*Planta: Lechuguilla (agave lechuguilla Torrey) *Producto: ixtle
Manchón de lechuguilla en una ladera, Carricitos, Nuevo León. Foto el autor.
El tallado manual o “en la mano” en algunas zonas sigue siendo la base de la economía y la cultura de un ejido, ya sea su explotación legal o ilegal en ese sitio a juicio de las empresas y la Conafor (Comisión Nacional Forestal). En este tallado manual se hace hincapié por ahora porque es el más antiguo y elemental en el sentido de que no siempre se necesitan otros elementos como burro o camioneta, los que sí son necesarios en el tallado eléctrico mecánico, donde además se debe tener máquina y, por supuesto, luz eléctrica.
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Lo común es que en un ejido se talle a mano o a máquina81, aunque ambos estilos se pueden alternar. Por el momento se definirá el tallado a mano y después a partir de éste se comprenderá el tallado a máquina o electromecánico.
El que el tallado a mano sea la base en una comunidad no quiere decir que la mayoría lo haga en virtud de que hay personas que prefieren irse a las piscas o a las siembras fuera de los límites ejidales, y más bien lo común es que en un ejido ixtlero se dividan unos en los que tallan, otros lo que están quemando candelilla y otros los que salen todos los días como jornaleros o bien se emplean temporalmente también fuera. El tallado es más que el último recurso82 dentro del ejido, la base económica junto con la quema de candelilla. Los mejores talladores podrían trabajar fuera como jornaleros, emigrar o emplearse en la candelilla, pero no lo hacen porque el ixtle puede darles la satisfacción que buscan.
Cada clase de tallador expresa una forma de relacionarse con lo que constituye hoy día la vida del campesino de zonas áridas. Detrás de cada tipo de tallador existe una relación distinta con la planta, un vínculo peculiar con la familia, una relación particular por motivo de la edad, y un lazo específico y característico en función al trabajo. La gente suele decir que en los ejidos todo es trabajo, pero siempre recuerdan que antes la gente se “mataba” para comer, para ellos los campesinos de antes fueron por lo regular mejores porque pasaban más tiempo ya fuera tallando, cazando o sembrando. Por lo tanto quien talla más o talla menos kilos de ixtle tiene una razón relativa a una elección y también a las opciones que les da este medio de vida, la elección tiene
81 Cuando se hable de uno u otro tallado se entenderá que es el tallado de esa comunidad, que puede ser a mano o
a máquina, o ambos tipos en un mismo ejido pero esto no es lo más habitual.
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Más que ultimo recurso puede entenderse como el primer recurso en el sentido de que el tallado manual es un trabajo a la mano, que por lo general todos los mayores de 15 años saben hacer y donde no se requiere más que de la fuerza de trabajo individual y una pocas herramientas o “fierros de tallar”.
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su base con la noción de hacer un trabajo que se reproduce familiar y localmente, que es bueno en muchos sentidos aunque puede tener ciertos elementos negativos. Las demás opciones de vida que los influencian son las otras variables que benefician o afectan al ixtlero, como los apoyos del gobierno o que el precio del ixtle sea bajo.
La relación de ganar dinero y pasar cierto tiempo a la semana tallando es la que define económicamente a los talladores, ésta es una relación inexacta pero aproximada entre tiempo y kilos de ixtle. Por ejemplo alguien puede tardar una hora y 20 minutos en tallar a mano un kilo de ixtle u otro podrá tallar un kilo en 50 minutos, y este viaje en llegar a la zona de corte también pudo haber sido variable. Por lo tanto, en cada ocasión en que se menciona un kilo de ixtle, éste representa un lapso de tiempo aproximado tallando y otro en las distancias. Los viajes por el momento no se toman mucho en cuenta como labor, debido a que la relación con las distancias para llegar a los majuelos83 de buena lechuguilla y los posteriores viajes para rellenar la rede84 o el huacal son un trabajo de baja intensidad como una condición para que se dé el tallado a mano que será analizada después como trabajo de alta intensidad, o como la parte más ardua de la labor.
Según la evolución histórica de trabajo de los campesinos ixtleros su día laboral se ha reducido con el tiempo. Como el día tiene relación con la salida y puesta del sol, los días de trabajo ahora son más cortos pues antes de las 24 horas se podían emplear hasta 18 horas de tallado en días apremiantes o de quedadas en los cerros, con cortos descansos para comer o platicar. El tallado
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Majuelo o manchón son el conjunto de plantas que se encuentran juntas y tupidas en cierta parte del cerro o del bajío.
