2 TEORIAS PSICOLÓGICAS QUE EXPLICAN LA VIOLENCIA
4. TERAPIA DE PAREJA
“La terapia de pareja cognitivo conductual se ha centrado en el análisis detallado de los conflictos cotidianos que pueden llevar a la ruptura de la relación, concretándose en el estudio de cómo aparecen los problemas y cómo se mantienen, uno de sus puntos de partida es una característica que se asocia en forma general con los conflictos, el predominio de interacciones negativas sobre las positivas. Con el objetivo obvio de conseguir una intervención eficaz, ha planteado superar los problemas aumentando el intercambio de conductas positivas y mejorando la comunicación y la resolución de problemas” (García, 2002, p. 89).
Se parte del hecho de que las parejas violentas no poseen estas habilidades de comunicación, ni son capaces de generar alternativas no violentas para la solución de conflictos y es precisamente por ello que su relación se va deteriorando hasta el punto en el que puede llegar a afectar a terceros, especialmente a los hijos. De ahí que la a terapia cognitivo conductual se ha centrado en dotar a la pareja de estas habilidades. Según García (2002), los objetivos primordiales de un tratamiento con este enfoque son:
a) La comunicación y resolución de problemas de manera asertiva.
b) El aumento del intercambio de conductas positivas, para lo cual se emplea el contrato conductual, por lo cual se enseñan técnicas de negociación precisas para hacer dichos contratos.
c) Cambios cognitivos para manejar creencias, atribuciones, etc.
Para definir una intervención eficaz a los problemas de la pareja violenta y en general a otros problemas que puedan llegar a crear hostilidad en la relación, se hace una evaluación inicial de la problemática, para posteriormente definir las técnicas que se practicarán a lo largo del proceso.
4.1. Evaluación
Como ya se mencionó en el apartado anterior, la primera fase de la terapia de pareja es evaluar cuáles son las conductas y las cogniciones o creencias que mantienen los problemas, para posteriormente hacer un “análisis funcional” que consiste en realizar una especie de asociación entre las variables que desencadenan y mantienen la conducta problema, para poder eliminar o reducir dichas variables.
Según García (2002) las áreas que se tienen que considerar en la evaluación son:
1. Carácter: se detecta si existe alguna psicopatología en los miembros individuales y observar si debe tratarse en pareja o individualmente. 2. Contexto cultural y social: se incluyen aspectos como la religión y la
familia de origen
3. Contrato: en el que se averiguan las expectativas implícitas de ambos miembros de la pareja sobre su relación, que podrían ser inalcanzables o disfuncionales.
4. Compromiso: con el tratamiento de la pareja.
5. Cuidado: se analiza todo lo que se refiere a hacer la vida agradable al otro.
6. Comunicación: se detecta la falta de habilidades
7. Capacidad para resolver problemas: tomando en cuenta las relaciones de poder y dominancia.
A continuación se muestra un ejemplo de un guión de entrevista que puede aplicarse a la pareja en las primeras sesiones, para evaluar las variables anteriores. Aunque se presentan de manera general los puntos a tratar durante las primeras sesiones de entrevista, es necesario que el guión vaya ajustándose a las características específicas de la pareja que asiste al consultorio, ya que cada una mostrará historias y variables diferentes.
Guión de entrevista: Historial de vida de los pacientes.
Historial académico profesional
• Gráfico del progreso académico (asignaturas fuertes y débiles) desde la enseñanza primaria hasta el último nivel educativo en curso
• Relaciones con los profesores y compañeros
• Aspectos más estresantes o productores de ansiedad de la escuela
• Aspectos menos estresantes o más favorables de la escuela
• Grado general de satisfacción académica diaria • Empleos que ha tenido
• Duración de empleos
• Razón para finalizarlos o cambiarlos • Relaciones con sus colegas
Historial médico
• Enfermedades de la niñez, enfermedades importantes que haya sufrido, intervenciones quirúrgicas
• Enfermedades o molestias relacionadas con la salud (p.e. dolores de cabeza)
• Tratamiento recibido para las molestias frecuentes: qué tipo y prescrito por quién
• Fecha y resultados del último examen médico
• Problemas de salud importantes frecuentes en la familia • Patrones del sueño
• Nivel apetitivo del cliente • Medicación
• Alergias
• Dieta diaria típica del cliente • Patrones de ejercicio físico
Historia evolutiva/social
• Situaciones de la vida cotidiana (día/semana típica, arreglos diarios, profesión y situación económica, contactos con otras personas)
• Actividades de tiempo libre/sociales
• Valores, prioridades y creencias predominantes
• Acontecimientos significativos por períodos evolutivos: Infancia (0-6 años), Niñez (6-13 años), adolescencia (13- 19 años)
Historial familiar
• Datos sobre padre y madre
• Formas en las que la madre reforzó y castigó • Formas en las que el padre reforzó y castigó
• Actividades que normalmente desarrollaba con su madre • Actividades que normalmente desarrollaba con su padre • Relación que tenía con madre
• Relación que tenía con padre • Relación que mantenía con ambos
Historia de relaciones interpersonales
• Relaciones con personas del otro sexo (amistades, familiares)
• Relación con las parejas previas • ¿Cómo se conocieron?
