Como ya se ha comentado anteriormente, no existe un único parámetro que nos aporte suficiente información sobre el estado en el que se encuentra la actividad microbiológica del suelo, debido a la compleja dinámica de este sistema, por lo que es aconsejable utilizar varios parámetros y analizar conjuntamente la información que proporcionan.
La adición de enmiendas orgánicas puede ejercer un papel vital en la mejora de la calidad microbiológica del suelo ya que tanto los nutrientes como el carbono orgánico que aportan al suelo contribuirán a incentivar el desarrollo y actividad de sus comunidades microbianas (Bastida et al., 2008). El carbono de biomasa microbiana es un parámetro que actúa como indicador del tamaño de dicha comunidad microbiana (Nannipieri et al., 1990), la cual, es considerada un buen indicador de la fertilidad del suelo, ya que responde rápidamente y es sensible a los cambios que se producen en el mismo (Powlson et al, 1987, García et al, 2000, Ros et al, 2006). Sin embargo, este parámetro no discrimina entre las poblaciones microbianas que se encuentran activas en el suelo y las que se hallan en estado latente (esporuladas). Por ello, para conocer la actividad metabólica general de los microorganismos del suelo hemos recurrido a parámetros tales como el contenido de adenosín-trifosfato (ATP) (Nannipieri et al., 1990), el cual es reflejo de las células activas, la medida de la respiración microbiana, uno de los parámetros más frecuentemente usados para cuantificar actividad microbiana en el suelo (Zagal et al., 2002), y que está directamente relacionada con la descomposición de residuos orgánicos provenientes de distintas fuentes (Sylvia et al.,
156 Capítulo IV: Desarrollo experimental 0 200 400 600 800 1000 1200 P0 P6 P12 P18 P36 P60 mg Cmic kg -1
Carbono de Biomasa Microbiana
Suelo control S+RCd1 S+RCd2 S+RFd1 S+RFd2
1998; Celis et al., 2009), y la actividad deshidrogenasa, por ser una enzima intracelular que aporta información sobre los procesos de fosforilación (García et al. 2005).
Manejo por incorporación de la enmienda en la capa arable del suelo
En las parcelas en las que la enmienda fue incorporada a la capa arable del suelo, se observó una gran incidencia inicial de la enmienda sobre el crecimiento de las poblaciones microbianas (Figura 4.2.20), mostrando los suelos enmendados valores de biomasa microbiana significativamente (p≤0.05) superiores a los del suelo control. Este incremento del tamaño de las poblaciones microbianas se mantuvo a lo largo de todo el periodo experimental, de modo que 5 años después de la incorporación de la enmienda todos los suelos enmendados seguían mostrando valores de C de biomasa significativamente superiores a los del control, apreciándose sólo leves diferencias entre los tratamientos orgánicos, no estando influenciado este parámetro ni por tipo de enmienda ni por la dosis empleada (Tabla II.10 del Anexo).
Figura 4.2.20. Evolución del carbono de la biomasa microbiana en el suelo control y en los suelos enmendados. S+RC: suelo con compost; S+RF: suelo con residuo orgánico fresco; d1: 1% Corg; d2: 3% Corg. P0 (1 semana); P6 (6 meses); P12 (12 meses); P18
(18 meses); P36 (36 meses); P60 (60 meses).
