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1. MARCO TEÓRICO

2.3. EVALUACIÓN DE LOS SUJETOS

2.3.3. Temporalización de la evaluación

Previamente a la descripción de la temporalización de la evaluación realizada, vamos a introducir una distinción de las variables descritas anteriormente en función de cómo van a ser consideradas en los análisis estadísticos.

En primer lugar, se consideran aquellas variables

sociodemográficas y clínicas que permiten definir las características

básicas del paciente, así como del trastorno que padece. Entre estas se

encuentran edad, sexo, estado civil, nivel educativo, diagnóstico

temporomandibular y tiempo de evolución de la sintomatología.

En segundo lugar, definimos como variables de resultado (o

criterio) aquellas que serán utilizadas como indicadores de la evolución de la sintomatología del trastorno. Entre estas variables se encuentran las

siguientes: número de puntos musculares con dolor, frecuencia de aparición

del dolor, frecuencia de automedicación, frecuencia de uso de servicios de salud, días de baja laboral, intensidad del dolor, análisis afectivo- evaluativo-sensorial del dolor, interferencia percibida en las distintas áreas del funcionamiento del paciente, gravedad percibida del trastorno temporomandibular y distrés emocional.

En tercer lugar, se encuentran aquellas variables psicológicas sobre las que incide directamente el tratamiento y que se prevé repercutirán en

las variables de resultado, serán denominadas variables de proceso:

actitudes y creencias sobre el dolor, estrategias de afrontamiento -entre las

que destaca catastrofismo por tener entidad propia dada su relevancia en

el estudio del dolor crónico, control percibido y apoyo social percibido

(Gatchel y Turk, 1999; Sullivan, Bishop y Pivik, 1995).

Por último, se consideran variables moduladoras a aquellas

variables psicológicas que pueden influir en la eficacia del tratamiento y por tanto incidir sobre las variables de resultado, de forma indirecta. Entre éstas se incluyen variables de personalidad (Ferrando et al., 2004) y también aquellas relacionadas con la hipnosis, que, según estudios previos, pueden incidir en la eficacia derivada de una intervención que incluya dicha técnica (Cangas, 1999). Hablamos concretamente de

neuroticismo, responsabilidad, optimismo, pesimismo, sugestionabilidad y

distintas actitudes y creencias acerca de la hipnosis.

El proceso de evaluación, se llevó a cabo en tres ocasiones. En la

primera, los sujetos de ambos grupos fueron evaluados respecto a las

variables sociodemográficas y clínicas, de resultado y de proceso. En el grupo experimental esta primera evaluación se realizaba previamente al inicio de la intervención cognitivo-conductual (pretratamiento) y, en todos los casos, dentro de un plazo de 10 días desde la visita del paciente al servicio de Estomatología. De forma exclusiva en el grupo clínico, se evaluaron las variables consideradas moduladoras, con el objetivo de relacionarlas con la respuesta al tratamiento cognitivo-conductual.

Así, todas las variables fueron recogidas de forma previa al inicio de

expectativas generadas por el paciente en cuanto al proceso hipnótico, en la eficacia de un entrenamiento en hipnosis (Cangas, 1999; Spanos, Burnley y Cross, 1993) y, en este sentido, una evaluación de la

sugestionabilidad llevada a cabo antes de la terapia puede resultar

contraproducente. La existencia de ítems en las escalas de

sugestionabilidad, a los que muy pocos sujetos responden positivamente puede crear expectativas negativas en el paciente respecto a su propia respuesta a la hipnosis y bloquear con ello el proceso de aprendizaje de la capacidad sugestiva (Cangas, 1999; Kirch, Montgomery y Sapirstein,

1995). Por tanto, la evaluación de la sugestionabilidad se llevó a cabo al

final de la intervención cognitivo-conductual.

