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3.2. Interpretación de Principio y Fundamento

3.2.3. Tercer principio:

salvación”.99

La indiferencia es la independencia afectiva a todas las criaturas, estados de ánimo, dándole libertad para una elección apropiada para alcanzar su fin.

La indiferencia no es “insensibilidad”100, sino es crear distancia de los condicionamientos internos como externos que puede tener la persona para alcanzar mayor libertad y voluntad para elegir lo que más le conviene en ese momento dado.

Cuando se ordenan los afectos se alcanza la libertad. Pero esta ordenación se logra cuando la persona ha encontrado otro afecto que supere a los otros; en este caso es el centramiento afectivo en Dios.

Según Carlos Domínguez, la ordenación de la afectividad, según Principio y Fundamento, es la “jerarquización y ordenación y subordinación de facultades, pero esta reubicación no es tanto de una ordenación ascética, sino psíquica y antropológica”.101 Esta meditación es un camino que permite alcanzar una armonía entre los diversos aspectos que integran a la persona, para que el comportamiento de ésta resulte de una integración y no de un mero voluntarismo.

98

Cfr. ARZUVIALDE, Santiago. 1991. Ejercicios Espirituales de S. Ignacio Historia y Análisis. Bilbao, España. Ed. Mensajero S.A. p. 366

99

MIFSUD, Tony. Op. Cit. Cfr. p. 50 100

HERRAEZ, Fernando. Op. Cit. p. 54. 101

ALEMANY, Carlos y GARCÌA, José. Op. Cit. p. 113

Por esta razón es importante que la persona, por medio de la experiencia de esta meditación, encuentre desde su historia personal cuál ha sido su principio y fin, y como ha sido su respuesta ante la gratuidad de Dios.

El Principio y Fundamento permite a la persona a interpelarse “¿quién soy?, ¿cómo soy? ¿qué misión tengo?”. Para contestar estas preguntas, invita a recorrer la historia personal, para que se reconozca y acepte su vida como es.102

Al mirar su vida encontrará personas que le hicieron feliz, pero también se encontrará con heridas que no han sido sanadas y su tarea será acogerlas. Y para integrarlas en su vida le ayudará a ponerse en una “actitud de acogida, respeto y no de juicio”103, elementos que no sólo le integrarán como persona, sino que descubrirá el paso Dios en su vida.

De cierta manera es necesario que el sujeto encuentre en su historia personal que alguna persona le amó, porque ayuda a que tenga una mejor relación, experiencia y cercanía con Dios.

Pero no siempre el ser humano encuentra respuestas satisfactorias a estas interrogantes, porque él mismo, como persona, no se acepta a sí mismo, no se ama tal como es; rechaza su historia personal que impide la integración como persona y con la misma persona del Señor.

102

Cfr. MIFSUD, Tony. Op. Cit. Cfr. p. 57 103

CARBELO, BEGOÑA. 2004. El humor en la relación con el paciente: una guía para profesionales de la salud. Barcelona, España. Ed. Masson. P. 75

ACEPTAR HERIDAS

4.1. Definiciones

Carbelo: Es “acoger toda la historia personal pasada, presente y futura, con respeto y ausencia de prejuicios”.104

Es “acoger con paz y serenidad las vivencias, hechos, impresiones negativas que por algún tiempo han sido causa de dolor y sufrimiento para la persona”.

Tolle: “Es aceptar internamente lo que sucede y aceptar lo que debemos hacer”.105

García: El aprender aceptar el pasado “supone vivir con ello sin querer cambiarlo, sin hacer nada para modificarlo. Supone reconocerlo y abrirse a experimentarlo sin restricciones”.106

Burns: “Aceptar la vida tal como se presenta".107

Grün: La fe permite a la persona ser sanada por Dios, siempre y cuando este libre de deseos personales y le conduzca a abandonarse totalmente a Él y si es su voluntad.108

4.2. Interpretación de la definición

Para que el ser humano acepte que es creatura de Dios y que es amado por Él, de forma incondicional, necesita aceptarse él mismo como un ser que tiene cualidades, aspectos buenos y, a su vez, reconocer limitaciones tales como heridas que debe acoger

104

CARBELO, Begoña. Op. Cit. p. 75 105

TOLLE, Eckhart. 2005. Una nueva tierra: Un despertar al propósito de su vida. Bogotá, Colombia. Ed. Norma. p. 263

106

GARCÍA, Antonio. 2006. Curso de terapia de Aceptación I y II. Madrid. Ed. CEP. p. 64 107

BURNS, George. 2005. El empleo de metáforas en psicoterapia. Barcelona, España. Ed. Masson. p. 67 108

Cfr. GRÜN, Anselm. 2006. Desafíos para vivir mejor. Buenos Aires. Ed. Bonum. p. 21

como parte de su historia personal, de tal manera que no afecten su crecimiento espiritual.

