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III.2. Perspectivas desde el contexto regional

III.2.4. Sustentabilidad ecológica.

Pueblos originarios y la utilización de recursos naturales.

En general, los pueblos indígenas tradicionalmente se han adaptado bien a su medio ecológico. Además, tienen conocimientos acerca de los recursos naturales que los rodean y con frecuencia han adoptado métodos y técnicas muy complejas para gestionar su hábitat de manera sostenible.

Las poblaciones autóctonas se consideran a sí mismas como parte integral de la naturaleza en lugar de considerar a ésta como objeto de dominación por el ser humano. (Ver extracto de ‘Proyecto Pehuén’) Los pueblos indígenas casi siempre exigen la conservación o restauración de sus medios naturales como condición previa para participar en otros esfuerzos de desarrollo.

En el pasado, los esfuerzos por mejorar la situación de los pueblos indígenas solían basarse en la idea de que, para beneficiarse con el desarrollo, dichos pueblos debían sacrificar su cultura e identidad y asimilarse o integrarse en la economía y la sociedad nacional. Además, el enfoque aplicado para lograr este objetivo solía ser

39 paternalista y creaba dependencias de los gobiernos, las instituciones religiosas o algunas ONG.

En la región, la gran mayoría de las comunidades, desarrollan actividades ligadas a la vida rural, tales como la agricultura y ganadería. Esta actividad generalmente es para sostener la subsistencia de la comunidad. Es por tal motivo que diferentes organizaciones promueven y financian ciertas actividades (ver figura 7).

Figura 7: Recorte de nota periodística en la que se describen las capacitaciones de algunas entidades para con los pueblos originarios, de esta forma se intenta incorporar nuevas tecnologías para las practicas

agroeconómicas. Diario el Patagónico, año 2012

Figura 7: Recorte de nota periodística en la que se describen las capacitaciones de algunas entidades para con los pueblos originarios, de esta forma se intenta incorporar nuevas técnicas para

practicas agroeconómicas. Diario El Patagónico, año 2012

Recolección de piñones por el Hombre. Relación con la producción del bosque

Producción y Recolección en el Parque Nacional Lanín.

En los bosques de Araucaria donde el hombre (Mapuche) tiene autorizada la extracción de semillas para su venta, la recolección entre años varía en función de lo que produce el bosque cada año.

La presión de uso sobre el recurso no suele ser significativa dado que suele representar menos del 20% de lo que produce el bosque, aunque en este análisis no se considera la cantidad de semillas que se recolectan para autoconsumo las cuales no quedan registradas en el sistema de remitos implementado por la APN. En el futuro, con el aumento de la población y de la demanda de mercado, la recolección podría resultar en un problema de conservación sino se implementan cambios en su uso y procesamiento como podría ser ejecutar un modelo basado en la venta de productos en base al piñon pero con valor agregado como alfajores, escabeches, bebidas alcohólicas o cualquier producto, incluso de significancia cultural.

40 Algunas problemáticas son comunes a la de los pobladores de las áreas rurales de la región patagónica, como la desertización. De Jong afirma,

Los problemas de desertización en el mundo están asociados a las condiciones socioeconómicas que determinan la pobreza y la exclusión. Los usuarios de la tierra se ven impedidos a definir sus acciones en el contexto de la racionalidad económica que emana de las relaciones sociales de producción en la actual crisis terminal del sistema capitalista. Obviamente, esa racionalidad se contrapone a un uso energéticamente equilibrado del recurso natural, en particular de las tierras. Las condiciones de manejo y de tecnología aplicada no tienen ninguna relación con el manejo sostenible de los recursos naturales, sino que responden a las condiciones de pobreza y exclusión en la que están insertos los productores ganaderos patagónicos.” (2001)

