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2.2.2. Conductas agresivas

2.2.2.4. Teorías de las conductas agresivas

Diversos autores postulan teorías acerca del origen y causas de la agresividad, algunas de esas propuestas serán detalladas a continuación:

2.2.2.4.1 Teoría de los instintos

Esta teoría fue una de las pioneras en explicar el origen del comportamiento agresivo mediante el psicoanálisis de Freud y la etiología de Lorenz (Chapi, 2012).

Para el psicoanálisis de Freud, se concibe al hombre como un ser que posee determinada cantidad de energía destinada a lo destructivo, esta destructividad debe ser manifestada en determinadas circunstancias y momentos, sin embargo, si el hombre reprime esa energía conseguirá la autodestrucción.

Por otro lado, la etiología, es decir, la ciencia que tiene como objeto de estudio el comportamiento animal en todas sus acepciones, de la mano de Lorenz, su máximo representante, sostienen que la agresión es aquel comportamiento animal que pretende generar daños en otro organismo con el objetivo principal de mantenerse, sobrevivir y en términos específicos evolucionar.

2.2.2.4.2 Teoría neurobiológica

Esta teoría coincide con la teoría de los instintos, al sostener que la agresividad se encuentra dentro del sujeto, no obstante, atribuye el desarrollo de la conducta agresiva a factores biológicos y fisiológicos (Chapi, 2012).

Esta teoría se fundamenta en los hallazgos de Cantarazzo (2001) respecto a la función del hipotálamo respecto a las respuestas agresivas del sujeto, además del estudio realizado por Martel (2001) que logró determinar la influencia del sistema nervioso central y endocrino en la producción de hormonas que generan mayor número de respuestas agresivas, asimismo, Van Sommers (1976) declara que las funciones consideradas de emergencia

del sistema nervioso se concretan por medio del efecto de la norepinefrina, principal catecolamina que se encarga de la expresividad de la agresión y de la adrenalina, las cuales se activarán según el nivel de presión en el que se encuentre el sujeto.

Cabe mencionar que, existen otros factores fisiológicos que disminuyen la agresividad, como la extracción de la glándula pituitaria en mujeres y la castración varonil (Chapi, 2012).

2.2.2.4.3 Teoría de la Frustración- Agresión

Dollard & Miller (citado en Laura, 2000) plantean esta teoría, la cual sostiene que la frustración interviene en el proceso del comportamiento humano, la cual genera una inclinación a realizar acciones agresivas.

2.3.3.4.4 Teoría del Aprendizaje Social

La teoría planteada por Vigotsky, fue en un primer momento cimentada en las propuestas de Bandura, quien sostenía que las personas pueden aprender conductas, además que la respuesta que se da ante determinados estímulos se genera por la presencia de mecanismos que refuerzan su reiterada aparición.

Bandura afirma que las personas aprenden principalmente por medio de la observación de modelos y este modelamiento estará a cargo de los agentes sociales que rodean al sujeto.

Las influencias de los agentes sociales son:

 Influencias de la familia:

Esta influencia se da dentro del hogar en la interacción de padres e hijos. Los padres son los primeros encargados del modelamiento del comportamiento del niño, este modelo se dará por medio de conductas de imposición y dominio, en otras palabras, si el niño tiene como referente el comportamiento agresivo del padre, es probable que desarrolle conductas y actitudes similares.

 Influencia de la cultura

Por medio de la cultura, el niño adquiere actitudes, comportamientos, pensamientos y tradiciones que se comparten en una sociedad.

Es decir, la sociedad se convierte en una influencia que logra determinar el comportamiento del niño, al punto de transmitir de generación en generación patrones agresivos.

 Modelamiento simbólico

Este tipo de modelamiento se da a través de estímulos externos que resultan altamente llamativos para los sujetos, estos estímulos se dan en

contextos determinados y ejercen una amplia influencia en la conducta de las personas.

Los principales agentes que causan un modelamiento simbólico son: los medios de comunicación y hoy en día, también el internet.

Es importante hacer una acotación sobre el planteamiento de Bandura & Ribes (1975) quienes señalan que existen tres tipos de reforzadores del comportamiento agresivo y son:

 Reforzamientos externos

Los cuales se dan mediante las recompensas tangibles y sociales, además de la expresividad de las lesiones.

 Reforzamientos vicarios

Estos reforzamientos utilizan recompensas y castigos que puedan ser observados.

 Auto reforzamiento

Este tipo de reforzador lo genera la propia persona y se da mediante la autorrecompensa, autocastigos, justificación de lo sucedido, atribución de la culpa a los agredidos, neutralidad ante lo ocurrido y poca responsabilidad asumida.

2.2.2.5 Conductas agresivas en niños

Raine (2002) logró determinar algunos factores que influyen en el desarrollo temprano de la agresividad, los cuales son el tabaco, consumo de alcohol y situaciones estresantes durante el embarazo.

Generalmente la adquisición de conductas agresivas se da en la primera infancia, muchas de estas conductas se desarrollan como reacciones intrínsecas e innatas para la autodefensa o sobrevivencia (Carrasco & González, 2006).

