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III. ADVERTENCIA EDITORIAL

5. Stemma codicum para La vengança de Agamenón

Las ediciones críticas anteriores no se han ocupado extensivamente en reseñar un

stemma como tal; puede esto deberse al hecho de que tratasen el teatro completo de Pérez

de Oliva, siendo La vengança la obra con mayor número de impresiones, pero sin contar con un corpus numeroso de testimonios anteriores o ulteriores de las otras dos obras dramáticas218

. Tan sólo Atkinson incluye un escueto intento de filiación en el estudio crítico previo a la disposición de los textos, en el que ligaba, los dos testimonios de Burgos por un lado, y los dos posteriores por otro, afirmando que Morales se basaría en el testimonio sevillano, cuestión en la que debemos, no obstante, discrepar, por las razones que se expondrán a continuación.

En el primer testimonio burgalés se han hallado veintiocho errores vinculados a la labor de memorización y copia, de sustitución, omisión o adición de una letra o fonema extraño al término transcrito219. Encontramos once errores de adición, de los cuales tres

han sido transmitidos a B2; seis errores de omisión, la mitad de ellos transmitidos; y once

errores de sustitución, uno de ellos transmitido a B2. El ejemplo más relevante se da en la

adición u omisión de determinadas letras inciertas en el nombre del personaje de Chrisothemis (recogido en esta impresión como “Chrisostemis” en la dramatis personae, y Chrisotemis al inicio de la cuarta escena).

B2 presenta veintitrés errores: siete de adición, de los cuales cuatro se han

transmitido al testimonio sevillano; ocho errores de omisión: tres que ya aparecían en B1

y cuatro que se transmiten a S; y ocho errores de sustitución, uno de ellos presente en B1.

218 Ya hemos visto cómo Hécuba Triste sale a la luz a partir de la edición de Morales. de La Comedia de

Amphitrion o Muestra de la Lengua Castellana, Atkinson conoce, además de las reimpresiones modernas,

un testimonio suelto, anterior a la compilación del sobrino, que es el que utiliza para su edición crítica del Teatro Completo: «The earliest edition of La Comedia de Amphitrion (hereafter called A) appeared without date or place sometime before 1525, in which year Fernando Colón enters it in his catalogue. No other is known till that (B) of the Obras, Cordoba, 1586, by Oliva’s nephew Ambrosio de Morales, reprinted in Madrid, 1787 by Valero Chicarro. A critical edition by Reinhardstoettner appeared in München in 1886.» (Atkinson, 1927a, p. 522)

219 Como ya se ha mencionado anteriormente, los límites que separan las variantes textuales y errores de

las variantes de la lengua no han sido perfectamente definidos aún. Las lecciones señaladas como errores de adición, sustitución u omisión, se han distinguido como tales en función de la aparición del mismo término recogido con transcripciones diferentes en el propio testimonio. Para los casos en los que el término sólo aparecía una vez, se ha consultado el Corpus Diacrónico del Español (CORDE), cotejando la aparición de formas similares en otros textos entre los siglos XV y XVII.

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Encontramos también tres lecturas enfrentadas entre B1 y B2, en las que el

testimonio sevillano coincide en dos ocasiones con las lecturas de B2, y en una con la

primera impresión burgalesa:

311 Esta fue la causa principal B1

325;309 Esto fue la causa principal B2S

Ambas lecciones podrían resultar correctas, entendiendo que el demostrativo puede hacer referencia al sueño profético de Clitemnestra que relata Chrisothemis, así como iniciar una nueva sentencia de causalidad que explique el desvelo que la ha movido a realizar la ofrenda ante su tumba.

559 bien me paresciera como dizes B1

581;550 bien me pareceria como dizes B2S

B2 permuta el modo del subjuntivo al condicional. Puede ser adiáfora pues, aunque

en S es muy frecuente la modificación de los tiempos verbales, B2 sólo altera en esta

ocasión la conjugación presente en B1, o discursiva.