84 Rede o huacal es la red en que se depositan los cogollos de lechuguilla al cortarlos, que también es conocida
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nocturno ha casi desaparecido, por lo que el día de tallado se reduce ahora a los momentos de luz solar. Por lo común existen dos tipos de tallanderos85, los que tallan medio día y los que tallan el día completo. Los que tallan mediodía van al cerro justo al amanecer o poco antes, puede ser poco antes de las siete de la mañana, ya cuando llegan al cerro hay luz y se retornan por ahí de la una de la tarde, lo que les produce aproximadamente 3 kilos más otro kilo potencial que se pueden traer en la rede, este kilo potencial es lechuguilla que tallarán en casa después. Los que tallan un día completo pueden salirse a las seis y media y regresar a las cuatro de la tarde, ocupándose en esto alrededor de nueve horas, a diferencia de los de medio día que se ocupan unas cinco horas. Los talladores del día completo pueden producir un límite aproximado máximo de 8 ó 9 kilos al día. Los kilos se dan no sólo en función a la destreza del tallador sino en relación a la calidad de la lechuguilla, la mejor suele estar en los cerros y en las laderas, debe ser cadejuda86 (tener mucho ixtle y de fibra no tan delgada), y ser suave al tallar. Por lo tanto si el tallador va a tallar el día completo es más apremiante buscar la mejor que es la que ya conocen, el tallador sabe cuáles son los mejores manchones porque ya los ha tallado. No hay manera de saber siempre cuál es la mejor sin antes probarla, incluso en los cerros hay lechuguilla mala.
Los talladores buscan variar sus viajes y si se les pregunta por qué, pueden responder que buscan la mejor lechuguilla, y no es que no lo hagan pero aparte de esto el tallador va a un cerro cierto tiempo y después lo abandona por meses para efectos de que los cogollos vuelvan a crecer y como una forma de aprovechar su territorio laboral en su amplitud. Es territorio en el sentido
85 Tallador de ixtle o tallandero es lo mismo. Sólo cuando se refiere a un talladero o tallador en el cerro, este es el
espacio de tallado, o área más definida por las estacas que se dejan en una parte del suelo, necesarias para el tallado.
86 Cadejo es la cantidad de ixtle que da cada penca en el tallado manual, o de varios cogollos en el tallado
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ejidal porque son agostaderos y cerros que les pertenecen, y que son en estas circunstancias las superficies ejidales más valiosas para los que no emigran; no menciono la palabra “tierra” por el momento porque su sentido es muy usado como siembras de labor; la palabra tierra efectivamente podrá tener ambas connotaciones. Dominar sus cerros es conocerlos, haber estado y tallado en cada uno de ellos y saber dónde está la mejor lechuguilla; dicen los talladores que no hay mejor forma de conocer la lechuguilla más que cortándola y tallándola, puede ser grande o más chaparra, oler fuerte o agradable como manzana, pero no se sabe nunca cómo saldrá si no se ha cortado antes; también es necesario variar los cerros para dejar de aburrirse, aseguran. Para el tallador Pedro Peña del ejido El Delgado el cerro es una preciosidad, hay mucha paz aquí y estos cerros están para andar en ellos, para aprovechar lo que dan, por eso dice que debemos conocerlos todos. Si un ejido tiene menos cerros con buena lechuguilla estos cerros se intercalarán en sus viajes de tallado, pero a pesar de que se habla mucho de amenazas como el topo que se come la lechuguilla, las plantas siguen siendo abundantes en los ejidos donde habita este animal, y más bien lo que ha disminuido es quién las corte en estas zonas de tallado a mano.
Tipología de talladores
Para diferenciar cada tallador se tomó en cuenta que fueran activos o no, permanentes u ocasionales, los que tallaran el día completo de sol, cuál era la intención de tallar esa lechuguilla, y cómo la familia influía en esta actividad. El tallado es un trabajo básico para unos y complementario para otros. Este trabajo es por lo general masculino pero algunas esposas o viudas pueden tallar a mano. Cada tallador labora según su necesidad y costumbre, que se han amalgamado con otros trabajos o que han sido influenciadas por los apoyos del gobierno que a
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veces le han hecho depender menos del tallado. Cada tipo de tallado evidencia una relación diferente con la planta, a veces determinada por su edad y posición en la familia, o por su arraigo y dependencia al trabajo ixtlero.
1.- Talladores activos. Son los talladores que tallan, ya sea a diario o al menos dos o tres veces por semana. Pueden ser de cualquier edad, después de los 12 ó 13 años aproximadamente en el tallado a mano, y después de los 18 en el de máquina.
