CAPITULO 2: URBANO-RURAL: PARADIGMAS Y REFLEXIONES DEL
2.2. Sociedad rural: Luchando desde siempre nuestra identidad rural
Pese a la demanda de los suelos para vivienda de interés social o de estratos bajos –como es el caso del Sur y el Occidente de Bogotá-; la expansión de actividades para uso de suelos urbanos, promueve entonces un espacio de tensiones donde no florece la actividad agropecuaria en Bogotá.
Así, la ruralidad se encuentra a la distancia de las demandas del pago de rentas altas por la urbe, lo cual ha generado la resistencia por prever la frontera agrícola en la región, -especialmente los cultivos- sobre estructuras muchas veces confinadas a la producción de alimentos. Entonces, la estructura o configuración alrededor de lo urbano, periurbano y rural, enfrenta lógicas nerviosas especialmente bajo la dirección institucional de las autoridades locales y distritales, señalando entonces la insostenibilidad de la ruralidad bogotana –como es el caso de la Secretaría Distrital de Planeación y la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico-; que en ultimas se expresa bajo el desarrollo de medidas tecnocráticas del gobierno de turno.
Con la premura de diseñar estrategias integrales para la ruralidad, las administraciones con frecuencia discuten la ruta ideal para promover una ruralidad Ilustración 7 Ruralidad Ciudad Bolívar. Vereda Pasquilla
45
sostenible. No obstante, comprender las necesidades más sensibles de las comunidades campesinas en la medida de promover alternativas viables de empleo, productividad, competitividad y equidad, es ciertamente un proceso de alta complejidad. Incluso, algunas de las apreciaciones campesinas en el desarrollo del campo de esta investigación, se encuentra muchas veces sobre la idea de “traer un modelo de la Bogotá urbana a la Bogotá rural” lo cual cala en “… no escuchar al campesino y creer que el campesino es un ignorante” (Anexo 5).
Ciertamente algunos autores manifiestan que desde los años 70 se han diseñado programas de desarrollo con enfoque territorial para las áreas rurales (Roberti & Mussi , 2014). No obstante, las propuestas para construir un modelo de ruralidad novedoso, ha implicado compartir tensiones a partir del dominio del capital sobre el campo; fenómenos que fueron construyendo prospectivas rurales no solo sobre la base de los cambios a los modelos económicos no hegemónicos en el territorio, también el significado sobre el ambiente, los ecosistemas, e incluso las identidades campesinas (Matijasevic Arcila, 2007).
En contraste, las actividades agrícolas y las formas tradicionales de vida rural, se encuentran amenazadas no sólo por la acelerada expansión urbana, también por los modelos desarrollistas que obvian la alta dependencia de la agricultura por los recursos naturales de la zona y justifican todo un modelo de desarrollo rural ligado a lo urbano y lo industrial que evidencian –aún más- las desventajas de las comunidades campesinas y sus territorios rurales.
Fernando Landini, en su texto “Racionalidad Económica Campesina” (2011, pág. 1), señala –teniendo en cuenta varios autores- que:
“Cuando los campesinos toman decisiones en el ámbito de la producción, la comercialización, el ahorro, la inversión y el consumo, es decir, en el ámbito de la economía, lo hacen a partir de un conjunto de parámetros, reglas y supuestos propios, los cuales no se identifican en la lógica capitalista de mercado. (”Bendini, Tsakoumagkos y Destefano, 1993; Bennjoldt-Thomsen, 1988; Cáceres, Silvetti, Soto y Rebolledo, 1997; Henningsen, 2001)
Claramente, si bien existen modelos consultivos en los que participan las comunidades con los diferentes actores –sean institucionales, públicos y/o privados- para consensuar las medidas teniendo en cuenta el modo de pensar y actuar de las
46
comunidades, no existe duda que las decisiones finales se toman de acuerdo a la planificación de ganancias y lógicas de capital.
Sobre este punto, hoy la administración distrital ha promovido procesos de reconversión productiva en el territorio rural de Bogotá, sobre la tesis que plantea: “la insostenibilidad de la economía campesina en la ruralidad bogotana” (Secretaria Distrital de Desarrollo Económico, 2016). Este punto pone en entredicho las lógicas campesinas para avanzar en un modelo de reconversión productiva que parte de un portafolio de productos extranjeros hasta la implementación de instrumentos tecnológicos que no calan con satisfacción en la comunidad.
Por su parte, el contenido de las lógicas campesinas resulta –con frecuencia- esquivo para los actores externos a su territorio, dicha mezquindad es producto de las fallidas medidas que se han tomado en el territorio sin la articulación efectiva con el campesinado, pues estos modelos se encuentran organizados sobre términos y parámetros propios de agentes de desarrollo apartes del territorio.
En este sentido, el objetivo aquí implica responder las diferentes formas y eficiencias a las necesidades de la sociedad en su conjunto y sus particularidades; es por ello la justificación para articular la oferta disciplinar de la psicología -desde diversas propuestas económico políticas y/o socioculturales que sean planteadas- independiente de sus jurisdicciones. En este sentido, Enrique Saforcada (2015), presenta algunos puntos neurálgicos sobre el aporte disciplinar en las diferentes coyunturas latinoamericanas, pues da inicio a sus postulados desarrollando la tesis de la psicología como un instrumento de resistencia a manifestaciones de poder que conducen a pensar en condiciones o situaciones de vida adversa, sea económicas, educativas, salubristas, habitacionales, entre otros.
