Existe otra clase de sonidos resultantes, llamados "de adición". Cuando dos notas suenan a la vez, sus vibraciones se funden y agregan entre sí, produciendo un sonido agudo y de rápidas vibraciones. La frecuencia de esta adición sonora es la suma de las frecuencias de las dos notas que lo originan; de aquí su nombre. Por ejemplo, si la nota aguda tiene una frecuencia de 500 y la grave de 400, el sonido de adición poseerá una frecuencia de 900. Estos sonidos de adición son a menudo disonantes, pero son tan tenues, que no nos damos cuenta de ellos, a menos que escuchemos con mucha atención. Ellos aportan riqueza y color a la música. Cuando escuchamos una orquesta, un cuarteto de cuerda, un órgano, piano, cimbalón, un coro o cualquier grupo instrumental que nos dé un completo diseño armónico, lo que oímos son ocho cosas:
1. Las notas reales tocadas o cantadas; éstas se denominan primeros armónicos o sonidos fundamentales.
2. Los armónicos superiores de los sonidos fundamentales. 3. Los sonidos diferenciales, resultado de los fundamentales. 4. Los sonidos diferenciales, resultado de los armónicos. 5. Los sonidos de adición, resultado de los fundamentales. 6. Los sonidos de adición, resultado de los armónicos.
7. Los sonidos de adición, resultado de los diferenciales de los fundamentales.
8. Los sonidos de adición, resultado de los diferenciales de los armónicos. Naturalmente que los sonidos diferenciales producen a su vez nuevos diferenciales y que los de adición todavía otros adicionales y que esto continúa así hasta lo infinito. Pero tales sonidos son tan sumamente tenues, que no nos damos cuenta de ellos; por lo tanto, y en busca de la mayor simplicidad, no necesitamos pensar más que en estas ocho formas del sonido, que nos dan una idea de su intrincado laberinto, particularmente si estamos escachando una orquesta sinfónica o una gran masa coral. El total dibujo sonoro es inmensamente complejo y tal riqueza de sonidos entrelazados, parte de la magia de la música.
ELEMENTOS BÁSICOS DE LA MÚSICA: SONIDO, RITMO, MELODÍA, ARMONÍA, TIMBRE, AFINACIÓN, FRECUENCIA, INTENSIDAD Y DURACIÓN
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Algunos de los elementos más importantes de la música son: 1. Sonido. 2. Ritmo. 3. Melodía. 4. Armonía. 5. Timbre. 1. EL SONIDO
El sonido es originado por la vibración del aire. Cuarto más rápidas sean las vibraciones, más agudo será el sonido. Tales vibraciones se propagan por medio de las ondas sonoras. Si dejamos caer una piedrecilla en una superficie de agua estancada, se expande una pequeña onda circular. Desde su iniciación, una onda sonora se propaga de muy parecida manera, con la única diferencia de que la onda, en el estanque, se produce en dos dimensiones, mientras que la sonora lo hace en tres en el espacio. Si son dos las piedrecillas dejadas caer en el estanque, dos ondas se expanden y pasan a través la una de la otra. Las ondas sonoras pasan asimismo las unas a través de las otras. Si el estanque tiene un cerco de piedra, las ondas, al expandirse, retrocederán al llegar al cerco, desapareciendo poco a poco. De idéntica manera, las ondas sonoras, al hallar una pared, son rechazadas por ésta, pasando de nuevo las unas a través de las otras.
2. EL RITMO
El ritmo es, primordialmente, la duración del tiempo. Su característica fundamental es el intervalo de tiempo entre sus partes, y tal espacio de tiempo es un aspecto de la duración del mismo.
3. LA MELODÍA
La melodía, hablando en sentido fundamental, es una combinación de frecuencia y duración. Una melodía es una sucesión de sonidos agudos y graves, los que, al formarla, son de diversa duración de tiempo.
4. LA ARMONÍA
La armonía es el conjunto de sonidos oídos al mismo tiempo. Ordinariamente hablando, pueden existir desde dos a dieciséis sonidos en un acorde cualquiera. A veces, algunos de estos sonidos se encuentran a distancia de una octava superior o inferior de otros, pero no pueden ser considerados como duplicaciones de los mismos, porque sus armónicos y diferenciales dan lugar a combinaciones sonoras adicionales. En este sentido básico diremos que la armonía es una combinación de relaciones de frecuencia.
5. EL TIMBRE
El timbre es otra denominación del color sonoro. Si oímos tocar una flauta en la habitación contigua, a continuación una trompeta y posteriormente aún una caja o tambor, conocemos cuál de los instrumentos está tocando por el carácter o timbre de su sonido. No nos es preciso ver el instrumento. El timbre se compone de dos cosas: del sonido fundamental o primer armónico y de la diversa cuantía de sonoridad que posean sus armónicos superiores. Cuando una nota suena fina, penetrante y estridente, como un oboe o los sonidos agudos de una trompeta con sordina, se debe a que los armónicos superiores son fuertes en relación a sus inferiores más débiles. Cuando una nota suena brillante, redonda y llena, como los sonidos graves de una flauta o el registro medio de una trompa, es debido a que los armónicos inferiores son más fuertes que los superiores. En otras palabras, estas diferencias de timbre son originadas por la diversa cuantía de sonoridad de los armónicos superiores, relacionada al primero o fundamental. Tales diferencias son ilimitadas. Nuestros actuales métodos de producción del sonido y nuestros instrumentos musicales pueden tan sólo ofrecernos algunos de los muchos timbres existentes en la Naturaleza.
El timbre es una combinación de frecuencia e intensidad.
Si queremos desentrañar los fundamentos en los que se apoyan el Sonido, Ritmo, Melodía, Armonía y Timbre, hallaremos que los tres elementos básicos de la música son:
A. FRECUENCIA.