Ante la diversidad de situaciones que se presentan en la región, es de destacar la comunidad de la familia Bustos en la zona de Pastos Blancos a 40 km en línea recta de la localidad de Facundo en Chubut. Aquí se desarrolla la actividad de envasado y venta de agua mineral de manantial además de la actividad ganadera. Si bien ambas actividades coexisten, la de mayor magnitud y complejidad es la relacionada con el agua mineral. Una de las dificultades a las que se enfrenta esta comunidad es a la falta de energía eléctrica que se presenta como un limitante para el desarrollo de su actividad económica. El sistema construido por ellos mismos, está compuesto por un encamisado del manantial de donde se proveen del agua, una tubería en donde por efecto de la gravedad el agua viaja hasta una planta en donde se realiza un filtrado del agua además de un tratamiento para eliminar bacterias para luego envasar y trasladar en camiones el producto hasta su comercialización que inicialmente abarca a la localidad de Pico Truncado en Santa Cruz. (Salida de campo en Octubre de 2015).

Si bien la temática podría encajar enmarcada dentro de la sustentabilidad económica, es de destacar la particularidad del caso en cuanto a la utilización de los recursos naturales.

Problemas ambientales asociados al uso del territorio

En la actualidad se percibe un creciente movimiento indígena que reivindica su derecho a definir los términos de su desarrollo económico (con la incorporación de

41 nuevas prácticas en algunos casos), a la participación en la generación de políticas, específicamente a través del uso responsable y la conservación de los componentes de la naturaleza presentes en su territorio. Se fundamentan en la mayoría de los casos en sus particularidades culturales-identitarias, incluidas sus lógicas económicas en algunos casos propios de lo rural de la región patagónica, entre las cuales se destacan las modalidades comunitarias y otras de carácter colectivo o asociativo (cooperativismo).

En este apartado podemos traer a modo de ejemplo las comunidades de la meseta central de la Provincia del Chubut en donde entraron en conflicto con una empresa minera en el ‘Proyecto Navidad’. El conflicto se generó inicialmente porque se realizaban tareas de exploración alrededor de un ‘Chenque’ que se encuentra en cercanías de la Comunidad de Blancuntre, sin haber pedido el consenso por parte de las partes. Aquí se sobreponen distintos contrastes definidos por los distintos usos del suelo, donde las prácticas privadas ponen un mayor hincapié en las ganancias económicas (según algunos artículos periodísticos de la región).

Huella ecológica de las comunidades

En el marco del entendimiento de la sustentabilidad ambiental, es de destacar un indicador como el de ‘Huella Ecológica’, este concepto fue desarrollado por Rees y Wackernagel en el año 1996. Este concepto se presenta como una herramienta que mide todos los impactos que produce una población, expresados en hectáreas de ecosistemas o “naturaleza”. Utilizada habitualmente para regiones o países, en anteriores trabajos hemos constatado que dicho indicador podía utilizarse también en las empresas y en cualquier tipo de organización. Doménech (2006)

En concordancia con el modelo holístico de sustentabilidad planteado en el marco teórico, Navarro señala, “Este concepto utiliza la noción de Capacidad de Carga y Capital Natural para aseverar que debemos revisar los presupuestos sobre la dimensión económica de la urbanización y la sustentabilidad… a través del mercado y flujos naturales de bienes y servicios ecológicos, todas las regiones urbanas se apropian de la capacidad de carga de otros lugares distantes, creando dependencias que pueden no ser ecológica o geopolíticamente estables o seguras”. (2010:7)

42 En general, los ámbitos rurales poseen una conectividad constante con otros centros urbanos, en tal sentido aclara Mikkelsen:

Hoy lo rural no puede ser considerado de manera independiente, sino que debe establecerse una relación de alta interdependencia con lo urbano, relación materializada a través de los movimientos migratorios periódicos y alternantes, desplazamientos de aprovisionamiento de servicios, alimentos, educación o de usos recreativos y residenciales, dinámica que ha llevado a la reconceptualización que en el medio científico se ha dado a lo rural, donde ya no es posible hacer referencia a lo atrasado versus lo moderno, o a lo agrícola versus lo industrial” (2007:34).

