por 100, respectivamente).
Por su parte, a partir de 2005 los desempleados del sector agrario, que tradicional- mente suponían el grueso de los existentes, experimentan un gran recorte respecto al total, que les hace pasar a un lugar más secundario en importancia, con un volumen aproximado al vinculado al sector terciario. Si bien este último colectivo también sufre oscilaciones cíclicas, no son en ningún caso tan fluctuantes e intensas como en el caso del paro agrícola, que acusa una gran disminución en el primer trimestre de cada año. En cambio, el relevo lo toma el colectivo de los desempleados que buscan su primer empleo o que han perdido el anterior hace más de tres años. Para valorar la importan- cia de esta realidad podemos recoger que en el tercer trimestre de 2008 alrededor de 14.500 personas se clasificaban en tal categoría de desempleados en la provincia.
El cuadro A.10 y los gráficos 7 a 10 ponen de manifiesto cómo ha evolucionado la distribución de la población activa de cada sector de actividad económica entre las dos categorías poblacionales que la integran (ocupados y desempleados). Es la población activa agraria la que se caracteriza por unos niveles superiores de desempleo, el cual también desde este punto de vista presenta una intensa estacionalidad. Esta población desempleada representa en el año 2007, el último del que disponemos de información completa, el 24,24 por 100 de la población activa vinculada al agro. los porcentajes correspondientes al resto de sectores revisten entre sí unos niveles semejantes, de forma que en 2007 los parados constituían un 4,92; 7,29 y 6,75 por 100, respectiva- mente, de la población activa en la industria, construcción y servicios. En todo caso, es común a los cuatro ámbitos económicos durante esta década una tendencia de susti- tución de desempleo por empleo hasta alcanzar las cifras reseñadas, si bien el inicio de la desaceleración económica conduce al comienzo de la tendencia inversa.
Gráfico 7
relaciónempleo-DesempleoenlaaGricultura
0% 20% 40% 60% 80% 100% 1998 2001 2004 2007 Parados Ocupados
130
Gráfico 8
relaciónempleo-DesempleoenlainDustria
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100% 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 Parados Ocupados
Fuente: INE. Encuesta de Población Activa. Elaboración propia.
Gráfico 9
relaciónempleo-Desempleoenlaconstrucción
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100% 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 Parados Ocupados
131
Gráfico 10
relaciónempleo-Desempleoenlosservicios
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100% 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 Parados Ocupados
Fuente: INE. Encuesta de Población Activa. Elaboración propia.
la amplia diferencia que muestra el sector agrario y el resto entre el porcentaje que los desempleados constituyen sobre la población activa evidencia que, a pesar de la precariedad, estacionalidad e inestabilidad que caracterizan a estos empleos y la pérdida de peso que representa este sector en el conjunto de la estructura eco- nómica, no se ha producido un trasvase de paro desde unos ámbitos a otros de la actividad. la inercia producida por el importante volumen de partida y el manteni- miento de una política de empleo rural que lo protege, constituyen también en esta década algunos factores que pueden justificar la pervivencia de tal fenómeno.
El cuadro A.11 facilita la comparación de las tasas de paro correspondientes a cada demarcación geográfica (provincial, autonómica y nacional) para los diferentes sectores económicos de actividad. De esta información destacaremos a continua- ción lo más reseñable.
La tendencia experimentada durante la década estudiada por la evolución de la tasa de paro correspondiente a la agricultura es similar en Andalucía y en Jaén (aun- que en la provincia se alcanzan cifras anuales más elevadas que en la comunidad autónoma), siendo especialmente intensas las subidas de la tasa jiennense frente a la andaluza, aunque en general también han sido más intensas las disminuciones de la misma. En España la tasa es permanentemente muy inferior y con oscilacio- nes mucho más suaves que en los otros dos ámbitos. En la industria las tres tasas comparadas presentan tres perfiles de evolución muy parecidos, si bien la española ocupa constantemente niveles inferiores a los andaluces. la provincial no tiene un comportamiento inequívoco porque presenta mayores oscilaciones que las otras dos, de forma que algunos años ha sido superior a la andaluza aunque, en general,
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ha estado por debajo de ésta y, casi siempre, por encima de la española. la tasa de paro en la construcción se posiciona en torno a la media nacional (y en niveles inferiores a la andaluza, que es la más elevada), si bien con fluctuaciones más intensas. Por último destacar que en los servicios la tasa de desempleo jiennense se sitúa entre la andaluza y la española (siendo ésta última la más reducida), aunque también en este sector económico viene presentando más fluctuaciones que en las otras dos demarcaciones.
Para finalizar este apartado del estudio realizaremos un repaso por los motivos del comportamiento favorable del mercado de trabajo a lo largo del último decenio (exceptuando el período final), para lo cual nos referiremos a la evolución económi- ca experimentada, las reformas adoptadas en el mercado de trabajo y los cambios realizados en la metodología de la EPA.
En referencia a los factores relacionados con la evolución económica, debemos destacar la expansión de la demanda inherente a una fase de crecimiento económi- co sostenido desde la segunda mitad de la década de los 90, en que hemos asistido a un apreciable ritmo de crecimiento de la renta per cápita. En paralelo a lo anterior, desde el mismo momento se ha logrado una notable estabilidad macroeconómica que se debe, en gran medida, al eficaz ajuste realizado en los países de la UE de cara a instaurar el euro como moneda única europea. Una de las consecuencias de esta estabilidad ha sido la reducción del tipo de interés nominal y real, cuyo efecto ha sido un aumento de la inversión y del empleo. Ello se ha producido en un contexto de política económica antiinflacionista creíble y de moderación salarial. Junto a esto también ha influido la desregulación de determinadas actividades terciarias, en el sentido de introducir medidas liberalizadoras de la actividad económica con el obje- tivo de aumentar la competencia en los servicios. Este proceso ha propiciado una notable transformación en el sector y una de las consecuencias que ha conllevado este aumento de la competencia ha sido el estímulo de la innovación y, con ello, de la demanda de trabajo, junto con una reducción del paro estructural.
Otros factores que han incidido en el comportamiento favorable del mercado de trabajo están relacionados con las sucesivas reformas que han sido adoptadas en el mismo a lo largo de los últimos lustros (1984, 1994, 1997, 2001, 2002 y 2006) y que han ido en la línea de flexibilizar las relaciones laborales. Estas reformas han contribuido de una forma muy importante a la creación intensa de empleo que se viene produciendo en esta última década –aunque generando un coste social-y, con ello, a la disminución de la tasa de paro. los aspectos más destacables en los que han centrado su atención son (garcía brosa, g. y Esteve Sanromá, E., 2007, págs. 257-258):