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Somos Responsables de Nuestro Destino Rol Individual y

Colectivo en el Proceso Epigenético del Cambio

“Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos” Viktor Frankl

Según la programación neurolingüística (PNL), nuestros mapas mentales son la percepción individual y mental que tiene una persona del mundo. La habilidad de cambiar el proceso a través del cual experimentamos la realidad es más valiosa que cambiar el contenido de nuestra experiencia de la realidad. El contenido es subjetivo y no se puede modificar, el proceso si se puede modificar. El mapa no es el territorio.

Nuestro sistema nervioso posee una representación limitada de la realidad. El mapa solo tiene sentido en la medida que me permita llegar a un lugar determinado, los resultados en la vida solo se consiguen modificando el mapa para lograr los cambios que dirigimos para alcanzar los objetivos (35).

Es importante aprender a programar nuestra mente con opciones que nos encaminen hacia los resultados que buscamos y lograr una interacción más eficiente con nuestro entorno, para cambiar el proceso a través del cual experimentamos la realidad y tornarlo a nuestro favor.

Las percepciones y nuestras creencias

Tenemos claro que las experiencias de nuestros padres pueden manifestarse no sólo como principios psicológicos en nosotros sino también como expresiones genéticas. Esta transmisión de información epigenética sugiere que quizás sea posible que nosotros podamos ser capaces de silenciar o expresar ciertos genes. Según el biólogo Bruce Lipton, la epigenética nos hace pasar “de víctimas a maestros de nuestra propia biología” (22) al

considerar que nuestros pensamientos y creencias pueden modificar la expresión genética. Una actitud frente a la vida, de manera similar a como ocurre con el efecto placebo puede curar o desarrollar una enfermedad.

Los cambios en el comportamiento producen cambios químicos que afectan la actividad genética, el estrés, por ejemplo, afecta la expresión de genes relacionados a la inmunología afectando la capacidad del cuerpo de protección y regeneración. Las decisiones y los estímulos a los que nos exponemos, nos empoderan y responsabilizan de nuestro destino, porque pueden alterar radicalmente cómo seremos y cómo serán nuestros hijos, y nos pueden incluso liberar de la aparente tiranía de nuestro pasado y del guión que había escrito para nosotros la biología.

Las percepciones más primitivas que producen conductas reflejas están grabadas en nuestro genoma y son denominados instintos heredados. Otras percepciones son las representadas por las memorias de las experiencias de vida grabadas en la mente subconsciente, estas percepciones aprendidas son profundamente poderosas.

Gran parte de ellas ocurren desde que nos encontramos en el vientre materno hasta los 6 años. La nutrición, la química emocional, las hormonas y el factor de estrés que experimenta la madre embarazada, cruzan la barrera de la placenta e influyen la fisiología y desarrollo fetal.

La psicóloga Sue Gearhardt revela que el sistema nervioso del feto graba memorias de experiencias intrauterinas (36). En el momento que el bebé nace, la información emocional

grabada de las experiencias de vida intrauterina ya ha formado la mitad de la personalidad de ese individuo. Sin embargo, la programación perceptual más influyente de la mente subconsciente ocurre desde el nacimiento hasta los primeros seis años de vida. Durante este tiempo el cerebro del niño está grabando todas las experiencias sensoriales además de estar aprendiendo complejos programas motores para hablar o caminar. Mientras tanto, la mente subconsciente adquiere percepciones relacionadas a quienes son y que hacen los padres, y también observando los patrones de conducta en su medio ambiente inmediato, que se convierten en los programas subconscientes que establecen sus valores y creencias. Las percepciones sobre la vida se graban mucho antes de adquirir la habilidad del pensamiento crítico, actúan como verdades inequívocas en la mente subconsciente, a menos que hagamos un esfuerzo activo para reprogramarlas. Cuando siendo pequeños grabamos

creencias limitadoras y saboteadoras sobre nosotros mismos, estas percepciones se convierten en nuestras verdades, y nuestro procesamiento subconsciente generará inadvertidamente conductas que son coherentes con esas verdades. ¿Alguna vez se te ha ocurrido cuestionar tus creencias limitantes? ¿Qué significan? ¿Cómo te influyen?

Las percepciones adquiridas en la mente subconsciente pudieran anular los instintos dotados genéticamente. Esta influencia de la mente en los procesos curativos es el foco de la psiconeuroinmunología, el campo que describe el mecanismo por el cual nuestros pensamientos cambian la química del cerebro, la cual a su vez regula la función del sistema inmunológico. Mientras las creencias negativas pueden provocar enfermedades (efecto nocebo), la enfermedad resultante se puede aliviar a través de los efectos curativos de los pensamientos positivos (efecto placebo).