Difícil es concluir en lo que sucede dentro de las comunidades originarias, pero se presume que la huella ecológica relacionada con la generación de residuos asociadas al consumo, en algunos casos sea más acotada debido a que en algunos casos se desarrolla la vida en ámbitos rurales donde la utilización de recursos es menos que en una ciudad. En algunos casos se gestionan los residuos en el mismo lugar en donde se generan y el consumo se ve acotado a lo que le brinda su actividad agrícola-ganadera. Es necesario aclarar que un análisis de este tipo conlleva una complejidad que representaría una investigación en sí misma, por tal motivo solo se presenta el concepto como una herramienta complementaria que posibilita la comprensión de la sustentabilidad ambiental que podría ser aplicada a diversos ámbitos.

43 III.3. Estudio de caso: Comunidad “El Chalía”

III.3.1. Generalidades.

El Chalía se ubica en el centro de la región patagónica, más específicamente al sudoeste de la provincia del Chubut en el departamento Rio Senguer. La comunidad está entre las localidades de Doctor Ricardo Rojas, Lago Blanco y Rio Mayo (figura 8).

Uno de los accesos más frecuentados es por la ruta provincial N°26, conocida como el ‘Corredor Bioceánico’ ya que une las localidades de Comodoro Rivadavia (Argentina) con Puerto Chacabuco (Chile). Camino de cierta importancia comercial y turística ya que en 600 km, en gran parte pavimentados, conecta dos ámbitos regionales diferentes y, además, con su proyección marítima, terrestre y aérea en ambos países. Otra de las opciones es acceder por la Ruta Provincial N° 51 que une las localidades de Lago Blanco con Ricardo Rojas, si bien se dificulta el ‘vadeo’ del arroyo Chalía en la estación invernal.

(Figura 8: Mapa temático de referencia de ubicación de la comunidad con respecto a la provincia del Chubut y República Argentina. Gráfico de elaboración propia- Mapa base IGN-)

44 El 29 de octubre de 1990 por Decreto provincial, se otorgó el título de propiedad comunitario a favor de los miembros de la comunidad el Chalía o Manuel Quilchamal. Sin embargo, de las 60 mil hectáreas solicitadas, en la actualidad cuenta con unas 32.90222 hectáreas. El territorio está a nombre de la comunidad y cada familia dispone de una parcela, condición reconocida por el gobierno provincial a través de sus organismos intervinientes. En esta subdivisión se observa la presencia de una estructura minifundista. Actualmente conviven unas 26 familias y se pueden contabilizar en total 68 personas entre niños y adultos23. La población se distribuye en forma dispersa y cabe destacar que es una de las pocas comunidades que se auto-reconoce como originaria ‘Tehuelche’. Su cacique en la actualidad (2015) es Alejandro Quilchamal24.

Figura 9: Se observa el perímetro de la comunidad (dato de catastro rural de Chubut no oficial) sobre el mapa de base de ‘Google maps’, además se observa la traza de los caminos internos y el curso del arroyo

‘Chalia’ (de digitalización propia), en concordancia se visualizan las diferentes instalaciones como puestos abandonados (taperas), viviendas, escuela rural, puesto sanitario y galpón comunitario. Dichas

condiciones se encuentran descriptas en el desarrollo de los diferentes indicadores de sustentabilidad.

22 Mensura N° F-363-89 – Título de Propiedad Comunitaria.

23 Datos obtenidos por informante clave perteneciente a la comunidad 24Ver nota en Anexo N° 8.

45 III.3.2. Zonas agroeconómicas homogéneas (INTA) en El Chalía.

En un plan de desarrollo sustentable es indispensable diferenciar las condiciones ambientales actuales como así también sus potencialidades mediante la comprensión de sus condiciones ecológicas, socioeconómicas y culturales. Es así que, valorando el perfil ganadero de El Chalía, se entendió oportuno destacar cuales son las características propias de la zona mediante la utilización, en parte, de las zonas agroeconómicas homogéneas ZAH presentadas por el INTA para la región Patagonia sur en el 2008.

