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LA TEMPESTAD SE ACERCA

En septiembre, el general Kornilov avanzó sobre Petrogrado, con ánimo de proclamarse dictador militar de Rusia. Pronto, tras él, se advirtió el puño de hierro de la burguesía, presto a descargarse sobre la revolución. Algunos ministros socialistas estaban com- prometidos en la aventura, y ni el mismo Kerenski escapaba a las sospechas.13 Savin- kov se negó a dar explicaciones cuando el Comité Central del partido S.R., al cual per- tenecía, lo invitó a ello. Inmediatamente se le expulsó de la organización. También se expulsó del ejército a varios generales y se suspendió en sus funciones a algunos minis- tros. El gabinete cayó.

Trató entonces Kerenski de formar un nuevo gobierno, incluyendo al partido burgués de los kadetes. El partido S.R., del cual era miembro Kerenski, ordenó a éste excluir a los kadetes. Kerenski se negó a obedecer y amenazó con dimitir si los socialistas insistían. Sin embargo, era tal la exasperación popular, que vaciló en atacarla de frente. Mientras se encontraba una solución, asumió el poder un directorio compuesto por cinco minis- tros del anterior gabinete14 y presidido por el propio Kerenski.

La intentona de Kornilov unió en un mismo impulso de defensa a todos los grupos so- cialistas, tanto los «moderados» como los verdaderos revolucionarios. No más Korni- lov. Se necesitaba un nuevo gobierno, responsable ante los elementos que sostenían la revolución. El Tsík invitó a las organizaciones populares a enviar delegados a una con- ferencia democrática, que debería reunirse en Petrogrado en el mes de septiembre. Pronto aparecieron en el Tsík tres fracciones. Los bolcheviques exigían la reunión del Congreso de los Soviets de toda Rusia, así como que estos últimos se hiciesen cargo del

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De la rebelión de Kornilov se trata en detalle en mi obra De Kornilov a Brest-Utovsk. La parte de respon- sabilidad de Kerenski, en la situación que hizo posible la intentona de Kornilov, no se ha deslindado to- davía con la necesaria claridad. Los defensores de Kerenski dicen que éste tuvo conocimiento de los pro- yectos de Kornilov y que con habilidad lo obligó a ponerse en evidencia antes de tiempo, después de lo cual lo aplastó. El señor A. J. Sack, en su libro El nacimiento de la democracia rusa, escribe: «Varios

hechos... son casi seguros. El primero es que Kerenski no ignoraba los movimientos del frente hacia Petrogrado de varios destacamentos, y es posible que, en sus funciones de presidente del Consejo y mi- nistro de la Guerra, comprendiendo el creciente peligro bolchevique,"fuera él quien los mandara lla- mar...» La debilidad de este argumento es que a la sazón no existía «peligro bolchevique», ya que los

bolcheviques no formaban todavía más que una minoría impotente en los Soviets, y sus jefes se encontra- ban unos presos y otros obligados a permanecer ocultos.

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Kerenski, Nikitin, Terechtchenko, Verhovski y Verderevski entraron en el nuevo directorio. [Nota de la Edit.]

poder. El «centro» S.R., bajo la dirección de Tchernov, formó un bloque con los S.R. de izquierda, encabezados por Kamkov y María Spiridinova, con los mencheviques inter- nacionalistas, dirigidos por Martov, y con el centro menchevique, representado por Bogdanov y Skobelev, para reclamar un gobierno socialista neto. Tseretelli, Dan y Lie- ber, a la cabeza del ala derecha menchevique, con Avxentiev y Gotz como representan- tes de los S.R. de derecha, insistían en la necesidad de que las clases poseedoras partici- paran en el nuevo gobierno.