Este incremento inicial de la biomasa microbiana en los suelos enmendados es atribuible tanto a la estimulación del crecimiento de los microorganismos autóctonos del suelo, debido a los nutrientes y compuestos lábiles de carbono aportados por las enmiendas junto con la mejora en las condiciones físicas del suelo (mayor porosidad), como a la propia biomasa microbiana aportada por la enmienda al suelo. Otros autores han estudiado este doble efecto (Pascual et al, 1997, García et al, 1998; Stamatiadis et al., 1999, García-Gil et al., 2000; Ros et al., 2003a). Autores como Anderson y Domsch (1993) e Insam y Parkinson (1989) también han encontrado una relación directa entre este parámetro y el Corg, lo cual coincide con lo
encontrado por nosotros, al observarse que en todo momento presentó el carbono de biomasa valores superiores al suelo control, confirmando la alta disponibilidad de este carbono para su utilización por parte de los microorganismos. Sin embargo, otros estudios revelan una disminución en los niveles de biomasa microbiana y una alteración en la diversidad y en la estructura de las comunidades del suelo debido a la
Capítulo IV : Ensayo a nivel de campo 157
presencia de metales pesados que a veces pueden contener estos materiales (Johnsen et al., 2001, Crecchio et al., 2004). En nuestro caso las enmiendas utilizadas no mostraron altos contenidos de metales pesados (Tablas 4.2.6- 4.2.8) por lo que no ha habido impedimento para que los microorganismos se desarrollaran.
Como se observa en la Figura 4.2.21, la respiración basal del suelo experimentó al inicio un fuerte incremento en todos los suelos tratados, lo cual es indicativo de la gran estimulación de la actividad microbiana que produce la adición de la enmienda. Los valores de respiración disminuyeron drásticamente durante los primeros 6 meses, como era de esperar, al producirse una fuerte mineralización de la materia orgánica, apreciándose al final de experimento que pese a que todos los suelos tratados seguían manteniendo valores para este parámetros superiores a los del suelo control, estas diferencias no siempre eran estadísticamente significativas, siendo el suelo tratado con compost a dosis alta el que presentaba mayor valor de respiración a los cinco años de la aplicación de la enmienda (Tabla II.11 del Anexo).
Figura 4.2.21. Evolución de la respiración basal en el suelo control y en los suelos enmendados. S+RC: suelo con compost; S+RF: suelo con residuo orgánico fresco; d1: 1% Corg; d2: 3% Corg. P0 (1 semana); P6 (6 meses); P12 (12 meses); P18 (18 meses); P36
(36 meses); P60 (60 meses).
Los resultados de respiración basal sugieren un efecto positivo de la enmienda sobre la actividad de las poblaciones microbianas, situación que ha sido también señalada por numerosos autores (Zagal et al., 2002, Ros et al., 2003, Varnero et al., 2004, Teuber et al., 2007, Celis et al 2009). A medida que el contenido de carbono fácilmente disponible iba disminuyendo, la tasa de respiración de los microorganismos también disminuía (Varnero et al., 2004; Barrena et al., 2006).
Como ya se ha indicado, otros parámetros importantes a considerar a la hora de evaluar la actividad microbiana son el contenido de adenosín-trifosfato (ATP) (Nannipieri et al., 1990) y la actividad deshidrogenasa por ser también ambos marcadores de la actividad metabólica global de los microorganismos del suelo.
0 50 100 150 200 250 300 P0 P6 P12 P18 P36 P60 mg C -CO 2 kg -1 d ia -1 Respiración Basal Suelo control S+RCd1 S+RCd2 S+RFd1 S+RFd2
158 Capítulo IV: Desarrollo experimental
Tal como se observó en la respiración del suelo, tanto la actividad deshidrogenasa como el contenido de ATP incrementaron notablemente tras la adición de la enmienda, indicativo de la gran estimulación de la actividad de las poblaciones microbianas del suelo como consecuencia del gran aporte energético que suponen estas enmiendas. Como ya se ha indicado, conforme se van agotando estas fuentes de energía debido a la progresiva degradación por parte de los microorganismos de los compuestos más biodegradables aportados con las enmiendas, la actividad metabólica de las poblaciones microbianas del suelo va decreciendo y consecuentemente los valores de estos parámetros (contenido de ATP y actividad deshidrogenasa) que son indicadores de dicha actividad irán disminuyendo. A partir de los 3 años (P36) se observó una estabilización de los valores de estos parámetros sugiriendo que se ha llegado a un cierto estado de equilibrio en el ecosistema después de la “explosión” de actividad provocada en el mismo por el aporte de estas enmiendas (Figura 4.2.22; Tabla II.12 del Anexo).
