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TEORÍA DE LA CATARSIS (ÁNIMO PREVIO-POSTERIOR)

La Teoría del Símbolo de Sufrimiento alega que las lágrimas se han convertido en el símbolo del dolor porque copian el llanto reflejo Aunque algunas de las teorías

TEORÍA DE LA CATARSIS (ÁNIMO PREVIO-POSTERIOR)

Un proverbio persa dice:” Las lágrimas alivian a los ojos que sufren”.

Cornelius (1986) recolectó y analizó 70 artículos sobre el llanto del adulto de revistas populares británicas y americanas en el periodo 1848-1985. Parece que hubo poco desarrollo en los puntos de vista en este periodo de 140 años. Los temas centrales eran que el llanto es único en la especie humana, que es bueno llorar y que no llorar puede ser perjudicial para la salud. Además se prestaba mucha atención a las diferencias entre géneros. Parecían animar a la mujer del presente diciendo que la mujer que es capaz de encontrar alivio en las lágrimas se mantiene más joven que la que las reprime (57).

Cornelius identifica un claro cambio en los razonamientos dados para aconsejar no reprimir las lágrimas. Mientras que a mediados de 1800 este consejo se basaba predominantemente en un manifiesto moral (“los que no lloran son malos”) en el siglo XX se ha pasado a un modelo de catarsis emocional a través de hipótesis psicosomáticas en cuanto a que la tensión no expresada llevaría a un desorden somático o incluso a la intoxicación del cuerpo por sustancias de desecho que segregamos cuando estamos tristes (3).

En cuanto a teorías psicoanalistas, Kottler (1996) ve el llanto como un mecanismo de defensa contra los desarreglos internos (55) y Löfgren (1966) y Sachs (1973), como la descarga de energía sexual o agresividad (63). También es popular la descripción de llanto como proceso hidráulico o válvula de seguridad (Breuer y Freíd 1895/1955, Koestler 1964, Sadoff 1966)(82). En este caso, las lágrimas son la descarga de las emociones que han pasado una barrera crítica. De este modo, se evita un exceso de emociones y se libera la energía movilizada durante el estrés.

Cuando los sujetos empiezan a llorar, se activan sus músculos respiratorios para inhalar y exhalar aire de los pulmones, así como los músculos de los labios, boca, lengua, laringe y cuerdas vocales, produciendo la típica vocalización del llanto. El sollozo requiere una inhalación convulsiva de aire, con espasmos de la mayoría de estos músculos. La activación del sistema nervioso autónomo es la responsable de la sudoración, el aumento de la presión arterial

y la frecuencia cardiaca, la secreción de adrenalina y noradrenalina y la activación de las glándulas suprarrenales a partir de la hipófisis. Esta respuesta es similar a la reacción general de defensa ante el estrés (11).

Se suele decir que el llanto es relajante, un tranquilizante natural en experiencias estresantes, pero en el mundo científico este argumento no tiene mucho soporte. Dos psicólogos americanos, Martin y Labott, preguntaron a la gente que llora con frecuencia, si se sentían mejor tras llorar que la gente que suele llorar poco. La respuesta fue que no. En una segunda investigación estudiaron hasta qué punto llorar relajaba tensiones. De nuevo no había pruebas pero demostraron que llorar mucho no es mejor remedio que no llorar ante tensiones y sentimientos depresivos (81;82).El llanto prolongado produce dolor de cabeza, edema ocular y facial y cansancio. Kraemer y Hastrup demostraron que los síntomas depresivos disminuyen al cabo de 1-2 horas independientemente de que haya habido o no episodio de llanto, lo que ha podido sesgar numerosos resultados (83).

Gross y colaboradores realizaron un estudio experimental en el que observaron que durante el llanto se produce una intensa actividad simpática (vasoconstricción, sudoración…), somática y parasimpática (en la glándula lagrimal). La activación coordinada de las ramas periféricas simpáticas y parasimpáticas puede ser responsable de la sensación de “descarga” tras el llanto. Por otro lado, observaron un incremento de sensaciones negativas (81).

También hay un limitado número de encuestas sobre el llanto y enfermedades específicas. En algunos libros antiguos de aprendizaje médico aconsejan que estimular el llanto, en algunos casos, es positivo para el paciente. Las emociones “embotelladas” provocarían la enfermedad. Hay encuestas que muestran que pacientes con problemas de estómago y huesos lloran menos que la gente sana. Se conocen tres casos de pacientes con asma y enfermedades dermatológicas en los que existía esta interacción: el llanto disminuía los síntomas e inhibir los síntomas los aumentaban. Aunque sobre esto no se han realizado encuestas. Por tanto, la creencia de que llorar es saludable debe ser planteada con mucha cautela. Pero, no hay razón para esconder las lágrimas.

En el estudio de Frey el 85% mujeres y el 73% de los varones se sentían mejor después del llanto. ¿Puede esto deberse a que hayan obtenido ayuda de otro ser humano o al menos la imagen mental de una respuesta? ¿O que el sistema de retroalimentación sistema límbico- hipotálamo-glándula lagrimal lleve a la liberación de un neurotransmisor hasta ahora desconocido? (66).

En nuestra población, aunque los grupos son poco comparables, parece que el llanto emocional no ejerce un efecto positivo sobre el estado de ánimo. Hubo más encuestados que pasaron de un estado de ánimo normal a un estado de ánimo negativo que a un estado de ánimo positivo (9,9% frente a 4,9%) tras el episodio de llanto. Un 14,6% de los de los encuestados con

porcentaje similar (14,4%) mejoraron su estado de ánimo de negativo a positivo gracias a la secreción lagrimal.

Teniendo en cuenta que el llanto se produce la mayoría de las veces en soledad, no parece que se obtenga alivio por la respuesta de otro, al menos de forma física.

Basándose en patologías como el Síndrome de Riley-Day o disautonomía familiar, que cursa con alacrimia y episodios colinérgicos ante el estrés, se plantea si el déficit de lacrimación contribuye a esta anómala reacción ante el estrés, aunque no parece muy sensato teniendo en cuenta que muchas personas no suelen llorar y no por ello sufren de estrés.

Sin embargo, en nuestra sociedad, los hombres tienden a reprimir el llanto y en ellos parecen más frecuentes las patologías relacionadas con el estrés. La Dra. Margaret Crepeau realizó un estudio sobre la actitud ante el llanto de pacientes con úlceras y colitis ulcerosas. Por lo visto estos pacientes veían el llanto como un signo de debilidad y pérdida de control. ¿Existirá un mecanismo de retroalimentación entre el sistema límbico o cerebro de los sentimientos y la glándula lagrimal? Frey ya señalaba que es muy diferente llorar al ver una película que por perder a la pareja.

El propio Freud, creador de la teoría de la catarsis, recalca el papel del llanto como medio de comunicación para pedir ayuda en “El malestar en la cultura” (1929), donde sentencia: “El lactante aun no discierne su yo de un mundo exterior, como fuente de las sensaciones que le llegan. Gradualmente lo aprende por influencia de diversos estímulos. Sin duda, ha de causarle la más profunda impresión el hecho de que algunas de las fuentes de excitación (que más tarde reconocerá como los órganos de su cuerpo) sean susceptibles de provocarle sensaciones en cualquier momento, mientras que otras se le sustraen temporalmente (entre estas, la que más anhela: el seno materno), logrando solo atraérselas al expresar su urgencia en el llanto (60).