1.3. EL CAMBIO TECNOLOGICO
1.3.6. Teorías del Cambio Tecnológico
Es pues el momento de suscitar algunas reflexiones acerca del Cambio Tecnológico, buscando no tanto la apuesta por un modelo explicativo completo, lo que por otra parece absurdo, sino el tratar de marcar nuevos elementos de referencia que permitan avanzar en la perspectiva: ciencia - tecnología - sociedad, como subconjuntos de un espacio de análisis, que ayudarán a conceptualizar los procesos de cualificación profesional.
En este sentido, de las innumerables escuelas que han estudiado en profundidad esta cuestión, es referencia obligada mencionar la teoría schumpeteriana, las corrientes evolucionistas y la marxista, como las más representativas.
1.3.6.1. La Teoría Schumpeteriana
Elster, J. (1997 : 103) resume perfectamente el espíritu de Schumpeter, J.A. (1939) en lo referente a la innovación en el siguiente párrafo: “Consideró a la innovación - de la que la innovación tecnológica es la variedad más importante, sí bien no la única - como el motor del desarrollo económico. Más aún, afirmó que las innovaciones también eran la principal causa de fluctuaciones cíclicas que experimenta la economía en el curso de dicho desarrollo... En ella la idea explicativa clave es la del empresario... la innovación es un fenómeno de desequilibrio - un salto en la oscuridad - que requiere de capacidades que solo tienen unos pocos.”
Esto da idea de que existe un desequilibrio y de cómo la innovación ocurre discontinuamente o por lo menos está lejos de ser algo previsible o automático, aunque, sin embargo, se puede afirmar que el cambio tecnológico ocurre como resultado de continuos y constantes pequeños pasos.
Finalmente, cabe preguntarse si Schumpeter concibe los motivos y expectativas de la innovación como racionales o irracionales. Por un lado, el empresario (innovador) demuestra una conducta racional aunque sin motivo racional, ya que tiene sus expectativas que en una fase previa son irracionales y se confirman solamente a posteriori.
El fenómeno de la cualificación, en sus dos polos más significativos (recualificación – descualificación), es en parte heredera de la tradición neoclásica, ya que la innovación está asociada a la brillantez y visión del empresario, sin que ello comporte mejoras necesarias en la gestión de los recursos humanos que, por ejemplo, defiende la “Teoría Contingente”. Innovación es crear tomando como elemento de transformación a la tecnología, pero necesariamente a las personas que serán las encargadas de procedimentar sus acciones más inmediatas.
1.3.6.2. Las Teorías Evolucionistas
De entre los evolucionistas Nelson, R.; Winter, S. y Schuete, H. (1976 : 90 - 118), son quienes seguramente con más precisión apuntan a un modelo de Cambio Tecnológico, para ello recurren a una serie de consideraciones “... rechazan por completo el concepto de la función de producción como la conceptualización correcta del estado del conocimiento tecnológico... [proponiendo un modelo]: 1) ... las empresas conservan la técnica utilizada si los réditos brutos sobre el capital exceden en cierto nivel. 2) ... si las ganancias caen por debajo de dicho nivel, las empresas inician una búsqueda local de nuevas técnicas o imitan a otras empresas. 3) ... Una empresa adopta una nueva técnica que surge de la búsqueda si promete dar mayores ganancias sobre el capital. 4) ... Las empresas se expanden invirtiendo sus ganancias brutas, luego la sustracción de la desvalorización y de los dividendos requeridos. 5) ... La entrada es libre, pero está regulada por supuestos que causan que sea relativamente poco frecuente. 6) ... La proporción de los salarios en parte es endógena al modelo, influida por al conducta de la industria como un todo, y en parte está sujeta a una tendencia exógena.”
Si bien estos autores parecen cifrar el cambio tecnológico, con razón a factores estrictamente económicos - financieros, se antoja pensar que es un modelo limitado en si mismo, con relación a otros, como por ejemplo es el modelo Schumpeteriano. No debe olvidarse un factor de primer orden, que, sin embargo, se obvia en opinión de Ontiveros, E. (1985) dadas las expectativas en el comportamiento económico y de una manera concreta, como éstas pueden jugar a favor del impulso innovador. La naturaleza del entramado económico es de una irracional racionalidad, en la que dos mas dos puede ser igual a tres o a cinco, aunque excepcionalmente puede ser igual a cuatro.
Los planteamientos acerca de la cualificación profesional, no son el resultado de un entrenamiento más o menos directivo, es el resultado lógico de un proceso de adaptación al medio. Por ello la consideración de estos temas no es más que un elemento marginal, sin mayor signo de representatividad que una mejora de los saberes y quehaceres aprendidos en primera persona por voz de la experiencia.
1.3.6.3. La Teoría Marxista
No podía finalizarse, sin que brevemente se aludiera a la teoría marxista y a su posible contradicción de pensamiento en lo referente al Cambio Tecnológico. Mientras que una lectura del mismo lo podría considerar como un determinista tecnológico, pueden existir diferencias en su interpretación. En cualquier caso, esta probable discusión puede convertirse en algo trivial, cuando al final lo que quizás es más interesante es remarcar su condición de determinista económico.
Existe la sensación de que en Karl Marx convivían dos teorías acerca del capitalismo. Por un lado, la que hace referencia a la teoría de la tasa decreciente de rentabilidad, en la que se comenta como el capitalismo desaparecerá porque las innovaciones ahorrativas del trabajo detendrán la acumulación al reducir la fuente del “Valor – Superávit” y de las ganancias. Por otro lado, se encuentra la teoría de las fuerzas productivas y las relaciones de producción, en la que se pone de manifiesto que el capitalismo, como cualquier otro modo de producción, desaparecerá cuando ya no resulte óptimo para el desarrollo de las fuerzas productivas.
El fenómeno de la cualificación profesional es limitado, sin embargo, ya que la visión de la Escuela Marxista toma como relevante tan sólo una de sus polarizaciones: la descualificación, entendida como la expresión real del crecimiento desmesurado del capital. Una importante limitación, que al menos introduce los primeros atisbos de este fenómeno en la sociedad capitalista.