ANALISIS DE RESULTADOS
TERCERA CATEGORÍA DE ANÁLISIS: “DUELO Y VIVENCIA RELIGIOSA”
a) Su principio y Fundamento es Dios
Flor llega a decir que la pieza fundamental de su vida comparada con un rompecabezas, es Dios, en lenguaje de los Ejercicios Espirituales Ignacianos, se podría decir que el Principio y Fundamento de Flor ahora es Dios. Por tanto el material de
interiorización que se le entregó durante el acompañamiento fue un elemento que favoreció la experiencia de Dios.
“...cayó todo; era como una copa de cristal que cayó al piso y por todos lados cayeron pedazos, como le dije anteriormente un rompecabezas que se había roto y yo no encontraba las piezas, pero la pieza fundamental era Dios, y a través de que usted llegó, empecé a darme cuenta y armar el rompecabezas que tengo hoy día armado.” (Entrevista semi estructurada, pregunta N°9)
Flor valora y reconoce el apoyo recibido en el proceso de acompañamiento psicoespiritual, ha sido una oportunidad para armar su rompecabezas; llega a la conclusión de que el Centro de su vida ahora es Dios.
“…O sea yo pensaba que mi esposo era el centro de este rompecabezas y no! Poh, el centro es mi vida, soy yo y Dios y, el centro es Dios y alrededor, tenía que armarlo yo, nada más que eso, pero no podía hacerlo si no tenía su apoyo.” (Entrevista semisestructurada, pregunta N° 8)
Flor ha logrado familiarizarse con un Dios- Amor, el Dios hecho hombre por amor a la humanidad, Jesús, el Señor, que le ama entrañablemente y a quien ella quiere corresponder con mayor intensidad; a continuación una canción que le ha tocado su corazón a Flor y según lo atestigua le ha permitido conectarse consigo misma e identificarse con el contenido de la misma, es más la entona con unción, es su nueva manera de alabar a Dios. “A mí la que siempre, no es lectura bíblica, es el canto, es un canto que yo lloro cada vez que lo escucho, el canto que lo escuché hace muy poco: No sabía,
No sabía que existía un Dios a quien amar, No sabía que existía un Dios en quien confiar, pero al fin yo encontré, un amigo en quien confiar, es Jesús mi amigo fiel, junto a Él eternamente viviré.
Me llegó al alma después del tiempo que estuve, fui un día a misa a San Fernando y empieza el coro a cantar, madre, y empiezo a llorar, yo digo ahora en el acompañamiento que yo como que ví con el corazón y dije: Dios es mi único amigo, Dios es el que me da la vida, como que volví a renacer en mi fe desde que empecé el acompañamiento…A Dios lo experimento día a día, en cada cosa que hago, en cada momento que vivo, en cada risa de mi nieta, en cada risa de los demás, en mi hogar.” (Entrevista semiestructurada, pregunta N°22)
Flor tuvo que asumir algunos roles en su casa a partir de la muerte de su esposo, al preguntarle sobre los roles que necesito asumir, responde.
¡Todo, todo, todo!, hasta el día de hoy, jardinera, martillar, ir a pagar cuentas, aprender a manejar , eh, tapar cuando se corren con el viento los pizarreños, saber que tengo que salvar a la hija que no haya mucho viento, ser fuerte; por ejemplo cuando hubo mucha lluvia en una oportunidad, yo tenía un parrón lo cual en ese parrón había una carpa, esa carpa se llenó de agua y se quebraron los bloques cayeron como piano al medio, tuve que sacar fuerzas y decirle a la hija: No! si eso no es nada, pero mi corazón tiritaba, y todo mi cuerpo, porque yo sabía que esa agua podría derramarse dentro de la casa, yo saqué fuerza empecé a retirar los bloques, porque si hubiera estado mi marido, yo habría está mirando desde la ventana, desde adentro, pero eso, toda esa fuerza y eso las fui aprendiendo de usted. También, que las cosas hay que darlo no más, en la vida, hay que darle todo, dar gracias al Señor de que está brotando el arbolito, de que mi hija corre, de que mi hija hoy amaneció bien, eso para mí es más importante que la fuerza que tengo que tener día a día. (Entrevista semiestructurada, pregunta No.14)
b) Durante algunos años se mantiene el anhelo de su regreso
Se constata el anhelo y deseo intenso de que el fallecido esté presente, criterio que para algunos autores en un signo de que el duelo se ha complicado.