Los bolcheviques consiguieron, casi inmediatamente, la mayoría en el Soviet de Petro- grado, como asimismo en los Soviets de Moscú, de Kiev, de Odesa y de otras ciudades. Alarmados, los mencheviques y los S.R., que dominaban en el Tsík, debieron de pensar que Kornilov era, después de todo, menos peligroso que Lenin, y modificaron la distri- bución de los delegados a la Conferencia democrática,15 aumentando el número de re-

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Cuando se propuso a Kerenski la Conferencia Democrática, éste quiso que la asamblea estuviese com- puesta por todos los elementos de la nación —las «fuerzas vivas» como él decía— incluidos los banque- ros, los industriales, los grandes terratenientes y los representantes del partido kadete. El Soviet se negó y propuso el reparto-siguiente, al que Kerenski dio su asentimiento:

100 delegados Soviet de Diputados obreros y soldados de toda Rusia 100 delegados Soviet de Diputados campesinos de toda Rusia 50 delegados Soviets Provinciales de Diputados obreros y soldados

50 delegados Comités Agrarios

100 delegados Sindicatos

84 delegados Comités del ejército en el frente

150 delegados Cooperativas obreras y campesinas

20 delegados Sindicato de ferroviarios

10 delegados Sindicato de Correos, Telégrafos y Teléfonos

20 delegados Empleados de comercio

15 delegados Profesiones liberales—doctoress, abogados, periodistas, etc.

50 delegados Zemstvos provinciales

59 delegados Organizaciones nacionalistas—polacos, ucranianos, etc.

Este plan fue modificado, dos o tres veces. La composición definitiva fue la siguiente:

300 delegados Soviet de Diputados obreros, soldados y campesinos de toda Rusia

300 delegados Cooperativas

300 delegados Municipalidades

150 delegados Comités del ejército en el frente

150 delegados Zemstvos provinciales

200 delegados Sindicatos

100 delegados Organizaciones nacionalistas

presentantes de las sociedades cooperativas y de otras organizaciones conservadoras. Pero, aun después de este reclutamiento de diputados, la Asamblea votó, primero por un gobierno de coalición sin los kadetes, y sólo bajo la amenaza de dimisión de Kerenski y ante los gritos de alarma de los socialistas «moderados» que afirmaban que la república estaba en peligro, la Conferencia se pronunció, por escasa mayoría, en favor del princi- pio de la coalición con la burguesía y aprobó la constitución de una especie de parla- mento consultivo, sin facultades legislativas, denominado Consejo provisional de la República. En el nuevo ministerio, fueron las clases poseedoras las que ejercieron prác- ticamente el poder, y en el Consejo de la República ocuparon un número realmente des- proporcionado de puestos.

De hecho, el tsik no representaba ya a los Soviets y se oponía ilegalmente a la convoca- toria del nuevo Congreso de los Soviets de toda Rusia, que debía haberse reunido en septiembre. No le pasaba por la imaginación ni reunir dicho congreso, ni autorizar si- quiera la convocatoria. Su órgano oficial, Izvestia, daba a entender que la actividad de los Soviets iba a terminar16 y que pronto sería posible disolverlos. Y, efectivamente, el

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El “Fin de los Soviets”: El 28 de septiembre de 4917, Izvestia, órgano del Tsík, publicó un artículo sobre el último Gobierno provisional, en el cual se leía: «Por fin, un. verdadero gobierno democrático, nacido

de la voluntad de todas las clases del pueblo ruso, el primer esbozo del futuro régimen parlamentario liberal, ha sido constituido. La Asamblea Constituyente, cuya composición será esencialmente democrá- tica, se ocupará de resolver ahora todos les problemas fundamentales del régimen. El papel de los So- viets toca a su fin; se aproxima el momento en que deberán, con todos los otros organismos del aparato revolucionario, desaparecer de la escena política de un pueblo libre y victorioso, que no manejará de ahora en adelante más que armas pacíficas.»

El artículo de fondo de Izvestia del 23 de octubre, tenía por título: «La crisis de las organizaciones sovié- ticas». Comenzaba por reconocer que los viajeros observaban por todas partes un decrecimiento de la actividad de los Soviets locales. «Lo cual es natural —proseguía el autor—, ya que el interés del pueblo se centra cada vez más en los órganos legislativos de carácter más permanente, las Dumas municipales y los zemstvos...

