REGISTRO ÚNICO DE INFRACTORES AMBIENTALES
SOLUCIÓN AL PROBLEMA DE CONTAMINACIÓN AMBIENTAL EMPRESARIAL
Desde que el hombre ha existido la dependencia del medio ambiente ha sido total, sin importar donde se encuentre siempre ha necesitado del ecosistema para poder sobrevivir ya que de este logra obtener lo necesario como alimento, vestido y vivienda. Con el paso del tiempo la creación de empresas especializadas en la producción industrial, el comercio con grandes capitales a nivel mundial, la internacionalización de normas y porque no, hasta la misma globalización han logrado crear una conciencia de olvido frente a lo realmente importante y es que el ser humano es dependiente del ecosistema a un nivel total, la sostenibilidad como especie es ahora fundada en otros aspectos lejanos del realmente importante, puede que esa desviación sea provocada por la comunicación abierta, la propaganda consumista, entre otras cosas, aunque lo realmente importante es la educación humana en el cuidado real del ambiente natural o ecosistema.
En el mundo, el desarrollo del capitalismo ha creado un salvajismo depredador de ingresos y rentas fundamentado en la producción, el consumo masivo, la financiación o apalancamiento y el soporte de todo es la explotación indiscriminada de los recursos que la tierra provee, desde los yacimientos de cobre, hierro, níquel, oro, petróleo y hasta el agua que se consume sin importar la clase social, el color de piel, el trabajo, la educación, la ideología, la vocación sexual o espiritual y hasta la profesión en la cual se desempeñe la persona, sin importar, es dependiente del ecosistema. La conducta ética moral como ser humano estaría mejor fundamentada en el desarrollo de nuevo conocimiento y la aplicación del existente en avanzar y utilizar un equilibrio saludable entre comercio desarrollado por la humanidad en sus años de historia y el medio ambiente que le ha permitido desarrollarse en la misma historia.
Con base en las anteriores afirmaciones se puede deducir que la calidad más importante de un ser humano es ser un humano mismo, con ello basta dejar a un lado todas aquellas imposiciones doctrinales de desarrollo civilizado, como los adjetivos calificativos o las nominaciones académicas, el resultado no deja de ser diferente, es un ser humano.
Como ser humano calificado o no en cualquier área académica, cualquier labor empírica o teórica e independiente de la calidad epistemológica de su
su impacto con el fin de que la generación futura también pueda disfrutar del ambiente sano.
Si se juzga a la totalidad de los individuos por su característica humana de depender del ecosistema, todos deben tener una retribución con el mismo, independiente de los cambios fisiológicos y orgánicos que son fuente de la cadena biológica de existencia, para argumentar este postulado se enfrenta a la posición poco flexible de que cada ser humano dependiente del ecosistema le debe algo al mismo, la dificultad radica en cómo concebir esta deuda y cómo atribuir un género de medida a la deuda. Particularmente cada ser vivo puede aportar desde la academia, para aquellos que son titulados en alguna profesión, un bienestar técnico e investigativo que pretenda formar una conducta que por lo menos trate de hacer conciencia frente al flagelo de contaminación.
En el capítulo 1 se comentó acerca de la capacidad asociativa que tuvo el ser humano desde su principio en la faz de la tierra, y como desde ese mismo comienzo las necesidades de vivienda, alimento y vestido fueron inherentes a su desarrollo, gracias a estas necesidades la capacidad humana de razonamiento creó fuentes de solución, se agrupó para dar solución a unas, desarrolló técnicas de cultivo y explotación ambiental para dar respuesta a otras; partiendo de este concepto la creación de empresas fue una respuesta para suplir necesidades, la evolución del mismo concepto las logró dividir en comerciales, industriales y de servicio pero todas ellas dependen de la producción y explotación de algún tipo de recurso natural. Conforme a esta conclusión ninguna de las actividades humanas desarrolladas en el mundo actual está libre de utilizar o impactar el medio ambiente, pero tristemente muchas de ellas escatiman recursos en su cuidado o mejor son indiferentes en su cuidado.
