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El temor a minar —con la inclusión de carreras menores— el carácter científico de los estudios universitarios, el te­

In document Anales tomo XXVIII 1974 (página 35-39)

ACADEMICOS CORRESPONDIENTES

CARRERAS AGROPECUARIAS CORTAS E INTERMEDIAS ENCAUZARLAS PARA EVITAR EL DESPERDICIO

8. El temor a minar —con la inclusión de carreras menores— el carácter científico de los estudios universitarios, el te­

mor a los avances aventurados de los técnicos auxiliares hacia el área de exclusiva incumbencia profesional y el temor a crear un grupo importante de “calificados pobres” influyen negativamente en el esquema de las decisiones.2

Al respecto hay que tener en cuenta: 1) que está en las propias facultades mantener eil buen nivel los estudios superiores como inter­ medios y en el Gobierno proporcionar los instrumentos legales y re­ cursos imprescindibles a ese propósito; 2) que si se educa y se legisla

para evitar el ejercicio ilegal de un título se aleja la posibilidad de abuso de atribuciones; y 3) que la promoción y creación de carreras cortas e intermedias en las facultades de ciencias agropecuarias tiene la medida de lo irreversible porque lo reclaman las universidades y ios planes de desarrollo y seguridad nacional.

RESPUESTAS DE

LAS FACULTADES

Pese a todas las falencias y riesgos existentes y previsibles el operativo carreras cortas e intermedias (llámense niveles de estudios, salidas colaterales, títulos de técnicos, de técnicos auxi­ liares. de paratécnicos, o se den sólo certificados) se acelera. Sin embargo, la respuesta dada por las instituciones tradicionales es distinta de las nuevas facultades de ciencias agropecuarias.

FACULTADES TRADICIONALES. TEMA TABU

La introducción de las carreras intermedias en las facultades tradicionales es —generalmente— tema tabú, mientras que las facultades de reciente creación, inspiradas en otra filosofía, moti­ vadas por otros objetivos e intereses, y sin el peso de una tradi­ ción que en las viejas instituciones, a veces, se la utiliza como cama para la inoperancia y no como trampolín para dar el gran salto que las saquen del atraso, incluyen carreras intermedias, en algún caso como nivel previo al ciclo de estudios profesional.

En la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires existen dos anteproyectos de planes de estudios ambi­ ciosos elaborados tras prolongado y meritorio trabajo, ninguno de los cuales ofrece títulos intermedios ni opinan sobre carreras intermedias (El nuevo plan de la Facultad de Agronomía —diversificado en cuan­ to a las carreras profesionales— tampoco ofrece carreras menores).

En la reciente Primera Reunión Argentina de Ciencias Veterina­ rias se trató el tema y la mayoría del Panel “no considera oportuna la creación de carreras intermedias a nivel universitario”, estima ne­ cesario reglamentar las funciones de auxiliares veterinarios “los que se formarán en las escuelas de enseñanza media (agropecuarias) con di­ versas orientaciones regionales”.24

Para refirmar las posiciones contradictorias que se suceden sobre este tema, r-s de hacer notar que algunos meses después de emitida la opinión mencionada se recomienda, en la Reunión Técnica Interna­ cional sobre Enseñanza Veterinaria (Cono Sur) de Decanos y Educa­ dores, formar auxiliares de veterinaria en los campos de inspección de alimentos, salud animal, producción animal, salud pública veteri­ naria y laboratorio, “sin excluir otros que deben responder a las nece­ sidades de cada región”. Considera, asimismo que el aspirante auxiliar veterinario debe tener una base educacional suficiente para cursar es­ tos estudios universitarios y que “la preparación de estos técnicos auxiliares debe ser objeto de atención por parte de las universidades, sin perjuicio de la que puede merecer por parte de otras instituciones de enseñanza”. Se evidencia una vez más que también en estas cues­

tiones importa el color del cristal con que se mire.23

¿Por qué esta resistencia de las facultades tradicionales? Sen­ cillamente porque se niegan a operar en el vacío. Entienden que no hay elementos de juicio suficientes como para tomar decisiones definitivas sobre algo que compromete el futuro de los estudian­ tes y de la propia institución. Consideran que es previo realizar investigaciones confiables sobre la demanda real y potencial, cuan­ titativa y cualitativa, de profesionales y técnicos auxiliares del sector agrícola.

FACULTADES NUEVAS. OTRA MENTALIDAD

No sucede lo mismo en las nuevas facultades o departamentos creados en el país en la última década. Inspiradas en otra filosofía, motivadas por otros objetivos e intereses, las nacientes y jóvenes facultades incluyen las carreras intermedias.

En la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Tandil, para obtener el título de Médico Veterinario, es requisito pre­ vio poseer el título de Licenciado en Sanidad Animal (o tener estudios

equivalentes aprobados en otras universidades del país). Esta carrera menor o intermedia ocupa los tres primeros años de un plan de estu­ dios de cinco años y para obtener el título deben aprobarse veinte materias y, además, un curso de Lengua Castellana y otro de Lengua Inglesa (niveles I, II y III) antes de rendir materias de segundo año y de tercer año, respectivamente.

