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La Patrulla en campamento.

LA TIENDA DE CAMPAÑA

De las veinticuatro horas de un día de campamento, probablemente se pase más tiempo en una tienda de campaña que en cualquier otro lugar. Por lo tanto, es natural y hasta necesario, que la tienda de campaña, sea lo más cómoda posible para que los muchachos se sientan a gusto. Es conveniente que cada Patrulla posea su tienda de campaña; siendo éste el primer gasto que deba hacerse.

Tipos. Cada Patrulla parece tener sus propias ideas acerca de lo que constituye una buena tienda. Pero las cualidades generales de una buena tienda son: a) protección (contra la lluvia, el viento, los insectos, etc.) ; b) espacio del suelo y altura del techo y c) peso. No se puede tener todo en una sola tienda. Debe seleccionarse la tienda, por su diseño y material para que llene la mayor parte de los requisitos que fijan las necesidades. Aunque parezca extraño, la tienda de invierno es la tienda abierta, porque brinda la oportunidad de instalar un fuego en reflector para dar calor; la tienda cerrada es la de verano, ya que protege contra las sabandijas.

Accesorios. Además de la tienda de campaña se necesitan algunos artículos más. A menos que se espere cortarlos donde vaya a acamparse, habrá que llevar los mástiles o parales y las estacas. Además, las cuerdas, una tela impermeable para el suelo y una lámpara para alumbrarse por la noche dentro de la tienda.

La tela impermeable para el suelo puede ser de lona o de tela ahulada; y no debe cubrir toda la superficie del suelo.

En una emergencia, podrán improvisarse lámparas con tarros de vidrio o latas vacías, si se lleva una vela o un poco de petróleo.

Dónde instalar la tienda de campaña. Ya hemos visto las condiciones que debe llenar un lugar para acampar, Pero el sitio preciso donde habrá de instalarse la tienda debe satisfacer otras necesidades.

Hay que arrodillarse y observar cada centímetro del terreno que va a ocupar la tienda. Retirar todas las piedras, ramas y raíces; pueden parecer pequeñas durante el día, pero una piedrecilla en la espalda se sentirá crecer y molestará durante toda la noche.

Las tiendas deben instalarse en lo más alto y plano del terreno; los terrenos hundidos se anegarán si es que llueve.

Si el terreno es ligeramente inclinado, debe procurarse que la parte más baja quede hacia la puerta de la tienda.

Debe tenerse presente la distribución del sol y de la sombra; las puertas no deben colocarse en dirección a los fuertes vientos. Se deben buscar direcciones intermedias, de tal manera que los vientos y las lluvias fuertes tomen de costado la tienda.

Las tiendas deben instalarte distantes de los árboles y a pleno sol, por razones de salud e higiene. Oriéntense sus puertas de preferencia al Este, de modo que el sol ilumine y caliente por la mañana y las deje en la sombra por la tarde.

Montaje. Cualquiera que sea el tipo de tienda que se use, hay unas cuantas reglas generales para montarla. Como ejemplo damos el de una tienda tipo canadiense o de paredes laterales.

Una vez con la tienda desenvuelta, los mástiles o panales unidos, las estacas fuera de sus cubiertas y las cuerdas listas, se colocan los palos de las esquinas de la parte de atrás; luego se colocan los dos palos de la esquina del frente. Un Scout levanta el mástil del frente a su posición vertical, mientras otro clava las estacas del frente. Luego se levanta el mástil posterior y el otro Scout clava las estacas de atrás. El primer Scout entra en la tienda y coloca la lona para el piso, mientras que otro clava las estacas de los lados y deja la tienda en su posición correcta.

Las tiendas grandes necesitan un soporte horizontal entre los dos mástiles verticales (cumbrera) para asegurar una posición más firme de la tienda y darle mejor presentación.

Las tiendas bien montadas no ofrecen el menor pliegue. Estos se forman debido a la mala colocación de las estacas, a la tensión indebida de las cuerdas, a irregularidades del terreno, o a que la tienda no fue confeccionada correctamente, que es lo más probable.

Conviene utilizar mástiles resistentes, de longitud adecuada para cada tienda. A falta de mástiles, la tienda puede suspenderse entre dos árboles.

Hay que revisar los tirantes o "vientos" de la tienda, para cerciorarse de que no tengan lugares por donde romperse y, en ese caso, reemplazarlos por unos nuevos. No olvidar rematar los cabos de las cuerdas.

Deben tenerse suficientes estacas a la mano al momento de montar la tienda. En el campo es muy fácil hacerlas. Éstas son simplemente ramas o palos con perforaciones o muescas por donde pasan las cuerdas o vientos de las tiendas. Para clavar las estacas conviene colocarse dando las espalda a la tienda; colocar la estaca en posición inclinada, formando un ángulo de cuarenta y cinco grados con el suelo y golpearla con un mazo de madera.

En suelos arenosos o de tierra muy floja, hay que fijar las estacas de manera de que no puedan ser arrancadas por el viento. Esto se logrará de muy diferentes modos: poniendo mayor número de

estacas, utilizando troncos o piedras grandes que descansen sobre la cuerda o haciendo anclajes en el suelo.

