• No se han encontrado resultados

CUAUTEPEC, GUSTAVO A MADERO

LOS TIEMPOS DEL PUEBLO

LA PERTENENCIA Y LA PRESENCIA DEL TIEMPO HISTÓRICO

Antecedentes históricos

De acuerdo con distintas fuentes y testimonios se sabe que en la zona que se ubica actualmente el pueblo de Cuautepec, se estableció uno de los primeros asentamientos de la cuenca de México, cuyos habitantes ocuparon el área al- rededor de 2,500 a 400 años antes de nuestra era. Los primeros restos arqueo- lógicos en este territorio correspondieron a cerámica, herramientas de piedra y hueso y a figurillas de terracota ("caritas sonrientes") en la zona conocida

como "El Arbolillo", ubicada en la parte central de Cuautepec.20 A esta época

situada en el preclásico pertenecen también los asentamientos de Zacatenco y Ticomán, dentro del área geográfica de la hoy delegación Gustavo A. Madero. Los primeros pobladores que habitaron esta zona fueron los tepanecas, que fueron el tercer grupo en llegar a la cuenca después de los xochimilca y los chal- ca, hacia el siglo XIII, después de una larga travesía desde Chicomoztóc. Sus asentamientos principales fueron Tacuba, Tlalnepantla, Azcapotzalco, Tacuba y Tenayuca, de donde se extendieron hacia el norte al vencer a los otomíes en Ecatepec, Cuautepec e Iztacala, de acuerdo con Los Anales de Cuautitlán.11

Más adelante, en el periodo posclásico, entre los siglos xi y xvi, existen evidencias de que el grupo establecido en la zona era de origen chichimeca, de las tribus provenientes del norte que llegaron y se establecieron ahí. Entre los principales asentamientos hegemónicos de la zona se encuentra Tenayu- ca, para esos años adscrito bajo la influencia tolteca. Años más tarde, antes de la llegada de los españoles, durante la época mexica en el posclásico, los asentamientos más importantes de la región eran Ecatepec, en primer lugar, Tenayuca y Coacalco, en la parte norte.

Cuautepec siempre estuvo ligado a Tenayuca y era parte de sus tributa- rios. De esto y sus orígenes existen menciones en diversas fuentes importan- tes como la Tira de la peregrinación, el Códice Granados y el Mapa de Si-

güenza y Góngora. Se dice que a la llegada de los españoles, Cuautepec era

un lugar de culto, debido a la altura de los cerros que lo rodeaban, por tanto era la sede de importantes fiestas religiosas y lugar de sacrificios; de esto da cuenta Fray Bernardino de Sahagún en sus crónicas:

En las calendas del primer mes del año, que se llamaban quauiteoca, y los mexi- canos le llamaban ailcahualco, el cual comenzaba segundo día de febrero, ha- cían gran fiesta a honra de los dioses del agua o de la lluvia llamados Tlaloque [...] Los lugares donde mataban los niños son los siguientes: el primero se llama

Quauhtépetl: es una sierra eminente que está cerca de Tlatelolco [...] A los ni-

ños o niñas que ahí mataban componíalos con los papeles teñidos de color en- carnado (Sahagún, 1989).22

20Véase Charles Gibson, Los aztecas bajo el dominio español, México, Siglo XXI, 2003,

pp. 5-6.

21 Véase Horacio Sentíes, Antecedentes históricos de la Gustavo A. Madero, México, DDF,

1990, p. 15.

22Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, México, Porrúa,

Entre los años 1000 y 1010 de nuestra era un líder chichimeca llamado Xólotl, emigró con su grupo al valle de México y se estableció en el área de Tenayuca en donde formó un imperio del que Cuautepec fue parte. Los de- cendientes de Xólotl se erigieron en gobernantes y mantuvieron el control sobre la región, vinculándose de manera importante con los gobernantes de Tlatelolco y de otros pueblos del valle de México. Existe la versión de que de esta casta de gobernantes descendió Cuauhtemoc, el último emperador mexica.23 Por estos antecedentes, la relación entre Cuauhtepec y Tenayuca

siempre fue cercana y ambas mantuvieron también un fuerte vínculo con Tlatelolco, que era sin duda el señorío más importante de la parte norte de la isla principal del Lago de Texcoco.

