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Resulta claro en base a los datos descriptos, que el país y su industria se encuentran ante un problema que impacta su rentabilidad. Si este problema perdurara en el tiempo, su impacto haría peligrar la permanencia o sobrevivencia de muchas empresas en el país. Se deja en claro que se no habla de crecimiento, sino meramente de sobrevivir en un país donde la materia

prima este reducida o se pueda adquirir a costos significativos. Sea un caso o el otro, el impacto en la rentabilidad será significativo.

Por lo tanto es importante asumir que este problema es coyuntural y será resuelto en un plazo razonable.

La aparición del shale gas en Estados Unidos

Hace muy pocos años, parecía que las reservas mundiales de petróleo alcanzaban su nivel máximo, y la producción de gas convencional disminuía en la mayoría de los países productores del mundo. Pero estos pronósticos han resultado sumamente erróneos a partir de la aparición del shale gas. La producción de energía mundial ha dejado de estar dominada por los suministradores tradicionales de Eurasia y Oriente Próximo, a medida que se explotan los recursos de petróleo y gas no convencional en todo el mundo, desde las aguas de Australia, Brasil, África y el Mediterráneo hasta las arenas petrolíferas de Alberta (Canadá).

Las reservas del gas no convencional son conocidas desde principios del siglo XX, pero hasta hace algunas décadas no existía la tecnología para extraerlos. A comienzos de los 70, por iniciativa del gobierno de Estados Unidos, se asocian operadores privados y el Departamento de Energía de ese país, para potenciar el desarrollo de tecnologías que permitan la producción comercial de gas de formaciones de shale. Esta asociación posibilitó el desarrollo de las tecnologías que son cruciales para la producción de shale gas.

Por lo tanto, la mayor revolución ha tenido lugar en Estados Unidos, donde se han aprovechado dos tecnologías recientemente desarrolladas para extraer unos recursos cuya explotación se consideraba antes inviable desde un punto de vista comercial: la perforación horizontal, que permite penetrar en capas de esquisto (shale) muy profundas, y la fracturación hidráulica (fracking), que usa la inyección de fluido a alta presión para liberar el gas y el petróleo de formaciones rocosas.

El repunte que se ha producido a consecuencia de ello en la producción de energía ha sido espectacular. Entre 2007 y 2012, la producción de shalegas en Estados Unidos aumentó más de un 50% cada año, y su cuota en la producción total de gas estadounidense pasó del 5% al 39%.

Las terminales que se habían diseñado para traer GNL extranjero a los consumidores estadounidenses se están modificando para exportar al extranjero GNL estadounidense. Entre 2007 y 2012, el fracking también multiplicó por 18 la producción de lo que se conoce como

shale oil, un petróleo de alta calidad que se encuentra en el esquisto o en la arenisca y que se puede liberar mediante esta tecnología.

Este incremento ha logrado invertir el descenso de la producción de crudo estadounidense, que aumentó un 50% entre 2008 y 2013. Gracias a estos avances, Estados Unidos está listo para convertirse en una superpotencia energética. En 2013 ya superó a Rusia como principal productor de energía mundial.

El siguiente gráfico muestra claramente lo expresa arriba. Como la producción del shale gas, indicado en el gráfico como “gas de esquistos”, ha crecido significativamente en los últimos 10 años. Se puede apreciar también la importancia que esta fuente tendrá en los años venideros. El eje izquierdo Y refiere a unidades expresadas en trillones de pies cúbicos (TCF).

Gráfico 41: Producción gas en Estados Unidos

Fuente: Agencia Energía Estados Unidos (IEA), (2014)

Últimamente se ha escrito mucho sobre el descubrimiento de nuevos depósitos de petróleo y gas en todo el mundo, pero a otros países no les resultará fácil imitar el éxito de Estados Unidos. La revolución del fracking exigió algo más que una geología favorable;

también requirió inversores sin aversión al riesgo, un régimen de derechos de la propiedad que permitió a los propietarios de terrenos reclamar los recursos subterráneos, una red de proveedores de servicios y de infraestructuras de suministro, y una estructura del sector caracterizada por miles de empresarios en vez de por una única empresa petrolera nacional. Aunque muchos países disponen de la roca adecuada, ninguno de ellos, salvo Canadá, cuenta con un entorno industrial tan favorable como el de Estados Unidos.

La revolución energética estadounidense no solo tiene consecuencias comerciales; también tiene repercusiones geopolíticas de gran alcance. Los mapas del comercio mundial de energía ya se están volviendo a trazar porque las importaciones estadounidenses siguen disminuyendo y los exportadores encuentran nuevos mercados. La mayor parte del petróleo de África Occidental, por ejemplo, se exporta a Asia en vez de a Estados Unidos. Y a medida que la producción estadounidense siga aumentando, ejercerá mayor presión a la baja sobre los precios mundiales del gas y del petróleo, reduciendo así la influencia geopolítica que algunos suministradores de energía han ejercido durante décadas. La mayoría de los Estados productores de energía que carecen de economías diversificadas, como Rusia y las monarquías del golfo Pérsico, saldrán perdiendo, mientras que los consumidores de energía, como China, India y otros Estados asiáticos, tienen posibilidades de ganar. Si los precios del petróleo caen y se mantienen bajos, todos los gobiernos que dependen de los ingresos de los hidrocarburos sufrirán tensiones.