700 Asi vienes frio y sin heruor B1S

730;691 Assi vienes frio y sin feruor B2

Con estas palabras se dirige Elecha al falso cadáver de Orestes. Ambos adjetivos tienen una connotación similar, respondiendo al reproche que hace Electra al difunto por la ausencia de viveza y la imposibilidad de cumplir con la determinación de vengar la muerte de Agamenón con la que retorna a Micenas. Por otro lado, ya hemos señalado anteriormente como entre los dos testimonios burgaleses se da una vacilación entre las grafías /h/ y /f/ en los casos de ‘hacer’ e ‘hija/hijo’, por lo que podemos hallar aquí tal vez una variante lingüística antes que adiáfora. No obstante, resulta reseñable por la concordancia que presenta S con el testimonio B1, ya que, mayoritariamente, coincide

con las variantes textuales y lingüísticas de B2.

S presenta veintiún errores de adición, cuatro de ellos concurrentes en B2; treinta

y cinco errores de omisión, cuatro de ellos poligenéticos compartidos con B2; diecinueve

errores de sustitución; y seis errores de alteración del orden220

. Conjuntamente a estos,

220 El error de alteración del orden, por el que dos elementos contiguos alteran su puesto, es, como Blecua

reconoce en su Manual de crítica textual, especialmente complejo, debido al mecanismo de impresión que componía con tipos móviles o dactilográficos, de manera que se favorecía la inversión de letras o palabras

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registra, además de las tres lecturas enfrentadas previamente mencionadas, siete más en las que modifica los verbos, adjetivos y posesivos, permutando con ello el significado de las sentencias.

10 por la gran gana que tenian de librarse dela injuria B1B2

11 por la gran gana que tenian de vengarse dela injuria S

Ya en el prólogo, S varía el verbo con el que se detalla la motivación de la guerra de Troya.

70;72 contempla la gloria de los tyranos tus enemigos B1B2

69 contempla la gloria de los tyranos sus enemigos S

142-143; si me vieses agora en vil seruidumbre, ligero te seria el dolor de 148-149 tu muerte. Verias tu hija a quien tanto amaste aborrescida en tu

casa B1B2

142-143 ligero te seria el dolor de mi muerte. Verias tu hija a quien tanto amaste aborrecida en su casa S

La variación en los posesivos es frecuente en S. Se reseñan estos dos casos por la transformación que suponen dentro de la trama al inclinar el peso de las acciones hacia un sentido diverso. En el primer monólogo del Ayo, S sustituye el posesivo de la primera a la segunda persona. Ambas opciones tienen cabida, pues el discurso puede hacer referencia tanto a los enemigos de Agamenón, en el caso de Sevilla, y cuya memoria está invocando el personaje para infundir coraje en Orestes, como a los propios enemigos de éste, a quienes tilda de usurpadores.

Paradójicamente, en el segundo caso, mientras que en los testimonios burgaleses se remarca la figura de Agamenón, justificando así la necesidad de venganza y restauración, especialmente al referirse a la casa de éste y no a la de Elecha. Así, su actuación sería en servicio de la justicia y la afrenta se magnifica al afectar al monarca.

(Blecua, 2004, p. 23). Es fácil determinar este fallo en el caso de palabras cuando las letras siguen un orden extraño, sobre todo, en los casos en los que se recoge varias veces un mismo término, al menos, una vez, transcrito de la forma aparentemente correcta. También en el caso de las secuencias gramaticales. Igualmente, en un texto en verso, las alteraciones del orden resultarán mucho más evidentes que en un texto en prosa como ante el que nos hallamos. Así, las variantes de S catalogadas como inversiones en el orden responden a los casos en los que presenta lecciones que varían la posición de términos colindantes en las sentencias, tomando como referente los textos anteriores. Es por esto que, no se han detectado a priori este tipo de errores en los testimonios burgaleses, teniendo presente la filiación.

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En las lecciones sevillanas, la acción cobra un cariz más personal al tratar ambos asuntos directamente bajo la aflicción de la protagonista.

