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CAPÍTULO 2: EL ESPACIO SUBTERRÁNEO COMO RECURSO Y COMPONENTE

2.3 El subsuelo y su imaginario colectivo

Desde los túneles del metro de la ciudad resulta imprecisa. En ellos no hay forma urbana, ni clima, ni topografía, ni cielo. Cuando el metro aparece en la superficie, o circula elevado, la distancia respecto al plano de la calle y de la actividad lo aleja del escenario urbano. Pero el metro pertenece al imaginario de la ciudad, forma parte de las entrañas vibrantes que la hacen posible.

Josep Parcerisa3

                                                                                                               

3 Seminario Infraestructura, movilidad y calidad de vida urbana. Facultad de Arquitectura PUC. Año 2005.

Existe una estrecha relación entre el imaginario colectivo y las formas de aproximación, identifi- cación, representación y uso del espacio urbano. Es importante exponer la percepción y compor- tamiento que adopta la sociedad en relación a la ocupación del espacio subterráneo. Debido a esto, surgen las preguntas de cómo afecta el imaginario colectivo en la manera de desarrollar y habitar este espacio, y si el tiempo y las necesidades son factores en su percepción y uso.

El imaginario colectivo se refiere a las imágenes e ideas que tiene la gente, producto de una construcción social acerca del entorno, como menciona Edgar Morin. Desafortunadamente en la actualidad, el espacio subterráneo está estrechamente ligado a la idea de espacio residual o peligroso. La abundancia de representaciones en la literatura y el cine han promovido un estado de rechazo al subsuelo por asociarlo con un espacio desconocido, prohibido, oculto y sucio.

Al espacio subterráneo se lo relaciona con la muerte, las catacumbas, el cementerio, los servicios públicos, la oscuridad, humedad, … Todo esto lo convierte en un lugar menospreciado y marginado. Sin embargo, en civilizaciones pasadas, el subsuelo era considerado como refugio o protección, y en ocasiones hasta como escenario mitológico. A pesar de cualquier tipo de pre- concepción, no se debe olvidar que es un espacio con un gran potencial para transformar la ciu- dad a través de su integración con las estructuras urbanas existentes.

Imagen no. 19. Con la configuración moderna de la ciudad, el subsuelo se convirtió en un espacio residual. Fuente: http://a6.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash3/539582_465765560101476_431694499_n.jpg Visita 16 de julio 2013

Ricardo Nicolau (en Schmidt 2009: 54) menciona que: “las debilidades que se les atribuye a las soluciones subterráneas están principalmente referidas a las incertidumbres, o dicho de otra for-

ma, a los riesgos inherentes a las construcciones subterráneas y su operación. Basado en la natu- raleza de los riesgos y las incertidumbres, existe una serie de prejuicios bastante arraigados, tanto en el público en general como en muchas autoridades gubernamentales que se desempeñan en las esferas decisionales”.

Generalmente, y a pesar de que los casos contemporáneos cuentan con un diseño de ilu- minación y ventilación apropiados, la idea del espacio subterráneo parece provocar una fuerte preconcepción y una asociación incorrecta del tiempo y/o uso. Schmidt (2009:69) indica que los usos del subsuelo que históricamente han ocupado la ciudad (galería de servicios, canales, ductos, redes de energía, basurales y medios de transporte), llevan a una perspectiva de espacio residual que solo sirve para colocar elementos molestos, sobrantes o conflictivos.

Debido a lo anterior, en 2009 una publicación titulada Subsurface Urbanism, de la Nort- heastern University School of Architecture realiza una encuesta con el propósito de saber cuál es la concepción contemporánea del espacio subterráneo en la ciudad, en especifico en estaciones y pasajes del metro. En la siguiente imagen se pueden observar los aspectos positivos y negativos que los usuarios perciben del subsuelo:

Imagen no. 20. ‘Razones para ir abajo’ de la publicación Subsuface urbanism (2009) Fuente: Traducción de la tabla Reasons go under de la publicación Subsurface urbanism 2009 pp. 11 y 12

Cabe destacar que los efectos negativos, tanto psicológicos como fisiológicos se relacionan con la falta de visibilidad al exterior, orientación, ventilación y la sensación de estar atrapado bajo tierra. La falta de visibilidad al exterior causa inseguridad y desorientación, lo que origina una sensación de encierro debido a que no se logra una relación interior-exterior, por lo que se vuelve complicado comprender y desenvolverse en ese espacio. Respecto de la ventilación, aunque hay sistemas que la regulan, el aspecto de encerrado contribuye a la percepción de una mala ventila- ción. En consecuencia, si el espacio subterráneo está mal planeado y controlado, puede originar

sensaciones no placenteras como frío, humedad, mala calidad del aire o temor a un accidente, entre otras.

A partir de las limitaciones o inconvenientes que se pueden presentar en los espacios sub- terráneos, surgen algunosposibles problemas psicológicos. Según Carmody, son los siguientes:

1. En gran parte debido a que no es visible, un edificio subterráneo es probable que carezca de una imagen distinta.

2. Debido a que es una construcción en masa, la búsqueda de la entrada puede ser difícil y confusa.

3. Por lo general, al entrar hacia abajo provoca asociaciones negativas y miedos. 4. Debido a que la configuración del edificio no es visible y la inexistencia de

ventanas, se reducen los puntos de referencia hacia el exterior, lo que puede ocasionar una falta de orientación espacial dentro de las instalaciones subte- rráneas.

5. Debido a que no hay ventanas, hay una pérdida en la conexión para los am- bientes naturales y artificiales en la superficie.

6. Sin ventanas al exterior, puede haber una sensación de encierro o claustrofo- bia.

7. En un espacio subterráneo, hay asociación con la oscuridad, el frío y la hume- dad.

8. A veces, el espacio subterráneo connota el espacio menos deseable.

9. El subsuelo se asocia generalmente con el miedo de un colapso o la sensación de quedarse atrapado en un incendio, una inundación o un terremoto. (1993:50)

A su vez el incorrecto uso y control del espacio subterráneo puede generar problemas fisiológi- cos debido a la falta de la luz del sol, humedad, mala ventilación y calidad del aire, lo que produ- ce efectos negativos en la salud. Estos problemas fisiológicos con el tiempo se van relacionando con los problemas psicológicos y así crean un rechazo absoluto al subsuelo.

Existe sin embargo otro tipo de preconcepción del subsuelo, el cual expresa ideas progre- sistas. Rosalind Williams (2008) propone al subsuelo como una búsqueda de la verdad científica, del poder tecnológico o de la perfección estética. Williams considera al espacio subterráneo co- mo un lugar seguro. Esta preconcepción positiva del subsuelo aparece desde mediados del siglo XX, cuando Oscar Newman (1969) propone una ciudad subterránea4, en un agujero que se pro-

dujo por una prueba atómica en Nevada, como la manera de descongestionar las ciudades crean- do zonas habitacionales, industriales, de almacenaje, etc., y consideró el aspecto climático, el

                                                                                                               

cual se controlaría mediante unos respiraderos gigantes conectados en una esfera que conectaba al nivel superior.

De esta manera, se puede observar que al hacer uso de manera integral y pertinente del subsuelo es posible revertir la errónea concepción que se tiene del espacio subterráneo. Así, estas posibles manifestaciones, alternativas, proyectos o utopías pueden desencadenar la verdadera dimensión y potencialidad del subsuelo en la ciudad.