De entonces data el significado que se ha adjudicado al nombre del pueblo, pues en las fuentes antes mencionadas, se registra un topónimo que representa un águila encima de un cerro, que en el Códice García Gra- nados es identificado como el cerro de Quauhtepec, en donde, según Los Anales de Tlatelolco, aparece el pueblo de Cuauhtepec como territorio per-

teneciente a los señores de Azcapotzalco.24 De aquí que el nombre de

Cuauhtepec provenga de cuauhtli: águila, y tépetl: lugar, y signifique "Cerro del águila" o "Lugar de águilas".25

Lo anterior muestra que Cuautepec tiene claros antecedentes prehispánicos y es por ello uno de los pueblos incuestionablemente originarios del valle de México, en el sentido de que es de origen indígena y preexistente a la fundación de la Nueva España y a los pueblos que se crearon en la época colonial.

Después de la llegada de los españoles, como muchos otros pueblos, Cuautepec pasó a formar parte de la nueva organización articulada por los españoles y se convirtió en una visita, lo que significó un pequeño poblado que quedó adscrito a una suerte de capital religiosa llamada cabecera de doc- trina. Estas cabeceras eran poblados grandes en donde se establecieron las parroquias y las residencias clericales, y tenían bajo su adscripción a diversos pueblos que eran las visitas. En este caso, la cabecera fue Tlalnepantla, y

"Horacio Sentíes, "La historia de Cuautepec", en Apuntes al vuelo, año XII, num. 138, julio 2005, p. 12.

24Véase "Los pueblos y las genealogías en el Códice Tlachialoyan García Granados", nota

introductoria al Códice Tlachialoyan García Granados, p. 49 citado en Comité PAPO, Catálogo fotográfico. Imágenes e historias de Cuauhtepec, México, GDF, p.15.

25Cabe señalar que debido a esta transformación del nombre y a sus antecedentes prehis-

pánicos y coloniales, todavía actualmente algunos pobladores de la zona acostumbran escribir Cuauhtepec, con "h", en lugar de Cuautepec. Sin embargo, de manera oficial esta zona ha sido reconocida sin la "h", sólo como Cuautepec.

Cuautepec quedó bajo su circuito. En esta época a todos los pueblos se acos- tumbraba otorgarles un prefijo cristiano para acompañar a su nombre origi- nal, y a partir de entonces el pueblo se llamó Santa María Cuauhtepec.

A partir de entonces existió cierta confusión con respecto al nombre correcto del pueblo, pues en ocasiones se hace referencia a éste como Santa María Coatepec, en otras como Cuauhtepec, en otras como Quauhtepec y, final- mente, también como Quauhtepeque. Al respecto, en todo caso lo que hay que decir es que depende en mucho de las fuentes consultadas y de si éstas refieren al antes o después de la conquista, pero todos estos refieren al mis- mo pueblo del que nos estamos ocupando.

Cuando llegó el reparto del territorio entre los españoles y las nuevas familias allegadas en función de su participación en las diversas fases de la conquista, se dio paso a las Encomiendas, que consistían en la asignación de un territorio a una persona para que éste la explotara, la usufructuara y man- tuviera el control sobre sus pobladores; también se pretendía que se lograra la pacificación de la zona. La primera persona que se hizo cargo de la zona de Cuautepec fue don Diego de Mendoza Austria Moctezuma, quien era reco- nocido como hijo de Cuauhtemoc y bajo cuya tutela quedó también la región de Tlatelolco. A ello se debe que por muchos años esta parte del territorio fuera conocida como "El rincón de Don Diego".

