49 Se h an publicado algunos r eportajes d e t endencias económico-políticas p ara l a i ndustria c ultural
mexicana ( Acosta 2 008) y , d e h echo, l a cr eación y au ge de i nternet h a t raído t ambién u na c ierta dispersión al c ampo d e i nvestigación que, me d a l a i mpresión t ardará en r elacionar mediante an álisis convincentes y precisos estos fenómenos socioculturales. Conozco menos sobre las consecuencias en la consolidación de los intercambios comerciales e industriales que han causado en México las presencias de cabeceras de d iarios y ed itoriales -notoriamente de sde l os a ños noventa de l s iglo X X y y a iniciado e l nuevo- y de s u r eciprocidad h acia E spaña: i mpacto en tre l os l ectores, en l as á reas organizativas del periódico o l os pe riodistas, entre c ada segmento de l os gremios y f rente a l a pluralidad c ultural de opinantes.
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Los “tópicos” son esenciales teóricamente para la construcción de nuestro objeto, y es n ecesaria su identificación, p ues so n recursos em pleados p or los m edios d e comunicación p ara ad herirse au diencia, p or s er el ementos d e l a f ijación d e posiciones en las secciones de opinión o estructurantes de la ideología, así como por la formación de una agenda informativa. A este respecto -escribió la profesora Casals- los estudios ayudan:
“…a saber dónde se si túa el pensamiento de los españoles representado por unos agentes sociales que no escriben, la mayoría de ellos, por el reconocimiento literario de su firma sino por su quehacer profesional y por sus compromisos ideológicos. El estudio cuantitativo y cualitativo de temas y formas expresivas ofrece una imagen de las elites y su influencia real en el modo de pensar y de expresarse en los demás ciudadanos” (Casals 2004, 10; cfr. II.8).
En u n sen tido l os “ tópicos” eq uivalen a un “t ema” o a l as l lamadas “macroestructuras s emánticas” de un t exto ( T. va n D ijk 2003, 152 -153; 1980b; 2001, 54), un “lugar común” o “estereotipo”. Los “temas” son parte de los procesos más v isibles d e l a i nformación en l os d iarios, se m uestran co mo t itulares, destacados o combinaciones viso-textuales que, sacado a las portadas o llevado a espacios relevantes, anticipan el sentido de un c onjunto informativo -el cuerpo de una nota o de casi cualquier relato o grupo de éstos-:
“los temas representan el asunto «de que trata» el discurso, ya que, en términos generales, incluyen la información más importante de un discurso, y explican la coherencia general de los textos y las conversaciones. [… Además] definen el elemento hacia el que se o rientan los hablantes, las organizaciones y los grupos, el elemento que mayor impacto ejerce sobre los ulteriores discursos y acciones.
“Definidos como significados globales, los temas no pueden ser observados directamente como tales, sino que han de ser inferidos del discurso, o asignados a él, por los usuarios de una l engua. No o bstante, se ex presan con f recuencia en el d iscurso, p or ej emplo, en l os títulos, t itulares, r esúmenes, ex tractos y o raciones o co nclusiones t emáticas” (v an D ijk 2003, 152 corchetes míos).
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Además “ex plican la c oherencia” -se d ice- presente o p osible, anticipada en frases, gráficos, en párrafos citados y repartida en diversos espacios, o administrada en series que incluso rebasan un texto o género periodístico.
Por otra parte, los tópicos en el sentido de Antonio Fontán serían los sedimentos “de una experiencia secular […] la expresión directa y espontánea de una verdad natural y un iversal” (Fontán 1956, 14 corchetes míos)50. La “tópica” aristotélica - prosigue F ontán- formaba pa rte de su Dialéctica, co mo secci ón d e l as “artes d el decir y e l p ensar” (id., 15), y la d efinía c omo el “ método o e l a rte d e h allar lo s argumentos y f undar razonadamente un s ilogismo”. S iempre ha blando de l os tópicos, p ero ah ora co n C icerón, se n os r evela más cl aramente su f unción co mo
trasmisores de sentido: “ eran l os principios g enerales do nde podí a hallarse un
argumento: locus, argumenti sedes” (id., cambio de letra original). Sumando otros aspectos pi enso que A ntonio F ontán e n e se t rabajo l ogró: 1) s intetizar e l aristotelismo predecesor; 2) reutilizar la noción de “conciencia pública” de Jaime Balmes y complementarla con l a de “ opinión públ ica” y 3) a vanzar e n la explicación del valor de los “tópicos” en el periodismo de opinión51
Así m ismo, e l úl timo párrafo c itado de va n D ijk m uestra que l as f ormas de producir s entido s on muchas y va rían e n c uanto a l a c redibilidad q ue a gregan, siendo para esta investigación dos muy importantes: 1) los tópicos o temas como factor d el d iseño y cam ino q ue s igamos p ara mostrar f ormas d el se ntido ( fase
.