Tremblay et al. (1996) demostraron que la agresividad física aparecía en la vida del sujeto durante la culminación del primer año por medio de quitarles cosas a otros niños o empujarlos para conseguir lo que querían.

La agresividad física aumenta durante los otros tres años de vida, sin embargo, a los 6 años sufrirá un descenso hasta llegar a la etapa de la adolescencia, donde aparecerán comportamientos agresivos nuevamente.

Cabe mencionar que la provocación verbal e indirecta se incrementará a los dos años de edad y mantendrá el mismo matiz hasta culminar la adolescencia (Carrasco & González, 2006).

2.2.2.6 Factores que influyen en los niveles de agresividad

Los factores que están relacionados a desencadenar mayores niveles de agresividad serán especificados a continuación:

3.2.2.6.1 Factores relacionados al contexto familiar

El contexto familiar es un factor influyente en el comportamiento del niño, se ha encontrado investigaciones que demuestran que diferentes formas de educación y socialización son más reforzadores de la agresión que otros. Por ejemplo, los estilos de educación autocráticos, caracterizados por castigo al niño, falta de afecto y cuidado al niño, así como la excesiva imposición de órdenes y modelos autoritarios serían aquellas causas que influirían en la agresividad infantil (Garaigordobil, 2012)

El hogar es el primer contexto de socialización del niño, en éste aprenderá de valores y reglas. La familia se convertirá en el primer espacio de relación del niño por lo que tener un adecuado clima y funcionamiento familiar tendrá una gran influencia en la conducta del niño (Bernable, Guadalupe & Narváez, 2015).

Por lo tanto, el aprendizaje de conductas positivas que fomenten el manejo adecuado de conflictos sin recurrir a comportamientos agresivos dependerá en gran parte de la educación que los padres dan a sus hijos y de los comportamientos que ellos han observado y asimilado a lo largo de su vida (Carrasco & González, 2006).

2.2.2.6.2. Factores socioculturales

Otro de los agentes que influye en la ofuscación infantil está determinada por la sabiduría, la misma que refuerza la agresión como manifestación de poder, de superioridad o de revancha ante diferentes situaciones, sin embargo, en otras culturas son comportamientos censurados por la sociedad. Es decir, las creencias de las culturas, de los grupos sociales y específicamente de las familias sobre la instrucción de los infantes e infantas influirá de forma determinante en los comportamientos agresivos o no de los mismos. Comportamientos que se manifestarán diariamente en la vida de los niños cuando tengan que relacionarse y/o enfrentar y solucionar conflictos (Garaigordobil, 2012).

Durante la interacción social, las personas transmiten valores, pensamientos, ideologías y actitudes que influirán en el comportamiento de los demás (Suarez & Zapata, 2013), por medio de este proceso de intercambio y socialización además del estatus social y otros elementos culturales como las tradiciones o costumbres, el niño adquiere e interioriza los elementos de su entorno en su personalidad y por consecuencia, en su conducta.

El medio sociocultural en el que se despliega el infante influirá notoriamente en el desarrollo de conductas agresivas, puesto que convivir en un ambiente hostil y violento generará ciudadanos agresivos.

2.2.2.6.3 Factores relacionados al contexto escolar

Un factor trascendental en la manifestación y generación de conductas provocadoras es la escuela o institución educativa. La escuela después de la familia es el entorno que producirá efectos profundos en la socialización de los niños. En ese sentido, la escuela se convierte en los espacios donde los niños manifiestan sus conductas sean o no agresivas, asimismo, son los espacios donde los niños reciben o no agresión de parte de sus pares. En ese sentido, las escuelas en la actualidad, ante las manifestaciones elevadas de agresividad de los estudiantes, está implementando programas sociales y de educación moral que tenga por fin desarrollar de forma integral la educación del niño (Garaigordobil, 2003).

Francia (2003) demostró que aquellos niños que no tenían una buena disciplina en clase sufrían maltratos verbales y físicos por parte de sus profesores, lo que agravaba su situación y desencadenaba mayor número de conductas agresivas por su parte. Asimismo, Maturana & Dávila (2006) confirmó que esta conducta por parte de los profesores promovía la violencia y la dificultad para expresar amor y afecto.

Entonces cabe anotar que la escuela es un factor relevante en las conductas que el niño manifiesta, además el entorno escolar se convertirá en una herramienta poderosa para contrarrestar estos comportamientos mediante diversas estrategias docentes y metodologías que le permitan al niño interactuar con sus compañeros asertivamente.

2.2.2.6.4 Factores personales

Finalmente, dentro los factores que están asociadas al desarrollo, manifestación y adquisición de conductas agresivas está referida a los factores endógenos personales como la edad del niño, los rasgos de personalidad, sus competencias y capacidades cognitivas y emocionales, así como el entorno donde se educó el niño que determinó sus características de socialización, es decir, los factores personales, propios del niño aunado a los agentes sociales sencillos y alumnos influirán o no en la manifestación de conductas agresivas (Garaigordobil 2003).