Figura 4.2.22. Evolución del contenido de ATP y actividad deshidrogenasa en el suelo control y en los suelos enmendados. S+RC: suelo con compost; S+RF: suelo con residuo orgánico fresco; d1: 1% Corg; d2: 3% Corg. P0 (1 semana); P6 (6 meses); P12 (12
meses); P18 (18 meses); P36 (36 meses); P60 (60 meses). 0 5 10 15 20 25 30 35 P0 P6 P12 P18 P36 P60 µ g IN TF g -1 h -1 Actividad Deshidrogenasa 0 200 400 600 800 1000 1200 1400 P0 P6 P12 P18 P36 P60 ng A TP g -1 ATP Suelo control S+RCd1 S+RCd2 S+RFd1 S+RFd2
Capítulo IV : Ensayo a nivel de campo 159
Manejo por mulching
Al igual que ocurría en las parcelas con incorporación de la enmienda, los suelos enmendados en mulching presentaban 5 años después de la adición de la enmienda valores de carbono de biomasa microbiana significativamente superiores (p≤0,05) a los del control, siendo el tratamiento con la dosis más alta de compost (S+RCd2M) el que mostraba el mayor contenido de poblaciones microbianas, existiendo diferencias estadísticamente significativas entre este tratamiento y todos los demás. Es de destacar el hecho de que la aplicación de RF a la dosis más alta no llevaba aparejada, al cabo de 5 años, un incremento en el contenido de biomasa microbiana de ese suelo en relación al tratamiento con RF a d1, contrariamente a lo que se observaba para RC, siendo sus valores incluso inferiores, aunque no de un modo significativo, a los observados para d1.
En cuanto a los parámetros indicadores de la actividad microbiana, se observó que 5 años después de la enmienda en mulching los suelos tratados con RC presentaban valores de respiración basal, ATP y actividad deshidrogenasa superiores, en general, a los del suelo control, observándose tan sólo un incremento en los valores de estos parámetros con la dosis, en caso de la respiración (Figura 4.2.23). Sin embargo, los suelos tratados con RF no mostraban, en general, diferencias significativas con el control en lo que respecta a estos parámetros, y tan sólo los valores de ATP incrementaban con la dosis, aunque no de modo significativo (Figura 4.2.23).
En la actividad deshidrogenasa, es donde queda más claramente reflejado el menor efecto positivo de la enmienda con RF mediante mulching, presentando los suelos tratados con este residuo valores de actividad similares (d1) o incluso inferiores (d2) a los del control, lo cual sugiere una influencia negativativa sobre la actividad microbiana de la aplicación en mulching del residuo fresco a la dosis más elevada.
Al comparar el efecto de las dos diferentes técnicas de manejo empleadas para la adición de la enmienda (incorporación en los 15-20 cm superiores o mulching) sobre el carbono de biomasa microbiana vemos que los suelos enmendados mediante incorporación de la enmienda a la capa arable presentaban valores de carbono de biomasa algo mayores que los de los suelos con el mismo tratamiento pero aplicado en mulching, si bien las diferencias no llegaban a ser estadísticamente significativas. La única excepción la constituye el tratamiento con compost en dosis alta (S+RCd2), donde los valores de carbono de biomasa eran significativamente superiores cuando las enmiendas se habian incorporado mediante la técnica de mulching (Figura 4.2.23).