Talladores de un día completo de sol87. Son los talladores a mano o de máquina, que usan un promedio de 8 horas diarias en el proceso, y hacen del tallado su principal fuente de ingreso del trabajo, aunque puedan ganar dinero de los apoyos gubernamentales88. Los talladores a mano son activos de cualquier edad, y los de máquina son talladores activos comúnmente entre los 20 y 55 años. *En ellos se basa esta tesis (lo mismo para los candelilleros de un día de sol).
Talladores de medio día de sol. Son talladores a mano o de máquina, que usan cuatro o cinco horas diarias en el proceso de tallado. El tallado no siempre es su principal fuente de ingreso, son talladores regulares, tallan al menos una o dos veces por semana. Los talladores a mano de medio día pueden ser de cualquier edad, y no tallan más porque tienen algún otro ingreso no siempre relacionado al trabajo, puede ser el gobierno que les da, los hijos que se casaron que ayudan al padre, que el padre haya vendido tierras, que la familia cuide cabras, etc.
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Más adelante en este capítulo se expondrá el promedio de días trabajados a la semana en cada trabajo, tallado a mano, a máquina y quema de candelilla.
88 Alguien puede ganar por ejemplo la mitad de sus ingresos de apoyos gubernamentales diversos y la otra mitad
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*En ellos se basa esta tesis, cuando se trata de viejos talladores que tallaron toda su vida y que se encuentran en una etapa de menor producción.
2.- Talladores inactivos. Son talladores que no tallan porque no les compran el ixtle o por cualquier otra razón. Pueden ser de cualquier edad (aquí se incluyen los impedidos físicamente para esta labor con un daño no permanente89), y los que abandonaron la actividad porque decidieron salir del ejido, o los talladores de zonas ilegales que por momentos dejan de tallar si no hay compra y que cambian a la candelilla cuando ésta sí es comprada.
Talladores ocasionales. Son talladores que pueden pasar semanas o meses sin tallar o que tallan estacionalmente. Pueden ser de cualquier edad, y usualmente salen del ejido a trabajar diaria o temporalmente.
3.- Talladores retirados. Son talladores inactivos que ya no tallan más. Los viejos talladores a mano usualmente no se retiran, a menos que el cuerpo ya no pueda. Aquí se incluyen también los lisiados (cuando este mal les impide tallar) sin importar la edad.
4.- Talladores Jarcieros. Son talladores que fabrican productos de ixtle como mecates, peines, persogas, martigones, gamarras, cunas, etc., para hacerlos necesitan saber hilar el ixtle. Son talladores que no siempre tallaron sino que también compraron ixtle a otros para elaborar sus productos, éste es un oficio sólo de viejos y es parte del mercado interno o regional del ixtle.
89 En el siguiente capítulo se menciona parte de la historia de vida de un viejo tallador que regresó a tallar a los 75
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5.- Tallado manual femenino. Por lo regular son hijas solteras y esposas que complementan los kilos familiares, y mujeres viudas que regresan al tallado. El tallado femenino no se hace en el cerro, sino en estaciones de tallado en casa.
*Tallado e hilado para artesanías. Es el ixtle que se obtiene para crear artesanías como bolsas, adornos, cintos, etc. Este ixtle lo puede tallar cualquiera pero se requiere saber hilar, trabajo que conocen por lo regular los viejos talladores. Las artesanías son hechas sólo por mujeres y van dirigidas a un mercado regional.
El viaje por el ixtle
El previo de los viajes a tallar son similares a los de la candelilla, se despierta a una hora de la mañana variable, por lo común a las seis o siete de la mañana, si se tiene mujer ésta le prepara café soluble con azúcar y varias tortillas de harina que se comen sin nada más o bien con una untada de frijoles. El tallador suele llevar más cantidad de lonche que el candelillero, aunque en agua llevan casi lo mismo, un bote con unos dos litros de agua. El viaje a tallar con varios burros se daba más cuando ocurrían las quedadas o bien cuando acudían varios miembros de la familia por lo general el padre y sus hijos, pero aún sigue siendo lo usual si se quiere evitar cargar la rede o huacal (que de ida va vacía y de regreso llena), los fierros y herramientas de tallar y el palo para cortar cogollos conocida como cortadora.