Todo ser humano necesita satisfacer una necesidad básica, la de ser apreciado, amado por quienes están a su alrededor: sentirse amado implica sentirse aceptado por lo que es”.109 Cuando no encuentra esta aceptación o no la encontró cuando era niño, le genera heridas y si no han sido asumidas tales carencias, ellas de cierta manera gobernarán su vida.

No hay nadie sin cicatrices y marcas de los golpes de la vida, pero la diferencia está en que pocas personas logran cerrar y aceptar las heridas sin el deseo de cambiarlas, sino de acogerlas tal como son. 110

Quien aprende aceptar las heridas ha aprendido a vivir en paz con sus limitaciones y hace de ellas, con la mayor tranquilidad, el mejor uso posible.

Las heridas no sólo se convierten en escuelas de aprendizaje que nos dejan enseñanzas, lecciones o cómo reaccionar ante ellas, sino que nos permiten aprender a vivir con ellas; entonces se constituyen en fuente de vida y de amor.

Entrar en una herida permite descubrir y dar nombre al que hizo daño, y reconocer los mecanismos que fueron útiles para salir de ese momento; la misma herida es una puerta para descubrirse cómo en realidad es, cómo vive, como está y tendrá la oportunidad de encontrarse con Dios.

Aceptar las heridas es darse nuevamente la oportunidad de vivir la vida tal como es, con sus buenos y malos momentos, pero será acogida con un sentimiento más realista y estará más atenta con lo que pasa con la herida.

109

MIFSUD, Tony. Op. Cit. P. 66 110

Cfr. ANSELM, Grunn y DUFNER, Meinrad. 2005. Una espiritualidad desde abajo: el diálogo con Dios desde el fondo de la persona. España. Ed. Narcea. 5ª Ed. p. 99 - 115

Cuando entra en este camino de cambio tendrá más oportunidad de sentirse amado, aceptado por Dios y le llevará a alabar, a hacer reverencia y servir a Dios, desde lo que es en realidad y en el estado de vida que ha elegido.

4.3. Camino de aceptación

La persona que se acerca al Señor de la Vida, le conduce a confrontarse consigo mismo, a mirar la relación con los demás y mejor la relación con el mismo Señor.

El ser humano, al remirarse en la persona de Jesús y en los diferentes personajes que intervienen en los textos de la Biblia o mensajes que ella transmite, tiene la oportunidad de reconocer elementos que no sólo son negativos, sino también positivos, que reflejan la presencia de Dios en su vida.

La persona que de inicio a este recorrido ante la Palabra de Dios, le conducirá a reflexionar sobre la actual situación en que vive y le permitirá:

4.3.1. Conocerse

Según Tony Mifsud,111 la persona que asume la herida causada por los más cercanos como parte de su pasado y que encontró a Dios en ella, se permite mejorar:

Autoestima: Sensación de la propia vida como valiosa. El sujeto puede ser él mismo, sin recurrir a crear imágenes de lo que no es y no está bajo el control de su pasado. Tiene la oportunidad de crecer y sentirse él mismo.

Desarrollo de potencialidades: Cuando alguien es apreciado, acogido y valorado por lo que es y no por lo que hace, tiende a desarrollar mejor sus cualidades y las pone a disposición de los demás.

111

Cfr. MIFSUD, Tony. Op. Cit. p. 66 - 68

No se cierra a sí mismo, sino que descubre que es un ser único e irrepetible, que reconoce con sinceridad lo que tiene como dones y limitaciones.

Cuando la persona tiene baja autoestima no asume lo que es y recorre a mecanismos de sustitución, para compensar el vacío que le está ahogando:

Alarde: La misma persona habla bien de ella misma al notar que las otras personas no lo hacen.

