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Sr Recipiendario, Señoras y Señores:

In document Anales tomo LI 1997 (página 67-69)

Así como es objetivo permanente, obligación irrenunciable y preocupa­ ción constante de esta Academia pro­ mover la investigación científica y el desarrollo tecnológico, alimentar el pensamiento creador, fomentar el fer­ vor por la cultura, lo es también, reco­ nocer y distinguir aquellas vidas vir­ tuosas que, a través del estudio, la meditación y el trabajo inclaudicable en aras del bien común, dignifican al hombre.

Propósitos esencialmente seme­ jantes motivan a la Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura quien delega en esta Corporación otorgar el Premio bianual Antonio J. Prego, por ella instituido, mediante un jurado in­ tegrado por representantes de ambas instituciones en una saludable y ar­ mónica simbiosis de altas metas con garantía de excelencia y ecuanimidad.

Hoy le corresponde al R.P. Ingenie­ ro Agrónomo Salvador Santo Melita la distinción de recibir este premio en su segunda versión, la de 1996, y la de ser el primero que lo recibe a título perso­ nal, ya que en la anterior le había sido acordado al INTA, institución de larga y reconocida trayectoria en pos de la conservación de los Recursos Natura­ les de la República. A mí, la honrosa circunstancia de expresar en nombre del notable y enjundioso jurado que presidiera, integrado por el Sr. Acadé­ mico Correspondiente Ing. Agr. Marino Zaffanella y el Ing. Agr. Roberto Casas

en representación de FECIC, y los se­ ñores Académicos de Número Ings. Agrs. Manfredo Reichart y Angel Marzocca por esta Corporación, ante este calificado auditorio que brinda sentido de realidady calidez a la sesión, sobre las consideraciones efectuadas para recomendar su otorgamiento.

No hubo dudas parael jurado que la contribución a la investigación, difusión y aplicación de los principios para la conservación del suelo y el agua y la recuperación de tierras desgradas o perdidas para la producción agrope­ cuaria, criterio fundamental que rige para su otorgamiento, es cumplida con holgura por el padre Melita y que su elección da aún más brillo y, como consecuencia, más exigencias futuras a este galardón.

Sólo una escueta mención de su hoja de vida así lo atestigua.

El padre Melita llegó a la Argentina cuando aún no tenía 10 años desde Italia, más precisamente de Graniti donde nació, y siguiendo con una vo­ cación inquebrantable, premonitoriaya en sus nombres, fue ordenado sacer­ dote en 1954, y egresó de la Universi­ dad de Buenos Aires como Ingeniero Agrónomo en 1964.

A partir de 1968 se desempeñó com o E cónom o en la E scu ela Agrotécnica Salesiana de Uribelarrea donde comenzó una obra que significó un aporte trascendental para una pro­ blemática de tanta magnitud y extensión

como son las grandes inundaciones que ocurren en la depresión del río Salado de la Provincia de Buenos Ai­ res, ambiente natural en el que se en­ cuentra la escuela afectada por dichas condiciones hídricas y edáficas desfa­ vorables.

Esa adversidad natural motivó al hombre de fe, al docente, al profesional de la agronomía y se tradujo en un accionar permanente para mitigar o adaptarse de la manera más favorable.

Así, una de sus primeras acciones fue tomar contacto con los distinguidos colegas Ings. Agrs. Belatti, Sabella y B a rb a g a llo , de la U nid ad de Agrohidrología del INTA, e iniciar dos años después la siste m a tiza ció n hidrológica del predio, que al estar ubicado en una depresión recibía las aguas de 6.000 hectáreas de campos circundantes.

Resuelto el freno al ingreso de las aguas externas mediante la construc­ ción de bordos y camellones se desa­ rrollaron trabajos tendientes a favore­ cer la filtración del agua de lluvia en el suelo. Técnicas de labranzas adecua­ das, incorporación de residuos produ­ cidos por la misma escuela, inician el proceso de recuperación de los suelos, tareas que culminan con la implantación de praderas perennes conformadas por especies adaptadas. De esta forma las 453 hectáreas sistematizadas, el mó­ dulo "Don Bosco", se convierten en el primer campo demostrativo para la di­ fusión de la tecnología del manejo hidrológico. Profesores y alumnos uni­ versitarios, productores, agentes de extensión visitan este ejemplo de de­ sarrollo tecnológico. Tal es su signifi­ cación que en el año 1980 se llevó a cabo en el establecimiento la reunión internacional sobre tecnologías de

manejo de suelos anegadizos, con la participación de especialistas de Ar­ gentina, Brasil y Colombia y de organi­ zaciones de cooperación multilateral como la FAO.

Sus logros también atrajeron la atención tanto de autoridades nacio­ nales como provinciales y se buscó repetirlos en otras zonas de condicio­ nes similares, todo lo cual dio lugar a la estructuración de un conjunto de mó- dulospilotoquetuvieronen Uribelarrea las bases para la solución de un pro­ blema regional de envergadura.

Pero este elocuente y meritorio ac­ cionar para el desarrollo, la aplicación y la difusión de tecnologías innovadoras es también un ejemplo de vocación y trabajo comunitario, llevado a cabo por un seguidor fiel al camino trazado por el fundador de la Orden a la que pertene­ ce el premiado. Una cautivante historia de amor para con su medio natural y antrópico, sus alumnos, y la sociedad en la cual cumple su mandato de pas­ tor. La obra de alguien dotado de una sólida contextura intelectual, que se concreta en ricos episodios de goce y creación.

Existe así una armónica conso­ nancia de ideales y objetivos de vida entre el recipiendario y la figura del hombre que da nombre al premio. Convicción y confianza en lo empren­ dido, trabajo duro y constante para lograrlo y amor a sus semejantes.

En estos dos seres privilegiados.las tres virtudes teologales parecen en­ contrar stricto sensu - su paradigma terreno.

A continuación el Dr. Palazzo im­ provisó apropiadas palabras alusivas al acto, al premio y al premiado que no quedaron registradas.

Disertación del recipiendario del premio R.P. Ing. Agr.

In document Anales tomo LI 1997 (página 67-69)