Para que la lona quede tendida normalmente, en forzoso plantar las estacas guiándose por la dirección que toman las cuerdas o vientos de la tienda al prolongarse en línea recta con la inclinación del techo de la propia tienda. El trabajo de las cuerdas debe distribuiirse en tal forma que desarrollen igual esfuerzo en todos los puntos de la lona.

Durante la noche conviene aflojar suavemente los vientos o tirantes, pues la humedad de el rocío los contraen.

No deben introducirse clacos ni en los mástiles ni en las cumbreras, para evitar su roce con la lona. Únicamente puede colocarse un gancho en el centro de la cumbrera para la lámpara o farol, el cual debe colgarse por lo menos a una distancia de treinta centímetros debajo de la lona.

Desmontaje. El desmontaje de la tienda de campaña se lleva a cabo por lo regular en forma inversa a como se instaló, cuidando de hacerlo bien.

Las estacas deben recogerse simultáneamente al soltar sus respectivos vientos; de otra manera se lleva el riesgo de perderlas. Si el terreno es duro o muy seco, las estacas ofrecen resistencia al ser retiradas: en este caso no deben golpearse porque llegarían a quebrarse; lo mejor será atarles una soga y tirar en la misma dirección de la estaca, humedeciendo previamente el terreno. La tienda no debe guardarse definitivamente, sino cuando se esté bien seguro de que se encuentra

completamente seca. Si las estacas se rompen al sacarlas del suelo, no deben envolverse junto con la tienda.

En caso de lluvia. Una vez montada la tienda, es necesario cavar a su alrededor una zanja de unos diez centímetros de profundidad por otros diez de ancho, destinada a recoger el agua que escurre de la tienda en caso de lluvia

La zanja cercana a la esquina más baja, debe ser un poco más ancha para facilitar el escurrimiento del agua. La zanja se hace enterrando la pala en el suelo unos diez centímetros, sacándola y volviéndola a enterrar más adelante a otros diez centímetros, desprendiendo de esta manera los terrones, que no deben colocarse cerca de la lona de la tienda, sino siempre hacia afuera, pues la misma lona, al absorber el agua como una esponja, se dañaría.

Estos mismos terrones servirán para tapar la zanja al desmontar el campamento, no dejando asi agujeros que echen a perder el terreno para un nuevo campamento.

La zanja debe caer directamente bajo la pared de la tienda, de modo que pueda colectar el agua de lluvia que se desliza del techo, y no recibir el agua que caiga en otros sitios cercanos.

En lugares en que el suelo se erosiona muy fácilmente, conviene recubrir la zanja con piedrecillas, ramitas o pasto, a fin de evitar que se llene de tierra.

Cuando amenace lluvia, hay que aflojar ligeramente los tirantes o vientos, pues con el agua se contraen y se corre el riesgo de que se rompan, desgarren la tela o desprendan las estacas del suelo.

Si la tienda no está perfectamente impermeabilizada, tiene mucho uso, es de tela delgada o no está bien restirado el techo, será atravesada por una fina niebla al empezar la lluvia; pero no hay que alarmante. Si no es del todo tan malo, el rocío se detendrá al quedar completamente mojada la tela. Es peor si las gotas empiezan a caer por los lados de la tienda; esto puede remediarse colocando un dedo en la gota y llevándola por la lona hasta el suelo; en vez de seguir

atravesándola, la gota seguirá su nuevo curso. Cuando esté lloviendo habrá que evitar tocar el interior de la tienda sobre todo, como ocurre generalmente, con la cabeza y los hombros. Aun lloviendo es necesaria la ventilación dentro de la tienda. Si el viento sopla por atrás, puede haber la posibilidad de mantenerla completamente abierta por el frente. Si no, debe procurarse cerrarla por su parte baja, dejando abierta, a manera de ventana, la parte alta.

Reparaciones de emergencia. Si en campamento se produce una rotura del techo de la tienda, ésta se repara provisionalmente aplicando un parche de tela impregnada con un cocimiento de aceite comestible común y resina de cualquier pino de la región.

Utilizando espinas o palitos bien afilados, puede coserse el techo desgarrado como se ilustra en la figura, haciendo dicha operación desde el interior de la tienda.

También con tela adhesiva puede momentáneamente cubrirse una rasgadura.

Conservación y cuidado. Las tiendas de campaña deben ser objeto de cuidado y atención constantes.

Al comprar una tienda nueva, debe observarse cuidadosamente cómo está empacada. Nota que los tirantes o vientos vienen enrollados y las estacas empacadas por separado. Si tiene piso, éste debe quedar envolviéndola cuando se la empaca, para protegerla.

Las tiendas deben estar completamente secas antes de empacarlas. Los dobleces deben hacerse, en lo posible, siguiendo las costuras, porque estos son sus puntos más fuertes. Las estacas deben limpiarse del lodo antes de empacarlas. Si por circunstancias especiales se tiene que empacar mojada una tienda, desempáquesele tan pronto como sea posible y cuélguesele para que se seque.