»En los grandes centros de Petrogrado y Moscú, donde están mejor organizados, los Soviets no abarcan a todos los elementos democráticos... La mayoría de los intelectuales y muchos obreros no forman parte de ellos; los obreros, por su atraso político o porque consideran que el verdadero centro de su actividad son los sindicatos... No podemos negar que estas organizaciones se hallan estrechamente unidas a las masas, cuyas necesidades cotidianas satisfacen mejor...

»El hecho de que se emprenda enérgicamente la organización de las administraciones democráticas locales es de la mayor importancia. Las Dumas municipales son elegidas por sufragio universal y su autoridad, en los asuntos propiamente locales, es más grande que la de los Soviets. Esto es perfectamente natural en toda democracia.

»Las elecciones municipales funcionan mejor y más democráticamente que las de los Soviets... Todas las clases están representadas en las municipalidades... Desde el momento en que los gobiernos autónomos locales se pongan a organizar la vida de las municipalidades, el papel de los Soviets locales habrá ter- minado de un modo natural.

»A1 decrecimiento del interés de las masas por los Soviets contribuyen dos factores. El primero es la disminución progresiva del interés político en general; el segundo, el creciente esfuerzo de los órganos gubernamentales provinciales y municipales encaminado a organizar la construcción de la nueva Ru- sia... Cuando más se vaya afirmando esta última tentativa, más rápidamente desaparecerá la razón de ser de los Soviets...

»Se nos llama los 'enterradores' de nuestro propio sistema. Somos nosotros, en realidad, quienes traba- jamos con mayor ahinco por edificar la nueva Rusia...

«Cuando la autocracia y su régimen burocrático se derrumbaron, constituimos los Soviets, especie de barracas donde la democracia pudo encontrar un albergue provisional. Ahora, levantamos el edificio perdurabIe que sustituirá a las barracas, y es natural que, poco a poco, el pueblo las vaya abandonando para mudarse a esta morada más cómoda.»

nuevo gobierno anunciaba, como uno de los artículos de su programa, la liquidación de las «organizaciones irresponsables», es decir, de los Soviets.

Los bolcheviques contestaron convocando a los Soviets para el 2 de noviembre en Pe- trogrado e invitándolos a tomar el poder. Al mismo tiempo, se retiraron del Consejo de la República, declarando que se negaban a formar parte de un gobierno que estaba trai- cionando al pueblo.17

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Discurso de Trotzki al Congreso de la República (Declaración del grupo bolchevique antes de abandonar la sesión, 7 -20- de octubre de 1917):

«Los fines, declarados oficialmente, de la Conferencia Democrática convocada por el Tsík de los Soviets de Diputados obreros y soldados eran acabar con el régimen personal irresponsable que dio nacimiento al kornilovismo y crear un gobierno responsable capaz de poner fin a la guerra y asegurar la convocato- ria de la Asamblea Constituyente en la fecha fijada.

»Entre tanto, como consecuencia de tratos llevados a cabo a espaldas de la Conferencia Democrática entre el señor Kerenski, los kadetes y los jefes de los socialrevolucionarios y los mencheviques, se ha llegado a resultados exactamente opuestos a los objetivos proclamados oficialmente.

»Se ha creado un poder en cuyo seno y alrededor del cual los kornilovistas descarados y solapados des- empeñan un papel dirigente. La irresponsabilidad de este poder es proclamada y sancionada formalmen- te desde Shora.

»El 'Consejo de la República' es declarado institución consultiva; al octavo mes de la revolución, el po- der irresponsable se ha creado una protección para una nueva edición de la Duma de Buliguin.

»Los elementos de las clases poseedoras están representadas en el Consejo provisional en una propor- ción a la que, como lo demuestran las elecciones realizadas en todo el país, no tienen ningún derecho. A pesar de esto, es precisamente el partido kadete quien ha tratado de obtener y ha obtenido la irresponsa- bilidad del poder, incluso con un preparlamento deformado a beneficio de la burguesía poseedora. »Es este mismo partido kadete quien exigía, todavía, ayer, la supeditación del Gobierno provisional a la Duma del señor Rodzianko, quien ha obtenido la independencia del Gobierno provisional ante el Conse- jo de la República.

