Debes realizar el trasplante preferiblemente en las primeras horas de la mañana o al finalizar
la tarde, cuando no hay mayor exposición de las plantas a la luz intensa del sol. Así mismo, el terreno o el recipiente al que trasplantes se deben
regar previamente hasta alcanzar humedad media (también denominada capacidad de campo) sin generar encharcamientos. Luego de la siembra o trasplante, el mismo día, debes regar el terreno o el recipiente, con la precaución
de no colocar directamente el chorro de agua sobre la semilla o plántula para no
maltratarla o desenterrarla.
La humedad media o de capacidad de campo en el sustrato de trasplante se puede determinar mediante la prueba del puño. Para hacerlo, tomamos un puñado de sustrato que se debe sentir húmedo al tacto, sin mojar la mano. Luego lo apretamos y por entre los dedos deben salir algunas gotas de agua que al dejar de apretar se reabsorben. Si tenemos raíces fuertes y de un buen alcance, y suelos ricos en materia orgánica y nutrientes, nuestra planta se va a desarrollar de manera apropiada, lo que se traduce en un buen desarrollo del cultivo, tiempos adecuados de cosecha, menor incidencia en el ataque de plagas y enfermedades, mejor tamaño de la planta y mejor cantidad de nutrientes para el consumidor final.
El trasplante se emplea cuando la semilla es pequeña, se demora en germinar o requiere cuidado en esta fase; como ejemplo se tienen la lechuga, la espinaca, el tomate, la coliflor y la cebolla. Este tipo de siembra permite aprovechar recursos como la tierra, la semilla y la mano de obra, ya que en semillero o almácigo se protegen las plántulas del frío, el sol y la lluvia.
Después de preparado y sembrado el almácigo es esencial:
• Regar diariamente con agua y solución nutritiva; se emplea una regadera de gota fina.
• Remover la tierra dos veces por semana para evitar la formación de costras y el desarrollo de algas.
• Agrupar el sustrato en la base de las plantas conforme crecen para favorecer el crecimiento de las raíces.
Para realizar el trasplante, es decir la siembra de las plántulas en sitio definitivo, se debe tener en cuenta que las plántulas tengan entre tres a cuatro hojas verdaderas y estén vigorosas. El proceso se debe hacer temprano por la mañana, por la tarde o en días nublados. Se debe tener el suelo o sustrato preparado, haber señalado los sitios se siembra y, después de ubicar la plántula, afirmar la tierra alrededor cuidando de que no quede muy enterrada y no se dañen las raíces. En ocasiones, en la unidad productiva, los cultivos se pueden plantar de modo que formen asociaciones, es decir, sembrar plantas que se van a ayudar mutuamente y que no van a interferir entre sí en su desarrollo, o que van a ser cosechadas en diferentes tiempos.
En este punto, es importante presentar el término alelopatía, que es una ciencia que atañe al control biológico de plagas y enfermedades mediante el uso de diferentes esencias y aromas que las plantas adultas sintetizan o secretan para favorecer o repeler las relaciones entre ellas, al igual que para atraer insectos benéficos o para rechazar el ataque de las plagas y enfermedades (Cadavid 1995; Agudelo 2001). Este método junto con prácticas acertadas en el manejo del agroecosistema favorece la reducción en la incidencia de plagas en los cultivos. Dos prácticas importantes son la asociación de cultivos, que consiste en la siembra simultánea de dos o más especies en un terreno, y la rotación de cultivos, que se refiere a la alternación en la siembra de especies con la finalidad de romper los ciclos biológicos de insectos y enfermedades, que pueden ser limitantes en las producciones. Las dos prácticas deben ser consideradas desde
la planeación de la siembra, ya que permiten un mayor aprovechamiento del espacio y los recursos, al emplear especies con diferentes requerimientos hídricos y nutricionales y sus características de crecimiento vegetativo y radicular. Se deben usar plantas de diferentes familias pues presentan distintas razones de carbono/nitrógeno (C/N), lo cual favorece un equilibrio en las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, garantiza la producción de manera permanente y genera una mayor eficiencia en el uso de nutrientes disponibles para las plantas, del agua o la luz, lo que redunda en un mayor rendimiento de la unidad productiva en cuestión (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura s. f.; Sauca y Urabayen 2005). En la tabla 33 se presentan distintos tipos de asociaciones de cultivos y de plantas para diversos cultivos que se pueden desarrollar en AUP. Además, se muestran algunas asociaciones que pueden ocasionar efectos adversos por alelopatía en las plantas de cultivo.