Rigidez: El miedo a lo nuevo y a lo desconocido.

Complejo de inferioridad: No cree ni conoce sus capacidades. Auto-afirmación: Necesidad de imponerse sobre los demás.

Buenas relaciones con los otros: Crea un ambiente armónico con las personas que le rodean, les respeta, es benevolente y las valora por lo que son.

Flexibilidad al cambio: Es capaz de acomodarse a los nuevos retos que le presenta la vida, tomándolos como una oportunidad para crecer en todo ámbito.

Admitir los errores y limitaciones: Reconoce que no es un persona perfecta; por este motivo está abierta a relacionarse con los demás como una ocasión para conocerse mejor a sí misma.

El conocimiento en sí, permite identificar los sentimientos, miedos, temores, ansiedades que están en el inconsciente, para conducirlos a la conciencia a fin de que ayuden a una libre toma de decisión.

Sentimientos y emociones: Los sentimientos son “estados anímicos más difusos, experimentados de forma paulatina o progresivos y son más duraderos sin acompañarse de síntomas somáticos”.112

112

VALLEJO, J. 2006. Introducción a la psicopatología y la psiquiatría. Barcelona, España. Ed. Masson. 6ª Ed. p. 201

Las emociones son “impulsos que comportan reacciones automáticas y constituyen un conjunto innato de sistemas de adaptación al medio”.113 La emoción suele ser intensa y su duración no muy larga.

Los sentimientos no son buenos ni malos, no hay que juzgarlos, solo invitan a tomar conciencia de que ellos están presentes en cada persona.114

Los sentimientos hay que acogerlos con toda su autenticidad, sin negar su presencia. Hay que aprender a escucharlos con toda la naturalidad; cuando son asumidos y expresados de una forma sana nuevamente se armoniza la persona.

Pero si éstos no son tomados en cuenta o son reprimidos, estarán presenten en el interior y se manifestarán inconscientemente ante un evento que reviva estos sentimientos y tendrán menos control sobre ellos.

Las emociones positivas generan beneficio, ayudan a un crecimiento personal, como relacional, mientras que las negativas son aquellas que permiten salvar la vida, pero reducen el centro de atención y limitan las ideas para otras opciones.

En ciertos casos, la persona, cuando está en un proceso de crecimiento humano que implica responsabilizarse de ella misma, tiende a regresar a vivir como antes, porque en ella encuentra beneficios.

Mecanismos de defensa115

Los mecanismos de defensa son aquellos que permiten a la persona defenderse ante alguna situación, pero que no siempre son favorables para resolver el problema que le induce al empleo de ellos.

113

SEGURA, Manuel y ARCAS, Margarita. 2007. Educar las emociones y los sentimientos. Introducción Práctica al completo mundo de los sentimientos. Madrid. Ed. Narcea. p. 15

114

Cfr. ARMENDÁRIZ, Rubén. 2006. Aprendiendo a Acompañar: Guía Practica de Relaciones Humanas Para Atender a Familiares Y Pacientes Que Necesitan Cuidados Especiales. México. Ed. Pax. p. 65 115

Cfr. POLAINO, Aquilino, CABANYES, Javier y POZO, Araceli. 2003. Fundamentos de psicología de la personalidad. Madrid, España. Ed. Rialp. S.A. p. 187 - 190

Identificación: La persona establece aquí una relación entre ella misma y otro personaje o grupo (normalmente con más fama que la persona que utiliza este mecanismo), de forma que participa de la gloria de aquel y evita sentirse incompetente. Se emplea a menudo como una forma de autodefensa en situaciones donde el sujeto se siente totalmente desvalido.

Racionalización: Este mecanismo es una forma sutil de negación. Se comprende que se está amenazado, pero se desliga del problema analizándolo y racionalizándolo, casi como si se relacionara con otro sin afectarse emocionalmente.

La persona se da a sí misma explicaciones que no son verdaderas, pero que le sirven para convencerse de algo y evitar aquello que le crea ansiedad, o que de otra manera sería intolerable e irracional; también ocurre cuando las personas se engañan a sí mismas al pretender que una mala situación sería buena.