El desarrollo de sistemas económicos y el cambio constante de las empresas a logrado mejorar el consumo y la producción, haciéndose en su mayoría muy eficientes en la utilización de los recursos dentro del proceso de producción en la misma empresa, pero fuera de la empresa el no cuidado tiende a ser muy evidente, las normas o mecanismos de control para la explotación no pasan de ser tecnicismos, a veces ignorados o burlados por procesos burocráticos o políticas de paso a las que poco le atañen el cuidado de un futuro, puede que el trasfondo de los mecanismos ineficientes sea el arribismo humano otorgado por el poder, poder que es concebido en el capital y capital que actualmente se
empresa, y de tratar de generar valor a la misma e incluso incrementar las utilidades, pero cuando el resultado de esta labor atenta indiscriminadamente contra el ambiente, que debe primar ¿la permanencia de la empresa? O ¿El cuidado del ambiente sacrificando a la empresa? o tal vez ¿deberá existir un equilibrio entre ambos? El resultado de la presente investigación trata de describir como el desarrollo de medidas sancionatorias pretende generar el tan anhelado equilibrio, pero también muestra el cómo este mecanismo presenta falencias. El periodo de industrialización que se vivió con mayor fuerza en el siglo XVIII Y XIX no tocó el país sino hasta la década de los cincuenta, esto permitió un freno a las consecuencias negativas que este progreso generaba. La llegada de este modelo industrial de producción evidencia la necesidad de regular las acciones mismas de la empresa productora, para ello la legislación colombiana, en carácter legislativo, divide las normas como dispositivos que son aquellos encargados de hacer mención a algo o definir en su aspecto más general alguna cosa, las imperativas son aquellas normas de carácter obligatorio y las pungitivas aquellas derivadas como sanción al no cumplimiento de una norma jurídica imperativa, en su aspecto más básico las tres normas logran cumplir con el propósito de regular algún procesos o cosa, debidamente este modelo abarca desde la explicación general de algo, hasta la obligación de cumplir una regulación y por último el castigo por no cumplir una norma; en teoría es muy eficaz y eficiente este modelo de normas pero en la realidad difiere bastante porque la sanción no logra desincentivar la violación de la norma.
Hoy día para regular la gestión productora de las empresas susceptibles de causar daños ambientales severos se genera el mecanismo de sanciones, su representante es el Estado Colombiano en cabeza del Ministerio de Ambiente y desarrollo sostenible, lo cual puede ser un avance en la búsqueda de la solución al flagelo de la contaminación empresarial, puede que este mecanismo no cambie el panorama de contaminación tal vez lo disfrace en políticas de paso y sus resultados sean una mitigación, pero sin duda por algo se empieza.
El mecanismo como tal, pretende ser una forma de castigo que desincentiva al ente económico cuyos procesos sean contaminantes, más no incentiva la búsqueda de un mejor proceso, partiendo de esta perspectiva un ente económico puede contaminar y ser castigado por la contaminación, pero si la empresa no contamina, no ha de ser premiado, es decir que la empresa como medio de incentivo por dejar de contaminar lo único que recibe es el no pago de la multa, en un mundo capitalista la relación costo beneficio es el pilar de las decisiones económicas, de esta forma la empresa si ve más rentable pagar la multa que dejar de contaminar seguirá contaminando.
Colombia un país agrícola y agropecuario no tenga un tren de carga lo bastante extenso para hacer más productivo el campo, lo cual según la topología de nuestro relieve colombiano sería lo mejor, así como este ejemplo existen muchos otros, desde algunos sindicatos que pretenden mejorar la calidad de vida del trabajador mientras desangran la empresa hasta agotarla beneficiándose solo aquellos miembros de una elite, hasta la mala política de cuidado ambiental que desde las aulas venden.
El papel responsable del estudiante y el profesional de la carrera contable debe ir más allá de la razón de revelar la situación económica de la empresa en un intervalo espacio - temporal, desde una perspectiva más humanística que no atente contra el modelo de capital y acumulación de capital para maximizar los ingresos, la carrera contable puede germinar muchos frutos, lo importante será hacer un alto en el camino, aprender a desaprender y a cuidar lo que realmente somos en esencia, humanos dependientes del ecosistema, mucho más allá de corporaciones, multinacionales, macro empresas y estados con sectores industrializados de producción.