En la segunda evaluación, realizada a los tres meses, se

contemplaron de nuevo tanto las variables de resultado como de proceso en ambos grupos. En este caso, la evaluación coincidía con la finalización de la terapia psicológica en el grupo experimental (postratamiento). Tanto en esta evaluación como en la tercera, el evaluador era una persona distinta a la que llevó a cabo la aplicación del tratamiento; con ello se pretendía evitar sesgos en la evaluación, ya que este evaluador era, además, desconocedor de la condición experimental o control del paciente. Cabe señalar que en esta evaluación se recogía asimismo la evaluación de

otra variable: uso de férula. Recordemos que el tratamiento psicológico en

el grupo clínico se iniciaba tras la evaluación inicial, siendo paralelo al inicio del tratamiento odontológico estándar que pautaba el estomatólogo.

A este respecto, dado que todos los pacientes presentaban sintomatología temporomandibular de carácter muscular, tanto en el grupo clínico como en el grupo control, el tratamiento estándar incorporaba, en la mayoría de los casos, la recomendación del uso continuado de la férula de relajación temporomandibular. Debido a que dicha férula no está cubierta por la sanidad pública y, por tanto, no se

dependía del propio paciente. Así, en la segunda evaluación se preguntó a la persona si había llevado a cabo el seguimiento o no de esta pauta,

variable que denominamos uso de férula. De este modo, intentamos

controlar el efecto de la posible existencia de diferencias entre los grupos en el cumplimiento del tratamiento estándar pautado, creando un nueva variable clínica.

La tercera evaluación se realizó nueve meses después de la

segunda, pero únicamente en el grupo experimental, dado que el objetivo

era establecer el mantenimiento de la eficacia terapéutica en el seguimiento. Por el mismo motivo, únicamente se incluyeron en esta evaluación las variables de resultado.

La tabla siguiente se muestra un resumen de las variables evaluadas en cada una de las fases de la evaluación.

Tabla 1: Descripción de la evaluación realizada en cada pase. Nombre de la variable e instrumento empleado, en su caso.

EVALUACIÓN INICIAL

Grupo experimental y control

POSTRATAMIENTO (3 meses) Grupo experimental y control

SEGUIMIENTO (9 meses) Grupo experimental Variables Sociodemográficas Edad Sexo Nivel Cultural Estado Civil Variables Clínicas Tiempo de evolución Diagnóstico TMD Variables de Resultado

Puntos dolorosos a la palpación Frecuencia del dolor

Frecuencia de medicación Uso de Servicios Médicos Días de baja laboral

Intensidad del dolor (Von Korff, 1979) Índice Subjetivo del dolor (MPQ, 1975) Interferencia percibida (MPI, 1985) Gravedad del dolor (MPI, 1985) Distrés emocional (BSI-18, 2001)

Variables de Proceso

Autocontrol percibido (MPI, 1985) Apoyo social (MPI, 1985)

Catastrofismo (PCS, 1995)

Creencias sobre el dolor (SOPA-35, 2000) Estrategias frente al dolor (CAD, 1997)

Variables Moduladoras (Grupo experimental)

Neuroticismo (NEO-Pi-R, 1995) Responsabilidad (NEO-Pi-R, 1995) Optimismo-Pesimismo (LOT-R, 1994) Actitudes sobre la hipnosis (EVACH, 2003)

Variables Clínicas

Uso de férula

Variables de Resultado

Puntos dolorosos a la palpación Frecuencia del dolor

Frecuencia de medicación Uso de Servicios Médicos Días de baja laboral

Intensidad del dolor (Von Korff, 1979) Índice Subjetivo del dolor (MPQ, 1975) Interferencia percibida (MPI, 1985) Gravedad del dolor (MPI, 1985) Distrés emocional (BSI-18, 2001)

Variables de Proceso

Autocontrol percibido (MPI, 1985) Apoyo social (MPI, 1985)

Catastrofismo (PCS, 1995)

Creencias sobre el dolor (SOPA-35, 2000) Estrategias frente al dolor (CAD, 1997)

Variables Moduladoras (grupo experimental)

Sugestionabilidad (SHCSA, Morgan y Hilgard, 1978)

Variables de Resultado

Puntos dolorosos a la palpación Frecuencia del dolor

Frecuencia de medicación Uso de Servicios Médicos Días de baja laboral

Intensidad del dolor (Von Korff, 1979) Índice Subjetivo del dolor (MPQ, 1975) Interferencia percibida (MPI, 1985) Gravedad del dolor (MPI, 1985) Distrés emocional (BSI-18, 2001)