Este personaje, que era igualmente descendiente de Moctezuma, contri- buyó al reordenamiento territorial y político de la zona posterior a la con- quista, y gobernó también Tlatelolco, formando un gran cacicazgo. Le fueron concedidas las cédulas reales en donde se asignaban las tierras bajo su man- do. A su muerte, sus herederos mantuvieron el cacicazgo por un tiempo hasta que, por diversas causas, éste se fue diluyendo. El momento de su oca- so coincidió con la instauración en la Nueva España del régimen virreinal y con la fundación de las grandes haciendas en el centro de México.

Como ya se ha mencionado, en la época de las grandes haciendas, la de San José de la Escalera fue la que se creó en la zona de Cuautepec. Lo que se sabe acerca de ésta es que tuvo varios dueños en distintas etapas, entre los cuales destacaron: Cristóbal de Tapia, hijo del conquistador Andrés de Tapia, Luisa Vanegas, Antonio Vallejo, Pablo Oyagúren, Mará Vallejo y el doctor Juan Pérez de Oyagúren.26

Al igual que el resto de las Haciendas, la de La Escalera se caracterizó por el trabajo de explotación y la división de sus tierras. Un primer sector era el

26 Véase Horacio Sen ties, La Villa de Guadalupe. Historia, estampas y leyendas, México,

mejor ubicado, comunicado y con sistema de riego; era conocido como de "explotación directa" y contaba con dos áreas, una destinada al comercio y otra al autoconsumo. Un segundo sector estaba formado por tierras pobres, que carecían de infraestructura y se daban en arrendamiento, aparcería o colonato. Finalmente estaba un tercer sector, en donde se ubicaban las tierras no explotadas que eran conservadas como reserva.27

El trabajo de explotación en las haciendas propició que los hacendados quisieran extender sus propiedades, ya fuera de manera legal o ilegal, y que se apropiaran frecuentemente de las tierras de los pueblos circundantes, ge- nerando con éstos un sinnúmero de conflictos. Este fue el caso que se obser- vó entre el pueblo de Santa María Cuautepec y la Hacienda de La Escalera por varios años, al que ya se ha hecho referencia.

Dentro de los antecedentes importantes de Cuautepec vale la pena des- tacar su relación histórica con Tlalnepantla, dado que ésta fue muy relevan- te en sus orígenes y se mantuvo por varios siglos, e incluso de diversas ma- neras se prolongó hasta la mitad del siglo xx. Esta relación tuvo su origen en la época prehispánica, cuando el pueblo era sujeto de Tlatelolco, pero se afianzó en el siglo xvii, cuando éste pasó a formar parte de la cabecera de Tlalnepantla que pertenecía a su vez a la Encomienda de Tacuba. Santa Ma- ría Coatepec, era entonces su nombre. Esta relación se dio en el marco en el que con fines del cobro del tributo indígena se articuló una estructura de organización de los pueblos basada en el criterio de la división parroquial, y en el caso de la ciudad de México fueron consideradas nueve de las catorce parroquias existentes, a las cuales se agregaban las que formaban los pueblos foráneos, y los barrios situados en otra jurisdicción parroquial, como Ixtacal- co, la Villa de Guadalupe, las doctrinas de Tacuba y Tacubaya y el curato de San Antonio de las Huertas.28

Reconocimiento de una población y un territorio con pasado común. El núcleo del pueblo: linajes y familias originarias

Se ha mencionado ya que de los cerca de 300,000 habitantes de Cuautepec únicamente una parte minoritaria es la que corresponde a la población ori- ginaria y es por tanto la población base del pueblo que pervive. Es difícil sa- ber con exactitud cuántas personas la conforman, pero lo que sí se puede documentar es que permanecen apellidos históricos de familias que han es-

27Vease Cuauhrepec: memorias de ayer y hoy, PAPO, op. cit.

28Vease Andrés Lira, Comunidades indígenas frente a la ciudad de México: Tenochtitlan y

tado asentadas en este territorio por más de un siglo y que se consideran a sí mismas parte del patrimonio del lugar.

