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sustancias QuíMicas Presentes en los ce seguridad de uso

Con respecto a las sustancias químicas que están pre- sentes en los CE, hay que considerar dos aspectos. Por un lado, aquellas sustancias que contiene el líquido con el que se carga el CE y, por otro lado, aquellas

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Prevención del

Tabaquismo

que se producen como consecuencia del calentamiento de dicho líquido y que son vehiculizadas a través del vapor que emite el CE.

El líquido con el que se cargan los CE contiene las si- guientes sustancias: propilenglicol, glicerina, nicotina (en cantidades que oscilan entre 1 y 36 mg), saborizan- tes (tabaco, menta, frutas, canela, etc.) y otros aditivos.

El propilenglicol es el componente fundamental del líquido. Esta sustancia ha sido clasificada por la FDA como sustancia GRAS (“sustancia general- mente reconocida como segura”) para su utilización como sustancia ingerida19. Sin embargo, no se tienen

demasiados datos sobre su seguridad cuando es in- halada, como ocurre con el CE. Hay algún estudio que muestra que la inhalación de propilenglicol a dosis de 309 mg/m3 durante más de un minuto puede

causar irritación de los ojos, garganta y vías aéreas20.

Igualmente, se sabe que la inhalación crónica de esta sustancia puede causar asma en niños21. También se

sabe que aquellas personas que están expuestas a la niebla artificial (uno de cuyos componentes esencia- les es el propilenglicol) de manera frecuente están predispuestas a padecer irritación de garganta y de las vías aéreas respiratorias22. Se debe asumir que los

consumidores de CE estarían expuestos a la inhala- ción de esta sustancia varias veces a lo largo del día y durante un tiempo más o menos prolongado. Esto podría ser particularmente peligroso para aquellos sujetos con problemas respiratorios de base. Hay que tener en cuenta que muchos fumadores ya padecen este tipo de problemas y que, por lo tanto, se podrían ver reactivados por el uso de dispositivos como el CE. De hecho, algunos de los productores de CE alertan sobre este asunto en sus productos23.

La glicerina es otro de los componentes fundamentales de los líquidos de los cigarrillos electrónicos. Esta sus- tancia es considerada segura cuando es consumida por vía oral. No obstante, no se conocen sus efectos cuando lo es por vía inhalada. Un reciente artículo publicado en la revista Chest mostraba el caso de una mujer de 42 años de edad que llevaba consumiendo CE durante siete meses y que desarrolló un cuadro subagudo de fiebre, tos y disnea. El análisis de muestras de esputo y de lavado broncoalveolar reveló macrófagos cargados de lípidos, y el estudio radiológico de su tórax mostró imágenes de condensación alveolar diseminadas. El cuadro de la paciente fue diagnosticado de neumonía lipoidea. El abandono del consumo de CE resultó en una mejoría y desaparición de su cuadro clínico-ra- diológico24.

El líquido de los CE contiene nicotina en dosis que oscilan entre 1 y 36 mg/ml. El principal problema que puede producir esto es que, debido a la manipu- lación que se hace con el líquido para introducirlo en el atomizador, parte de esta nicotina pueda entrar en contacto con la piel y producir irritación o pueda ser ingerida de manera accidental por niños. Se sabe que la ingesta de una dosis de solo 6 mg puede ser letal para ellos25. Esta es una de las razones que obliga a que

exista una adecuada legislación que normalice todo el proceso de fabricación de estos dispositivos y que obligue a que se establezcan todos los mecanismos de seguridad necesarios para que el uso de estos productos esté exento de este tipo de riesgos.

Otra de las preocupaciones relativas al uso de CE es que su utilización lleve a que sus usuarios desarrollen dependencia por el mismo. Hay que considerar que la utilización de los CE tiene mucho en común con la forma de consumir tabaco. La dependencia gestual e, incluso, la social que tienen los fumadores de ci- garrillos manufacturados podría verse mantenida o incrementada por el uso de los CE. Por otro lado, la nicotina presente en el líquido y que es inhalada con el consumo del CE puede tener efectos sobre los cir- cuitos de recompensa cerebral y facilitar el desarrollo de dependencia física. En este sentido se han realizado dos estudios. El estudio de Farsalinos y cols., sobre un total de 111 “vapeadores” de CE que habían sido fu- madores, analizó la dependencia utilizando la pregunta del Test de Fagerström que hace referencia al tiempo que transcurre desde que el sujeto se levanta hasta que se fuma el primer cigarrillo. Los datos mostraron que los “vapeadores” consumían el primer CE más tarde después de levantarse que cuando eran consumidores de cigarrillos manufacturado 26. Resultados similares

aparecieron en un estudio llevado a cabo por Dawkins y cols., quienes encontraron que, entre los exfumadores que ahora eran “vapeadores”, el tiempo al consumo del primer CE fue significativamente mayor que el que tenían cuando consumían cigarrillos manufacturados27.