Intelectualización: La persona maneja las experiencias potencialmente angustiosas como si fueran objetos de estudio o de curiosidad, a fin de evitar comprometerse emocionalmente. Permite a las personas reducir el impacto de los incidentes angustiosos. La intelectualización consiste en buscar un lenguaje sofisticado para marcar diferencias con el resto de la gente. Se da con frecuencia entre personas intelectuales.

Represión: Probablemente es el mecanismo más frecuente con que se bloquean las sensaciones y recuerdos; es una forma de olvido. Mediante este mecanismo todo lo que le molesta al sujeto a nivel consciente se reprime, es decir, se repliega al subconsciente y de esta manera se saca de la conciencia las ideas y recuerdos que provocan ansiedad.

Proyección: Estas personas reconocen con mucha facilidad y exageran las características personales de los demás que a ellas les desagradan y que no ven en sí mismas.

Este mecanismo de defensa reduce la ansiedad que produce tener que hacer frente a características personales amenazantes. Se da cuando se le atribuye a otras personas cualidades propias que no se desean, con lo cual localizamos fuera de nuestro ser el conflicto.

Búsqueda de atención: La persona no se resigna a quedar en segundo lugar. Esta búsqueda de atención muestra algún tipo de carencia o déficit que hay por detrás.

Negación de la realidad: Es el más común, no reconoce una realidad dolorosa o amenazadora. No reconoce la existencia de experiencias desagradables, de las que se está consciente, para protegerse.

Aislamiento: Permite huir de las situaciones de tensión. Ante una situación conflictiva se separa la situación misma de los sentimientos que provoca.

Fantasía: Este mecanismo le conduce a soñar despierto, al dar rienda suelta a su fantasía. Algunas personas escapan de sucesos desagradables. La persona cuando se siente insatisfecha, recurre a la imaginación para huir de la realidad.

Regresión: Ante un acontecimiento frustrante regresan inconscientemente a etapas anteriores de su vida.

Bajo fuerte tensión las personas pueden retroceder a otras clases de conducta infantil. Se recurre a estas conductas infantiles para resolver un problema, con la esperanza de que alguien responda como lo hicieron las personas adultas en su niñez.

Formación Reactiva: La persona expresa con exagerada intensidad ideas, emociones que son lo contrario de lo que piensa.

Cuando un deseo es reprimido, el sujeto puede realizar conductas totalmente contrarias a ese deseo, generando así una reacción negativa con el fin de evitar la angustia.

Sublimación: Es un mecanismo aceptable que permite el cese de la acción de lo reprimido. “Los impulsos instintivos se subliman gracias a que la energía que les impulsa se agota y desgastan en aquello que se desgasta el impulso”116

Desplazamiento: La persona exterioriza hacia fuera situaciones concretas en personas de fuera, como una forma de ubicarlos, manejarlos o huir de ellos. Es reencauzar los motivos y emociones reprimidos, apartándolos de sus objetos originales y sustituyéndolos por otros. Es un mecanismo que permite a esos impulsos el encontrar una nueva expresión.

Mientras una persona tome más conciencia de su mundo interior, le permitirá conocerse más y podrá ir reconociendo que mecanismos utiliza para huir o asumir la dificultad que tiene.

Cuanto más consciente, más libre será para tomar decisiones acerca de como afrontar de una forma mas adecuada cada evento que la vida le presente.

Resistencias117

Resistencia de represión: puede ser consciente o inconsciente y los mecanismos de defensa que sirven a ésta vienen de la parte inconsciente del Yo, por eso no podemos saber de ellos. Es propia de la estructura psíquica del individuo (no querer saber de cosas que pueden ser dolorosas).

116

POLAINO, Aquilino, CABANYES, Javier y DE POZO, Araceli. 2003. Fundamentos de psicología de la personalidad. España. Ed. Rialp. S.A. p. 188

117

Cfr. HALES, Robert y YUDOFSKY, S. C. 2005. Fundamentos de Psiquiatría Clínica. Barcelona, España. Ed. Masson. 2ª Ed. p. 45

Resistencia de transferencia: Lucha contra los impulsos infantiles relacionados con el análisis (en lugar de recordar, repetimos). Hay dos opciones ante esta transferencia:

El reconocer la actitud que se está repitiendo para cambiar la reacción. Y la otra mantener la misma actitud y repetir sin cambiar y estancar el proceso.