Es de destacar que independientemente del tipo de manejo, los valores más bajos de carbono de biomasa de los suelos enmendados se encontraron, 5 años después de la enmienda, en los suelos tratados con la dosis más alta de RF. No obstante, al final del periodo experimental todos los suelos enmendados presentaban valores de carbono de biomasa significativamente superiores que el suelo control, lo cual es de gran importancia si tenemos en cuenta que el carbono de la biomasa microbiana da idea de la potencial actividad microbiana de un suelo (Nannipieri et al., 1990). Estos mayores valores pueden deberse a la mayor presencia de materia orgánica fácilmente biodegradable, que estimula el crecimiento microbiano autóctono del suelo, o a la mayor presencia de microorganismos exogenos al suelo, que fueron incorporados junto con los enmendantes (Perucci, 1992). También el incremento de este parámetro puede deberse a la aportación de sustratos y nutrientes que realizan los restos vegetales del suelo, procedentes de la vegetación espontánea generada en las diferentes parcelas. Este hecho podría explicar el menor valor
160 Capítulo IV: Desarrollo experimental 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 Suelo control S+RCd1 S+RCd2 S+RFd1 S+RFd2 bc e de de cd cd de ab a µ g IN TF g -1 h -1 Actividad deshidrogenasa
Enmiendas incorporadas Enmiendas Mulching
presentado por las parcelas con RF a la dosis más alta donde la vegetación existente a los 5 años de la enmienda era significativamente inferior a la presentada por el resto de parcelas con enmienda.
En relación a la respiración basal, los suelos enmendados con RCd2, especialmente en el tratamiento en mulching, presentaban 5 años después de la enmienda valores significativamente mayores a los del resto de suelos enmendados, los cuales presentaban valores más similares entre sí y cercanos al suelo control (Figura 4.2.23). De estos resultados y bajo las condiciones de manejo a las que ha estado sometido el suelo, se puede decir que la dosis alta de compost es la que más ha mantenido en el tiempo la revitalización del agrosistema, como consecuencia de la aplicación inicial de la enmienda y de las interacciones con la vegetación que actúa como una fuente de carbono y nutrientes para los microorganismos (Pascual et al., 2000), lo cual favorece el desarrollo y actividad de las poblaciones microbianas.
Figura 4.2.23. Contenido en el carbono de la biomasa, respiración basal, ATP y actividad deshidrogenasa en el suelo control y en los suelos enmendados tras 5 años de la incorporación de la enmienda. S+RC: suelo con compost; S+RF: suelo con residuo orgánico fresco; d1: 1% Corg; d2: 3% Corg. Para cada parámetro, barras con igual letra indican valores que no son significativamente
diferentes de acuerdo con el test Tukey (P≤ 0,05). 0 200 400 600 800 1000 1200 1400 Suelo control S+RCd1 S+RCd2 S+RFd1 S+RFd2 a cd c cd bc bc d bc b mg Cmic kg -1 Carbono biomasa 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 Suelo control S+RCd1 S+RCd2 S+RFd1 S+RFd2 ab ab c bc ab bc d a a mg C -CO 2 kg -1 di a -1 Respiración Basal 0 50 100 150 200 250 Suelo control S+RCd1 S+RCd2 S+RFd1 S+RFd2 a bc bc ab c bc ab a ab ng g -1 ATP
Capítulo IV : Ensayo a nivel de campo 161
Con respecto al contenido de ATP de los suelos, se observaban pocas diferencias, a igualdad de enmienda y dosis, entre los contenidos de ATP de los suelos en función de la técnica de aplicación de la enmienda utilizada a los 5 años de la adición de la enmienda, tan sólo los suelos tratados con RF a d2 presentan cuando la enmienda se ha realizado por incorporación, contenidos de ATP significativamente superiores a los de los suelos tratados en mulching (Figura 4.2.23).