Resulta interesante el dato que ella misma lo comparte, esperaba que llegara un día fueron casi seis años.
“yo pensaba que él iba a llegar de viaje como llegaba antes en el camión y que iba a llegar algún día, y ese día fueron seis, cinco años esperando que él llegara”(Verbatim No. 3 Fl 36).
Flor Tenía la esperanza de verlo de nuevo, que gane al cielo y se venga.
Exacto, de poder estar con él, sí, como que era eso lo que yo, y fíjese que no eran mis padres, sino que él, no, no anhelé de ver a mi mamá ni a mi papá porque siempre a ellos 2 los vi juntos en el cielo, pero a mi esposo como que necesitaba que él viniera acá donde yo estoy o yo ir para allá, eso era mi, creo mi sentimiento, mi vida, cinco años en eso. (Verbatim No. 3 Fl 37)
Las visitas que Flor realizaba para ver a su esposo en el cementerio, eran para contarle y ponerle al tanto de las cosas o sucesos ocurridos y lo que iba a realizar.
“Me ponía conversar con él, no, él no hablaba, yo estaba entrando en un m.. pensando que él me iba a venir a dar una respuesta, yo iba a decirle, sabis que hoy día pasó esto, pasó lo otro, como que lo hacía partícipe de todo lo que hacía” (Verbatim No. 3 Fl 16).
c) Religiosidad vinculada a su marido fallecido
Flor siente que ha habido movimientos interiores en su ser, ahora Dios es el centro de su rompecabezas, ha encontrado la ficha fundamental para rehacer su vida.
O sea yo pensaba que mi esposo era el centro de este rompecabezas y no!, el centro es mi vida, soy yo y Dios y, el centro es Dios y alrededor, tenía que armarlo yo, nada más que eso, pero no podía hacerlo si no tenía su apoyo. (Entrevista semiestructurada, pregunta No.12)
d) Se produce el movimiento, reubicación de la figura de su marido
Flor logra reconocer que hacer el duelo no significa olvidar su ser amado, pero sí lo ha colocado en un nuevo lugar emocionalmente.
“…Me costó, me costó hacer un triángulo y juntar las piezas, siempre he dicho yo, que para mí el matrimonio después de quedar sola, fue un rompecabezas, fue un rompecabezas, porque para mí es como le dijera es armar piezas, la vida para mí es armar piezas, la vida para mí es un rompecabezas y uno tiene que ir poniendo las piezas, porque si una falta, no estamos bien, poh, y yo lo logré gracias a usted, gracias a lo que usted está haciendo, no sé, porque nunca hemos hablado del tema, eh, gracias a lo que usted está haciendo, llegó a mí por intermedio del Señor, llegó a mí y usted me hizo armar ese rompecabezas que no encontraba piezas, no tenía siempre faltaban piezas, faltaban piezas, las cuales usted me fue formado y ayudando, y cómo lo hizo no me di cuenta, cómo lo logró?- No me di cuenta- pero ahora yo, si Ud. me pregunta yo puedo decir de que: no quiero saber cómo lo hizo, sino que ya tengo armado mi rompecabezas.” (Entrevista semiestructurada, pregunta No.12)
e) Percepción de la persona y rol de la acompañante
Flor trae a la memoria un momento difícil en el proceso de acompañamiento y reconoce que no se sintió complicada para realizar aquello que le había sugerido, además que tenía libertad para resistirse, la propuesta era que trajera una fotografía de su esposo, sólo cuando ella lo decidiera.
“Al principio fue el hecho de que a mí me costaba aceptar llevarle una foto de mi esposo, eso creo que fue lo fuerte para mí, porque nunca lo hice, pero no lo hice después porque ya lo había superado; yo sabía que al llevarlo iba a llorar, me costó y nunca lo hice, madre, esa fue dificultad de parte mía, es lo que no logré hacer lo que pedía, porque no me sentía capaz, pero de parte suya nada, todo bien, todo me llegó, todo super bien, todo entendible todo lo que me entregó..”. (Entrevista semiestructurada, pregunta N°20)
Flor rescata aquellos elementos de parte de la acompañante que le ayudaron positivamente en la elaboración del duelo por la muerte de su esposo y se muestra de alguna manera los logros o frutos que ya se perciben claramente en su vida personal.