Dentro de estas ZAH se identifican dos regiones, por un lado la región ‘Cordillera y pastizales sub-andinos’ y por el otro la región ‘Sierras y Mesetas Occidentales’. Si bien se puede visualizar la presencia de ambas regiones en la descripción teórica (figura 10), podemos mencionar que en la práctica la comunidad se encuentra en una zona de transición25 de ambas en donde se pueden presentar características pertenecientes a los dos tipos.

Figura 10: Mapa temático con un mapa base del IGN en donde se observa la división de zonas agroeconómicas homogéneas en la transición de ambas. En la practica la ZAH más habitada es la de

‘Sierras y mesetas occidentales’.

25 Cabe destacar que durante los relevamientos de campo realizados, se observa que casi la totalidad de la comunidad se encuentra caracterizada por las ‘sierras y mesetas occidentales’ presentadas con anterioridad. Por tal razón debemos aclarar que la zona denominada ‘cordillera’ solo ocuparía un borde de transición hacia el oeste de la comunidad.

46 En términos fitogeográficos generales en la clasificación presentada por Cabrera (1971), podemos mencionar que con respecto a la región de ‘sierras y mesetas occidentales’ se encuentra enmarcada dentro del distrito Patagónico Occidental de la Provincia que se extiende en una angosta y discontinua franja por el centro-oeste de Chubut y norte de Santa Cruz. Por otra parte, Beeskow y otros (1987) en relación a la clasificación de los sistemas fisiográficos de la región del Chubut, señala que El Chalía se encuentra por un lado dentro del ‘Pedimento mesetiforme de Meseta Occidental’ y en sus zonas más altas dentro del ‘Pedimento mesetiforme de la pampa del Chalía (hacia el oeste en una pequeña franja). La primera de estas, ‘Meseta Occidental’ se caracteriza por poseer una geología con sedimentos continentales del terciario cubiertos por mantos de rodados patagónicos (pleistoceno). Coladas de basalto erosionadas, además con una geomorfología compuesta por niveles de pedimentos disectados con cuencas cerradas y cerros aislados de basalto y escorial basáltico además se pueden encontrar algunos médanos longitudinales. Con respecto a la segunda, ‘Pampa del Chalía’, posee una geología con presencia de sedimentos continentales del terciario con cobertura de gravas y bloques del pleistoceno, y en cuanto a su geomorfología podemos mencionar que hay una presencia de niveles de pedimentos profusamente disectados. (Beeskow y otros, 1987)

Cabe mencionar que el terreno predominante en la zona de El Chalía, posee formas amesetadas, con bajos, lomadas y barrancos; por el centro de la comunidad pasa un cañadón en cuyo fondo circula el arroyo permanente que lleva el mismo nombre del lugar, hacia sus márgenes se presentan algunos mallines. Es de destacar que el ‘relieve local’ y su sistema de erosión hídrica muestra diferencias de altura de entre 400 y 1000 msnm26 (Ver figura 11).

En un sentido más amplio, en cuanto a extensión como en tiempo, para el sudoeste del Chubut, Martínez y otros, realizan una descripción sobre la geomorfología del lugar de lo que habría ocurrido a lo largo de la historia. En tal sentido destaca, “La geomorfología del área es el producto de alzamientos tectónicos, ocurridos desde finales del Mesozoico, que condujeron al emplazamiento de los Andes Patagónicos en el oeste y la Sierra de San Bernardo en el este y tuvieron como correlato el desarrollo de depósitos y geoformas pedemontanas, de los cuales hoy sólo quedan pocos y

47 reducidos relictos. Eventos volcánicos de naturaleza basáltica se sucedieron durante el Terciario y el Cuaternario y generaron las coladas que componen en la actualidad las mesetas lávicas observables en el centro y en el este del área. La génesis de estas terrazas estuvo asociada a procesos de inversión del relieve de gran escala que dieron origen a la mayoría de los grandes bajos sin salida que se destacan en la región” (2013:8). Siguiendo a estos autores, podemos decir que la zona del Chalía se encuentra entre los lóbulos de Lago Blanco y Rio Mayo en donde existe una dominancia de afloramientos volcánicos.

