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Superexplotación de la fuerza de trabajo

Grafio 14. Exportación de soja en relación a las exportaciones primarias totales

2 CARACTERIZACIÓN DEL “CAPITALISMO MODERNO”, CAPITAL

2.3 TRANSFERENCIA DE VALOR Y SUPEREXPLOTACIÓN: características más

2.3.2 Superexplotación de la fuerza de trabajo

La forma predominante de transferencia de valor en las economías dependientes, se da a través del mecanismo de diferenciación de productividad, es decir, el capitalismo dependiente latinoamericano es menos productivo en relación a los países dominantes. El valor transferido, a su vez, se presenta para el capitalista latinoamericano esencialmente como una reducción en la cuota de plus-valía apropiada, por lo cual este se ve continuamente obligado –para compensar su pérdida- a incrementar la producción de la masa de valor producida. Marini ([1973] 2008) señala que “para incrementar la masa de valor producida, el capitalista debe necesariamente echar mano de una mayor explotación del trabajo” (p.123), sea vía plusvalía absoluta o ya sea mediante la plusvalía relativa.

A rigor, solamente mediante la plusvalía relativa es posible contrarrestar la diferenciación de productividad, esto a su vez, para ello exige un aumento de la capacidad

productiva del trabajo conjuntamente con la transformación de las condiciones técnicas de la producción, lo que exigiría un esfuerzo redoblado desde el punto de vista del desarrollo de las fuerzas productivas (MARINI, [1973] 2008). Por su parte, el capitalista latinoamericano “prefirió evitar” el esfuerzo redoblado y no contrarrestar la transferencia de valor, sino más bien compensarla. En este orden de ideas, el mecanismo de compensación por el cual el capitalismo dependiente latinoamericano encontró una salida para seguirse reproduciendo fue recurriendo a una mayor explotación del trabajador.

Según Marini ([1973] 2008), los mecanismos sobre las cuales se compensará la transferencia de valor en la economía dependiente será “la intensificación del trabajo, la prolongación de la jornada de trabajo y la reducción del consumo obrero, configuran un modo de producción [capitalista] fundado exclusivamente en la mayor explotación del trabajador, y no en el desarrollo de su capacidad productiva” (p. 126).

Negar las condiciones necesarias para reponer el desgaste del trabajador, es decir, de consumir los bienes necesarios para reproducirse como mercadería fuerza de trabajo, significa que el trabajo se remunera por debajo de su valor, correspondiendo, a una superexplotación del trabajo (MARINI, [1973] 2008). El carácter particular del capitalismo dependiente, se manifiesta fundamentalmente a través de la exacerbación de las contradicciones propias del capitalismo y sólo es posible asimilarlo desde el punto de vista del conjunto del sistema capitalista, pues a la par que América Latina contribuyó a la formación de un tipo de capitalismo cuyo eje de acumulación se sustenta en el aumento de la capacidad productiva del trabajo. En contrapartida el capitalismo dependiente se funda sobre la negación del anterior, sobre la superexplotación del trabajador.

Marini ([1973] 2008) apunta que “nacidas para atender las exigencias externas […] la producción latinoamericana no depende para su realización de la capacidad interna de consumo” (p. 132); en consecuencia, la separación de los momentos fundamentales del ciclo del capital -producción y circulación de mercancías- manifestarán de forma específica en América Latina la contradicción inherente a la producción capitalista en general16. En la formación social de los países dominantes –basado en el aumento de la capacidad productiva del trabajo- el consumo de la clase trabajadora cumple un papel fundamental en la realización de la producción, haciendo posible que el ciclo del capital (circulación – producción - circulación) pueda cerrarse en el interior de la propia economía.

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La “contradicción del régimen de producción capitalista: los obreros, como compradores de mercancías, son importantes para el mercado. Pero como vendedores de su mercancía –fuerza de trabajo-, la sociedad capitalista tiende a reducirlos al mínimum de precio” (MARX apud MARINI, [1973] 2008, p. 132), [Nota de pie 31].

