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E STATUTO EPISTEMOLÓGICO DE LA EDUCACIÓN

CAPÍTULO 3. EL CONOCIMIENTO Y LA EDUCACIÓN

3.1. SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

3.1.3. E STATUTO EPISTEMOLÓGICO DE LA EDUCACIÓN

Este aparte se construye siguiendo los lineamientos propuestos por José Michel en el artículo Sobre el Estatuto Epistemológico de las Ciencias de la Educación, publicado en el 2006 en la Revista de Teoría y Didáctica de las Ciencias Sociales, [Web, 307]. Él inicia su escrito haciendo un breve recuento histórico del papel que ha jugado la enseñanza en las civilizaciones antiguas de India, China, Egipto, donde eran los sacerdotes los encargados de preparar a los niños para desempeñarse como hombres y ciudadanos, más que de transmitirles un contenido propiamente dicho. En Grecia se suponía que la dialéctica y la mayéutica, eran técnicas capaces de hacer que se razonara a partir de argumentos éticos y políticos. Para Platón la educación debía cumplir tres propósitos: formar al ciudadano, al hombre virtuoso y prepararlo para una profesión. Por su parte, en la Edad Media, la Iglesia Católica asumió la responsabilidad, primero en los monasterios y luego en las primeras universidades; los métodos educativos, soportados en la comunicación maestro-alumno, se basaban en la transmisión de la fe a través de una enseñanza que hacía hincapié en la memorización y la imitación, con mucho énfasis en la lingüística. Solo a partir de la segunda mitad del siglo XIX, en Europa y en Estados Unidos, se organizaron los primeros sistemas nacionales de educación. [Web, 307]

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MARÍA PIA ARANGO FONNEGRA

Dice Michel que el concepto de educación ha tenido varias connotaciones pues está condicionado por factores históricos, culturales, valorativos, éticos y por lo tanto, en cada país, en cada cultura, tendrá su propio significado. Etimológicamente proviene de los términos del latín educare, que quiere decir, criar, alimentar, nutrir, y exducere que significa “llevar a”, “sacar afuera”. *Web, 307+. Primero “llenar” y luego “extraer”. La tónica habitual sigue siendo tablero y borrador y esto significa que el profesor hace el 95% del esfuerzo. Habla, lee, explica, escribe, dicta, pregunta, entre otras. El modelo educativo consiste en esta fórmula: “YO sé, TÚ no sabes, YO te cuento y dentro de un tiempo te pregunto (examen) si recuerdas lo que te conté”. [Web, 306]. Sin embargo esto es una falacia. No aprendemos escuchando28. Aristóteles dijo: Lo que tenemos que aprender, lo aprendemos haciendo. Lo que se memoriza se olvida y sobre todo, si lo que se aprende no proviene de la experiencia propia, no se aprende y se olvida rápidamente.

La máxima de la escuela debiese ser otra radicalmente diferente: “TÚ practicas y cuando te equivoques NOSOTROS te ayudamos”. Primero la práctica, luego la teoría, algo que suele resultar difícil de aceptar. [Web, 306]. Es necesario reconocer que la educación ha evolucionado muy poco a lo largo del tiempo. Sobre todo si se la compara con la ciencia, con el comercio, con las comunicaciones, en realidad con cualquier disciplina.

Jacques Delors, citado por Michel, afirma que la educación debería llevar a cada persona a descubrir, a despertar e incrementar sus posibilidades creativas, y por lo tanto, debería estar sustentada sobre cuatro principios: a) aprender a conocer, que implica combinar una cultura general bastante amplia con la posibilidad de profundización en unos pocos temas, por lo cual, se hace indispensable el aprender a aprender para poder aprovechar las oportunidades de aprendizaje que se presentan a lo largo de la vida; b) aprender a hacer, para adquirir no solo una calificación profesional sino, una competencia que le capacite para hacer frente a gran número de situaciones y a trabajar en equipo; c) aprender a vivir juntos, desarrollando la comprensión del

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¿Alguien se imagina a un padre enseñando a montar en bici a su hijo y empleando el 95% del tiempo pedaleando sentado sobre la bici mientras su hijo mira y le escucha? ¿O aprender a cocinar viendo a los mejores chef del mundo en la televisión y luego haciendo un examen escrito? Si fuera así de sencillo, ni habría fracaso escolar ni la formación sería un negocio atractivo. [Web, 306]

