con la de la tradición que lo avala. La declaración de dolor inicial se funde con la imagen de la nave en la que el poeta, llevado por el amor, navega a ciegas, sin
luz ni orientación posible. Motivo que con todas sus continuaciones y múltiples y variados antecedentes nos lleva a los Rerum vulgarium fragmenta en el soneto CLXXXIX:
Passa la nave mia colmo d‟oblio per aspro mare, a mezza notte il verno, enfra Scilla et Caribdi, et al governo siede‟l signore, anzi‟l nimico mio. A ciascun remo un penser pronto et rio che la tempesta e‟l fin par ch‟abbi a scherno; la vela rompe un vento húmido eterno di sospir‟, di speranze et di desio. Pioggia di lagrimar, nebbia di sdegni bagna et rallenta le già stanche sarte, che son d‟errer con ignorantia attorno. Celansi i duo mei dolci usati segni; morta fra l‟onde è ragion et l‟arte, tal ch‟incomincio a desperar del porto.
Lo cierto es que, como indicamos en el título, existen evidentes conexiones, si nos atenemos al orden de los poemas, entre el primero y el último de los sonetos. Botello, que parece guardar el orden con cierto rigor, inserta entre los sonetos XXX-XL toda una serie de encomios y elogios, que se alejan en parte de la temática inicial, pero sin embargo parece querer trazar una estructura circular pues el soneto XLI que es el colofón de este grupo vuelve a la temática anterior y lo hace de forma nítida y no dejando ya lugar alguno a la esperanza. Sin embargo, lo más interesante y, posiblemente, buscado es que en esa estructura pensada termina, al igual que empezó, con Garcilaso de la Vega y, además, citándolo de una manera explícita y traduciendo uno de sus versos a su lengua, no como un ejercicio de imitación, sí como una reescritura, como un homenaje, como la cita de una autoridad. Añádase que es, precisamente, este soneto de cierre del corpus, el único que está escrito en una alternancia portugués-español. Esto en la pluma de un portugués que adopta una lengua ajena para escribir su producción literaria casi al completo y utiliza la propia en este caso y pocos más (canción II), tiene, quizás, un sentido distinto al afán de algunos poetas humanistas españoles al intercalar versos en toscano, o en cualquier otra lengua, como gala de su erudición. Es un gesto, quizás, más emotivo, más personal, e integrador.
Soneto I (proemio) Soneto XLI (epílogo)
Cuando me paro a contemplar mi llanto, testigo de mi amor, claro testigo, tanto sufrir me pone mal conmigo;
pasmo de ver que puedo sufrir tanto. Causando mi dolor al mundo espanto, la mayor confusión abrazo y sigo, viviendo en este encanto por castigo, si es que
puedo vivir en este encanto. Sin alcanzar del tiempo la mudanza, falto de luz, camino sin sosiego, lleno
de amor, navego sin bonanza En el mar de mis lágrimas navego, llevando en el bajel de mi esperanza por
guía un niño y por piloto un ciego.
Ausencia fiera que con tantos daños
tratas huma vontade compassiva,
siendo la pena que me abrasa esquiva
admiração de propios e de estranhos.
Viviendo en la esperanza de tres años
i á não tenho esperança con que viva,
de qué sirve mostrar con furia altiva a
tão profundo amor males tamanhos.
Qué importa que tu horror el paso allane
a tão grande pesar, pois ja não espero
ningún favor del hado deshumano.
A quem não espera bem não ha mal que dane,
como lo dijo el español Homero
o brando e doce lasso castelhano.