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La solidaridad con la República: Catalanes y Baleares residentes en la Argentina.

La guerra civil, luego del alzamiento franquista, movilizó a la comunidad catalana en su conjunto. Los móviles fueron diversos, no siempre de carácter ideológico político. La defensa de la república en Cataluña, significó un móvil que adquirió centralidad durante el conflicto. Había que ayudar a Cataluña frente al “levanta- miento de los militares feixistas (fascistas)”. A ello se sumaron otras maneras de participar. Las cuestiones étnicas, para muchos, fueron determinantes cuando fue necesario la actuación alrededor de temas humanitarios. Se ayudaba no sólo por defender la República sino también por “los hermanos en desgracia”. Los testimo- nios marcan esta postura.

Si bien la causa a favor de los republicanos encontró trabajando en conjunto a sectores amplios de la comunidad catalana, algunos se movilizaron además por razones vincula- das los efectos devastadores de la guerra en

la patria lejana (problema de la niñez, el hambre, los enfermos, los exiliados, etc.). Problemas que afectaban a “los paisanos”, a los amigos o los familiares eran los argumentos sobre los cuales se montaba el universo de participación.

Sin embargo, no siempre se logró unificar el proceso de ayuda, las discordias y rupturas se prolongaron incluso durante la guerra civil, pese a las constantes exhortaciones del gobierno de la Generalitat para que coordinasen y unificasen lo que enviaba cada entidad o grupo de trabajo por su cuenta.

Al calor del acontecimiento de la guerra civil, fueron apareciendo iniciativas que prometían acercar su solidaridad con la región catalana, particularmente con la causa republicana. Estas iniciativas se centraron, especialmente, en la ayuda mate- rial, que adquirió formas diversas, con distintos ejes de articulación.

El Centre Catalá, que como aclaramos mantenía una postura mejor alineada con la integración a España, también organizó proyectos de ayuda al sector republicano durante la guerra. En las actas del período 1937-1942 se puede apreciar el papel de la comisión directiva a favor de sostener el vínculo con las organizaciones que dirigía la Embajada republicana en Buenos Aires. Además, mantenía contactos con la Generalitat, a través de los cuales se optaba por enviar todo tipo de ayuda mate- rial, víveres y ropa hacia Barcelona, utilizando los servicios de barcos, que general- mente recalaban en el puerto francés de Marsella.

El Casal Catalá más afín que el Centre Catalá al proyecto autonómico, rápidamen- te se movilizó estrechando los vínculos con el gobierno de la Generalitat, buscando una forma de enviar alimentos y ropa a los damnificados por la guerra. Se crearon algunos comités propios del momento o se aceitaron los mecanismos de los ya existentes.

De esa manera, en noviembre de 1936 se crea una sección femenina que debería ocuparse de los huérfanos de la guerra en Cataluña. Esta agrupación era presidida Cristina Compte de Martorell y Lluisa Fontova de Saltó y tenía a su cargo la organi- zación del trabajo para la confección y envío de ropa y la recolección de víveres. En esta coyuntura aparecen con una notable presencia el comité Llibertat y el comité Catalunya, desplegando su acción solidaria. El primero se propuso abrir una suscripción y la venta de bonos con el fin de recaudar fondos, un comité femenino se ocuparía de la confección de ropa y del envío de alimentos a las víctimas de la guerra.

En Ressorgiment se encuentran en los meses de julio a diciembre de 1936 perma- nentes anuncios de las tareas de este comité. También refiere el primer envío de ropa y medicamentos que los catalanes de la Argentina envían a Cataluña. La colec- ta de dinero y alimentos fue involucrando a otras entidades de la comunidad catala- na. Destaca la revista el esfuerzo de un grupo de Catalanes de Hunter (provincia de Buenos Aires), que hicieron una colecta entre ellos para enviar cajas de carne en conserva.

“Per a les víctimes de la guerra” dice un artículo de Ressorgiment que aparece en el número de marzo de 1937, donde anuncia que acaba de salir de este puerto (Buenos Aires) la primera remesa de artículos destinados a Cataluña. En abril de 1937

Ressorgiment publica una lista de filiales catalanas de varios puntos del país dispuestas a colaborar con la campaña de ayuda propuesta por el comité

Llibertat. Incluso, se establecen vínculos con los catalanes de San Pablo en Brasil, puesto que el comité se había propuesto “una campaña de expansión entre la colec- tividad catalana de América del sur”, como publica Ressorgiment en el número de abril citado.

En la revista Catalunya se publican artículos en los que se destaca la tarea del Comité Llibertat y su proyecto de expandirse en otras partes de la Argentina. Su trabajo en la colecta de fondos le permitió crear una colonia infantil en una locali- dad cercana a Barcelona, Vilamayor de Montseny, que se sostuvo con el aporte de los contribuyentes desde Buenos Aires y de otras partes del país.

Así recuerda Fivaller Seras, hijo de Pere Seras, el papel del Comité Llibertat durante el conflicto:

“(El Comité Llibertat) (…) enseguida va a ponerse al servicio de la Generalitat, con el gobierno legítimo de Cataluña, y van a iniciar una frenética campaña propagandística y de ayuda a los combatientes y a la población civil. Van a organizar colectas de alimentos, de ropa y de medicamentos para enviar a Cataluña, además de un conjunto de actividades para reunir dinero: funciones de teatro, reuniones populares, sorteos de cuadros (donación de pintores). Se van a conseguir de enviar cuatro o cinco cargamentos de ropa (confeccionada expresamente) comestibles y dinero”

Entre 1937 y 1938 el Comité Llibertat despachó por lo menos siete cargamentos de comestibles en los vapores “Mendoza, “Alsina” y “Campana”, compuestos de cajas de víveres que estaban destinadas a familias y organizaciones

Catalunya, A. IX, N° 87, febrero 1938, p.29.

