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El riesgo como paradigma referencial en el estudio de los instrumentos de valoración y gestión del riesgo

1.1. La tesis cultural

Toda referencia que se realice a la noción del riesgo desde un punto de vista cultural tiene en los trabajos de Mary Douglas (1994, 1996; Douglas / Wildavsky, 1982) una referencia ineludible. De hecho, tal como destaca Lupton (2013, 74): “la aproximación teórica de Mary Douglas al riesgo ha sido influyente, porque proporciona una crítica incisiva y per- suasiva a las ingenuas posturas realistas que habían dominado hasta la fecha el terreno del análisis y la percepción del riesgo”74.

Los orígenes epistemológicos sobre los que se asienta esta teoría pueden encontrarse en el libro Pureza y peligro que Mary Douglas escribió en 196675. No obstante, esta perspec-

tiva no se puede circunscribir únicamente a la aparición de esta obra. Con anterioridad, en los años 50, la propia Mary Douglas había realizado unos estudios antropológicos sobre la comunidad Lele en los que adelantaba estas perspectivas sobre el riesgo76. Este

trabajo permitió a Douglas iniciarse en el estudio del riesgo, al tiempo que ejercía como referencia para desarrollos posteriores.

Dicho lo anterior, y de acuerdo con la perspectiva sostenida por la tesis cultural, el riesgo posee un carácter antropológico. Su análisis no se puede desligar de la cultura que posee la

sociedad objeto de estudio77. Dicho de otro modo, la noción de riesgo que maneja cada

comunidad está indefectiblemente condicionada por su estructura social78. El enfoque

73 Vid. 1.1. La tesis cultural; 1.2. La tesis gubernamental; 1.3. Las tesis cultural y gubernamental

como paradigmas al servicio del modelo de penalidad gerencial-actuarial.

74 En esta misma línea, vid. Denney, 2005, 22. 75 Vid. Douglas, 1991.

76 La comunidad Lele es un grupo poblacional perteneciente a la etnia Kuba que habitaba

tradicionalmente a orillas del río Kasai. Este territorio está situado actualmente en la República Democrática del Congo (en el momento del estudio, el Congo Belga). La obra de Douglas trata de cartografiar los modos de vida tradicionales de esta población desde todos los puntos de vista posibles: social, económico, religioso, etc. (vid. Douglas, 1963).

77 Vid. Hudson / Bramhall, 2005; Moore / Valverde, 2000; Mythen, 2014, 40. 78 Vid. Denney, 2005, 22; Malloch / Stanley, 2005; Sparks, 2001.

desde el que la teoría cultural se aproxima a la noción del riesgo parte de la premisa de que lo asumido por una colectividad/sociedad como peligroso o dañino es el resultado de una construcción social79. La noción de riesgo es el resultado de una serie muy diversa

de interacciones (personales, sociales, espaciales, temporales, etc.). En consecuencia, este concepto se modula y adapta al contexto en el que haya surgido y al que deba someterse. De este modo, el riesgo se separa de concepciones individualizadoras y hace recaer su importancia en el conjunto de la colectividad80. De hecho, la tesis cultural se mues-

tra particularmente crítica con las aproximaciones de corte psicológico en las que se liga la noción del riesgo a procesos cognitivos o decisorios de naturaleza particular81,

concluyendo que no existen riesgos ontológicamente inconstatables82. Todo lo que se

codifique como peligroso va a serlo porque desde la política, la economía, la historia o la presión pública así se considera83. Asimismo, y en consecuencia, la noción de riesgo

genera efectos reales en el comportamiento moral, político e, incluso, estético de una comunidad84. De hecho, la propia Douglas, en la obra que escribe en coautoría con

Wildavsky, así lo expresa (1982, 186): “la selección de los peligros y el establecimiento de una organización social van de la mano”.

A fin de estructurar los principios que postula la tesis cultural es preciso acudir a una estructura teórica organizada en torno a cuadrículas y grupos85. Por cuadrícula se

entiende el grado de condicionamiento al que se ve sometida la decisión de una perso- na por razón de su posición social. Las opciones posibles dentro de las cuadrículas se identifican como fuertes o débiles. De esta manera, los enfoques fuertes se vinculan con la instauración de roles sólidamente definidos en materia de interacciones individuales. Sin embargo, las perspectivas débiles desdibujan la fuerza de los condicionamientos

79 Asimismo, y en relación con lo comentado en el texto, la tesis cultural también ha desarrollado

las barreras simbólicas que se levantan entre los conceptos de bueno y malo. Estas nociones resul- tan de gran importancia, en tanto que colaboran en la delimitación de lo que se considera como no peligroso (bueno) y peligroso (malo) en términos de riesgo. Estos conceptos pueden adoptar múltiples nomenclaturas, pero siempre desde una óptica que mantiene un enfrentamiento dual e irreconciliable. Esta contienda binaria fue reconducida por Douglas a las figuras del riesgo y la culpa, ya que para ella conforman una pareja inseparable. (vid. Douglas, 1994).

80 Vid. Denney, 2005, 22. 81 Vid. Lupton, 2013, 53.

82 Vid. O´Malley, 2008, 464 y ss.; Lianos / Douglas, 2000; Rigakos / Law, 2009, 80 y ss. 83 Vid. Mythen, 2014, 40.

84 Vid. Denney, 2005, 24; Mythen, 2014, 40.

85 Vid. Denney, 2005, 23; Hargraves Heap / Ross, 1992, 9. Esta perspectiva de estudio

(cuadrícula-grupos) ha sido utilizada como marco de análisis en múltiples contextos: estudios financieros sobre la crisis de 2008-2010 (Hindmoor, 2010), evaluación de perspectivas de casti- go en el sistema penal (Vaughan, 2002), o incluso en temas médicos (Docter et al., 2011).

sociales recién aludidos86. Por otro lado, la noción de grupo remite a la cohesión que

existe en una sociedad en tanto que colectivo social. Las posiciones dentro del grupo pueden ser también fuertes o débiles. Las fuertes configuran escenarios de alta cohesión social, mientras que las débiles implican lo contrario. Las relaciones e interrelaciones entre las distintas opciones de la cuadrícula y el grupo producen una serie de resulta- dos que Douglas y Wildavsky (1982) denominan como sesgos o vías de comprensión y actuación frente al riesgo. Así las cosas, estos autores distinguen hasta cuatro alter- nativas diferentes87:

GRUPO

Débil Fuerte