De acuerdo con distintas fuentes y testimonios, entre los que destacan actas notariales y actas de cabildo del siglo XIX, se registran en la actualidad alrededor de 51 apellidos originarios, que corresponden a familias amplia- das que habitan en distintas colonias de Cuautepec. Es decir, no se trata únicamente de núcleos familiares (familias nucleares) sino de familias ex- tensas con ascendencia que se han reproducido y han permanecido en su mayor parte en Cuautepec. Los apellidos que aparecen en las actas y también en el mural de la Casa del Pueblo son: Cedillo, Nolasco, Carbajal, Tinoco, Fragoso, Peña, López, Montano, Ayala, Mata, García, Fuentes, Roldan, Torres, Mendoza, de la Paz, Téllez, Zúñiga, González, Montiel, Santillán, Jiménez, Olopa, Pacheco, de la Cruz, Mondragón, Carrión, Arenas, Plata, Alfaro, Celestino, Pineda, Lazcano, Cumbres, Chávez, Ortega, Noriega, Carrillo, Vidaurri, Viveros, Zamudio, Corona, Ramírez, Frías, Reyes, Ta- pia, Escamilla, Arroyo, Oscoi, Duran y Díaz.29

De estos apellidos es frecuente encontrar numerosos habitantes en Cuautepec, y algunos de éstos se reivindican como parte de los linajes más antiguos del pueblo y los más persistentes. Entre éstos destacan: Cedillo, Peña, Oscoi, Olopa, Carrillo, Mendoza, Viveros, Tinoco, Torres, Mondragón, de la Cruz y Plata, algunos de los cuales se reconocen como de la quinta o sexta generación de su familia, y cuentan entre sus miembros con personas de más de 90 y 100 años. Las 51 familias, constituyen el núcleo duro del pueblo y son básicamente las que participan en la conservación de las tradi- ciones y en la reproducción de distintas prácticas culturales.

En la memoria de estas familias, más que un sentido histórico de la im- portancia de largo plazo del asentamiento, lo que prevalece es una memoria de mediano plazo, que remite a sucesos, personajes y costumbres de finales del siglo XIX y del transcurso del xx, y que se expresa en un fuerte arraigo al territorio, las fiestas de origen colonial, y en numerosas costumbres cotidia- nas que hacen a la vida social (pueblerina), a las relaciones y ceremonias fa- miliares, al vínculo con las poblaciones cercanas y a la relación con el entor- no natural: el campo, los cerros y, más recientemente, el ejido.

En términos de la preservación de la historia del pueblo, entre los ori- ginarios ha existido el interés por trasmitir a las nuevas generaciones lo

29Comisión Local Agraria del Distrito Federal, Registro Agrario Nacional de la Secretaría

que fue Cuautepec y la importancia que ha tenido; al respecto comenta Mario Plata:

... ves precisamente esas cosas, que los hijos y los nietos ya no preservan o no tienen la imagen de lo que fue Cuautepec es lo que nos invita a mantenerlo y a seguirlo preservando. Por eso nos interesó hacer lo del mural de la Casa del Pueblo porque llegaban los niños y nos preguntaban ¿qué es Cuautepec?, ¿por qué se llama Cuautepec?, ¿qué significa? Y pues uno no siempre tiene esa infor- mación, y es bonito que tengan la preocupación por querer saber.30

Sin embargo, vale la pena aclarar que en los intentos por reconstruir esa

historia del pueblo, como señala Cuauhtemoc Ochoa también originario,31

hay igualmente muchos mitos y fragmentos construidos por los mismos pobladores. No toda la historia que la gente del pueblo conoce o recuerda está documentada. Pero como ocurre frecuentemente, esos mitos o fragmen- tos reconstruidos por la gente se vuelven parte de su "verdad" y los conser- van en el discurso como parte de su historia y de las vivencias compartidas.