Resistencia por ganancia secundaria: se obtiene "algo" con la enfermedad (síntoma.- compromiso entre deseo y defensas) y hay que tratar de ver qué significa el

Resistencia del ello: Toma como "mala" la vida pulsional.

Resistencia del superyó: Producen culpa y este sentimiento invita buscar ser castigados.

4.3.2. Decisiones118

Según Dennis Coon, “las mejores decisiones son aquellas cuando la persona sabe manejar los sentimientos y emociones en el momento de elegir o escoger algo”.

A menudo las decisiones correctas se definen en la vida teniendo en cuenta los valores, las necesidades y emociones de cada uno.

Una buena decisión se adopta a través de la combinación entre la razón y emociones, se trata de aprovechar conscientemente las emociones en beneficio propio.

4.3.3. Evaluación

Una vez elegidas y puestas a prueba las decisiones tomadas, evaluará si las cumplió o no, si le ayudaron a avanzar o retroceder, permitiendo de ésta manera ser más

118

Cfr. COON, Dennis. 2005. Fundamentos de la psicología. México. Ed. Thomson. p. 392

consciente de lo que vive interiormente y reconocer que le falta a él para cumplirlas o cuáles medio necesita para ejecutarlas.

“La evaluación consiste en observar y analizar los cambios producidos. Permite determinar el tipo, dirección y cantidad de modificaciones de conducta manifiesta o encubierta”.119

119

CORMIER, William y CORMIER, Sherilyn. Estrategias de entrevista para terapeutas. Habilidades básicas e intervención cognitivo- conductuales. Madrid. Ed. Desclée de Brouwer. p. 318

ACOMPAÑAMIENTO PSICOESPIRITUAL

La psicología y la espiritualidad se integran en el momento que las dos expresan que una persona no puede alcanzar su plenitud cuando no está consciente de su mundo interior; mientas más conozca qué es lo que le mueve, más posibilidades tendrá para crecer en madurez psicológica así como en la espiritual.

La persona que busque ser más él mismo tendrá la oportunidad de ingresar al alma para conocer lo que habita en ella, y en esa búsqueda silenciosa no solo podrá encontrar lo que realmente es, sino al mismo Señor.

Este conocimiento va mucho más de un conocimiento intelectual, sino que es darse cuenta de las emociones que intervienen en todo acto, que en realidad son las que afectan al ser.

La riqueza de la espiritualidad y de la psicología es que las dos permiten incrementar en la persona la capacidad de aceptar y abrazar con bondad todo lo que el ser humano es.

El acompañamiento psicoespiritual permite integrar:

5.1. Dependencias y responsabilidad120

Las personas dependientes por lo general se creen incapaces de ofrecer algo a alguien y por lo general sienten lástima de sí mismas.

Quienes se sienten inferiores lo hacen porque no han encontrado su propio lugar en el mundo. Este fracaso les hace más sensibles todavía ante los logros ajenos.

120

Cfr. AU, Wilkie y CANNON, Noreen. Op. Cit. p. 100

La dependencia se constituye en un problema para el espíritu, porque pues la falta de conocimiento y de amor a sí mismo impide que acepten lo bueno que hay en ellos y encuentran muy difícil confiar en el amor incondicional que Dios siente por ellos.121

La espiritualidad ayuda a salir de la dependencia a través de la oración. No solamente ayuda a profundizar la buena noticia del amor incondicional de Dios y reconocer la presencia de Cristo como una fuente de sanación personal, sino que conduce a dar respuestas ante la realidad que está viviendo la persona, haciéndola sensible a la presencia de Dios e invitándola a animarse como responsable de su propia vida.122

La oración conduce a abandonarse en las manos de Dios para que la gracia actúe en la persona. Esto actitud de abandono le da la seguridad al dependiente que Él alienta a y fortalece para tomar las riendas de sus vidas como adultos responsable de su vida.

En la medida que se van convenciendo cada vez más del valor intrínseco que tienen a los ojos de Dios mediante la oración, se siente en mejores condiciones de reivindicación de sus derechos y la plena libertad para gozar de vidas abundantes. 123