8. TRABAJO DE CAMPO
8.4. RESULTADOS
8.4.1. Taller “Aprendo a relacionarme con los demás”
En este taller destinado a niños y niñas de 4º a 6º de Primaria contamos con 9 asistentes de los 11 inscritos de manera inicial.
El taller de desarrolló dentro de los tiempos previstos y cumpliendo la duración de noventa minutos acordada, dando comienzo con la primera dinámica de grupo “¿Nos conocemos?”. En esta actividad no solo nos presentamos, sino que les mostramos a los niños la complejidad y fragilidad de las relaciones interpersonales a través de la
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creación de una red de hilos de lana cruzados que utilizamos con la dinámica. Tras la explicación de la complejidad de las relaciones, varios niños intervinieron para compartir sus experiencias propias en las que consideraban que habían tenido dificultades en este aspecto, casi todas extraídas de un contexto escolar.
En la segunda actividad tratamos de convertir un concepto abstracto como la autoestima en algo tangible, representándola con un folio.
En el desarrollo de esta actividad destacamos que algunos de los asistentes cortaron el folio original para partir de un tamaño de autoestima menor que el de otros compañeros.
A partir de la autoestima considerada inicial, los niños fueron rasgándola o no en función de cómo les afectaban una serie de situaciones leídas en voz alta. Después les facilitamos cinta adhesiva para que reconstruyeran el folio y les propusimos que escribieran en las zonas rasgadas cosas que les “repararan” la autoestima.
Destacamos la reconstrucción del folio realizada por algunos niños, alejada de la presentación original del mismo. También la negativa de tres niños a la hora de poner en común las situaciones que fortalecían la autoestima al considerar que se trata de un asunto personal (encontramos las autoestimas del taller en el anexo III del trabajo, tras el desarrollo del taller).
En la actividad titulada “no siempre es lo que parece” se les leyó la primera parte de una historia en la que a la protagonista de la misma le dan plantón sus amigos el día de su cumpleaños. Tras la lectura de este fragmento, se reflexionó acerca de los sentimientos de la niña y de cómo se habrían sentido ellos en su caso.
En este apartado de reflexión destacaron tanto la visión positiva acerca de la situación, en la que varios niños apuntaron que el plantón de los amigos de la protagonista se debe a que le están preparando una fiesta sorpresa, como la visión negativa, en la que dos niños (uno de ellos con un perfil de AACC y Asperger) proponen el rencor, la venganza y las conductas violentas como respuesta de la niña al plantón de sus amigos.
Tras la lectura del final de la historia en la que efectivamente los amigos de la protagonista le habían preparado una fiesta sorpresa, varios niños ven este acto como
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algo negativo debido a las mentiras de los amigos de María durante la preparación de la sorpresa, volviendo a responder con hipótesis negativas y violentas ante la situación expuesta. Esto pensamos que es debido a un sentido de la justicia hiperdesarrollado en el que las mentiras, sea cual sea su naturaleza, son vistas como algo negativo.
En la penúltima actividad, se le otorga a cada niño un papel con un personaje diferente para el roleplaying preparado, en el que se representa un conflicto dentro del aula.
En primer lugar nos llama la atención la reacción magnificada de uno de los niños (con un perfil de AACC e hiperactividad) cuando se le da un personaje que no quiere representar, metiéndose debajo de la mesa y negándose a salir si no se le cambia el rol. Finalmente accedemos a cambiarle el rol para continuar con la dinámica, la cual no llega a efectuarse de manera correcta: el profesor (interpretado por el niño con AACC y Asperger) no se impone y “se suicida”; el conflicto no llega a generarse, y el resto de los papeles asignados quedan confusos en la puesta en escena.
Lo sorprendente de esta actividad sucede cuando cortamos la dinámica y preguntamos por qué no ha funcionado, y si creen que han llevado a cabo su papel de una manera correcta. Es en ese momento cuando salen a la luz múltiples sentimientos relacionados con la actividad y con su día a día en la escuela, siendo los más recurrentes la frustración, la tristeza y la vergüenza, así como situaciones de aislamiento social y de desatención por parte de los maestros en sus respectivas escuelas.
Varios niños apuntan que la dificultad de este roleplaying reside en interpretar roles sociales alejados del que ellos representan en el aula.
Es a partir de estas situaciones y sentimientos cuando presentamos la última de las actividades del taller, en la que el objetivo es representar en pequeños grupos una emoción. Para ello dividimos al grupo en dos mitades, realizando cada una de ellas una composición grupal de expresión corporal transmitiendo una de las emociones surgidas en la actividad anterior, con el fin de que el otro grupo adivine la emoción representada.
En esta actividad, los propios niños son los que llegan a la conclusión de que ante una misma situación, las emociones sentidas pueden ser distintas en función de la
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persona, no existiendo respuestas correctas o incorrectas, ya que ante una misma representación surgen distintas interpretaciones.
Para finalizar, se les pasa a todos los asistentes un pequeño cuestionario para que valoren el taller, coincidiendo todos en una buena valoración a excepción del niño que presenta un perfil de AACC con Asperger, del cual destacamos no solo la respuesta distinta a la de sus compañeros, sino la presentación de dicha elección (adjunta en el anexo III).
En resumen, con este taller se ha fomentado la reflexión acerca de las emociones propias y ajenas con el fin de mejorar las habilidades socio-emocionales de estos chicos y chicas. En noventa minutos de taller es una utopía tratar de cambiar aspectos conductuales, pero sí es posible la reflexión sobre esas conductas que hacen que las relaciones sociales de estos niños con AACC sean sustancialmente diferentes a las de otros niños de su misma edad.