BACARDÍ, MONTSERRAT, Catalans a Buenos Aires. Records de Fivaller Seras Pages… Op. Cit. . p.35-36, Traducción propia

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familias y organizaciones catalanas y eran fruto de colectas y contribuciones de los catalanes de diferentes ciudades de la Argentina.

El Casal Catalá, por otra parte, mantenía vínculos estrechos y una mayor integra- ción con otras entidades dedicadas a coordinar la ayuda con la República española como el caso del Centro Republicano Español, la Acción Nacionalista Vasca, la Asociación Protectora Balear y diferentes centros catalanes del interior o incluso la Embajada republicana en Buenos Aires .

En Catalunya del 6 de febrero de 1938 se muestran algunos detalles de la acción de los catalanes respecto a la guerra civil. Como el caso del acto de solidaridad que convoca el Casal en la Embajada española de Buenos Aires donde aparecen persona- lidades como Blasco Garzón, funcionario de la Embajada y el dirigente socialista Alfredo Palacios, entre otros. Destaca la revista, “se recaudó dinero para las víctimas de la guerra en un acto de protesta en la Embajada” .

Más allá de esta tarea solidaria las discrepancias parecen haber invadido la gestión de la ayuda propiciada por Casal Catalá. Según Fivaller Seras:

“Al finalizar 1937 van a surgir algunos recelos entre los directivos del Casal y los del Comité ( Llibertat) respecto a la organización de la ayuda. En el fondo existía una discrepancia ideológica: El comité era netamente independentista y el Casal mantenía una posición

LUCCI, MARCELA, “Desde el sur frente al nuevo dictador: cambios y continuidades de los “catalanes de América” de Buenos Aires en los primeros años de la posguerra”, En: LANERO TÁBOAS, D., CABANA IGLESIA, A. y SANTI- DRIÁN ARIAS, V. (eds.), VII Encuentro de Investigadores sobre el franquismo, Santiago de Compostela, Fundación 10 de Marzo de CCOO de Galicia, Departamento de Historia Contemporánea e de América, USC , 2001. p. 114.

Ver en el Casal Català, Libro de Actas de Asambleas, 1930-1940, ff. 406-461; Libro de Actas de Comisión Directiva,

1938-1940, passim.

Catalunya, domingo 6 de febrero de 1938. 127 128 129 127 128 129

más tibia en aquel sentido. Lo que va a provocar dificultades infranqueables y al final el Comité va a ser expulsado del Casal y obligado a trasladarse a otro lugar” .

Efectivamente, como afirma F. Seras, la evidencia marca este tipo de discrepancias. En el corto plazo, en su nueva sede de Pasco 58 en Buenos Aires, el Comité Llibertat continuó su tarea solidaria que se extendió luego a la ayuda de los refugiados en los campos de concentración en Francia .

El problema de la falta de coordinación general y las disputas internas, podría tratarse de cuestiones de liderazgo, unidas a las discrepancias ideológicas, destaca- das en el discurso de F. Seras, que de alguna manera, marcan una tendencia que no va a poder ser superada durante la guerra civil española.

Pero es interesante remarcar la posición del grupo independentista, que durante la coyuntura de la guerra mantuvo una posición de alguna forma coherente con su tradicional manera de ver las cosas: opuesta al centralismo del estado español. Por ejemplo, en abril de 1936 a iniciativa del Centro republicano español de Buenos Aires y de la Embajada republicana, se celebra el 6º aniversario de la creación de la segunda República. Esa celebración buscaba centralizar la ayuda y los esfuerzos desde la embajada y el centro republicano. A ese acto se niega a concurrir el grupo radicalizado. Aduciendo que el centralismo de los republicanos, al cual ellos critican sigue presente aún bajo las condiciones de la guerra. Dice

BACARDI, MONTSERRAT, Catalans a Buenos Aires. Records de Fivaller Seras Pages Op. Cit. . p. 36. Traducción propia. Revista Catalunya, septiembre de 1939.

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Ressorgiment que “los catalanes de América” se consideran en la misma situación que antes de producirse la guerra. Piden estar en igualdad de condiciones con los españoles. Dicen que el documento al que se les pide la adhesión no reconoce la existencia de nacionalidades como Euskadi, Galicia y Cataluña. Para los unitarios, dicen, Cataluña, Galicia y Euskadi siguen siendo “regiones hermanas” integradas a España, y con esta postura nunca estaremos de acuerdo, continúa, el editorial. Estas diferencias se acentuaron a lo largo del conflicto dentro del propio Casal Catalá, cuya dirigencia se encontraba alineada con el proyecto de centralizar la ayuda que lideraba la Embajada, mientras que el comité Llibertat mantiene su perfil crítico hacia el gobierno republicano y por ende a la dirigencia del Casal.

Como veremos, el fin de guerra abre un espacio diferente que cambia la dirección del conflicto, que se reorienta ahora contra la represión franquista y a favor de las víctimas de la guerra y el problema de los exiliados, marcando un momento de inflexión en la situación política de los centros catalanes, que definen sus tácticas para la nueva coyuntura posbélica.