En este sentido, existen por ejemplo menciones frecuentes a los brujos y los curanderos del pueblo, quienes eran muy reconocidos porque curaban y hacían brujería con hierbas de la zona. Dado que Cuautepec era una zona aislada y alejada de la ciudad, los habitantes no tenían oportunidad de visitar a los médicos y asistir a los hospitales; acudían por tanto a las personas re- conocidas del pueblo que curaban con métodos naturales o energéticos. Una curandera aún viva explica sobre esto:

Desde jovencita empecé a curar, sin mentirles, saben con qué curaba yo, me van a perdonar lo que les voy a decir; para quietarles el aire me quitaba yo el fondo y los limpiaba yo con el fondo, y les echaba yo humo de cigarro y los limpiaba con un huevo y el árbol, y mire, se me aliviaba la gente [...] [Para el espanto] tendía yo una cobija allá afuera, y hacía una cruz de cal y ahí los acostaba yo, luego iba yo con la piedra y le gritaba su nombre: "responde me llamo fulano de tal, otra vez, tres veces". Y luego les echaba el agua de colonia y la pomada de cigarro y ya: "órale, ya levántate y vete"... [Para los partos] yo no necesité que me viera un viejo o una vieja ¿sabe qué le decía yo a mi esposo? "Sácate con tu enfermera, córrele cabrón no te quiero aquí" ¿Sabe qué me tomaba yo? Sopacle

'Entrevista con el señor Mario Plata, de Cuautepec Barrio Alto, en septiembre de 2009. Entrevista con Cuauhtemoc Ochos, de Cuautepec Barrio Alto, en mayo de 2008.

con un pedazo de chocolate, me bañaba y me secaba: "Tú tráeme mis cobijas y sácate de aquí, déjame sola".32

Otra evocación frecuente es Cuautepec como lugar campirano y como vergel. En la memoria de estas familias es frecuente identificar la nostalgia por aquel pueblo rodeado de cerros y de un entorno natural prolífico y colorido, que dista mucho de la extensa zona asfaltada que actualmente lo identifica:

¡Cuautepec era un valle muy bonito!, con unas 40 o 50 familias. Toda la gente se dedicaba al cultivo del maíz, frijol, haba, calabaza, maguey, tuna y nopal; había huertas muy bonitas en el pueblo con toda clase de frutas como granadas, zapote blanco, higo, capulín, manzana, naranja y todo esto en tiempos de lluvia ¡Era un vergel! [...] Se sembraba mucho maíz y mi papá tenía dos colotes de cinco palos, donde se guardaba el maíz; en esta época en las milpas se levantaba

la cosecha y aunque no era negocio, si sobraba, se llevaba a vender a Tlalnepantla, al Centro, al mercado del Carmen, a la Merced, a la Plaza Hidalgo y a San Joa- quín, en los camioncitos que teníamos aquí.33

Acerca del entorno natural y de la fauna del lugar existen también mu- chos recuerdos y vivencias de la gente, dado que, en tanto ambiente campi- rano, los paseos y la vida cotidiana de las personas estaba muy ligada a la relación con la naturaleza. En cuanto a los cerros, recuerda don Avelino San- tillán Mondragón:

De los que yo me acuerdo que rodean Cuautepec, comenzando al oriente con el Chiquihuite, el Cuautis, Joya de Nieve, el Cerrito Colorado, y de ahí al norte: el Moctezuma, había otro que le decían El Tecolote, el Pulpito, el Mirador, y para el poniente: el Águila, la Viuda, Binguineros, el Panal, el puerto Metates, el Piedras Negras, luego la Corona y el Tenayo. ¡Era una cosa muy bonita el valle de cerros que rodean Cuautepec! [...] de animales había: conejo, armadillo, coyote, víbora de cascabel, que había bastante; íbamos al cerro a cazar conejos para comer, había tejón, zorrillos, tlacuaches y también gato montes. En el cerro de Piedras Negras había muchos coyotes, había poquitas casas en el cerro que tenían sus chivos, y como a las 6 o 7 de la tarde oías el chilladero de coyotes. No nos daban

32Entrevista con la señora Clementina Suaste Sánchez, originaria de Barrio Bajo, en junio

de 2009. Véase Memorias de ayer y hoy... op. cit.

33Entrevista con el señor Avelino Santillán Mondragón, originario de Barrio Bajo, en julio

miedo, íbamos al cerro a cuidar las vacas y nos encontrábamos con los coyotes y los correteábamos a pedradas; luego nos decían que atacaban, pero no, nunca

Documento similar