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otro, el respeto por el pluralismo, la interdependencia, la convivencia pacífica; d) aprender a ser, que es el desarrollo de la propia personalidad, para actuar con autonomía de juicio y con responsabilidad. Como se ve, se traspasa la definición de educación vista solo como transmisión de conocimientos. [Web, 307]

Al igual que la connotación de educación ha cambiado en el tiempo, lo mismo ha sucedido con el significado de ciencia o de lo que se entiende por conocimiento científico. En la obra de amplia difusión de Mario Bunge29, él define el conocimiento científico como aquel que es fáctico, racional, verificable, objetivo, sistemático y explicativo. Para otros, como Follari, citado por Michel, la ciencia es un punto de vista determinado acerca de lo real: distintas ciencias leen el mismo mundo empírico desde interrogantes diferentes. Para Durkheim, en cambio, la ciencia se ocupa de lo que es y no de lo que debería ser; estudia pues, los “hechos”, lo que es observable empíricamente y los conocimientos se utilizan para resolver los problemas que afrontan los hombres en sus prácticas concretas. Por otro lado, para John Dewey, ciencia significa la existencia de métodos sistemáticos de investigación, que al aplicarse sobre una serie de hechos, hace que sea posible comprender sus regularidades, sus relaciones y sus comportamientos.

En síntesis, se pueden distinguir tres enfoques científicos diferentes: las llamadas Ciencias Básicas, que se ocupan de sistematizar el conocimiento, adquirido bajo métodos científicos y que recibe por lo tanto el nombre de «conocimiento científico»; las Ciencias Aplicadas que utilizan esos conocimientos científicos en la producción de bienes y servicios y generan un conjunto de conocimientos prácticos, el llamado know how; y las Tecnologías, que hacen usos no solo de los conocimientos logrados por las dos anteriores sino también de los saberes del sentido común, para producir bienes y servicios, algunos de ellos para uso tanto de las Ciencias Básicas como de las Ciencias Aplicadas.

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Bunge, Mario. 1979. La Ciencia, su Método y su Filosofía. Aún tengo en mi memoria el recuerdo de la fascinación por el conocimiento desde la primera vez que leí la obra por allá en el año 1981, cuando estudiaba Sociología, en la Universidad de San Buenaventura, al interior de una materia denominada Teoría del Conocimiento. (Nota de la investigadora)

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Según Follari, no habría una Ciencia Básica que pudiésemos llamar Ciencia de la Educación, sino que existen ciencias que estudian el fenómeno educativo; es decir, no existe una ciencia autónoma e independiente que se pueda llamar ciencia de la educación, sino que la educación resulta de tomar corpus teórico de la Sociología, de la Psicología, de la Economía o de la Política, para aplicarlo a la educación, dando origen a las llamadas Ciencias de la Educación. [Web, 307]. Las que tienen mayor prestigio social son las que están respaldadas en una Ciencia Básica30, las demás, se sustentan en conocimiento especulativo. Ellas representan actualmente el conjunto indispensable de disciplinas que permiten un correcto y fecundo funcionamiento de los sistemas educativos en todos sus niveles.

En la reunión del Proyecto Tuning llevada a cabo en Copenhague, en septiembre de 2001, se acordó dividir las Ciencias de la Educación en dos grandes áreas íntimamente relacionadas: las que estudian la educación propiamente dicha y las que estudian la formación de los profesores. Por razones diferentes, pero siempre imperiosas, los responsables de elaborar políticas educacionales, los planificadores, los docentes, los administradores y los investigadores no pueden, ni tienen el derecho de ignorar ninguna de las dos.

Desde esta perspectiva, entonces las Ciencias de la Educación son más bien una tecnología, ya que su fin es la producción de nuevos avances tecnológicos en materia educativa. Por ejemplo la Didáctica es una de ellas, no tiene un corpus teórico propio y su conocimiento tampoco deriva de una Ciencia Básica sino que tiene como objeto de estudio la práctica educativa, los procesos de enseñanza - aprendizaje a los que se aplican ciertas técnicas y tecnologías. Por ello, los mismos educadores consideran que la educación es una profesión y no una ciencia.