128;132 pues solamente me pariste, para llorar tus malos hechos B1B2

128 pues solamente me pariste para vengar tus malos hechos. S

Encontramos aquí dos lecciones de significado y forma muy diversa. Mientras que en los testimonios de Burgos resulta coherente el uso de este verbo al tratarse de un discurso en el que Elecha hace partícipe al público de sus lamentos, el testimonio sevillano anticipa los acontecimientos venideros en la obra, cuestión que concuerda con la naturaleza del género trágico.

222-224; Para que quiero el despierto coraçon, sino puedo sentir enel, sino la muerte de

231-232 mi padre, la culpa de mi madre, el poder de mis enemigos, B1B2

220-222 Para que quiero el despierto Coraçon si no puede sentir en el sino la muerte de mi padre, la culpa de mi madre, y el poder de sus enemigos S

La alteración del verbo de la lección sevillana modifica consecuentemente el sujeto de la frase. Suponiendo que esta variación pudiera deberse a un error por sustitución, el cambio siguiente del adjetivo posesivo está directamente relacionado con esta variación en el sujeto. Además, en la misma sentencia, también encontramos la adición de la conjunción “y” en S.

249;259 aquien puedas tu contar tus desuenturas. B1B2

247 a quien puedas tu contar tus desonras. S

S presenta una variación en el sustantivo con el que Chrisothemis distingue las quejas públicas de Elecha, cuestión que modifica la actitud con la que Chrisothemis enjuicia el comportamiento de su hermana variando sustancialmente el relato de la relación que media entre ambas. El término de los testimonios burgaleses parece más afín al contenido de la trama, puesto que, en once ocasiones, la propia Elecha, el Coro u Orestes, utilizan calificativos relativos al término ‘desventura’ para referirse al penoso estado en que se halla la joven micénica. En tres ocasiones más se utiliza el mismo adjetivo, al lamentar el Coro la fortuna de los átridas tras el matricidio, y el propio Egisto

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se autocalifica como tal al descubrir que es Orestes quien le aguarda en el palacio para consumar su venganza. La variante en S resulta, por lo tanto, sumamente singular.

781 ellos paresceran con espanto B1

806 ellos pareceran con espanto B2

761 ellos pereceran con espanto S

Esta variante se inserta en el críptico parlamento de Orestes en el que relata su verdadera naturaleza a Elecha, pudiendo referirse con el verbo tanto a la funesta aparición que su persona supondrá para Egisto y Clitemnestra, en el caso de los testimonios de Burgos, como a la futura muerte que les aguarda.

Además, encontramos también veinticinco variantes que se han interpretado como innovaciones del copista, que en principio parecen venir motivadas por razones lingüísticas mayoritariamente.

Son muy frecuentes las lecturas que modifican los modos verbales. Es una constante la sustitución de las conjugaciones al modo subjuntivo (por el que muestra predilección el testimonio sevillano) así como la variación del presente al pasado.

84;87 y dire a los tyranos moradores dellas, que me embia phanoteo su amigo B1B2

83 y dire a los tyranos moradores dellas que me embio phanoteo su amigo S

205;211 Ven hermano mío a sastifazer lo que me deues, avn que yo me tengo por pagada con la gloria de auerlo hecho.

B1B2

202 aunque yo me tenga por pagada con la gloria de auerlo hecho. S

229;239 pues no los sentiria. B1B2

141 370;386 en la qual lo embian, para que en esta tierra B1B2

366 en la qual lo embio para que en esta tierra S

340: 355 el temor que ami hijo tuue con el nombre de su muerte B1B2

355 el temor que a mi hijo tenia con el nombre de su muerte S

659 tanto es tu atreuimiento, que osases de tu pecho B1

682 tanto es tu atreuimiento, que ossases de tu pecho B2

645 tanto es tu atreuimiento, que osas de tu pecho S

838;864 despues yo te dare tiempo largo y seguro en que hablamos. B1B2

815 despues yo te dare tiempo largo y seguro en que hablemos. S

876;902 que marauilla es que Orestes hiera el pecho B1B2

853 que marauilla es que Orestes hiere el pecho S

También es notoria la presencia de lecturas leístas en los complementos directos, la alteración de los demostrativos, posesivos, y pronombres, así como la adición o variación de preposiciones y adverbios221