Es necesario destacar que concretamente ninguna economía ni las centrales ni las dependientes cierran su ciclo internamente, por el lado de las economías dependientes productoras de materias primas, por las propias características de los valores de uso producidos el grueso de la producción es direccionada a realizarse en los mercados externos. Por su parte desde el punto de vista de las economías dominantes, estas como vimos históricamente han desarrollado su industrialización sustentada en la oferta de materias primas de las economías dependientes, por tanto, concretamente ninguna economía “cierra” su ciclo internamente.

Sin embargo, concretamente las condiciones de remuneración de los trabajadores en las economías dominantes posibilitan con que estos puedan mantener un padrón de consumo mayor al de los trabajadores de las economías dependientes y convertirse en un elemento decisivo en realización de la producción.

En la economía dependiente se da de forma distinta, Marini ([1973] 2008) apunta que:

Como la circulación se separa de la producción y se efectúa básicamente en ámbito del mercado externo, el consumo individual del trabajador no interfiere en la realización del producto […] En consecuencia la tendencia natural del sistema será la de explotar al máximo la fuerza de trabajo, sin importarse de crear las condiciones para que este se reponga (p. 134).

Orientados para atender las exigencias de consumo de poblaciones externas, la economía de los países latinoamericanos no dependen del consumo interno de la clase trabajadora para la realización de la producción, por su parte, el capitalismo dependiente no tendría la necesidad de generar las condiciones para que esta clase acceda a niveles de consumo cada vez mayores, esto hace posible explotar al máximo la fuerza de trabajo a tal punto de negar las condiciones necesarias para el trabajador reproducirse como tal17.

La reproducción ampliada de este ciclo limitará las posibilidades del desarrollo de la industria como vimos a partir de la década de 1950, en el seno de las economías latinoamericanas por la estrechez del mercado interno –como consecuencia de la

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Como vimos más arriba, los capitalistas a fin elevar su productividad y así apropiarse de un lucro extraordinario, aumentan tendencialmente el dispendio con capital constante (maquinarias, insumos etc.) en detrimento de capital variable (fuerza de trabajo). El dispendio cada vez menor con capital variable, provoca un ensanchamiento a lo que Marx denomino Ejército Industrial de Reserva (EIR), que a su vez, ocasiona una compresión salarial de los obreros a tal punto, que muchas veces llega hasta por debajo de las condiciones mínimas necesarias para su reproducción, comprometiendo de esa forma la capacidad de consumo de la clase trabajadora. Esto explicaría los bajos niveles de ingreso de la clase trabajadora de los países dependientes en relación a la de los países dominantes. “Relacionar el EIR con la superexplotación de la fuerza de trabajo refleja la función de este en la exacerbación de las formas o mecanismos de extracción de mas-valía” (CARCANHOLO; AMARAL, 2012, p. 95).

superexplotación-, necesariamente obliga a que el grueso de la realización de la producción, sean estos primarios o industriales, se viertan hacia el mercado externo. Esto explica las razones por las cuales aún entre los años de mayor desarrollo industrial (década de 1960), la economía exportadora no dejó de ser el sector fundamental y sobre el cual se sustentaba dicho desarrollo industrial. La economía dependiente exportadora es por tanto, como apunta Martini:

[…] algo más que el producto de una economía internacional fundada en la especialización productiva: es una formación social basada en el modo capitalista de producción, que acentúa hasta el límite las contradicciones que le son propias. Al hacerlo, configura de manera específica las relaciones de explotación en que se basa, y crea un ciclo de capital que tiende a reproducir en escala ampliada la dependencia en que se encuentra frente a la economía internacional (MARINI, [1973] 2008, p. 134).

El capitalismo dependiente latinoamericano se reproduce de forma distinta y particular al de los países dominantes, el sistema mundial en su conjunto se desarrolla de forma desigual y variada, la superación de la dependencia presupone necesariamente la supresión de las relaciones sociales en la que se sustenta, requiere la supresión del capitalismo.