Estos factores personales influirán en la conducta del niño, por ejemplo, como señala Martínez & Duque (2008) los mandos provocadores serán más reincidentes en los iniciales años de vida, sin embargo, a medida que la edad del sujeto avanza, aprende a manejar de manera más eficiente sus conflictos por lo que ya no recurre a conductas agresivas.

De la misma manera, ocurre con el sexo del sujeto, puesto que algunas investigaciones (Bernardes, 2013; López, 2004) señalan que los hombres son más violentos y propensos a desarrollar conductas violentas a diferencia de las mujeres.

Por otro lado, la capacidad de empatía del sujeto facilitará la reducción de conductas agresivas, de la misma manera, su propia personalidad

permitirá optar por medidas adecuadas para evitar tener comportamientos violentos hacia otras personas utilizando como medio la conciliación.

2.2.2.7 Dimensiones de la variable conductas agresivas

Buss (1961) señala que la variable conductas agresivas se explica a través de las siguientes dimensiones:

2.2.2.7.1 Agresividad Verbal

Consiste en una respuesta ejercida de manera oral que ocasiona un daño en el otro, esta respuesta se da a través de insultos, ofensas, amenazas y rechazos (Buss, 1961).

La agresividad verbal expresa descortesía y sentimientos negativos mediante la palabra, además es la forma de agresividad mayor empleada, incluso en el salón de clases.

2.2.2.7.2 Agresividad Física

La agresividad física es el ataque al objeto de agresión mediante el propio cuerpo o instrumentos externos, este ataque genera daños corporales en el sujeto agredido, además de problemas psicológicos por el temor y miedo.

La agresividad física es ejercida en mayores proporciones por hombres a comparación de las mujeres, dando como resultado mayores índices de mujeres maltratadas, violentas o asesinadas por sus parejas o conocidos (López, 2004).

En el ámbito educativo, la presencia de agresividad verbal y física, sobre todo esta última, ha desencadenado la aparición de un fenómeno llamado bullying, el cual se ha transformado en un problema de utilidad internacional debido a las graves repercusiones que trae consigo para el estudiante, además de las dificultades que ocasiona en su correcto desarrollo.

2.2.2.7.3 Agresividad Indirecta

Grotpete & Crick (citado en Carrasco & González, 2006) señalan que la agresividad indirecta son manifestaciones conductuales que afectan a sus pares y otras personas, animales u objetos de forma indirecta, ello se da a través de la manipulación de personas, indiferencia y falta de cuidado de los animales y mal uso de algunos objetos. Asimismo, otras formas sociales de manifestación de agresión indirecta se visualizan en el rechazo social, silencio, alienación, los chismes, las mentiras, etc.

La agresión indirecta no es ajena en la vida del niño, ya que éstos pueden causar dolor a otras personas de manera sutil y muchas veces pasar desapercibidos, sin embargo, este tipo de agresión lo encontramos en la exclusión, los rumores esparcidos, el evitar compartir sus cosas con algún

compañero en específico, conversar mal de una persona a sus dorsos, entre otras.

La acometida indirecta es llamada también agresión relacional ha demostrado tener mayores repercusiones negativas en la vida de las personas agredidas, además que estas repercusiones se mantienen a lo largo del tiempo, logrando provocar ausentismo y deserción escolar, ansiedad e incluso pensamientos suicidas (Brendgen, 2012).

2.2.2.7.4 Irritabilidad

La irritabilidad es aquella tendencia que hace reaccionar a las personas ante un estímulo externo, esta reacción es negativa puesto que hace que el sujeto explote de manera rápida y agresiva ante mínimas provocaciones.

La irritabilidad temprana puede ser un indicador de problemas en el niño, lo cual debe alertar a los padres para que tomen medidas adecuadas en función al control de las reacciones del niño antes de que sean perjudiciales para sí mismo y para los demás.

2.2.2.7.5 Resentimiento

En el resentimiento, se presenta un esquema donde el agresor no se da cuenta que está agrediendo a otro sujeto, en ese sentido, el agredido asume esta agresión como situación de culpa que se manifiesta como

situaciones de disgusto o manifestaciones de enfado a quien causa la agresión probablemente dándose cuanta o sin darse cuenta. Por ello, la persona agredida muestra resentimiento que se manifiestan en conductas a veces verbales, físicas o agresiones indirectas.

En otras palabras, el resentimiento o rencor es un sentimiento de disgusto o disconformidad hacia una persona que ha generado daños, agresiones, ofensas y perjuicios.

Según Reyes (1944) existen tres fuentes o causas del resentimiento que son: a) sentimientos de inferioridad, b) fracasos que han ocurrido a lo largo de la vida del sujeto y c) las humillaciones que ha atravesado.

2.2.2.7.6 Sospecha

La sospecha es una suposición que tiene una persona respecto a otra y se fundamentan a partir de diversos hechos, indicios, comportamientos o señales.

Esta suspicacia puede ir desde una simple desconfianza ante lo desconocido propiciando un grado de cautela y autoprotección hasta alcanzar un nivel más alto que propicia la inseguridad y creencia de que las todas las personas tienen pensamientos negativos y agresivos, lo que genera una actitud de aislamiento y temor continuo.

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