La Pedagogía es otra de estas llamadas Ciencias de la Educación. Se ocupaba en sus inicios de la enseñanza a los niños pero con el tiempo se ha constituido en un conjunto de normas, leyes o principios que se encargan de regular el proceso educativo en todos los niveles, incluso el universitario. Aunque recopila datos sobre los hechos educativos, los clasifica, los estudia y los sistematiza, tampoco tiene un conocimiento científico de base que sirva para su aplicación. Tiene

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dos caras: por un lado es un cuerpo de doctrinas o de normas capaces de explicar la educación como realidad, y por el otro, conduce el proceso educativo como actividad. La identidad de la pedagogía resulta de una construcción histórica que analiza, reflexiona, conceptualiza, y desde ahí interviene en la proposición de prácticas educativas. Es relacional, en el sentido de que se constituye en su relación con otras prácticas y productos conceptuales sobre lo educativo y en su relación/diferencia con lo educativo. Es temporal en la medida en que emerge, se consolida y antagoniza.

Según Durkheim, la ciencia de la educación se ocuparía de describir, analizar, interpretar y explicar hechos del pasado o del presente, donde se investiguen causas y efectos pero no se prescriba. La Pedagogía es una forma de reflexionar sobre educación, estas reflexiones toman forma de teorías, que son combinaciones de ideas, cuyo objeto es dirigir la acción, por eso la Pedagogía no es estrictamente hablando una ciencia. [Web, 307].

Para entender el punto de vista de Dewey, Michel identifica tres (3) grandes métodos o modelos científicos: el Positivista, el Hermenéutico y el Crítico. El Positivista es el que sostiene que el único y auténtico conocimiento o saber es el científico. El “espíritu positivo” se mantiene fiel a tres principios o reglas: la del fenomenismo (la realidad se manifiesta en los fenómenos), la del nominalismo (que obliga a renunciar a juicios de valor y a enunciados normativos), y la regla de la unidad del método de la ciencia (todo puede ser reducido a la observación y a la experiencia de una única ciencia: la física). En el ámbito de la investigación en educación, muchas de ellas tienen una gran orientación positivista, manejan las “variables objetivas”, con instrumentos de recopilación de información válidos, confiables y supuestamente protegidos de la subjetividad del investigador. [Web, 307]

El método crítico, de la Escuela de Fráncfort, está formado a partir de los aportes de Horkheimer, T. Adorno, Marcuse y Habermas. Se expresa básicamente a través de críticas a autores y corrientes filosóficas. Frente a la racionalidad instrumental, dedicada a la concordancia lineal de fines y medios, se opone la racionalidad que pone en tela de juicio todas las formas de ideología y dominio que aparecen en la sociedad actual. En el campo de la educación aparece en los estudios de los investigadores que se insertan y ven a los sujetos de estudio desde dentro, en forma participante, poniendo la razón al servicio de la investigación, en forma práctica. [Web, 307]

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Por su parte el método hermenéutico, se refiere en sentido general a la interpretación. Con Schleiermacher, la hermenéutica aparece como una teoría general de la interpretación y de la comprensión, que a partir de la reconstrucción de la génesis de los textos, el intérprete o sujeto que interroga debe identificarse con el autor. Los datos históricos, textuales y biográficos son insumos fundamentales para acercarse a la realidad que se quiere comprender. La comprensión como contrafigura del método de la explicación. Heidegger relaciona la hermenéutica con la ontología de la existencia: la comprensión es una estructura fundamental de la naturaleza humana. No es tanto una forma de conocimiento sino lo que hace posible cualquier forma de conocimiento. La hermenéutica ve el mundo en el cual se desenvuelve el hombre como ser social. En términos educativos significa estudiar al niño y al joven en el aula, en sus diversas manifestaciones y en el entorno natural donde se desenvuelve. [Web, 307]

Según esta clasificación, la ciencia de las finanzas, si es que existe como tal, no pertenecería ni al tercer grupo, el Hermenéutico, ni al segundo, el Crítico. Tal vez por su relación directa con las matemáticas, el cálculo, la estadística y las técnicas contables, se clasificaría entonces en el primer grupo: el Positivista; pero en verdad, la categoría que más le atañe es la de Tecnología, pues se apoya en ciencias tales como la Economía, pero también en el saber empírico acumulado en la práctica, y su fin es producir avances tecnológicos en materia financiera, técnicas y procedimientos para la gestión financiera.