Tabla 33.Efectos de las asociaciones de los cultivos en AUP
Cultivo o plantas Buenas asociaciones Malas asociaciones
Allium porrum L.
(cebolla puerro) Ajo, apio, espinaca, fresa y tomate Arveja
Allium cepa L. (cebolla de bulbo) Pepino, lechuga, remolacha, tomate, zanahoria, valeriana, fresa y perejil Fríjol, arveja, habichuela, repollo y papa Allium sativum L. (ajo) Zanahoria, remolacha, tomates, coles, fresa, puerro y fríjol
Fríjol, arveja y habichuela
Apium graveolens L.
(apio) Repollo, tomate, espinaca y puerro Papa, maíz y lechuga
Pisum sativum L. (arveja)
Fríjol, maíz, pepino, brócoli, coliflor,
espinaca, lechuga, repollo, rábano y zanahoria
Ajo, cebolla puerro, papa, girasol, habichuela, puerro y tomate
Cultivo o plantas Buenas asociaciones Malas asociaciones
Beta vulgaris L. var.
Cicla (acelga) Rábano, nabo, zanahoria y lechuga
Beta vulgaris L. var. Esculenta Salisb (remolacha)
Cebolla, acelga, ajo, brócoli, papa, apio, lechuga, manzanilla, rábano y repollo
Espinaca, fríjol de enredadera y pepino
Brassica sp.
(familia de coles, coliflor, repollo, brócoli, etc.)
Leguminosas, apio, remolacha, caléndula y mejorana
Fresas, cebolla, repollo, papa, fríjol de enredadera, ajo, hinojo y tomate
Cucumis sativus L. (pepino)
Arveja, fríjol, maíz, rábano, ajo, apio, albahaca, cebolla, coliflor, brócoli, repollo, habichuela, espinaca y flores
Hierbas aromáticas, rábano, papa y tomate
Cucurbita maxima
Duch (ahuyama) Pepino, maíz y rábano Ají picante y papa
Capsicum annuum L.
(pimiento o pimentón) Perejil y zanahoria Girasol, tomate y rábano
Capsicum frutescens
(ají picante) Perejil y zanahoria Ahuyama y girasol
Carica papaya
(melón) Árboles frutales, maíz y fríjol
Daucus carota L. (zanahoria)
Rabanito, rábano, tomate, ajo, acelga, cebolla y
puerro Eneldo y nabo
Fragaria L. (fresa)
Ajo, caléndula, cebolla, espinaca, eneldo, fríjol, lechuga, puerro, rábano y valeriana
Familia de las coles
(Continúa) (Continuación tabla 33)
Fuente: Núñez 1994; Mejía 1995
Cultivo o plantas Buenas asociaciones Malas asociaciones
Lactuca sativa L.
(lechuga) Ají, zanahoria, rábano y pepino Tomate
Petroselinum crispum
(Mill.) (perejil) Familia de coles, fríjol, tomate, rábano y espárrago Apio y lechuga
Rhapanus sativus
(rábano)
Arveja, lechuga, papa, pepino, apio, brócoli, cilantro, coliflor, espárrago, espinaca, fresa, fríjol, manzanilla, mejorana, perejil, repollo y zanahoria
Habichuela
Lycopersicon esculentum
Mill. (tomate)
Caléndula, cebolla, espárrago, perejil, zanahoria, borraja, ajo, apio, albahaca, brócoli, repollo, espinaca y puerro
Remolacha, arveja, fríjol, habichuela, hinojo, papa y pepino
Solanum melongena L.
(berenjena) Otras hortalizas como apio, tomate y arveja Cebolla y ajo
Solanum tuberosum L.
(papa)
Berenjena, caléndula, fríjol, maíz, repollo, coliflor, brócoli, habichuela, rábano, menta, perejil y remolacha.
Lechuga, tomate, zanahoria, calabaza, ahuyama, girasol, pepino, tomate y arveja Spinacia oleracea L. (espinaca)
Coliflor, fresa, lechuga, lechuga, apio, repollo, arveja, rábano, acelga, manzanilla, rábano, papa, borraja, habichuela y zanahoria
Remolacha
Zea mays (maíz)
Plantas leguminosas como arveja y fríjol –entre otras–; pepino, lechuga, rábano y papa
Frutales de hoja caduca