Finalmente, la tercera fuente de percepciones que da forma a nuestras vidas es la men te consciente, que es creativa y mezcla reflexiones con la imaginación, un proceso que genera un número ilimitado de creencias y variaciones de conducta. La mente consciente dota a los organismos de una de las fuerzas más poderosas del universo, la oportunidad de expresar el libre albedrío.

Tomando Responsabilidad Individual

Los pensamientos positivos tienen un profundo efecto en nuestra conducta y en nuestros genes, sin embargo para producir un efecto significativo deben estar en armonía con la programación del subconsciente. Los pensamientos positivos provienen de la mente consciente y esta actúa durante 5% del día. La mente subconsciente está actuando el 95% del día, si el subconsciente está programado con ideas contrarias a lo que queremos manifestar conscientemente, el desbalance entre lo que queremos y lo que tenemos grabado en el subconsciente es enorme.

A esto hay que agregarle que la mente consciente puede percibir 40 estímulos por segundo mientras que la mente subconsciente percibe 40 millones por segundo. Ante semejante diferencia es imposible creer que si la mente consciente y la subconsciente no están alineadas, los pensamientos conscientes positivos puedan generar un cambio satisfactorio en nuestra realidad (35).

Todos nosotros hemos sido hasta cierto punto limitados emocionalmente debido a conductas disfuncionales programadas por las historias del pasado. Usar la razón para comunicarse con el subconsciente con el propósito de cambiar la conducta es el equivalente a tratar de cambiar el programa de un CD hablándole al computador (22).

Los programas subconscientes no son conductas fijas e inalterables. Tenemos la habilidad de reescribir nuestras creencias limitadoras y en el proceso, retomar el control de nuestras vidas. Sin embargo, cambiar programas subconscientes requiere la activación de un proceso que va más allá de un simple diálogo con la mente subconsciente. Hay una gran variedad de procesos efectivos para reprogramar las creencias limitadoras, incluyendo técnicas de programación neurolingüística, hipnoterapia clínica, la reprogramación mental subliminal, meditación guiada, visualización, entre otras.

No basta con reemplazar una creencia. La clave del éxito está en reforzar la creencia potenciadora, generando experiencias nuevas que la graben para que se torne permanente. La mejor manera de enfrentar las creencias de forma consciente es a través de los desafíos. ¿Qué pasaría si decides desafiar esa creencia que sabotea tus propósitos? ¿Cómo te sentirías al conseguirlo?

Al volvernos más conscientes y depender menos de los programas automáticos subconscientes, nos transformamos en los dueños de nuestro destino en lugar de las “víctimas” de nuestros programas. De esta forma podemos reescribir viejas percepciones limitadoras y transformar activamente el carácter de nuestras vidas para que estén llenas de salud y prosperidad.

Empoderarse para determinar nuestro destino es influir positivamente sobre nuestro epigenoma. Mantener el equilibrio necesario para el óptimo desarrollo de nuestras funciones biológicas, favoreciendo la expresión de genes que nos mantengan saludables y nos permitan evolucionar como individuos. De cierta forma leemos el medio ambiente, lo interpretamos y

generamos una respuesta conductual y epigenética.

Responsabilidad Epigenética

Sabemos que la epigenética modifica la lectura del gen. La epigenética puede modificar el gen y crear 30.000 variaciones diferentes del mismo gen por medio de las etiquetas o marcas epigenéticas. Lo que significa que uno puede nacer con un buen gen y crear una variación anómala o puedes nacer o adquirir una variación defectuosa de un gen y crear una variación que es saludable. Nosotros somos el resultado de como leamos y reescribamos nuestros genes.

Es decir, en cierta forma podemos causar cambios que pudieran originar enfermedades con nuestra forma de vida, como también podemos revertir esos cambios y mantenernos sanos con nuestra forma de vida, cambiando nuestro programa. La nueva ciencia nos dice que tenemos un grupo de genes programados pero que podemos reescribir, si estamos en el medio ambiente correcto y tenemos el apoyo correcto (37).

Un aspecto que amerita mención especial es la enorme responsabilidad que recae sobre las futuras madres en relación a la salud de sus hijos. Son grandes las expectativas sociales sobre la responsabilidad materna de proporcionar a sus futuros hijos un ambiente prenatal sano.

Incluso hemos citado en capítulos previos la relación de los comportamientos maternos en los cambios epigenéticos de tres generaciones; la mujer, su feto y la tercera generación a través de las células germinales del feto, como determinantes de aspectos específicos de su salud futura. La conciencia del impacto epigenético sobre la salud tiene que ver con la responsabilidad moral que las madres tienen con la salud de sus hijos. Como lo demuestra un estudio de la Universidad de Utah que señala que cuando las mujeres embarazadas fuman, existe la posibilidad de que tales exposiciones produzcan cambios epigenéticos que provoquen enfermedades pulmonares y metabólicas, que persistan a lo largo de la vida de cada una de estas tres generaciones, incluso hasta una cuarta generación.