Figura 11: Mapa de alturas de la zona del Chalía generado con el software ‘Global Mapper’ utilizando un mapa base de ‘ASTER GDEM’ en el cual mediante una escala de colores se diferencian las

alturas

En relación a las cuestiones climáticas generales para la región patagónica, Paruelo describe que el clima “está dominado por las masas de aire provenientes del Océano Pacífico y por los fuertes vientos provenientes del oeste. El desplazamiento estacional de los centros de alta y baja presión sobre el Pacífico y las corrientes oceánicas costeras con dirección ecuatorial determinan los patrones estacionales de la precipitación. En invierno, la alta intensidad de la zona de baja presión polar y el

48 desplazamiento hacia el norte del anticiclón del Pacífico determinan un aumento de las precipitaciones invernales sobre la región. Casi la mitad de las precipitaciones ocurren en los meses más fríos del año. La Cordillera de los Andes ejerce una gran influencia sobre el clima patagónico, ya que constituye una importante barrera para las masas de aire húmedo provenientes del océano. Éstas descargan su humedad en las laderas occidentales de los Andes y, al descender en la vertiente oriental, se calientan y se secan. Esto determina un fuerte gradiente de precipitaciones que decrece exponencialmente de oeste a este”. (1998: 303)

Justamente en la zona de estudio es visible ese gradiente ya que ubicado solo a unos 50 km de la cordillera propiamente dicha, su paisaje revela una aridez marcada en la zona de la comunidad, entonces, las características climáticas se presentarían de la siguiente forma: “Las estepas y los semidesiertos de la Patagonia reciben entre 600 y 120 mm de precipitaciones. En este sentido, en la mayor parte del territorio las precipitaciones no superan los 200 mm. La escasa precipitación y la distribución invernal de ésta determinan un fuerte déficit hídrico estival. Sobre la base de la relación evapotranspiración potencial/precipitación anual media, más del 55% de la Patagonia es árida o hiperárida y sólo un 9%, subhúmeda. Las isotermas tienen una distribución noreste-sudoeste debido al efecto combinado de la latitud y la altitud. Las temperaturas medias varían entre 3 y 12ºC. Los fuertes vientos del oeste modifican sensiblemente la sensación térmica, y la reducen, en promedio, 4,2ºC.” Paruelo (1998:303). Complementariamente, y para las ZAH se señala que en la región de sierras y mesetas occidentales se presenta con “precipitaciones anuales inferiores a los 200 mm y temperaturas medias de 12 a 8° C.” (Geoffrey Schorr, 2008:30).

A sabiendas de la trascendencia de estos aspectos climáticos que en algunos casos se presentan como limitantes, como en el caso de la conectividad terrestre o el desarrollo de sus actividades ganaderas, es así que se entendió oportuno incursionar en características propias al lugar. En este sentido, De Fina (1969) realiza una clasificación de distritos agroclimáticos para la provincia del Chubut, de acuerdo a una identificación de los establecimientos linderos al Chalía (ver mapa temático – Figura 20) podemos señalar que se encuentra emplazada dentro del distrito ‘Centro Río Mayo’ que tras un estudio entre los años 1941 y 1950 el autor describe (ver tabla 1) las siguientes condiciones climáticas:

49

Distrito Agroclimático

Temperatura Media ºC (valor calculado para el periodo 1941-1950) Precipitación media (mm) Mes más caluroso (Enero) Mes más frío (Julio) Caluroso (D-E-F) Frio (J-J-A)

Centro Rio Mayo 10 a 12 0 a -2 0 a 25 50 a 100

Tabla 1: Descripción para el distrito agroclimático ‘Centro Rio Mayo’ por De Fina (1969)

En cuanto a datos de establecimientos linderos a la comunidad, se pudieron identificar los siguientes de acuerdo al catastro rural (no oficial) de la provincia del Chubut en correlación a la descripción realizada por el autor (Tabla 2):

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