“Lo primero es que yo no quería a las madres, (se refiere a las religiosas) yo les encontraba a todas muy difíciles de carácter, ya, pero el Señor me enseñó de que sí son bondadosas, son madres para uno, tienen padre, madre, tienen hermanos, tienen problemas igual que uno, independiente, usted nunca me ha contado nada de lo suyo pero, yo a través del tiempo lo he visto, he visto su alegrías cuando han venido sus papás, ahora he visto un pequeño obsequio, pero se acordó que yo existía, esos son valores que son impagables, por ejemplo el hecho de que usted me llame para preguntarme como yo estoy, cómo me ha ido a través de este tiempo, que tome un versículo de la Biblia, vea… lo desarrolle yo misma, esos son valores que yo no tenía. El hecho de conocerla, el hecho de que me encaminó por un camino que es bueno que yo no lo veía, el gran valor, no puedo decir otra cosa, si usted me dijera que vaya hablar delante de usted o donde fuera yo lo hago y no se me va a quedar nada adentro porque es lo que usted me entregó a mí, es lo que soy yo ahora, madre.
El hecho de que usted me escuchó, que usted me entendió, usted me ayudó siempre para mejorar como persona y más que nada espiritualmente, eso es lo que a mí me ayudó, desde que me presenté yo al acompañamiento, siempre iba mejor. Lo que me llamó la atención fue el hecho de que usted fue a mi hogar independientemente sin conocerme, Dios la llevó a mi hogar, y ahora estar aquí conmigo, eso hace ser la persona humilde, y es lo más grande que el Señor le gusta, la humildad, cierto!
Ser persona claras, limpia; la humildad, que Ud. me mostró, creo que la va a llevar muy bien a todo su camino, porque Ud. está conmigo, y eso es importante para mí y para las personas que sufren, de que la persona importante venga a uno, que no busquen una oficina” (Entrevista semiestructurada, pregunta N°19).
f) Nuevo significado de la pérdida
Flor empieza a ver la vida de distinta manera, hace una relectura de su historia y siente la diferencia de cómo pensaba y sentía antes y el nuevo sentido que cobra la muerte de su esposo, incluso llega a decir que para ella ya no es pérdida, sino que se ha convertido en una Acción de gracias al Señor.
“Hoy en día esa pérdida no es una pérdida, es un gracias Señor porque en cada misa, en cada cosa él está presente, en este minuto yo sé que él está aquí, yo sé que él está conmigo mientras yo esté con Dios y la Virgen y con todas las personas espirituales como usted que él está, porque él era tan entregado a la Virgen , que yo sé que él está vivo, yo sé que si voy yo a misa él está ahí mirándome, no mirándome sino esperándome a que yo vaya a la invitación del Señor, porque él está ahí, él no está en el cementerio, porque usted sabe que yo antes iba casi todos los días al cementerio, cinco veces a la semana,(se ríe) por no decir todos los días al cementerio y era como si el mundo se iba a acabar si no lo iba a ver, ahora le digo que no he ido hace como tres semanas, entonces la muerte de él, la superé, eh, lo tengo vivo, sí porque que está en mis hijas, mis nietas, pero ya es algo bien, o sea, no puedo decir de que yo eh, lloro, no madre, no; me emociono sí cuando tengo que hablar más yo creo ahora de mis nietas, y de mis hijas, más que, o cuando me dicen de tus papás, ahí siento máaas como grande lo de mis papás; él me dejó muchas cosas lindas, las cuales he ido juntando a través de este tiempo que he estado sola que ya son siete años y dándome fuerzas cada día, poh, madre” (Entrevista semiestructurada, pregunta No.10).
Cuando se le pregunta de su esposo, Flor se expresa con serenidad y se siente orgullosa de haber conocido a su esposo; es la nueva interpretación que da a su historia, recibió mucho de él; Reconoce que es capaz de salir adelante, tiene mucho por qué vivir y está dispuesta a vivir intensamente.
“Felicidad, felicidad siento, contentísima de que puedo hablar de él con mucho orgullo, con mucho amor de todo lo que él entregó aquí en la tierra ya, y tranquilidad, más que orgullo tranquilidad” (Entrevista semiestructurada, pregunta N°25).