• No se han encontrado resultados

EN LOS SOBRESALTOS DE UNA CRISIS 114

CAPÍTULO  3.   DEVENIR DE UNA MODERNIDAD EN CRISIS 111

3.1   EN LOS SOBRESALTOS DE UNA CRISIS 114

espacio provisorio que establece el necesario movimiento de cambio de lugar, proceso de un “entre” la dictadura como pasado y la democracia como nuevo horizonte. Poner en diálogo ambas procesos, uno global y el otro local, supone al mismo tiempo reconocer que la discusión sobre la crisis de la modernidad y sus derivados coincide, al menos síntomáticamente, con los efectos que, tanto el discurso del desmantelamiento de los grandes relatos como acto fundacional de la dictadura militar, provocaron en la configuración y constitución de la transición chilena y la intención de futuro que ésta supone. La Revista de Crítica Cultural permite reconocer esta problemática y considerar de qué manera dialogan, se contraponen y se mezclan los debates continentales sobre la modernidad y su crisis con la particularidad Latinoamericana y la localidad de la experiencia postdictatorial chilena.

3.1 EN LOS SOBRESALTOS DE UNA CRISIS  

La Revista de Crítica Cultural inaugura su primer número en 1990 con la fotografía del “Viajero de la libertad” de Mathias Rust35 aterrizando en la Plaza de Moscú (1997), que fue parte de un video presentado por la artista Lotty Rosenfeld en la exposición chilena de Berlín (1989) durante los meses de la caída del muro de Berlín y

                                                                                                               

35 El caso de Mathias Rust es notoriamente relevante pues todos coinciden que su audacia y/o

incluso complicidad, permitió la profundización de los cambios de la Perestroika y la caída de los regímenes socialistas. El mismo Rust menciona en una entrevista que ”Estoy convencido de que le permití llevar a cabo su Perestroika y Glasnost con mucha mayor rapidez de lo que lo habría

las elecciones de Chile después de unos largos 17 años de dictadura militar 36. Lo anterior

pone en evidencia el carácter eminentemente temporal y contingente de la Revista y, al mismo tiempo, su intención cosmopolita al insertar la transición chilena al interior de una transformación mundial. La imagen es seguida por un pequeño texto de Nelly Richard que funciona como discurso fundacional, o declaración de principios editoriales:

Esta imagen de un trabajo de arte que interviene líneas divisorias y rayas separativas, le imprime a este primer número la marca inquieta de su referencia a trastocamientos de fronteras e identidades sociales, culturales y nacionales. ("Editorial" 1)

Este texto, que funciona como bitácora de viaje de la Revista, propone desmontar fronteras e identidades que habitaron en Chile durante largo tiempo. Disolver identidades fijadas, con una larga trayectoria y que algunas de ellas sucumbieron a la ferocidad de la dictadura militar (Lo popular, Latinoamérica, pueblo, política) y otras que se fortalecieron a fuerza de torturas y de un aparato ideológico hegemónico que adquirió un                                                                                                                

36 El 9 de febrero de 1991, el presidente Patricio Aylwin crea la Comisión Nacional de Verdad y

Reconciliación, quienes elaborarán un informe final conocido como Informe Rettig, sobre las violaciones a los derechos humanos acaecidas en Chile durante la dictadura militar. Concluye el Informe que en total 2.279 personas perdieron la vida en este período, de los cuales 164 los clasifica como víctimas de la violencia política y 2.115 de violaciones a los derechos humanos. Luego el 26 de septiembre, el Presidente Ricardo Lagos dispuso la creación de una nueva comisión, cuyo objeto era suplir las carencias de la Comisión Rettig, que solo pudo pronunciarse sobre quienes habían muerto a manos de agentes del Estado durante la dictadura militar. Más de un año después de su creación, el Presidente Lagos dio a conocer al país el informe elaborado por la Comisión el 28 de noviembre de 2004, en un sentido discurso, profundamente afectado por los horrores de que el informe da cuenta. El informe fue elaborado en base al testimonio de más de 35 mil chilenos detenidos y sometidos a apremios ilegítimos tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

carácter fundacional (orden, seguridad, clase, Patria). Y es que la recomposición que Chile sufrió durante 17 años dejó perplejos a muchos, ya sin saber como pensarse. Rápidamente, el cambio en Chile en torno a la reconstitución democrática, fue absorbida por la órbita occidental de un crisis más general. Un movimiento de cambios políticos, económicos, y epistemológicos que reflejaban una crisis profunda del proyecto de la modernidad y de sus fundamentos.

Pero pensar el presente no era suficiente, pues había que resolver un pasado incómodo, doloroso. Por ello, en Chile y en otros países Latinoamericano, la experiencia de vivir en sistemas totalitarios, dio paso a asumir la derrota de los proyectos de izquierda. El desencanto posterior y el trauma dictatorial adquirió la forma de una tendencia general de desencanto de lo post: […] las dictaduras del cono sur produjeron conjuntamente con la derrota política de varios proyectos revolucionarios, una confusión ideológica y un vacío cultural que profundizó aun más el impacto de las teorías vinculadas al horizonte “post”. (26) La intervención de la Revista en este contexto de crisis, tanto a nivel nacional como internacional, la sitúa en una coyuntura epocal única. Había una urgente necesidad por pensar las condiciones de posibilidad en que la cultura, la política y el arte debían o podían pensarse bajo esas nuevas condiciones. Condiciones que al mismo tiempo debían ser analizadas en el contexto local de una Postdictadura y lo que esto significó principalmente en cuanto a la disolución abrupta del proyecto nacional y colectivo de la Unidad Popular y la refundación capitalista impulsada por la dictadura militar. Este escenario eminentemente obligó, a partir del primer número, a indagar lo que significaba habitar en un “después de”, una tendencia hacia lo nuevo o emergente que se plasmó muchas veces como un recelo por lo que fue antes de esta crisis y un

interés por proponer nuevas intervenciones, relaciones y condiciones de posibilidad de una nueva cultura.

Estos trastocamientos de fronteras e identidades, en el horizonte de su actualidad y contingencia, adquirirán la forma de una reflexión y un cuestionamiento a la noción de modernidad que prevaleció como imaginario de sentido para Latinoamérica. Discusión en torno a cómo este descentramiento global fue capaz al mismo tiempo de afectar los fundamentos que sostenían un discurso local que se estaba gestando en una transición pactada hacia la democracia y proponer no solo su cuestionamiento, sino también la emergencia de un nuevo horizonte de pensamiento. Ese despliegue se dio principalmente en los primeros años bajo la discusión de una compleja y variopinta noción de posmodernidad Latinoamericana. En este capítulo, proponemos el análisis de este discurso, como horizonte desde el cual se interroga y/o clausura un tiempo previo a partir de sucesos históricos y culturales que adquirirán cada vez más un carácter global y que permitirán pensar en una nueva, contradictoria, conflictiva y ambivalente dimensión de sentido que algunos identifican con la posmodernidad.

3.2 POSMODERNIDAD CONTINENTAL  

En primer lugar, desde un plano continental, la postmodernidad se articula como el horizonte de lo posible luego del desencanto hacia la modernidad. Surge como discurso a partir de la retirada de los absolutos diseñados durante los últimos siglos, que sentaron las bases estructurales del espacio de lo político, del saber y de lo económico. Desde