• ¿Cómo inició el noviazgo?
• Descripción de su relación durante la fase de cortejo y noviazgo
• Tiempo que duró esta fase
• Motivos por los que decidieron unir su vida en pareja • Tiempo de vivir juntos
• Actividades que realizan juntos (tiempo que pasan juntos al día).
• Rutina diaria (conductas, emociones y pensamientos) • Dificultades que han enfrentado desde que se inició la
relación
• Cómo arreglan sus dificultades
Al realizar esta evaluación, se encuentran componentes conductuales y cognitivos que intervienen en el mantenimiento de la violencia en la pareja y que deben ser analizados para la planeación de las técnicas de intervención adecuadas.
4.2 Componentes conductuales y cognitivos que intervienen en la violencia de pareja
García (2002) menciona que el principal componente conductual que genera problemas en la pareja es la falta de comunicación asertiva, destacando
sobre todo lo que él mismo llama “reciprocidad negativa”, que se da cuando en una comunicación negativa el otro responde con otra comunicación negativa, estableciéndose una escalada de violencia. Por otro lado, el mismo autor señala que entre los componentes cognitivos que están asociados a los conflictos en la pareja están:
• Atención selectiva: enfocarse más en los aspectos o situaciones desagradables de la relación que en los buenos.
• Atribuciones: se atribuye el problema a múltiples causas, en algunas ocasiones se le atribuye a un solo miembro de la pareja la responsabilidad de todos los problemas de la relación.
• Expectativas: se refiere a la indefensión aprendida, es decir, no se tienen expectativas de solución a los problemas que están pasando.
• Suposiciones y estándares: se refiere a los estereotipos de rol de género, ya que los esposos o esposas tienen una idea de lo que debería de ser el matrimonio y cómo debería actuar cada miembro de la pareja y es cuando no se cumplen estos estándares, que aparecen los problemas.
• Creencias irracionales: algunas de las creencias más comunes que fomentan la violencia son que los miembros de la pareja deben ser capaces de averiguar los deseos, pensamientos y emociones del otro. Otra creencia es que los miembros de la pareja no pueden cambiarse a sí mismos o a la naturaleza de su relación.
Cabe destacar la importancia de este último punto, ya que las creencias irracionales son las principales responsables en el comportamiento agresivo o pasivo de ambos miembros de la pareja y es de gran importancia detectar estos pensamientos durante la evaluación, para cambiarlos a lo largo del tratamiento. Debe recordarse que las creencias o pensamientos irracionales se caracterizan por ser involuntarios, automáticos y poco útiles, ya que mantienen estados de ansiedad altos en el sujeto (Ellis, 2000).
Riso (2008) menciona 4 pensamientos irracionales que alteran el funcionamiento afectivo de una relación de pareja y propician el sometimiento a condiciones dañinas, los cuales son:
1. Pensamientos idealizados sobre el amor: se refiere a los estereotipos de género en los que la mujer debe entregarse totalmente a un amor sin condiciones. Este tipo de pensamientos producen efectos negativos, tales como justificar lo inaceptable o peligroso, falsas esperanzas acerca de que la relación va a mejorar sólo porque “hay amor” y crean un choque con la realidad debido a la discrepancia entre lo que se cree que es el “amor ideal” y el amor real.
2. Pensamientos negativos frente a uno mismo: este tipo de pensamientos surgen de esquemas que han sido creados durante la infancia. Dentro de este tipo de pensamientos se refieren 5 diferentes creencias o esquemas:
• Esquema de dependencia psicológica: se cree que no se es capaz de enfrentar la vida sin la compañía de alguien más, ya que se creen débiles e incompetentes.
• Esquema de “inamabilidad” o dependencia emocional: estas personas creen que si se rompe la relación, no podrán volver a ser amados por nadie más.
• Esquema de indignidad esencial: se cree que uno no es merecedor de consideración y respeto, lo cual genera una resignación al sufrimiento.
• Esquema de sufrimiento por abandono: se observa en personas que han sufrido de abandonos a lo largo de su vida, por lo que desarrollan la creencia de que deben soportar cualquier tipo de maltratos para no ser abandonados nuevamente.
• Esquema de entrampamiento por culpa: se cree que la pareja no podrá sobrevivir o ser feliz por sí sola y por lo tanto deben hacerse cargo de la misma, independientemente de sentirse afectiva o psicológicamente asfixiados.
• Esquema de comodidad/evitación: son personas que no soportan la frustración y creen que es mucho mejor callar lo que no les parece bien para evitar problemas con la pareja.