»En la Asamblea Constituyente, los elementos de las clases poseedoras tendrán una posición incompara- blemente menos favorable que en el Consejo provisional. El poder no podrá dejar de ser responsable ante la Asamblea Constituyente. Si las clases poseedoras se preparan realmente para la Asamblea Cons- tituyente dentro de mes y medio, no tendrían ningún motivo ahora para defender la irres-, ponsabilidad del poder. Toda la verdad reside en el hecho de que la burguesía, que dirige la política del Gobierno provisional, se ha fijado como objetivo el sabotear la Asamblea Constituyente. Tal es actualmente, en efecto, la labor fundamental de los elementos de las clases poseedoras, a la cual se supedita toda su política, interior y exterior.

»En la industria, en la agricultura y los abastos, la política del gobierno y de las clases dominantes agrava el desorden natural creado por la guerra. Las clases poseedoras, que han provocado la rebelión campesina, se dedican ahora a su represión y se preparan abiertamente a servirse del 'brazo descarnado del hambre' para que estrangule la revolución y, en primer lugar, la Asamblea Constituyente.

»La poljtica exterior de la burguesía y su gobierno no es menos criminal.

»A1 cabo de cuarenta meses de guerra, la capital se ve amenazada por un peligro mortal. Para conjurar ese peligro, se propone un plan de traslado del gobierno a Moscú. La idea de entregar la capital revolu- cionaria a las tropas alemanas no provoca en manera alguna la indignación de las clases burguesas; por el contrario, la acogen como un elemento natural de la política general que ha de facilitarles la realiza- ción de su complot contrarrevolucionario.

»En lugar de reconocer que la salvación del país reside en la con-certación de la paz; en lugar de lanzar francamente por encima de todos los gobiernos imperialistas y las cancillerías diplomáticas una pro- puesta de paz inmediata a todos los pueblos agotados, y de hacer así imposible prácticamente la conti- nuación de la guerra, el Gobierno provisional, siguiendo las órdenes de los kadetes contrarrevoluciona- rios y los imperialistas aliados, contra el sentido común, sin fuerza y sin plan, sigue manteniendo a la fuerza esta sangrienta guerra, condenando a una muerte inútil a cientos de miles de soldados y marinos y preparando el abandono de Petrogrado y la asfixia de la revolución. Mientras que los soldados y mari-

Pero este desdichado Consejo no lograría disfrutar de paz porque los bolcheviques se hubiesen retirado de él. Las clases poseedoras, ahora dispuestas a obrar, se mostraban arrogantes. Los kadetes declararon que el gobierno carecía legalmente del derecho a proclamar la República en Rusia, y exigían medidas severas contra los comités de sol- dados y marineros, lanzando además acusaciones contra los Soviets. Al otro extremo de la Asamblea, los mencheviques internacionalistas y los S.R. de izquierda exigían la concertación inmediata de la paz, la entrega de la tierra a los campesinos y el control obrero en la industria, es decir, en suma, el programa de los bolcheviques.

Estaba yo presente cuando Martov dio su respuesta a los kadetes. Enfermo de muerte, con una voz que era un susurro, dijo, encorvado sobre la tribuna y apuntando con el dedo hacia los bancos de la derecha:

—Nos llamáis derrotistas. Pero los verdaderos derrotistas son aquellos que esperan para hacer la paz un momento más favorable; aquellos que quieren dejar la paz para más tarde, cuando no quede nada del ejército ruso, cuando Rusia sea ya un objeto de chamarileo entro los diferentes grupos imperialistas... Tratáis de imponer al pueblo ruso una política dictada por los intereses de la burguesía. La cuestión de la paz es urgente... Sabed que los zimmerwaldianos,18 esos que vosotros llamáis «agentes de Alemania», no han trabajado en vano y han preparado en todo el país el despertar de la conciencia de las masas democráticas...

Los mencheviques y los S.R. oscilaban entre estos dos extremos, irresistiblemente im- pulsados hacia la izquierda por el creciente descontento de las masas. Una hostilidad profunda dividía el Consejo en grupos irreconciliables.

nos bolcheviques perecen con los demás marinos y soldados como consecuencia de los errores y los crímenes de otros, el llamado jefe supremo continúa asolando a la prensa bolchevique...

