Así como la fotografía ha mutado hacia lo móvil, también ha logrado obtener esta idea de movimiento dentro de una única imagen, donde la presencia del tiempo se ve claramente reflejada. Se trata pues, de ciertas técnicas que mantienen este tipo de lenguaje sin la necesidad de presentar una serie de fotogramas que determinan el tiempo que el espectador se debe quedar observándolo. Aquí, tiene mayor control el público porque se puede quedar apreciando la obra a gusto personal.
El primero es el time stack, cuya traducción literal sería pila de tiempo, como si se tratara de instantes puestos encima uno de otro. Justamente, de esto se trata. Este tipo de imagen se compone a partir de la superposición de muchas fotografías. En cierto sentido remite a la vanguardia futurista donde se pintaba la repetición de una figura. La diferencia reside en que en este modelo fotográfico se utiliza a partir de tomas con intervalos de la misma manera que se realiza un timelapse. Es decir, que el proceso de captura es igual, lo que cambia es el producto que se genera a la hora de la edición.
Una vez que se obtienen las imágenes lo que se hace es en algún programa de edición juntarlas y fusionar las capas. Para esto Molloy explica que utiliza Adobe Photoshop, tomando la primera imagen como la capa inferior y todas las siguientes serán añadidas con la fusión de aclarar (2016). Para que este efecto sea fructífero lo ideal es mantener ciertas zonas sin movimiento. Por ejemplo, si se encuadra un paisaje donde se ver una pequeña porción del suelo y el resto de la imagen es ocupada por un cielo nublado, la parte inferior
84 podría quedar estática y fusionar solamente todas las capas en el sector superior para que se vea el desplazamiento de las nubes. Esto siempre varía acorde con lo que se tenga frente al objetivo y a lo que el artista desee mostrar, no significa que sea una regla que no puede romperse. Pero usualmente es trabajado de dicha forma.
Hay que tener en cuenta que a la hora de fotografía el encuadre debe ser estático e igual en todas las tomas para tener una continuidad en el movimiento de los sujetos ya que de otro modo no se logra el efecto deseado.
Se puede tomar como referencia una imagen capturada por Molloy de unos molinos de vientos eólicos que al ser superpuestos se logra crear una figura totalmente nueva debido a los desplazamientos del mismo, como si se tratara de una flor o un chupetín gigante en el medio del campo. También posee otra tomada, denominada Sunset spectrum, frente a una granja con un cielo que muestra el movimiento de las nubes y los cambios de colores que se generan por el paso del tiempo, mezclándose unos con otros como si fueran pinceladas de una pintura (ver imagen 14, pág. 103, anexo de imágenes seleccionadas).
Otro camino que permite hacer algo parecido es el time slice. En éste se realizan una serie de fotografías -como el caso anterior- pero a la hora de la edición lo que se hace, como expresa el nombre, es poner una pequeña porción de cada una componiendo en la misma imagen diferentes horarios. Entonces, se pueden observar pedazos desde el amanecer hasta el anochecer, sin estar superpuestos, sino uno al lado del otro. Se observa una transición a lo largo del cuadro. Aquí también es importante mantener el mismo encuadre para evitar problemas posteriores, ya que tampoco se lograría el resultado buscado.
Dan Marker-Moore en un artista que trabaja con el método de time slice y expone que a veces para generar una obra toma casi 1000 fotografías, utilizando solamente alrededor de 50 o 100 finalmente, y luego de editarlas en Lightroom las exporta a After Effects para terminar de elaborar éste contenido visual (Zhang, 2015). Ha realizado varias composiciones
85 de este tipo, fotografiando desde paisajes hasta ciudades, y recortando verticalmente una tira (del mismo grosor) de cada imagen generando una transición gradual. Entre ellas se puede encontrar una de Amsterdam compuesta por 29 imágenes tomadas a lo largo de 45 minutos que muestran el final de un atardecer y el comienzo de la noche sobre la ciudad y el agua frente a ella. Es interesante observar como los colores del cielo traspasan de un amarrillo hasta un azul que se vuelve casi negro y la manera en que las luces de la ciudad cada vez aumentan su intensidad (ver imagen 14, pág. 14, cuerpo C).
Otro ejemplo es de Fqwimages, que a diferencia del anterior incorpora también detalles de plantas, e incluso realiza tomas con gente lo cual representa una mayor dificultad a la hora de editar. Pero lo que realmente lo distingue es que a la hora de combinar las fotografías no se limita únicamente a acomodarlas verticalmente, sino que utiliza diferentes formas geométricas y variadas disposiciones. Específicamente en Singapore sunset (2017) se observa como base un pequeño círculo del lado izquierdo que contiene una pequeña porción de cielo durante la tarde, y a medida que dicha figura crece en tamaño se va traspasando hacia la noche paulatinamente. Pero también se observan ciertas líneas que cortan con el ritmo y mantienen una sola etapa del día a lo largo de todo el cuadro. Esto lo que genera es una presentación de esta técnica mucho más dinámica, que funda en el espectador otro tiempo de recorrido visual, interpretando y analizando esta nueva estructura planteada (ver imagen 15, pág. 103, anexo de imágenes seleccionadas). Según éste último la pintura y la fotografía son una instancia del tiempo, pero el mundo no se maneja de esta forma, sino que es experimentado a través de una secuencia, y en ese sentido, el video parece ser más convincente (2017). Es por esta razón que gracias a sus realizaciones visuales rompe con esa restricción de un solo instante que posee la imagen fija.
Por último, existe un tipo de imagen creada a partir de video denominada cinemagraph. Lo que se obtiene finalmente es una imagen estática que tiene una porción limitada de
86 movimiento, pero que se repite continuamente. Es como si una parte de ella se encontrara en un bucle infinito, mientras que el resto queda quieto completamente. Le agrega una temporalidad a la fotografía que no es posible generarla sino es con el cine.
Para crearlo es necesario en una primera instancia grabar un video de la situación que se quiera, con un encuadre fijo, puesto que hay que tener en cuenta que gran parte de la escena va a ser congelada. Una vez obtenido esto se pasa a trabajar sobre un programa de edición como Adobe Photoshop, y realizando una máscara de capa se seleccionara en blanco las partes que se quiera con movimiento y en negro las que no. No se profundizará mucho en esto, pero es necesario dar esta explicación para saber de qué manera se puede lograr. Por otro lado, también pueden crearse a partir de una sucesión de fotografías o mediante un programa denominado Flixel, que permite trabajar los videos y editarlos para genera un cinemagraph.
A diferencia de los dos métodos anteriores expuestos, éste sí posee un movimiento incluido dentro de la imagen que denota el paso del tiempo que se vuelve a reiniciar una y otra vez, como si estuviera atrapado dentro de la misma. Kevin Burg y Jamie Beck (de Nueva York) trabajan actualmente realizando este sistema para campañas comerciales. Son quienes crearon los cinemagraphs. Entre sus trabajos han elaborados algunos para Stuart Weitzman –marca de moda-para implementarlo a través de Instagram. En un artículo, que habla justamente sobre este tema, se ha mencionado que los consumidores muestran mayor interés en un producto luego de ver un anuncio por vídeo (Sloane, 2015), y de esta manera se observa como incluso llegan a servir como herramienta de marketing.