3. Pensamientos conformistas frente a los mandatos sociales: se refiere a lo que se ha venido exponiendo como roles de género estereotipados, en donde se tiene la creencia de que estos roles deben de ser acatados como sea y sin importar el daño físico o emocional que puedan causar.
4. Pensamientos catastróficos frente al futuro: se refiere al miedo irracional ante lo que podría suceder si se enfrenta o se separan de la pareja, por lo que no se hace nada por enfrentar la problemática de la violencia, aunque se sea consciente de ella.
Beck (1990) insiste en que es necesario corregir estos esquemas autodestructivos y hábitos contraproducentes que suelen tener las parejas, para ello habla de 3 objetivos de la relación adecuada:
1. Luchar por lograr cimientos de confianza, respeto, lealtad y seguridad. 2. Cultivar el aspecto afectuoso y tierno de la relación: sensibilidad,
consideración comprensión, expresión y demostración de cariño.
3. Afianzar el compañerismo, el sentido de colaboración, de responsabilidad y de compromiso.
Los principios para lograr lo anterior y para elaborar un plan de vida como pareja son:
• Superar las dificultades a través de reconocer sus decepciones, frustraciones y enojos. Lo cual no debe partir de las incompatibilidades básicas
• Tomar conciencia de los malentendidos, ya que a menudo son imágenes distorsionadas del otro.
• Cada miembro de la pareja debe asumir la responsabilidad de mejorar la relación.
• Adoptar actitudes sin culpa ni reproche para con el otro.
• No atribuir rasgos de la pareja a cuestiones de maldad, se explica mejor en función de motivos bien intencionados, que probablemente no han sido explicados adecuadamente.
• Eliminar el temor de que todo diálogo tranquilo es prácticamente imposible, ya que generalmente cuando se tienen este tipo de pensamientos, las personas se encuentran a la defensiva.
• Tomar en cuenta que siempre existe la posibilidad de decirse algo, aunque se piense que ya no hay nada qué decir.
Una vez que se dispone de la formulación clínica, y teniendo claras las variables que intervienen en el problema, se realiza un análisis funcional y se procede a la entrevista de devolución de información, para lo cual se puede dedicar una sesión en pareja, o a cada uno por separado. Generalmente se procede de la siguiente manera:
1) Informar a los pacientes de que se va a proceder a la devolución de información mediante la presentación del modelo de formulación clínica de su caso y que nos gustaría recoger sus opiniones y dudas, etc. al respecto, antes de continuar la intervención.
2) Presentar la lista definitiva de problemas.
3) Presentar la formulación clínica que debe aclarar los mecanismos básicos del funcionamiento del problema (con ayuda de esquemas en una cartulina) 4) Ilustrar cómo el modelo funciona en los distintos problemas de la pareja
utilizando ejemplos y secuencias de sucesos reales.
5) Explicar el desarrollo de cada problema (utilizando los mismos ejemplos que proporcionaron durante las entrevistas).
6) Durante todo el proceso, enfatizar los aspectos aprendidos y la modificación de los comportamientos.
7) Subrayar las opciones de tratamiento; siempre que sea posible se presentarán distintas alternativas de intervención para que los pacientes pueda seleccionar las que encajen mejor con su estilo personal y sus necesidades actuales.
8) Discutir en detalle todos los aspectos positivos y negativos de cada una de las opciones de tratamiento presentadas.
9) Predecir los posibles obstáculos al éxito de la intervención y anticipar los problemas y dificultades que pueden entorpecer el tratamiento.
10) Pedir a la pareja que realice cualquier comentario que se le pueda ocurrir respecto a todo lo tratado durante la entrevista.
11) Preguntar a la pareja cuál es la mejor opción a seguir desde su punto de vista.
12) Finalmente, contestar todas las preguntas que formule la pareja procurando que no queden dudas respecto a lo abordado durante esta sesión.
Una vez que los pacientes son informados sobre las variables que están interviniendo en sus problemas y sobre el tratamiento que se va a llevar a cabo, se pueden empezar las sesiones de acuerdo a la planeación del terapeuta. Se programa un número específico de sesiones para tratar diferentes problemas, siempre dejando tareas en casa para ampliar lo aprendido en la sesión a las condiciones reales de vida de la pareja en el hogar, lo cual incrementa la efectividad del tratamiento. De la misma manera, al terminar el tratamiento, el terapeuta programa sesiones de seguimiento que pueden ser 2 veces al mes al principio e irse prolongando después, conforme se va viendo que hay una buena interacción entre los miembros de la pareja, y que no hay dificultades para aplicar lo aprendido en terapia.
En el siguiente capítulo se describirán las principales técnicas del enfoque CC para el tratamiento de la pareja violenta según las diferentes variables que intervienen en el comportamiento violento, es decir, para tratar pensamientos irracionales, control de la ira, habilidades sociales, etc.
5. ALTERNATIVAS TERAPÉUTICAS PARA EL TRATAMIENTO DE LA PAREJA