En el ejido Carricitos de la familia de tres hermanos ya casados, Beto, Pilo y Esteban Méndez los tres se pueden encontrar en una vereda que lleve al Lomerío o La Meseta Verde y a los cerros que son parte de un ejido abandonado contiguo llamado Puerto San Nicolás, ahí pueden coincidir
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por momentos pero cada uno se terminará separando del otro porque cada quien trabajará a su gusto y a su ritmo, y si a alguno lo acompañara un hijo soltero, este hijo seguiría con su padre y ambos generarían un común de ixtle, pueden ir los dos en un burro o cada uno con el suyo, situación que podría hacer diferencia en el regreso porque la carga del burro no sobrepasa a los 150 kilos.
Candelario Castillo de Carricitos o Hipólito Martínez de El Pelillal coinciden en que antes el tallador caminaba en huaraches, los huaraches duraban tanto que si se le rompía a alguien una parte éstos se podían remendar, los huaraches más antiguos fueron de ixtle y de cuero, como el ixtle estaba más a la mano estos podían hacerse con facilidad, ya después los llegaban a vender a los ejidos de puro cuero macizo, usualmente de suela de llanta y posteriormente los huaraches quedaron prácticamente en el desuso. ¿Con el huarache uno se espinaba más? “Claro que se espinaba más porque te podían entrar por los lados, pero si te das cuenta una buena espina sigue atravesando cualquier zapato”, comenta Federico Vallejo del ejido San Francisco de Paredón. Igualmente los sombreros de hilacha o de paja, esos redondos y grandes muy característicos de la época de la Revolución dieron paso al sombrero campesino actual y este último a la gorra de visera, aunque los sombreros siguen usándose. La ropa de manta que era confeccionada y vendida para el campesino cambió después por ropa de ciudad, camisas, playeras, pantalones de tela y de mezclilla, y de los zapatos, cuenta Candelario, éstos se hicieron cada vez más diversos, “ya se podía trabajar en zapatos, en botines de cuero blando, o hasta en tenis. Mucho de que la gente usara huaraches se debía a que no había con qué comprar unos zapatos, y también no era tan fácil llegar a un lugar donde los vendieran”, explica. Candelario recuerda poco de los sombreros de paja “revolucionarios” pero sí menciona que se fueron acabando; también en época
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de frío no había más que los sarapes, era como traer encima una cobija pero a pesar de eso quedaban las manos libres para trabajar.
El camino de un tallador en Paredón, Coahuila, sería a pie poco menos de una hora para llegar a la zona de corte, y en burro aproximadamente la mitad. En el caso de El Delgado, a pie puede ser de unos 30 minutos a hora y media, dependiendo de si se busca la mejor lechuguilla o la que esté más al alcance. En La Sauceda, en Coahuila, donde se talla a máquina, este viaje se reduce considerablemente en tiempo porque se va y se regresa en camioneta o en burro, (no existen los tallanderos a pie), aunque de regreso se venga más al pasito porque se viene cargado. Lo que podría tomar horas caminando hace que en burro o en camioneta se ahorre tiempo y energía, aunque se gaste también otra energía en alimentar y cuidar a los burros o en mantener y echarle gasolina a la camioneta. Como por el momento el tallado que se está explicando es el manual, las distancias y la energía en el tallado tienen otro significado a cuando se entiendan los procedimientos del corte de lechuguilla en el tallado mecánico. Las distancias de las que hablamos se multiplican por dos debido al regreso, sin embargo este retorno tiene otras características porque se hace cargando el mismo tallador en su espalda o con su burro la rede con los kilos de ixtle y la lechuguilla para tallar en casa si así se decidió. En el tallado a mano no se utilizan camionetas porque son innecesarias, el burro en el tallado mecánico puede cargar al tallador, a los kilos de ixtle tallados en el cerro, y una o dos redes de lechuguilla para tallar en casa.
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Con la rede cargada de lechuguilla, El Delgado, Nuevo León. Foto: el autor.
El viaje de ida y hasta el de regreso son distancias donde se camina para obtener el objetivo que es el tallado. El viaje es un trabajo de otra naturaleza porque el campesino sabe y está acostumbrado a caminar y a andar en burro. Por lo que llegar a un cerro u otro es una rutina que no es un acto de resistencia sino una acción medida que aprendió de sus padres desde niño o adolescente. Se le puede preguntar a un tallador si le cuesta llegar a tal cual cerro y te puede responder afirmativamente, como dice Octaviano Medina de El Pelillal, “por donde se le vea, la candelilla y el ixtle son trabajos duros, en ellos no hay nada fácil”. La gente del campo, y me refiero especialmente a este campo del semidesierto, camina casi todos los días; un candelillero puede caminar en el regreso con los burros cargados por ejemplo 8 kilómetros, pero éste antes