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El territorio construido desde la base del uso y manejo de los recursos naturales

La percepción que las personas tienen acerca de su territorio es un factor importante a considerar en la elaboración de los estudios territoriales, así como la formulación de políticas sobre el derecho a la tierra, ya que desde éstas dos perspectivas se pueden observar los avances, limitaciones y retos que se tienen que enfrentar para la defensa territorial, incluyendo los recursos naturales y culturales ahí existentes (COICA, Op. cit.). Los científicos han proporcionado diversos conceptos acerca del territorio, mismos que con el tiempo y dependiendo del enfoque han evolucionado, pero es interesante cuestionar a las comunidades rurales sobre su concepción acerca del mismo. En una

5 La participación rural, indígena y/o campesina propicia entre otras cosas una mayor viabilidad al proceso de planificación, siempre y cuando ésta sea en un marco de democracia y respeto a la cosmovisión de los usufructuarios del suelo.

56 comunidad indígena del Amazonas, lo definen como el espacio que comparten con otros seres vivos en una relación directa con garantía de sostenibilidad mutua, y la libertad incondicional para la manifestación de sus espiritualidades, culturas y ancestralidad (COICA, Op. cit).

Es de reconocerse que cuando los pueblos indígenas se refieren a su territorio lo hacen desde una visión integral, no hablan sólo del espacio que ocupan sino que lo reconocen como fuente de identidad, de sustento material y relación espiritual, de derechos y de vida. En el concepto de territorio, los pueblos indígenas y rurales incluyen a los recursos naturales creando con ello una cosmovisión sustentable de su entorno (Vittor, 2007; Feijoo, 2008).

Cabe recordar que no todo el tiempo los pueblos fueron poseedores de la tierra, en América Latina los habitantes de determinados territorios padecieron el despojo de sus espacios durante la colonia, y aún en la actualidad enfrentan nuevas formas de colonización denominadas concesiones. Éstas formas económicas amenazan el equilibrio ecológico en los territorios, los modos de producción ancestrales, el uso colectivo de la tierra e inclusive su cultura e identidad, si el posesionario no tiene la intención de conservar el recurso territorial para el usufructo de las generaciones venideras; en esta labor, el Estado juega un papel muy importante como garante de la soberanía de la Nación y de sus pueblos protegiendo al territorio Nacional de monopolios, concesiones a

empresas “explotadoras” de recursos, e inclusive de importadoras de plagas y

enfermedades que amenazan el equilibrio ecológico o saqueadoras de las reservas génicas de un país.

Debido a lo anterior, en la actualidad se fomenta en algunas regiones la forma de apropiación de la tierra indígena-campesina, bajo el principio de que las comunidades rurales mantengan vigentes las prácticas culturales, expresándose de esta manera la multiculturalidad de un país (Vittor, Op. cit.).

Un aspecto importante en cuanto a la relación territorio y recursos naturales es el derecho al territorio a través del cual, de acuerdo con Manduca et. al. (1996) se busca ejercer un poder, influencia y control sobre lo que ocurre en esos espacios, cómo se usan y se dispone de ellos, aplicándose las normas internas de la comunidad, de acuerdo con sus usos y costumbres; se refiere al poder y derecho de autorregular las formas de

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organización social y de representación, a orientar y administrar su economía y el aprovechamiento de las riquezas y recursos naturales existentes, lo cual implica ejercer autonomía para procurar la sostenibilidad desde una cosmovisión de autonomía cultural, lingüística, espiritual, territorial y política.

Por otra parte, existen variadas zonas rurales que no están del todo aisladas, inclusive un gran porcentaje se encuentra en interrelación con las zonas urbanas. Echeverri (s/f) afirma que el territorio es construido a partir del uso y apropiación de recursos naturales, donde se generan procesos productivos, culturales, sociales y políticos, a partir del efecto de localización y apropiación territorial generándose un factor de producción localizado. De esta forma lo rural incorpora áreas dispersas y concentraciones urbanas, que se explican por su relación con los recursos naturales, comprende una amplia diversidad de sectores económicos interdependientes, involucra dimensiones económicas y no económicas, establece relaciones funcionales de integración con lo urbano y se fundamenta en una visión territorial.

Esta redefinición de territorialidad rural implica un nuevo concepto de planificación. Considerando que el Estado se reserva derechos sobre bienes que forman parte integral del territorio: el subsuelo, recursos no renovables, en algunos casos los recursos forestales, la fauna, las lagunas, ríos, aplicando regímenes legales diferenciados a los distintos componentes de la naturaleza6 (Echeverri, Op. cit.).

Sin embargo, en COICA (Op. cit.) se manifiesta que con esta forma de organización se produce una especie de desintegración jurídica de los territorios, que no solo dificulta su control y gestión, sino que además es la causa de los mayores conflictos que soportan, incluso para aquellos que han obtenido el reconocimiento legal de la tierra, provocando una gran vulnerabilidad a las condiciones de vida de las presentes y futuras generaciones de los pueblos. Las consecuencias de ésta forma de organización regularmente la padecen las comunidades rurales, viendo mermados sus recursos naturales y culturales a través del tiempo y vislumbrando un panorama poco atractivo por su escasez de oportunidades para cubrir las necesidades básicas de sus familias.

6 En la actualidad, la tendencia se inclina hacia el manejo comunitario de los recursos naturales, básicamente bosques y manantiales, generando la posible demanda de pago por servicios ambientales por parte de los pobladores de la comunidad.

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Son diversas las causas del desequilibrio ecológico global y alarmantes sus consecuencias, es por eso que se debe planear el uso de los recursos naturales de manera racional, equitativa y responsable, y reconocer que dentro del sistema sociedad- ambiente cada acción humana tiene que efectuarse en la mayor armonía posible con los procesos naturales (SEMARNAT, s/f).