El shale gas en Argentina

A comienzos del presente lustro, se comenzó a hablar del shale gas en Argentina y su yacimiento principal: Vaca Muerta. La importancia de este yacimiento no solo creció exponencialmente en las empresas dedicadas a la exploración y producción de gas, sino que también ha tenido una cobertura mediática, política y económica a nivel gubernamental. En pocas palabras, se espera que el yacimiento de Vaca Muerta, cambie el destino del país en términos energéticos y económicos.

De acuerdo al gráfico adjunto, Argentina es el segundo país en el mundo con reservas disponibles de este hidrocarburo no convencional. China encabeza con 1115 billones de pies cúbicos. Lo sigue la Argentina, con 802 billones de pies cúbicos. Luego Argelia, con 707 billones y Estados Unidos, con 665 billones.

Gráfico 42: Recursos globales de gas no convencional

Fuente: Compañía YPF (2013)

Ahora bien, los costos para extraerlos poco importan en el sector energético (suelen ser 3 a 1, según el Instituto Argentino del Petróleo y Gas). “Los hidrocarburos no convencionales son tecnológicamente más complicados de extraer que los hidrocarburos convencionales. Pero los volúmenes de hidrocarburos almacenados en los reservorios no convencionales suelen ser enormes, muchísimo mayores que los entrampados en cualquier reservorio convencional.

Como ya fue descripto, Estados Unidos ha sido el pionero en la exploración y explotación del shale, logrando que se “se pongan en el mercado volúmenes crecientes de gas

natural”, lo que significó una baja en los precios. De acuerdo con datos de la Consultora Shale Gas España, el precio del gas en la Unión Europea “se ha incrementado un 83 por ciento desde 2005 hasta 2012, mientras que en los Estados Unidos se ha producido un descenso del 63 por ciento en el mismo período”. El mercado interno estadounidense de gas está cubierto, en un 40 por ciento, por la explotación y distribución de shale gas.

El shale también producirá un gran cambio en la Argentina, ya que cuenta con enormes recursos técnicamente recuperables, los cuales alcanzan los 802 billones de pies cúbicos, ubicándose como la segunda potencia de estos recursos, detrás de China.

Es importante mencionar que, desde la aparición de este tipo de gas no convencional en la Argentina, se han originado diversos cuestionamientos por parte mayoritariamente de ONG, para la producción de este tipo de gas. Dichos planteamientos apuntan al posible impacto

medioambiental mediante la utilización de la técnica fracking para producir el gas. En este punto es importante mencionar una ventaja que tiene el yacimiento de Vaca Muerta con respecto a la mayoría de Estados Unidos, donde ya se han dado casos de presentaciones a la justicia por contaminación del medio ambiente.

Como puede verse en el siguiente gráfico, la distancia entre los acuíferos y las capas geológicas donde se encuentra el gas no convencional es significativa. Se puede apreciar que en el caso nuestro, existen más de 2000 metros entre la presencia de las napas que contienen agua y las rocas que contienen el gas. El espesor de esta capa crea una barrera impermeable entre el agua y el gas. Por lo tanto, la probabilidad que al hacer el fracking de las rocas para que el gas fluya y éste entre en contacto con la napa, es nula. Notar que esto no se da en uno de los yacimientos más importantes en Estados Unidos, donde prácticamente una capa está por sobre la otra. Por último, existe también una diferencia entre los yacimientos con respecto a los centros urbanos.

Gráfico 43: Comparación yacimientos de gas no convencional

Fuente: Compañía YPF (2013)

Sobre la problemática ambiental, se puede concluir que las características geológicas hacen prácticamente imposible que la producción del shale gas impacte negativamente en los acuíferos. De todas formas se ha descripto esta situación ya que seguramente será una “barrera” para el desarrollo completo de este tipo de yacimientos, teniendo seguramente algún posible impacto en los tiempos de ejecución de proyectos.

Como conclusión del presente capítulo, resulta muy claro que la problemática actual de falta de gas natural en el país, se ha ido gestando a lo largo de la última década. Ha sido un proceso que poco a poco fue generando condiciones que llevaron a esta situación. En otras palabras, no ha sido de un año para otro. Por otro lado, lo particular de esta problemática es que la misma tiene una solución muy clara y concreta. Pero de la misma forma que se llegó a este punto, se requerirá de varios años para poder vislumbrar acciones concretas que solucionarán el problema definitivamente.

CAPÍTULO IV

ESTUDIO ECONÓMICO DE LA PLANTA LLDPE Y ANÁLISIS DE ALTERNATIVAS