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4. La música en la literatura de Pearse Hutchinson

4.4. La música como eje central del poema

4.4.3. Sonoridad

La sonoridad no solo está presente a nivel formal en la obra de Hutchinson. Algunos de sus poemas también versan sobre la sonoridad de algunas palabras o los sonidos de la naturaleza. Esta musicalidad de lo cotidiano llama la atención a Hutchinson y por eso le dedica una serie de poemas, al mismo tiempo que demuestra que la música está presente tanto en la cultura como en el carácter de las personas y en la vida diaria, formando parte del todo.

Hutchinson cuenta en “Music” (TSTKTB) cómo se queda maravillado ante la voz de una pequeña niña italiana. Lo que le llama la atención es la claridad de la voz de la niña y la sonoridad de su saludo, ciao:

‘Ciao’ both a and o

coming through clear

a

so clear

o

between them no brusque pause the two sounds descending

both letters a blend

tho’ separate (109)238

En estas dos estrofas el poeta cuenta qué es lo que le maravilla: la cadencia de las vocales y su sonoridad cristalina, atributos claramente musicales. La musicalidad de su saludo se refuerza en una de las últimas estrofas: “‘Ciao’ said I / without her music” (111).239 En ese saludo encuentra musicalidad y encuentra belleza, la belleza del sonido. Es interesante recalcar dos elementos más de este poema. El primero de ellos son los dos últimos versos: “Each syllable as clear and kind / as that warm April sky” (111).240

Además de reforzado lo anteriormente expuesto, estas líneas muestran la integración de la música en lo cotidiano, ya que atribuye a la sonoridad las propiedades del cielo.

Por otra parte, Hutchinson ha escrito dos fechas al final del poema: “Milan 1988 / Rathmines 1990” (111). La primera corresponde al momento en el que lo expuesto en el poema tuvo lugar, mientras que la segunda fecha corresponde, presumiblemente, al momento en el que escribió el poema. Escribir sobre la sonoridad de aquella palabra hizo a Hutchinson recordar aquel momento: el aspecto de la niña, el entorno (“No girl or music / on any balcony / but hers alone”, 111)241 e incluso el clima (versos anteriormente

citados). Esta es una forma de expresar cómo la música evoca los tiempos pasados, pudiendo ser extrapolado a las primeras músicas y canciones que se empleaban como reglas mnemotécnicas para recordar historias y tradiciones primitivas.

“Koan” (BMS) sigue una línea similar al poema anterior en tanto que Hutchinson se maravilla una vez más del sonido, aunque esta vez el sonido es producido por unas cerillas que chocan con una cuchara. A raíz de las palabras de Hutchinson, se deduce que este sonido le maravilla porque es la primera vez que lo oye: “you never heard / that particular / sound before” (34).242

Otro de los poemas que ceden el protagonismo a la sonoridad, aunque en menor medida, es “Elexía do Caurel” (CTL), traducción de Uxío Novoneyra en la que el ulular del búho llama la atención del poeta y le lleva a reflexionar sobre sí mismo:

238 “‘Ciao’ / tanto a como o / saliendo con claridad / a / tan clara / o / entre ellas / ninguna pausa brusca /

los dos sonidos / descendiendo / ambas letras / una combinación / aunque separadas”.

239 “‘Ciao’ dije yo / sin su música”.

240 “Cada sílaba tan clara y agradable / como aquel cielo de abril”. 241 “Ninguna niña ni música / en ningún balcón / solo ella”. 242 “Nunca has escuchado / ese particular / sonido antes”.

Owl singing in the quiet night […] You and I weren’t made to live here.

We’re both from a long way off and someday we’ll go back there,

where our mystery may be adjusted. (53)243

Estos poemas presentan una característica común, además de ser poemas basados en la sonoridad, y es que la propia sonoridad inspira a Hutchinson para componer sus versos. Los poemas analizados en este apartado se basan en los sonidos que escucha el poeta, esto es, en lo que su oído capta, pero también presentan un fuerte componente visual, ya que poemas como “Music” describen perfectamente el entorno e incluso las sensaciones. Son poemas, por tanto, en los que el entorno, el momento y la escena se combinan con los sentidos e iluminan al poeta, como señala Eva Bourke en su artículo “The vindicated music soaring out – Music as a Metaphor in Pearse Hutchinson’s Poetry”:

En ocasiones sucede que las escenas y eventos vistos o escuchados por casualidad se combinan en un momento brillante de iluminación sinestésica, como en la última estrofa de “A Findrum Blackbird”:

Perched acrest a lilac bush just inside the front gate black-and-yellow music

turns a garden into a glade-scriptorium, brings back those pagan monks,

and fills my deaf harmonious kitchen-window with yellow-and-black music. (156)244

243 “Moucho que cantas pra noite queda / […] Nós non somos / para vivir eiquí. / Os dous viñemos de lonxe

/ e tornaremos outra vez para aló, / onde o noso misterio se acai”. Versión original.

244 “Encaramado a un arbusto de lilas / justo dentro de la puerta principal / música negra y amarilla /

transforma un jardín en un scriptorium claro / trayendo de vuelta a esos monjes paganos / y llena la carente de armonía ventana de mi cocina / con música negra y amarilla”.

Por consiguiente, la música tiene un fuerte componente inspirador y al mismo tiempo potenciador de los sentidos, ya que las descripciones del entorno en el que Hutchinson escucha la sonoridad son muy visuales.

Nuevamente, la colección de poemas Done into English presenta una serie de poemas que encajan con las características mencionadas en este capítulo, lo que confirma lo hasta ahora expuesto: La música es un elemento importante para Hutchinson, por eso la hace protagonista de algunos de sus poemas, ya sea a través de canciones o aspectos relacionados con la música. El hecho de que el propio poeta recopile poemas de otras autorías que encajen con estas características no hace sino reafirmar lo aquí desarrollado. Ejemplos de esto son los poemas gallegos “The Owl” (60) y “To hear the cows grazing in the evening…” (61). Ambos poemas son traducciones de Uxío Novoneyra. El primero de ellos es el mismo poema que se analizó anteriormente con el título “Elexía do Caurel”, y el segundo una comparación entre el sonido de las vacas pastando y el fluir del agua, dos sonidos de efectos relajantes.

Los dos poemas citados se enmarcan dentro del último apartado visto, el de la música como sonoridad, pero también se encuentran ejemplos de canciones tradicionales, concretamente galaico-portuguesas. “Folksongs” (40) y “Folksong” (69), de temática religiosa y amorosa:

If you leave me, lover,

leave me something of your own: leave me your cut-throat razor, to cut the cabbage to the bone. Christian doctrine, Father? I’d get it all wrong;

but ask me for a song –

and then, by Christ, I’ll answer. (40-41)245

Los análisis llevados a cabo en este capítulo permiten establecer la conclusión de que Hutchinson dedica una serie de poemas a la música para resaltar tanto la importancia

245 “Si me dejas, amor, / déjame algo tuyo: / déjame la hoja con la que cortas cuellos, / para cortar el repollo

hasta su interior. / ¿Doctrina cristiana, Padre? / No la entendía; / pero pídame una canción / y, por Cristo, contestaré”.

que tiene la música en él como en un pueblo. Esto se refleja en poemas que hablan de las sensaciones que le produce la música y mediante la adaptación o recopilación de canciones populares irlandesas y de otras culturas, en un reflejo de la visión multicultural del poeta. Y además, demuestra que la música no solo es un reflejo cultural, sino también una fuente de inspiración y disfrute.