Lo importante aquí, es entender que la psicología debe promover el empoderamiento individual y colectivo hacia otras formas de manifestación de lo humano y lo social, a fin de liberar los modelos hegemónicos –como el caso del desarrollo- y dar respuesta a los requerimientos del proceso de desarrollo humano e integral, siendo este el aporte a los requerimientos de la educación formal e informal como también de los desarrollos culturales y comunitarios (Saforcada, 2015).
47
“Hay que tener en cuenta que sin factor humano adecuado no hay posibilidad de alcanzar el desarrollo nacional desde la perspectiva de la integridad” (Saforcada, 2015, pág. 41)
Es por ende que la contribución disciplinar es fundamental toda vez que los requerimientos de la creatividad y el desarrollo cultural de las sociedades, requieren progresivamente un precepto de desarrollo integral que se sustente sobre niveles de calidad de vida. Así, el objetivo aquí se ha enmarcado hacia el fortalecimiento de la identidad comunitaria, pues no siempre se piensa o articula la población nativa o residentes de la ruralidad para orientar modelos de desarrollo intrínsecos del territorio; todo esto implica entonces promover el desarrollo de acuerdo a aportes significativamente democratizados en la sociedad, con inclusión y recomposición del tejido social.
Sin embargo, las dificultades para comprender al campesino, resulta incluso ser una tarea de alta complejidad, pues como cita Fernando Landini (2011, pág. 2), “los proyectos que se han implementado para mejorar la unidad económica campesina [en México], en su gran totalidad han fracasado por no considerar la racionalidad del campesino dirigida a la sobrevivencia, al autoconsumo y no hacia la acumulación” (Vargas Jiménez, 1996, pág. 43).
Precisamente el punto de análisis se abriga sobre la comprensión de las comunidades campesinas o residentes rurales entre lógicas diferentes a los medios urbanos; es entonces como los escenarios rurales encuentran diversas perspectivas reflexivas de complejidad que implica entonces pensar en las ruralidades –como un modelo no hegemónico-, toda vez que dentro de la ruralidad están presentes diferentes culturas y saberes.
Sobre lo anterior, Saforcada (2015) precisa que: “los seres humanos del ámbito rural y los del ámbito urbano perciben el tiempo de forma diferente, tienen una cosmovición diferente, tienen una relación con la naturaleza diferente” (pág. 45). En este sentido, la psicología más allá de revisar distinciones entre lo rural y lo urbano, debe contar con la capacidad de liberar a las comunidades campesinas de las lógicas hegemónicas de la urbe, con el animo de establecer lineamientos comunes y articulables para los procesos centrales del territorio.
Ciertamente, lo anterior encuentra sentido cuando abordamos la ruralidad como una noción en constante evolución, lejana de las concepciones del modelo de desarrollo urbano e industrial que califica al campo sobre perspectivas desarrollistas de atraso para pasar a abordar hoy la ruralidad desde su representación en los procesos sociales
48
concebido y relacionado en el preponderante papel económico al ser uno de los sectores primarios de la economía –especialmente en Colombia-.
A partir de los elementos señalados, es clave exponer la articulación formulada y evidenciada en el proceso investivativo sobre las diferentes formas de organización que hoy enfrenta la ruralidad a consecuencia de las tensiones que emergen con la ciudad urbana de Bogotá.
Se entiende que a través de las opiniones o aportes de la psicologia, al trabajo rural, pueden ser explicadas de manera limitada al impacto que han hecho otros enfoques y programas de estudio en el sector campesino, muchas veces con suerte de promover tendencias argumentativas al fracaso de los programas de desarrollo y sus consecuencias de pobreza, marcando tendencias explicativas por causas internas e individuales y muchas veces responsabilizando al propio campesino por la situación del sector (Bianqui, Marhot y Rebolé, Vazquez , & Landini, 2015).
Contrario a lo anterior, la propuesta investigativa –del presente documento-, encuentra el desarrollo rural desde un posicionamiento alternativo, lejano a encontrar tensiones de la situación en la que se encuentra el sector, siempre fundamentada en el desarrollo de propuestas dialógicas que generan nuevas relaciones entre campesinos y actores rurales en el terriotrio.
No obstante, aunque el campo de estudio de la psicología del desarrollo rural es poco conocido, la presente investigación, requirió un abordaje directo con los individuos en su espacio y contexto particular. En este sentido, el estudio de campo buscó explorar metodológicamente, diferentes comunidades campesinas asentadas en la localidad de Ciudad Bolívar, quienes comparten aspectos, estructuras e interrelaciones sociales.
En este sentido, el desarrollo metodológico fue sustentado, con suerte a procesos dialógicos entre las comunidades campesinas de la localidad, en miras de promover espacios reflexivos sobre los paradígmas del desarrollo rural. Si bien, el desarrollo teórico de la psicología del desarrollo rural es poco conocido y los estudios de carácter psicológico en la ruralidad de bogotá son nulos, la presente investigación permite ofrecerle al lector la oportunidad de familiarizarse con los fenómenos relativamente desconocidos en el contexto y obtener reflexiones de cara a los aportes de los campesinos sobre el territorio rural de la localidad.
49