. Lecturas leístas:

858;885 de mejor manera que vosotros lo lleuays. B1B2

835 de mejor manera que vosotros le lleuays S

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366;382 en vn momento lo abaxo con muerte. B1B2

362 en vn momento le abaxo con muerte. S

743;768 o quien amor le tuuiere B1B2

726 o quien amor la tuuiere S

904 Ve tu pues a tener le compañia B1

980;879 Ve tu pues a tener la compañia B2S

Alteración de los demostrativos, posesivos, pronombres y preposiciones:

188-189 Esta esperança me prometia consuelo para cada dia, 194-195 y ninguno ha venido. B1B2

186-187 Esto esperança me prometia consuelo para cada dia. E ninguna ha venido. S

La variación de la función adjetiva a la pronominal puede deberse a un error de sustitución, y en este caso, la variación del género en el adjetivo indefinido “ninguno/a” respondería a una contaminación por iudicium, variando el sentido de la sentencia. En los testimonios burgaleses el adjetivo se refiere al personaje de Orestes; en el sevillano, completa la frase inmediatamente anterior reforzando la idea de la ausencia de esperanza, sentido quizás más lógico para la construcción de la frase ya que la mención de Orestes sería implícita y no resulta tan obvia.

81 para la qual yo te prometo B1B2

80 para lo qual yo te prometo S

Variación en el género del objeto en S. Orestes con esta sentencia desea dejar patente su determinación a cumplir con la venganza de la muerte de su padre, expresado ímplícitamente en la réplica que da al Ayo. En este caso, parece más apropiada la lección presente en Burgos, correspondiendo el género con la venganza, más que en caso de una

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acción inconcreta, como sería con lo, aunque el objeto directo de la frase haya sido omitido.

369 Los de aquella cibdad B1

385 Los de aquella ciudad B2

366 Los dela ciudad S

Sevilla sustituye el demostrativo por un artículo.

415;433 Por tanto ten de ambos tal confiança B1B2

410 Por ende ten de ambos tal confiança S

La locución adverbial “por tanto” se utiliza en cinco ocasiones, mientras que “por ende”, sólo aparece una vez en la obra, en la versión sevillana.

Adición y alteración de preposiciones y adverbios:

46;47;58 lo auia llorado despues por muerto. B1B2

45 lo auia llorado despues de muerto. S

Ya en el prólogo, S presenta una variante discursiva de la preposición.

186;192 mas con la dilación es ya casi consumida. B1B2

183 mas con la mucha dilación es ya quasi consumida S

Adición del adjetivo cuantificativo en S. Puede tratarse de una innovación que introdujera el copista. No parece responder a un error, ya que no aparece el mismo término ni estructura similar en la misma página.

277;288 y aconseja a tu madre y egisto B1B2

275 y aconseja a tu madre y a Egisto S

La estructura secuencial precisa aquí de la conjunción. Puede ser omisión en Burgos, iudicum, o error de adición, aunque es una estructura gramatical que no se da en otra parte de la obra (siempre que el autor hace referencia a dos personas une los términos mediante la conjunción “a”).

308;322 pero yo te ruego, me digas la manera B1B2

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Córdoba registra cinco errores de adición, uno de los cuales ya aparecía en Sevilla; treinta y dos errores de omisión, uno de ellos tomado de B1, dos poligenéticos

transmitidos desde B2 a los testimonios ulteriores, y ocho que comparte con S; trece

errores de trasnmutatio, de los que seis coinciden con las lecturas sevillanas; y, por último, nueve errores de sustitución, uno de ellos transmitido desde S. Como se puede comprobar, los errores de copia no son excesivamente pronunciados, cuestión por otra parte lógica, tratándose de una cuidadosa reedición cuyo propósito no era otro que reivindicar la excelsa labor literaria de Pérez de Oliva.