Sin embargo la responsabilidad moral no es una exclusividad materna, la influencia paterna es patente no solo a nivel genético sino como ente que interactúa, se interrelaciona e influye a ese binomio madre-feto. Y esta relación se extiende a todo el medioambiente que los rodea a través de las interacciones de los campos energéticos “invisibles” que nos interconectan y poderosamente nos influyen.

Y la influencia se extiende mucho después del momento del nacimiento, donde visto desde el concepto biológico, la paternidad consciente convierte a ambos padres en ingenieros genéticos. Esta fuera de toda duda que los padres ejercen una influencia abrumadora en los atributos físicos y mentales de sus hijos.

En el desarrollo del cerebro de un niño, su mundo social provee las experiencias que mayormente influencian la expresión de sus genes, lo que determina como las neuronas se conectan entre sí, creando las vías neuronales que producen la actividad mental. En otras palabras, un ambiente enriquecedor activa los genes que desarrollan cerebros sanos. Los genes de tus hijos solo reflejan su potencial, no su destino, depende de ti proporcionar el

ambiente que favorezca el desarrollo de su óptimo potencial (22).

La epigenética propone que si queremos cambiar los genes, tenemos que cambiar el medio ambiente y los genes cambiarán su expresión, y como el medio ambiente es energía universal esto implica que absolutamente toda manifestación de energía nos influye directa o indirectamente.

Eres personalmente responsable de los que sucede en tu vida una vez que tomas consciencia de ello. No basta tener la información o conocimiento intelectual de cómo actúan los procesos epigenéticos en respuesta a las señales medioambientales. Nada cambiara hasta que tus acciones cambien en dirección hacia la búsqueda de la mejor versión genética de nosotros mismos.

La incomodidad al cambio de una conducta habitual es un fenómeno natural, porque hace que la persona actué fuera de su mapa mental y eso le permite ampliarlo. La crisis es una antesala de nuevas comodidades más eficaces. Es la transición que experimentamos al salir de nuestra zona de confort durante el trayecto hacia el aprendizaje y el éxito. ¿Dejarías de poner excusas por adelantado? ¿Asumirías el reto?

Consciencia colectiva

El enfoque de la medicina actual en la mayoría de los casos está orientado a tratar el síntoma y no la causa que produjo que ese síntoma apareciera, eso da origen a que los tratamientos no tengan éxito y entonces se etiqueta a los individuos responsabilizando a su base genética, catalogando su condición como crónica y le indican tratamientos farmacológicos que deben usar indefinidamente.

Desafortunadamente un abordaje honesto y responsable hacia la medicina preventiva, afectaría a las industrias que controlan el campo de la salud. El 90% de las enfermedades del corazón obedecen a los hábitos de vida del paciente, imagínense por un instante como cambiara el espectro social de la salud si en lugar de prescribir solo fármacos se proporcionaran las herramientas prácticas para adoptar hábitos de vida saludables a través de políticas de salud planificadas y de impacto real.

Sin embargo, existen personas en el área de la salud como el Dr. Dean Ornish quien por más de 35 años, a través de su Instituto de Investigación y Medicina Preventiva (PMRI) en colaboración con la Universidad de California, ha realizado una serie de estudios de investigación que demuestran que los cambios en la dieta y estilo de vida pueden hacer una diferencia en nuestra salud y bienestar, produciendo cambios de gran alcance, aun sin la intervención farmacológica. Su propósito es transmitir que cuando nos hacemos más conscientes de cuan poderosas son nuestras elecciones en la dieta y estilo de vida, para bien o para mal, entonces podremos ser diferentes.

Su programa “Revirtiendo la Enfermedad Cardiaca” es el primer programa científicamente probado que revierte la enfermedad cardiovascular optimizando 4 áreas importantes de la vida; lo que comes, cuanto te ejercitas, como manejas el estrés y con cuanto amor y apoyo cuentas. Los participantes experimentan el programa en grupos pequeños, donde todos tienen como finalidad común revertir la enfermedad cardiaca y mejorar su bienestar (38).

Cuando eliges opciones saludables, te sientes mejor rápidamente, conectando los puntos entre lo que hacemos y cómo nos sentimos, transformando la razón para el cambio del miedo a morir, a la alegría de vivir.