Debemos tener en cuenta que a los 5 años de la incorporación de las enmiendas se considera que el sistema se encuentra en equilibrio. Cuando sobre un suelo se realizan acciones drásticas, como por ejemplo la incorporación de una enmienda orgánica a gran escala, los resultados obtenidos en los primeros meses deben ser estudiados y explicados con prudencia, ya que podemos considerlos como “transitorios”. Como ejemplo aclaratorio a lo que queremos decir indicaremos que si el carbono de la biomasa microbiana es un reflejo de las poblaciones microbianas del ecosistema, cuanto mayor sea ésta, mejor debería estar la calidad del suelo y su nivel de recuperación y entonces deberíamos indicar que la mejor calidad de suelo estaría en el “punto 0”, donde los valores de carbono de biomasa microbiana en los suelos enmendados son muy altos. Sin embargo dichos valores son “transitorios” ya que van evolucionando hasta llegar a su valor real, el cual lo alcanzan cuando el suelo llega al equilibrio. Hasta entonces, procesos de mineralización, descomposición y ajustes para “asumir y asimilar” la enmienda hace que existan valores elevados, anómalos en cuanto a la realidad del suelo.
Basándonos en los datos referidos al quinto año, en donde el equilibrio entre enmienda y suelo se ha producido, podemos pues concluir que en general, la adición de estas enmiendas es positiva, independientemente del método de aplicación, ya que produce una mejora de un modo estable en un parámetro tan importante como es la biomasa microbiana del suelo, así como de su actividad.
Por otra parte, el hecho de introducir enmiendas más o menos estabilizadas (compost o residuos frescos) en los suelos degradados, no genera una diferencia clave de comportamiento, y tampoco se aprecian diferencias importantes con respecto a la dosis empleada cuando el enmendante es compost, donde no se aprecia claramente que el incremento de la dosis de la enmienda orgánica aplicada refleje una mejora en las características microbiológicas proporcional a la dosis empleada, excepto cuando la enmienda se incorpora en mulching.
Como ya encontraron otros autores (Bastida et al., 2008), vemos que la reactivación de las poblaciones microbianas se debe, en general, más al hecho de haber incorporado una fuente de materia orgánica que aporta sustratos a los microorganismos, que al nivel de estabilidad de dicha enmienda.
Con respecto al modo de aplicación de la enmienda (mediante incorporación o mulching), vemos que la actividad microbiana se ve más favorecidas cuando la enmienda se aplica mediante incorporación a la capa arable del suelo cuando se trata de residuo fresco (RF), mientras que los efectos de la aplicación de compost a dosis elevada se ven potenciados, en general, con la aplicación de la enmienda en mulching.
162 Capítulo IV: Desarrollo experimental
Conclusiones parciales:
La aplicación de las diferentes enmiendas orgánicas ha producido una recuperación de la calidad microbiológica del suelo. La actividad de la comunidad microbiana (medida como actividad microbiana general del suelo mediante ATP, respiración, o actividad deshidrogenasa) incrementó con la aplicación de enmiendas a los suelos degradados, debido posiblemente a los sustratos que introducen en el suelo, bien directamente o bien mediante la vegetación que se desarrolla en el suelo de forma espontánea, y que activa la sintesis de enzimas generando una mejora en la calidad microbiológica de los suelos receptores. Tambien el carbono de la biomasa microbiana mostró un incremento significativo para todos los tratamiento incluso 5 años despues de la enmienda, tanto cuando la aplicación fue en superficie como cuando se realizo mediante incorporación a la capa arable del suelo. El desarrollo y actividad de la comunidad microbiana del suelo se ve poco influenciado por el tipo de enmienda orgánica adicionada (compost o RF) cuando la enmienda se incorpora a la capa arable del suelo, observándose también, en genenal, poca influencia de la dosis en este tipo de manejo
Contrariamente, la aplicación de la enmienda en muching diferencia entre el tipo de enmienda aplicada, presentando los suelos tratados con compost en mulching mayores valores de biomasa y actividad microbiana que los tratados con RF. Asimismo el tratamiento con la dosis más elevada de compost da lugar a un mayor desarrollo y actividad microbiana que el tratamiento a dosis más baja. Por otra parte, hay que señalar que mientras que el tratamiento en mulching incrementa, con respecto a la aplicación mediante incorporación, los efectos positivos sobre el crecimiento y actividad microbiana de la adición de compost a dosis eelevadas (d2), cuando se trata de residuo fresco ocurre todo lo contrario.