50 Quizá l a el evó m uy al to p ara poder desarrollarla; e n un s entido s imilar s e expresa Paolo V alesio,
aunque s u terminología emplea el v ocablo “theme” p ara d esignar la “parte de la o ración que contiene información vieja” (Valesio 1980, 9 trad. mía).
51 Para estos conceptos cfr. Fontán (id., 38-9). Él mismo escribió que en el comportamiento del periodista
destacan virtudes como la claridad, la firmeza o la prudencia; así como la perspicacia en la observación, sagacidad en el examen, junto con el buen criterio; mientras que las “dos supremas normas… en el orden de las realidades superiores y las realidades históricas” serían la fidelidad y la lealtad (id., 13).
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heurística); así co mo 2 ) p arte referencial en l a acci ón i nterpretativa ( fase hermenéutica) o de análisis lector que realicemos.
En cuanto a los tópicos opinativos el objetivo de mi análisis en última instancia es el d e co nectar esas dos f ases a p artir d e l as p ruebas argumentales, co mo es patente en los estudios retóricos:
“La Retórica intenta persuadir. El convencimiento se o btiene con pruebas indiscutibles y esto no es posible en la mayoría de las cuestiones que afectan al mundo de la vida y de las sociedades.
“No razonamos con silogismos lógicos, sino con entimemas o silogismos incompletos. Lo implícito, l o que q ueda para l a d educción d el “o yente”, p osee m ucha f uerza persuasiva porque se admite sin refutar” (Casals 2008, comillas origs.)52.
Me apoyo también en el “análisis del discurso” de T. van Dijk al asumir el reto de ex plicar esquemas c omunicativos co mo el d e l as n oticias so bre l os t emas d e migración y discriminación. Por ejemplo, en su obra se pueden estudiar las etapas y formas míticas de i nfundir temores, c onstruir a menazas o pr opagar pr ejuicios mediante l a opi nión ( van D ijk 19 83; 1985) . Se t rata en tonces d e un av ance importante: el di seño de obj etos de i nvestigación que, partiendo de su formación como lin güista, d emuestra q ue e xiste u na in terrelación entre p osturas creativo- disruptivas y que convergen hacia la consolidación, enseñanza e investigación en varias disciplinas científicas.
Ello co nduce ad emás a u na e pistemología que -como y a l o d ecía Jav ier Echeverría- permanece atenta al desarrollo de los “paradigmas” y compromisos de investigación, así co mo a d ialogar con l as comunidades de interpretación de l a prensa co mo ag entes socioculturales d e si gnificación y c onstrucción de l o r eal. Subrayo el concepto de “comunidad i nterpretativa” que resulta de un cruce entre
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antropología y he rmenéutica, pe ro sobre todo de l a idea de c onformar un s aber “complejo, t ransversal, fluido e i nterdisciplinario” ( Reguillo 2005a , 38 c on A . Mattelart 1 995)53
En síntesis abordajes como los aquí expuestos han hecho frente a las amenazas de extremismo ideológico y racial, en la prensa tanto como en otras “comunidades interpretativas”; d emostrado s istematicidad, s olvencia, receptividad y a rticulación de distintas prácticas de formación ciudadana en diferentes contextos. Ello justifica que se v uelva sobre su base epistémica para justificar la opción por el método de investigación.
. Recuérdese también q ue p or so slayar l os “f ines” d e la investigación c ientífica s e h a erigido u na c orriente crítica a la irracionalidad positivista (Beltrán 2005, 30; Fuentes 2000, 41).