La Universidad Nacional de Río Cuarto, estructurada sobre la

base de Departamentos y flexibilidad del sistema, prevé las carreras

intermedias “destinadas a la formación del profesional universitario

de nivel intermedio, auxiliar directo del profesional de alto nivel, y las carreras cortas “que preparan en un campo más reducido mediante cursos especiales“. Las primeras se articulan con las carreras básicas Ambas carreras, otorgan títulos habilitantes para el ejercicio profe­

sional que facilitan el ingreso inmediato al sistema productivo con un nivel de calificación universitaria intermedio, pero con una formación

completa en un área profesional. Ofrece las carreras de Técnico Uni­ versitario en Ganadería, Técnico Universitario en Lechería, Técnico Universitario en Riego, Técnico Universitario en Cultivo y Suelos, Téc­

nico en Producción Agropecuaria.

La Universidad Católica Argentina (UCA) otorga el título de Téc­ nico en Producción Agropecuaria.

La Universidad del Litoral ofrece las siguientes carreras cortas e intermedias: Técnico Agrónomo, orientación en Extensión Agropecua­ ria; Técnico Agrónomo, orientación producción animal y granja; Téc­ nico Agrónomo, orientación en sistema económico de producción y ma­ nejo; y Técnico Agrónomo, orientación cultivos y suelos.

La Universidad Nacional de Luján, en el Area de Producción y Transformación.

Sub área Producción, ofrece:

—Planes de 1 año y 2 trimestres de duración. Títulos: Práctico universitario en Producción Lechera, o en Producción Frutícola, o en Producción Equina, o en Producción Avícola.

—Planes de 3 años. Títulos: Técnico en Producción Vegetal, y Técnico en Producción Animal.

—Plan de 3 años y 1 trimestre. Título: Técnico en Administración de Establecimientos y Cooperativas Rurales.

—Plan de 5 años. Título: Licenciado en Producción Animal y Vegetal.

En la Sub área Transformación y Comercialización, ofrece:

—Plan de 1 año y 2 trimestres de duración. Título: Técnico Uni­ versitario en Comercialización de Productos Animales y Vege tales.

—Plan de 3 años. Título: Técnico en Transformación de Alimentos. —Plan de 5 años. Título: Licenciado en Transformación de Ali­

mentos.

OPERATIVO RIESGOSO:

Es de preguntarse si este mayor dinamismo está o no sacri­ ficando valores sociales y económicos importantes a propósitos su­ perficiales o ajenos a las exigencias del momento o del mañana diagnosticable; si se está ante un proceso educacional desviado de

su objetivo, salido de su cauce, que lleva al desperdicio de energías, de recursos y de inteligencias jóvenes, que de persistir sembrará decepciones y conflictos, y concluirá defraudando a la gente, dete­ riorando la imagen de la Institución, y sin la simpatía ni el apoyo de la comunidad.

Téngase en cuenta que no se han pulsado las necesidades reales y potenciales de técnicos auxiliares y tampoco de profesio­ nales con formación integral y especializada que requiere el país, a fin de extraer conclusiones precisas y confiables sobre la deter­ minación de los intereses de la .Nación en este aspecto educativo, y la visualización, por parte de la seguridad, de sus vulnerabilida­ des y de los conflictos previsibles; y por parte del desarrollo en cuanto a la posibilidad de su consecución y manera de alcanzarlo.

En un reciente Seminario, celebrado al más alto nivel, se afirma que no se cuenta con los elementos suficientes para estimar si los sis­ temas actuales de educación agropecuaria están en condiciones de sa­ tisfacer la demanda de mano de obra altamente calificada; que no se dispone de la investigación base para planificar adecuada, racional

y coherentemente la educación agropecuaria, para formular objetivos

bien definidos, evitar iniciativas aisladas, a veces negativas y aún con­ tradictorias e incorporar al sistema, las que son capaces de desarrollar

actitudes creativas, fomentar el espíritu crítico e integrar un todo co­ herente y vigoroso que merezca confianza. 25

Está fuera de discusión el principio de la diversificación de la oferta cultural y ocupacional. La inclusión de carreras cortas en los curricula la reclaman los planes nacionales y regionales de desarrollo y las propias universidades.

El problema es otro: cómo encauzar este operativo si se con­ cluye admitiendo —como suponemos— que se está ante un pro­ ceso deshilvanado, agravado por nuevas circunstancias que lo aceleran y lo desvían de los objetivos que interesan, y por inexis­ tencia de una panificación global que coordine la educación agro­ pecuaria en todos sus niveles y de decisiones políticas que acre­ ciente las alternativas del campesino, la promoción integral del sector agrícola.

TERAPEUTICA:

De lo expresado surgen las siguientes recomendaciones:

1) Diagnosticar la situación de la educación agropecuaria en

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