2.2 Marco Teórico
2.2.1 Las teorías del aprendizaje
2.2.1.4. Teoría de las inteligencias múltiples
Todas las teorías expuestas sobre el aprendizaje nos brindan más y mejores elementos para comprender cómo sucede el aprendizaje, cómo se puede propiciar el aprendizaje pedagógicamente, cómo un profesor requiere de los principios teóricos, psicológicos y pedagógicos para trabajar con sujetos de aprendizaje y entender que no todos los sujetos aprenden de la misma manera, por lo que será necesario hablar de las implicaciones de la teoría de inteligencias múltiples en el aprendizaje, propuesta por Howard Gardner.
Según Howard Gardner (1994, p. 42) la inteligencia es “la capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas”.
Este autor acuño el término “inteligencias múltiples”, al dividir a la inteligencia en diez tipos: Lógica-matemática Lingüística Espacial Musical Corporal-Kinestésica
Intrapersonal Interpersonal Naturalista Espiritual Existencial.
A continuación abordaremos cada una de ellas de acuerdo con la óptica de Gardner (1994).
1. La lógica-matemática: Se refiere a la capacidad de trabajar correctamente con números y con la lógica. Esta inteligencia es la que usa un científico para generar hipótesis y para probarlas; también es usada por matemáticos, actuarios, ingenieros, programadores de computadoras, contadores y otros profesionales.
2. La lingüística: También se conoce como verbal-lingüística. Es la habilidad para utilizar las palabras habladas y escritas con eficacia. Igual que la lógica-matemática es otra de las típicamente medidas por los test de inteligencia.
3. Inteligencia musical: Ésta se relaciona con la capacidad para apreciar la música, recordar melodías, tener sentido del ritmo, etc. Hay personas -como los virtuosos de distintos instrumentos, los cantantes, los ingenieros de sonido, los afinadores de piano, etc.- que la tienen muy desarrollada
4. Inteligencia espacial: Permite la creación de imágenes mentales y la expresión de éstas en dos o en tres dimensiones. Esta inteligencia es utilizada por el artista plástico, por el inventor de una máquina o por el científico que crea imágenes para desarrollar una nueva teoría.
5. Inteligencia corporal-kinestésica: Es la inteligencia que implica la utilización armoniosa del cuerpo, como lo hace un actor, una bailarina o un atleta. También es la inteligencia del cirujano, del mecánico, del artista, de los artesanos y de los profesionales de todos los oficios manuales.
6. Inteligencia interpersonal: Es la capacidad para relacionarse, entender y trabajar con otras personas, esta inteligencia nos permite relacionarnos con nuestros semejantes, evaluarlos, sentir empatía por ellos, ser líderes y hacer amigos.
7. Inteligencia intrapersonal: Permite la reflexión sobre nosotros mismos, sobre quienes somos, sobre el sentido de nuestra vida y sobre nuestros objetivos. Nos permite dirigir nuestra existencia con confianza y seguridad.
8. Inteligencia naturalista: Es la habilidad y sensibilidad para relacionarnos con la naturaleza y es indispensable desarrollarla en profesiones como las de biólogo,
veterinario o ingeniero agrónomo.
9. Inteligencia espiritual: Es la capacidad de sentir y reflexionar en torno a los aspectos espirituales de la vida. Se entiende por espiritual todo lo relacionado con el interés en la trascendencia del hombre y la manera como ésta afecta su comportamiento e impacta con sus acciones a la sociedad en su conjunto.
10. Inteligencia existencial. Para Gardner (1994), esta inteligencia forma parte de la inteligencia espiritual y desde su punto es su parte cognitiva. El mencionado autor (Gardner, 1994, p. 55) la define como “la capacidad de situarse uno mismo en relación con el cosmos, lo infinito y lo infinitesimal y la capacidad de situarse uno mismo en relación con determinadas características existenciales de la condición humana, como el
significado de la vida y la muerte, el destino final de uno mismo y el destino psicológico”.
Gardner (1994) amplía el concepto de lo que es la inteligencia y reconoce lo que se sabe de manera intuitiva, y es que un destacado desempeño académico no lo es todo. A la hora de desenvolverse en esta vida no basta con tener un gran expediente académico.
Hay gente que posee gran capacidad intelectual pero es incapaz de relacionarse bien con sus semejantes, elegir bien a sus amigos y, por el contrario, hay personas menos brillantes en el colegio que triunfan en el mundo de los negocios o en su vida personal. Triunfar en los negocios, o en los deportes, requiere ser inteligente, pero en cada campo utilizamos un tipo de inteligencia distinto. No mejor ni peor, pero si distinto. Dicho de otro modo, Einstein no es más inteligente que Michel Jordan, pero sus inteligencias pertenecen a campos diferentes.
Al definir la inteligencia como una capacidad Gardner (1994) la convierte en una destreza que se puede desarrollar. Bajo este orden de ideas lo que pretenderemos será desarrollar la inteligencia lógica matemática a la par de la inteligencia interpersonal.
Ahora bien, todos los seres humanos nacen con unas potencialidades marcadas por la genética, pero esas potencialidades se van a desarrollar de una manera o de otra dependiendo del medio ambiente, las propias experiencias, la educación recibida, etc.
Así tenemos que ningún deportista de alto rendimiento llega a la cima sin haber realizado un adecuado entrenamiento, por buenas que sean sus cualidades naturales. Lo mismo se puede decir de los matemáticos, los poetas, o de la gente emocionalmente inteligente.
Gardner (1994) enfatiza el hecho de que todas las inteligencias son igualmente importantes, el problema es que el sistema escolar no las trata por igual y ha sobrevaluado las dos primeras de la lista, (la inteligencia lógico-matemática y la inteligencia lingüística) hasta el punto de negar la existencia de las demás.
Para Gardner (1994) es evidente que, sabiendo lo que se sabe sobre estilos de aprendizaje, tipos de inteligencia y estilos de enseñanza, es absurdo que se siga insistiendo en que todos los alumnos aprendan de la misma manera. Todas estas inteligencias están interrelacionadas y se utilizan en distintas proporciones de acuerdo con la situación.
Todos los seres humanos poseen estas inteligencias, pero desarrolladas en distintos grados, y es posible incrementarlas si se tiene la disposición para hacerlo. La experiencia demuestra que los grandes hombres tienen desarrolladas varias áreas, lo que les permite interrelacionar información y ser más creativos.
Al limitarnos a hacer cosas rutinarias y rehuir aquellas de las que no nos creemos capaces, se limita también nuestra capacidad cerebral y la oportunidad de entrenar esa inteligencia.