»Los partidos dirigentes del Consejo provisional se hacen cómplices voluntarios de toda esta política. »Nosotros, el grupo de socialdemócratas bolcheviques, declaramos que no tenemos nada en común con este gobierno de traición nacional ni con este Consejo de complacencias contrarrevolucionarias. No queremos ocultar ni un solo día, directa o indirectamente, esta labor criminal que en contra del pueblo se lleva a cabo entre bastidores oficiales.

»¡La revolución está en peligro! Mientras las tropas de Guillermo amenazan a Petrogrado, el gobierno Kerenski-Konovalov se prepara a huir de Petrogrado para convertir a Moscú en el baluarte de la contra- rrevolución.

»¡Llamamos a la vigilancia de los obreros y soldados de Moscú!

»A1 abandonar el Consejo provisional llamamos a la vigilancia y al heroísmo de los obreros, soldados y campesinos de toda Rusia.

»¡Petrogrado está en peligro! ¡La revolución está en peligro! ¡El pueblo está en peligro! »El gobierno agrava este peligro. Los partidos dirigentes lo ayudan.

»Solamente el pueblo puede salvarse a sí mismo y salvar al país. Nosotros apelamos al pueblo. »¡Todo el poder a los Soviets!

»¡Toda la tierra para el pueblo!

»¡Viva la paz democrática, honrada, inmediata!

«¡Viva la Asamblea Constituyente!»

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Miembros del La Internacional revolucionaria del Partido Socialista que habían participado en la Confe- rencia Internacional de Zimmerwald (Suiza} en 1915. [Nota de la Edit.]

Tal era la situación cuando, al anuncio de la Conferencia Interaliada de París, esperada desde hacía tanto tiempo, se planteó la cuestión de la política extranjera.

En teoría, todos los partidos socialistas de Rusia propugnaban una paz sobre bases de- mocráticas, tan rápida como fuera posible. En mayo de 1917, el Soviet de Petrogrado, donde dominaban entonces los mencheviques y los S.R., había proclamado las famosas condiciones de paz rusas y reclamado una conferencia interaliada para discutir los fines de guerra. Esta conferencia, prometida primero para agosto, diferida luego a septiembre y después a octubre, se había fijado, al fin, para el 10 de noviembre.19

El Gobierno provisional había propuesto dos delegados: el general Alexeiev, militar reaccionario, y Terechtchenko, ministro de Negocios Extranjeros. Los Soviets escogie- ron a Skobelev, al cual entregaron instrucciones detalladas: el famoso nakaz.20 El Go-

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La conferencia no se llevó a cabo por la caída del Gobierno provisional. [Nota de la Edit.]

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El "nakaz" a Skobelev (Extractos): El ex ministro de Trabajo, Skobelev, nombrado representante de la democracia revolucionaria rusa a la Conferencia de los Aliados en París, recibió del Tsík las siguientes instrucciones:

Instrucciones para el delegado de… en la Conferencia de París. El nuevo tratado de paz debe ser explícito en cuanto a los fines de guerra. Debe tener por base los principios: no anexión, no indemnización, dere- cho de los pueblos a su libre determinación.

Problemas territoriales

1. Evacuación de Rusia por las tropas alemanas. Derecho absoluto a la autonomía para Polonia, Lituania y Livonia.

2. Autonomía para la Armenia turca, y más tarde, derecho absoluto para su libre determinación, a partir del momento en que se instauren gobiernos locales.

3. Solución del problema de Alsacia-Lorena mediante un plebiscito, previa la retirada de las tropas ex- tranjeras.

4. Restauración de Bélgica, cuyos daños serán reparados por medio de un fondo internacional.

5. Restauración de Servia y Montenegro, que recibirán la ayuda de un fondo internacional. Servia deberá tener una salida al Adriático. Bosnia y Herzegovina se convertirán en países autónomos.

6. Las regiones disputadas de los Balcanes recibirán provisionalmente la autonomía, mientras se espera la organización de un plebiscito.

7. Restauración de Rumania, que deberá reconocer la autonomía absoluta de la Dobruja... Rumania debe-

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