Por el contrario, y a pesar del respetuoso tratamiento con el que Morales recupera los escritos de su tío, se han detectado ochenta y dos casos de innovación, en los que todo apunta a una alteración consciente por parte de Morales. Hemos mencionado antes dos de las transgresiones más notables: la recuperación del nombre original de la protagonista, Electra en lugar de Elecha, y la división en dos partes de la escena final. Esta bipartición, un tanto abrupta, ya que secciona el parlamento de la protagonista, cuestión sin precedentes en el resto de la obra, parece inevitablemente responder a una iniciativa personal por reestructurar el texto, evidenciando la visión crítica con la que abordó la impresión. Además, la recuperación de la nomenclatura griega, junto con las numerosas amplificaciones que incluye de determinados detalles del relato original, no presentes en los testimonios anteriores, nos invitan a aventurar que Morales pudiese ser conocedor de la Electra de Sófocles. Sabemos que conocía la Andrómaca, que él mismo se ocupó de traducir verbatim al latín, recogida manuscrita, bajo el nombre Euripidis Andromacha, en el Tomo facticio que incluye seis traducciones de obras fundamentales de la literatura grecolatina a manos de varios autores del siglo XVI222.

Mientras que no se ha llegado a determinar si Pérez de Oliva conocía la lengua griega, ni, por lo tanto, si sus libres adaptaciones de Electra y Hécuba surgieron de los originales o bien de sus traducciones latinas 223, Morales era conocedor de la lengua

222 Tomo recuperado por Vicente Bécares Botas. En las hojas de guarda del volumen aparece la anotación

“Edición griega salmantina con notas autógrafas de Ambrosio de Morales. Adquirido en Madrid en 3 de febrero de 1958”. En el aparecen los siguientes textos: Odisea, Homero, traducida por Juan de Cánova, en 1560, del que existen dos copias custodiadas en la BNE, y una tercera en la Biblioteca Pública de Córdoba.;

Iliada ,Homero, traducida por Bartholomé Gravio, 1537; dos versiones de la Andrómaca, perteneciendo la

otra traducción a Rutgerio Rescio, de 1537, la versión de Morales; dos traducciones de Aristófanes de 12528, Pluto, a manos de Jerónimo Gourmont y Arcanienses, de Egidio Gormount; y por último el Orestes de Eurípides cuya traducción se atribiue a Levaina. (Bécares Botas, 2001)

223 Alfredo Hermenegildo (2008) apunta como es probable que partiera de las adaptaciones latinas, a lo que

Ruiz Pérez (1987) añade significativamente cómo el propio Oliva no incluye entre los méritos presentados para la oposición a la catedra de retórica en la Universidad de Salamanca el dominio de esta lengua.

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helena224

, cuestión que él mismo se ocupa de testimoniar en el propio tomo las Obras del

Maestro con la inclusión de la Traducción del Griego de la Tabla de Cebes con el argumento y declaración que hizo de ella, en el segundo tomo, uno de los discursos ajenos

a Pérez de Oliva que añade a la compilación. Para el caso de La vengança…, dos cuestiones nos invitan a plantearnos la hipótesis de que el sobrino, en algún punto, pudiera haber tenido presente el original de Sófocles:

La inserción del nombre de ‘Strofio’ con el que denomina al ayo en el prólogo, que en el resto de impresos aparecía designado simplemente como “Ayo”:

28;29 lo dio a vn hombre bueno que lo criasse B1B2S

36 lo dio a vn hombre principal, llamado Strophio, que lo criasse C

Conjuntamente a la variación del adjetivo se añade el nombre, en el apartado de La Muerte de Agamenón, subtitulada por Morales como la Parte Principal, en la que ya aparecen multitud de variaciones frente a los testimonios anteriores. Pese a esta referencia, el personaje sigue mencionándose, no obstante, únicamente como Ayo, en el

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