A menudo se piensa que los grandes avances en la medicina tienen que ser una droga nueva, un nuevo láser o una intervención quirúrgica. Resulta difícil creer que las simples decisiones que hacemos en nuestras vidas cada día; lo que comemos, cómo respondemos al estrés, si fumamos o no, la actividad física y la calidad de nuestras relaciones , pueden hacer una diferencia tan poderosa en nuestra salud, nuestro bienestar y nuestra supervivencia (37). El conocimiento es el primer paso en la curación. Cuando nos hacemos más conscientes de cómo poderosamente nos afectan nuestras elecciones en la dieta y estilo de vida, para bien o para mal, entonces podemos hacer la diferencia.

efectos de gran alcance de las opciones del estilo de vida que hacemos cada día. En muchos casos, estas mejoras pueden ocurrir mucho más rápidamente de lo que la gente alguna vez había creído posible. La responsabilidad que trae consigo el conocimiento de los cambios epigenéticos es precisamente crear esa consciencia acerca del poder de la acción para modificar realidades y transformar el destino propio y de las siguientes generaciones.

Así como una nación es el reflejo de las características de sus ciudadanos, nuestra humanidad debe reflejar la naturaleza básica de cómo funciona nuestro cuerpo. Los 50 billones de células que lo conforman más allá de su función individual, lo que les da coherencia, es el hecho de trabajar en perfecta armonía colaborativa con las demás células para poder llevar a cabo las complejas funciones de nuestros sistemas fisiológicos, que es lo que hace posible el milagro de la vida. Adoptar esta filosofía de vida es lo que nos hará progresar como especie (22).

El proceso de la herencia epigenética ocupa la brecha creada por la teoría de la evolución de las especies a través de la selección natural y la mutación aleatoria que tarda millones de años en ocurrir. La herencia epigenética le brinda a las generaciones información y mecanismos para adaptarse al mundo donde les tocara vivir según las experiencias de sus progenitores. Entonces es interesante preguntarse ¿Para qué mundo queremos preparar a nuestros hijos? ¿Estamos realmente evolucionando hacia una mejor especie?

Esta historia de la epigenética, de genes y ambiente, de pasado y futuro, de naturaleza y crianza, se pudiera decir que es aun especulativa, pero cada vez más se está debatiendo no sólo en el mundo científico sino también en la sociedad general. Se generan esperanzas y temores de que ahora tenemos el poder no sólo de cambiar el ambiente con el fin de mejorar la vida de la gente, una energía que siempre tuvimos, pero que podemos determinar diversos mecanismos bioquímicos de nuestro cuerpo, que puedan intervenir de forma más directa en modelar el futuro de la sociedad.

Tomemos esta oportunidad como una invitación muy especial a crecer como individuos dentro de nuestras sociedades y de ser entes transformadores de ese cambio que queremos ver en el mundo que vivimos, es una gran responsabilidad pero es también uno de los retos más importantes de nuestro presente. “Nuestra historia es una obra en progreso escribiéndose a código abierto”. “Ayer era inteligente y quería cambiar al mundo. Hoy soy sabio y me cambio a mí mismo”. Rumi ¿Estás listo para buscar ese cambio? ¿Qué te haría falta para dar ese primer paso hacia la responsabilidad consciente de tus acciones? ¿Quieres salir de tu zona de confort, o prefieres seguir considerándote víctima de tus genes?

Te invito a conocer el Coaching para que puedas experimentar lo empoderante que resulta ser la propia fuente de transformación. Define con precisión tu objetivo, descubre lo que te impide conseguirlo. Determina lo que quieres. Aplica una estrategia exitosa. Se flexible durante el cambio, modifica tu estrategia más no tu objetivo. Y lo más importante emprende la acción y detente sólo cuando hayas conseguido el resultado que esperabas.

El mundo está construido por los que se deciden a actuar en lugar de pensar. ¿Qué estás esperando? ¡El momento es ahora!

Epílogo

La medicina tradicional bajo la que me formé tenía una visión muy reducida a acerca de la influencia de los factores medioambientales en la biología esencial del ser humano, más aun si esa interacción se planteaba por medio de los campos energéticos que nos rodean y nos influyen, que no son cuantificables a través de la física tradicional.

Haciendo una similitud en términos de programación neurolingüística (PNL); para cambiar paradigmas en el mundo científico, y ampliar su mapa mental, debemos hablar su mismo idioma, comprender su metaprograma, para lograr sintonía y poder dirigir sus conductas hacia el cambio.

“Por imposición venceré pero no convenceré”. La epigenética, constituye esa herramienta poderosa que explica el puente molecular a través del ambiente y los genes. Nos da acceso para comprender porque lo que comemos, donde vivimos, como actuamos, lo que pensamos… provoca un cambio biológico en nuestros genes, apagándolos o encendiéndolos, y definiendo nuestra salud. Tal como plantea la presuposición de PNL, la mente, el cuerpo y la vida varían y se influyen entre sí.

La efectividad de utilizar las estrategias del Coaching para comunicar estos cambios y poder aplicar esta información de manera práctica a nuestras vidas, es sin duda alguna de importancia crítica. Se debe incorporar al Coaching para crear consciencia dentro del sistema

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