En los líquidos de algunas marcas de CE se han en- contrado pequeñas cantidades de nitrosaminas28,29. La

máxima cantidad reportada ha sido de 8,2 ng/g. Esta cantidad es comparable con la encontrada en los par- ches de nicotina y es mucho menor que la encontrada en los fumadores de cigarrillos. Los datos muestran que los CE contienen solo un 0,07 a 0,2% de las nitrosami- nas encontradas en los cigarrillos convencionales28,29.

En un estudio realizado por la FDA se detectó die- til-glicol en el líquido de una de las marcas de CE.

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Esta es una sustancia que puede producir graves efectos adversos si es deglutida30.

El vapor que emiten los CE también va cargado de sustancias químicas que pueden suponer un riesgo para la salud. Se sabe que cada marca de CE requiere de una distinta forma de consumo para que se libere el vapor. La liberación de vapor y su contenido está condicio- nado por diferentes variables: capacidad inspiratoria del consumidor, tiempo de duración de las botellitas, cantidad de aerosol producido, etc.28.

Entre las sustancias que han sido detectadas en el va- por de los CE destacan las siguientes: formaldehído, acetaldehído y acroleínas, aunque en menor cantidad que en el humo de los cigarrillos. El formaldehído y la acroleína se forman como consecuencia del calenta- miento de la glicerina31,32. Por otro lado, metales como

níquel, cromo y plomo han sido encontrados en el vapor de los CE. Se cree que se producen a partir de los atomizadores. Es de destacar que los niveles de níquel encontrados en el vapor de los CE son más elevados que los detectados en el humo de los cigarrillos33. La International Agency for Research on Cancer clasifica todas

estas sustancias como carcinogénicas, sin determinar un umbral de seguridad para su consumo34,35.

Desde el año 2008, la FDA ha recibido 47 comu- nicaciones sobre efectos adversos provocados por el uso de CE. Entre estos se incluyen 8 comunicaciones por efectos adversos graves: neumonía, fallo cardíaco congestivo, quemaduras debidas a la explosión del CE, etc.36.

Igualmente, la FDA dio aviso de que algunas compa- ñías de CE vendían líquido de relleno que contenía algún producto farmacéutico como rimonabant, con el propósito de perder peso, o tadalafil, con el propósito de incrementar la actividad sexual. Si bien es cierto que la cantidad de estas sustancias que es capaz de transfe- rirse desde el líquido hasta el vapor es muy escasa37-39.

Un estudio analizó los efectos agudos que sobre el aparato respiratorio producía la inhalación de un CE durante cinco minutos en 30 fumadores sanos. El es- tudio mostró que dicha inhalación no producía efectos en los parámetros pulmonares básicos como el VEF1, CVF, PEF y MEF50-75%. Sin embargo, sí ocasionaba una

reducción de los niveles de óxido nítrico exhalado y un incremento de la resistencia periférica de la vía aérea y de la impedancia. Si bien tanto la reducción de los niveles de óxido nítrico (de 2,14 ppb, p = 0,005) como el incremento de la resistencia (β, 0,042 kPa/[L/s]; p

= 0,024) y de la impedancia (de 0,04 kPa/(L/s), p = 0,003), eran significativos, no tenían traducción clínica de forma aguda. Aunque su significación clínica a largo plazo no podía ser evaluada ni descartada40.

El uso de CE emite sustancias al medio ambiente. Entre ellas se han detectado propilenglicol y nicotina, así como partículas líquidas de menos de 2,5 micras de diámetro (PM2,5). Este tipo de partículas pueden penetrar en los pulmones y causar daño asociado al consumo pasivo de CE en sujetos no “vapeadores”. No obstante, un estudio ha analizado la cantidad de este tipo de sustancias que se produjo en el medio ambiente como consecuencia del consumo de CE y de cigarrillos convencionales. Los resultados mostraron que la can- tidad que aparecía después del uso de los cigarrillos convencionales era mucho más grande que la que se detectaba después del consumo del CE (901 µg/m3

para los cigarrillos convencionales frente a 43 µg/m3

para los CE. Cabe destacar que el umbral de seguridad que dicta la OMS para este tipo de sustancias está situado ligeramente por debajo de los 43 µg/m3). (41)

estudios sobre el uso de ce coMo

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